9.12.2016

DULCE NOMBRE DE MARIA



Fiesta del Santo Nombre de María

¡Madre de Dios y Madre mía María!
Yo no soy digno de pronunciar tu nombre;
pero tú que deseas y quieres mi salvación,
me has de otorgar, aunque mi lengua no es pura,
que pueda llamar en mi socorro
tu santo y poderoso nombre,
que es ayuda en la vida y salvación al morir.
¡Dulce Madre, María!
haz que tu nombre, de hoy en adelante,
sea la respiración de mi vida.
No tardes, Señora, en auxiliarme
cada vez que te llame.
Pues en cada tentación que me combata,
y en cualquier necesidad que experimente,
quiero llamarte sin cesar; ¡María!
Así espero hacerlo en la vida,
y así, sobre todo, en la última hora,
para alabar, siempre en el cielo tu nombre amado:
“¡Oh clementísima, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!”
¡Qué aliento, dulzura y confianza,
qué ternura siento
con sólo nombrarte y pensar en ti!
Doy gracias a nuestro Señor y Dios,
que nos ha dado para nuestro bien,
este nombre tan dulce, tan amable y poderoso.
Señora, no me contento
con sólo pronunciar tu nombre;
quiero que tu amor me recuerde
que debo llamarte a cada instante;
y que pueda exclamar con san Anselmo:
“¡Oh nombre de la Madre de Dios,
tú eres el amor mío!”
Amada María y amado Jesús mío,
que vivan siempre en mi corazón y en el de todos,
vuestros nombres salvadores.
Que se olvide mi mente de cualquier otro nombre,
para acordarme sólo y siempre,
de invocar vuestros nombres adorados.
Jesús, Redentor mío, y Madre mía María,
cuando llegue la hora de dejar esta vida,
concédeme entonces la gracia de deciros:
“Os amo, Jesús y María;
Jesús y María,
os doy el corazón y el alma mía”.

San Alfonso María Ligorio

docenario GUADALUPANO SEP 12 2016

Docenario Guadalupano
12 de septiembre 
Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Estamos en el mes de la patria y llenos de alegría por las fiestas marianas del mes por el nacimiento de nuestra Madre (8), su Santo Nombre (12) y Nuestra Señora de las Mercedes (24), entre otras. Pero también estamos sintiendo el desmoronamiento de esta “patria suave” que nos dieron Dios y Santa María de Guadalupe y much@s herman@s que nos la prepararon pero que se nos está yendo de las manos.
Esto nos pide acciones trascendentes desde conciencias nuevas, vivas, capaces de ser transformadoras de esta historia aquí en México, pero también más allá de nuestras fronteras, pues hay tantas persecuciones a los cristianos orientales, muchísimos de ellos sacrificados por su fidelidad a Cristo. Parece que estuviéramos en los siglos XIII-XVI en Europa con los ataques musulmanes antiguos. El Papa nos ha pedido intensificar nuestras oraciones y hacer obras de apoyo y compromiso en favor de estas intenciones. Vale la pena comprometernos, ¡hagámoslo!
En este mes los religiosos y religiosas mercedarios celebran de manera especial a Nuestra Señora de la Merced. Fue fundada en el siglo XIII para la redención de los cautivos. Muchos de estos hermanos dieron su vida por los encarcelados en esos tiempos, ellos se quedaban en las cárceles en lugar de los otros, por eso son los encargados de las cárceles en muchos lugares. Pidamos por su obra tan misericordiosa y por tantas congregaciones que en México llevan en su nombre algún aspecto original de Nuestra Señora y Madre de Guadalupe.

Vamos a considerar algunos de los momentos que Ella ha inspirado en nuestra patria. De manera especial pidamos en estos días por la visita del papa Francisco a Estados Unidos, para seguir con el Sínodo de la Familia y Cuba, para reforzar su nueva situación a nivel internacional.


