12.08.2010

Docenario guadalupano


Docenario guadalupano
Por el padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Santa María de Guadalupe: Liberadora de nuestros males y promotora de nuestras personasMaría, liberada por Dios del pecado original y promovida a la máxima Santidad.En el recorrido que hemos venido haciendo de cómo María, nuestra Madre, nos libera de muchas situaciones y problemas que nos duelen o angustian y de cómo nos promueve, vislumbramos un poder y un amor que están más allá de las posibilidades de cualquier humano normal.Es que Dios hizo maravillas en María como en ninguna otra creación suya. Hoy admiraremos el inicio de estos dones y regalos de Dios a María en esta fiesta de su concepción sin pecado original.

Primera consideración: La elección divina de la "Doncella de Nazaret", la anunciada por Isaías en el Antiguo Testamento para ser Madre del Mesías (7, 14), tenía que ser, de parte de Dios, muy bien pensada, anunciada, realizada, para que el mundo pudiera darse cuenta del tamaño del amor del Padre para con Ella y para que Ella llegara a ser plenamente Madre del Verbo Eterno, Hijo del Padre. Alabemos esta elección divina y la realización tan perfecta que efectuó en María.Jaculatoria: Bendito sea Dios, autor de tanta grandeza, y bendita sea la Virgen sin pecado original.

Segunda consideración: Llegado el tiempo cercano a la venida del Mesías, Dios realizó la concepción de María sin pecado original, con la colaboración de Joaquín y Ana que fueron los padres más felices de toda la tierra al tener a tal Hija Inmaculada. Alabemos a Dios y a los padres de María.

Tercera consideración: En la narración original de las apariciones de María en el Tepeyac, Ella se presenta ante Juan Diego como "la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del Verdaderísimo Dios." (N.M. 26). La virginidad espiritual incluye la liberación del pecado original. Ninguna contaminación de pecado hubo en Ella desde el inicio de su existencia para que fuera perfecta e íntegra colaboradora como Madre de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. Glorifiquemos a Dios por este plan que nos manifiesta su amor y su poder.

Cuarta consideración: Cuando la Virgen envía a Juan Diego con el Obispo Zumárraga con la orden de que éste le hiciera su casa, le dijo: ". de nuevo dile que Yo, personalmente, la siempre Virgen Santa María, Yo, que Soy la Madre de Dios, te mando" (N.M. 62). Su carta de presentación ante el Obispo no puede ser más fuerte: Madre de Dios y siempre Virgen, desde su concepción. Nadie como Ella. Agradezcamos a Dios este don suyo para María y porque es nuestra Madre para nosotros.

Quinta consideración: La Iglesia siempre consideró a María como libre del pecado original desde su concepción. Y para que no quedara duda, Ella misma así lo proclamó de una manera clarísima a Santa Bernardita en Lourdes, Francia, en 1854.El Dogma de fe de esta verdad está avalado por Ella misma. ¡Qué maravilloso el Espíritu Santo que va permitiendo que su Iglesia profundice la verdad revelada!Demos gracias por María, por su Santísimo Hijo y por nuestra Madre Iglesia.Apoyos bíblicos: Salmo 45 (44); Efesios 1, 3-12; Lc 1, 26-38 y 46-55.

** Para la gloria de Dios y de Santa María de Guadalupe.

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