Primera consideración: El regalo de las rosas.
Pensemos y sintamos el gran regalo de Dios y de María para los indígenas: la flor, las flores, que significaban para ellos la verdad, lo cierto. Habrán sentido y pensado: “Si nos dieron ese regalo es porque estamos en la verdad, en lo cierto. Ellos son los que nos garantizan que vamos bien, que estamos en la Verdad”. Alegrémonos con esta alianza hasta con nuestros antepasados y sus signos naturales. Jaculatoria apropiada: Tus principales portentos, Santa María celebramos; tu nacimiento y dones de Dios regalados. Fiesta de todos los pueblos es tu nombre tan sagrado.


Segunda consideración: La Casita Sagrada para atendernos. Nuestra Madre le pide al Obispo, a través de San Juan Diego, que le hagan su casa para atenderlos y entregarles al mismo Jesús, el Señor de la vida, el que siempre está cercano a nosotros. Ella sigue estando allí para atendernos y decirnos: “¿Que no estoy Yo aquí que soy tu Madre? ¿No soy Yo tu salud? ¿No te tengo en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?” (N.M. 119). Y nosotros le decimos: ¿Qué quieres que hagamos hoy, nosotros, tus hij@s? Meditemos y gocemos.

Tercera consideración: Los juramentos de 1666.
Uno de los momentos más claros de la intervención de nuestra Madre en la vida del país fue cuando convocaron a los testigos del Acontecimiento Guadalupano en ese año para que testimoniaran, de primera o máximo de segunda mano, lo que sabían de Juan Diego y del Acontecimiento. Gracias a ese momento hoy tenemos datos fidedignos de lo que pasó en las cercanías y en el Tepeyac en 1531. Agradezcamos.


Cuarta consideración: Los patronatos.
Para seguir probando su presencia entre nosotros, la Virgen ha intervenido en algunos momentos muy difíciles tanto de la ciudad como del país. El pueblo y el clero siempre recurrieron a Ella como ahora nosotros. Fue claro en las inundaciones, las pestes, los temblores, las revueltas en la ciudad, en toda la patria. En ellos la Madre de todos intervino en favor de los más necesitados, por eso hubo momentos en que se puso a la ciudad y al país bajo su patrocinio. El más conocido y cercano a nosotros es del 12 de diciembre de 1985 después del gran sismo, para que no hubiera más temblores de esa magnitud ni esos resultados. Y de entonces para acá no los ha habido en esa escala ni muertos por esa causa. Sorprendámonos, agradezcamos y obremos en consecuencia.

Quinta consideración: La Archicofradía Guadalupana y las congregaciones religiosas de inspiración guadalupana.
Las respuestas a tantos favores que Ella ha tenido con nosotros han fructificado en ofrendas, exvotos y otras donaciones, pero los más importantes signos son que las personas nos donemos, nos consagremos a Ella de por vida para ser sus manos entre nuestr@s herman@s más necesitados, para mantener el fervor guadalupano entre quienes son conciudadanos o compatriotas nuestros. Así es con la Archicofradía Guadalupana, la más antigua de América, y con las muchísimas congregaciones que se han inspirado en Ella para solidarizarse con sus herman@s. Ofrezcámonos, entreguémonos. Que todas las familias en estos días nos ofrezcamos a Ella y a Jesús.

8.12.2016

Docenario Guadalupano Viernes, 12 de agosto de 2016

Docenario Guadalupano
Viernes, 12 de agosto de 2016

Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Estamos a plenitud de sol, mar y otras bellezas, como los meteoritos de estos días. Sí, estamos seguros de que la Creación es bella y está hecha para nosotros y, en especial, para Cristo el Señor: es el Alfa y el Omega de toda la Historia. Disfrutemos este día con María la gloria de la Creación que en Ella se ha materializado y espiritualizado como en ninguna otra criatura.

Esto lo vamos a celebrar especialmente los días 15, fiesta de la asunción de María, y 22, de María Reina. Podemos decir: ”Dios nuestro, qué grande eres en toda la Creación y de manera especial en la glorificación de Jesús y de María. Sus cuerpos ya están glorificados para siempre”. Gocemos la belleza de la Creación en estos días, en especial en la belleza que acompañó y sigue brillando en nuestra Guadalupana.

Primera consideración: Dios inicia y conserva la Creación por su amor complaciente. Dios inicia su relación con nosotros a través de la Creación. Desde el inicio de nuestro ser, a través de nuestras mamás, nos están llegando todos los elementos necesarios para vivir. Toda la Creación le ayudará a Dios a mostrarnos cuánto nos ama. Los salmos nos lo repiten continuamente y hasta dicen ante ella: “¿Qué es el hombre para que te fijes en él?” (8). El cántico de las criaturas que aparece en el profeta Daniel es digno de ser repetido por nosotros con frecuencia. La Iglesia nos lo pone enfrente varios domingos de cada mes. Vamos a agradecerle a Dios todas estas maravillas durante esta consideración (Dan 3, 51-90). Jaculatoria: Reina y Señora del cielo, Emperatriz Soberana, consuelo de los que sufren y máxima gloria humana, trae la paz a nuestra tierra, Madrecita tan amada…

Segunda consideración: La Creación al servicio del Señor Jesús. El Padre quiere que todas sus criaturas alaben a su Hijo y que lo glorifiquen en su existir siendo ellas como son, siendo como somos, como debemos ser, hasta llegar a participar de su misma gloria. Esto lo cantan los santos y aparece en la Biblia (Heb, capítulos 1 y 2 y el 3 hasta número 6).

Tercera consideración: Dios inicia el Acontecimiento Guadalupano como un acto de su misericordia para con los pueblos y habitantes del antiguo Anáhuac y de América…

Al iniciar Dios la epopeya del Acontecimiento Guadalupano pone a la Creación al servicio del proyecto que tenía para liberar a los pueblos indígenas de tanto sufrimiento, las vejaciones que les había traído la Conquista junto con las epidemias y otros males. En el relato del Nican Mopohua la Creación aparece bellísima.

Cuarta consideración: La Creación luce espléndida en el Acontecimiento Guadalupano para acercar a los pueblos indígenas al Verdaderísimo Dios a través de su misericordia. Al inicio del relato original de las Apariciones en el Nican Mopohua, al ver y oír tanta belleza Juan Diego se pregunta: ”¿Dónde estoy, dónde me veo; acaso en la tierra celestial que nos dejaron dicho nuestros antepasados?” (N.M. 6-10). Es un relato que nos pinta el poder creador de Dios y las posibilidades que ha dado a la Creación para embelesarnos. Sintamos a nuestro alrededor las flores, el cielo, los atardeceres, magníficas obras que Dios puso en la Creación para descansarnos de las amarguras y penas de esta vida. Gocemos.

Quinta consideración: Santa María de Guadalupe, Reina del Tepeyac, es la misma que fue glorificada en su asunción al cielo y en su coronación como Reina universal. Hoy nos atiende muy solícita en el Tepeyac. El milagro que se inició en la tierra santa israelita ahora sigue prolongando su maravillosa atracción en el Tepeyac. Allá apareció María Virgen sencilla, Madre de Jesús; aquí se nos presenta en su belleza corporal glorificada ya (Apoc 12, 1-5). Ella es la triunfadora sobre el enemigo mortal que siempre nos acecha. Ella nos cuida, protege y acompaña toda la vida y así lo hará hasta que disfrutemos con Ella y con tod@s los glorificad@s en el Reino eterno del Señor. Consolémonos con esta realidad que se ha iniciado en Jesús y que aquí, en Ella, se nos hace patente en su cuidado maternal sobre todos nosotros. ¿No está aquí para decirnos: “Nada temas, no estoy Yo aquí que soy tu Madre”..? (N.M. 119-120). Agradezcamos tanta misericordia al que sigue siendo Amor Misericordioso hasta el final de esta vida.

Del documento “Vultus Misericordiae (El rostro de la misericordia)”, del papa Francisco. “El pensamiento se dirige ahora a la Madre de la Misericordia. La dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo para que podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios. Ninguno como María ha conocido la profundidad del misterio de Dios hecho hombre. La Madre del Cristo Crucificado-Resucitado entró en el santuario de la Misericordia Divina porque participó íntimamente en el misterio de su amor…” (4).

7.12.2016

MARIA MADRE DE MISERICORDIA

María Madre Misericordiosa

Viste al desnudo.
María con nosotros practica las obras de misericordia, y como buena Madre viste nuestra desnudez con la prenda de la gracia divina. Porque la gracia santificante nos la ha obtenido el Señor Jesús, pero nos la aplica María Santísima, ya que Ella es la Medianera de todas las gracias. Así María viste a los desnudos, es decir, nos viste a nosotros que estábamos desnudos por el pecado original y por los pecados personales.
Como niños pequeños dejémonos vestir por nuestra Madre del Cielo, que Ella tiene vestidos primorosos para nosotros, porque la Virgen, si la dejamos hacer, no sólo nos viste humildemente, sino que nos arropa con prendas de reyes y reinas, de modo que aparecemos ante Dios como príncipes de su Reino.
Dejemos a María la tarea de vestirnos con dones y gracias de todas clases, y de parte nuestra sólo confiemos en Ella, que es Madre de Misericordia. Y si estamos desnudos por el pecado, es tiempo de que volvamos a Dios por medio de una sincera y completa confesión con un sacerdote, y será Jesús por medio de María y a través del sacerdote católico, que nos arropará nuevamente con el vestido de la gracia santificante.
Pidámosle también a la Virgen que arrope de virtudes y gracias a todos nuestros seres queridos, que a veces andan por la vida, desnudos, sin darse cuenta que están desnudos, porque les falta la gracia de Dios en sus almas.

docenario de julio

Docenario Guadalupano


Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Vamos a continuar las reflexiones a propósito del Año de la Misericordia y cómo esa misericordia divina y de la Virgen, bajo advocación guadalupana, floreció de manera extraordinaria en el Tepeyac y se sigue conservando hasta ahora.

Un aspecto esencial e insuperable de esa misericordia la vemos en el hecho de que estuviera mediada, primero, por el mismo Mesías-Dios-Salvador, nuestro Señor Jesucristo, y en cómo Él fundó la Iglesia con el poder del Espíritu Santo para que, por medio de los Apóstoles y sus sucesores, el pueblo, familia de Dios en la Tierra, pudiera gozar de la presencia trinitaria para ayudar a los obispos a llevar la tarea de la Iglesia a todo el mundo.

Dispogámonos a contemplar cómo los obispos guían a la Iglesia y cómo en México Dios quiso que el encargado supervisor de la diócesis que iba a nacer fuera fray Juan de Zumárraga. Que nuestra Madre nos acompañe para que aprendamos de Ella y San Juan Diego a obedecer a los que el Padre puso al frente de la Iglesia. Y pidamos por la situación actual del país llena de muertes, violencia e incapacidad de dialogar como hermanos del Señor e hijos de María.

Primera consideración: El obispo, pastor, promotor y realizador del Plan de Dios en la diócesis que Él le encomienda. El servicio que hacen los obispos en cada diócesis es por la iniciativa de Dios que así ha querido conducir a su pueblo a través de los siglos. Él delega en ellos su autoridad para que guíe, acompañe y promueva localmente a cada diócesis para realizar el plan de salvación que tiene para nosotros.

Dios le pide a cada obispo que sea quien promueva en su diócesis su voluntad para que la gran familia humana sea bien y solidariamente guiada y así llegue la salvación a su pueblo. Esta salvación llega, de maneras muy concretas, al pueblo redimido por el Señor gracias a la acción eficaz de cada obispo en su propia diócesis. Oremos por ellos.

Segunda consideración: El obispo y su capacidad para oír a Dios y a su pueblo.

El obispo es quien debe orar y escuchar lo que Dios le dice en la historia de su diócesis para que pueda responder a los retos que el mismo pueblo le presenta. En cada lugar será más eficiente el diálogo en cuanto más se oigan obispo y pueblo. En la relación entre san Juan Diego y fray Juan de Zumárraga existió el diálogo que los llevó a ser amigos hasta sus respectivas muertes. Pidamos para que en cada diócesis pueblo y pastor se puedan y se quieran escuchar como lo hicieron estos verdaderos prohombres de México.

Tercera consideración: El obispo, convocador de una vida plena para el pueblo que Dios le ha encomendado, vigila a su grey para que tenga plenitud de vida en un ambiente de justicia y misericordia.

Dios le confía a cada obispo el pueblo concreto que el Papa le ha asignado para que, a través del diálogo, estudios, conferencias, retiros, asambleas, signos de amor, reconciliación, justicia, misericordia y otros medios pertinentes puedan comunicarse de una manera amistosa y creyente para que trabajen juntos por la edificación de una comunidad más perfecta que pueda responder a las necesidades del pueblo, creyente o no. Para desarrollar esta labor el obispo cuenta con su presbiterio en cada diócesis para que le ayude a conducir a todos los hermanos en Cristo hacia la plenitud deseada. Oremos por nuestros obispos y presbíteros.

Cuarta consideración: El obispo, digno de ser escuchado por su pueblo. Como representante de Dios, el obispo debe ser escuchado por su pueblo. Vemos en el Acontecimiento Guadalupano cómo San Juan Diego fue muy obediente con el obispo y la Virgen. Gracias a eso Dios le confió plenamente lo que ya tenía pensado para que su alianza llegara a todo su pueblo, recién engendrado a la fe. Oremos por nuestros obispos, para que sepan mandar como Jesús, y por el pueblo, para que lo haga como Juan Diego.

Quinta consideración: En 1531 el obispo Zumárraga y Juan Diego establecieron una relación ejemplar y de mutua colaboración para el bien del pueblo cristiano naciente.

En el Acontecimiento Guadalupano nuestros protagonistas principales en esta tierra bendita se mostraron comprensivos entre sí sin dejar de pedir cada quien lo que quería para el bien del pueblo: el obispo pidió la señal y Juan Diego le pidió que lo escuchara porque era embajador de la Reina Celestial la que pedía el templo para atender a su familia. Como sabemos, el obispo accedió y la Virgen lo complació, con lo que todos salimos ganando. En las obras de Dios nunca hay perdedores (Nican Mopohua, números 147-193).

Agradezcamos a Dios tanta bondad y a ellos, que hayan sabido estar a la altura de las circunstancias.

Pidamos también por quienes gobiernan en nuestro país en los ámbitos civiles y eclesiales para que avancemos como miembros de un mismo país forjado en especial por Dios, María y cantidad de gente de mucha calidad.

Citas bíblicas: Lc 22, 7-20; Jn 17; Heb 1, 1-4; 7, 20-28; Salmos 72(71) y 145(144).

Cita de la “Misericordiae Vultus (El rostro de la misericordia)”, bula para convocar al Jubileo Extraordinario de la Misericordia del papa Francisco: “Jesús, ante la multitud de personas que lo seguían, viendo que estaban cansadas y extenuadas, perdidas y sin guía, sintió, desde lo profundo del Corazón, una intensa compasión por ellas. A causa de este amor compasivo curó enfermos… y con pocos panes y peces calmó el hambre de grandes multitudes… Después de haber sanado al endemoniado de Gerasa, le confía esta misión: ‘Anuncia todo lo que el Señor ha hecho y la misericordia que ha obrado contigo (Mc 5, 19). También la vocación de Mateo se coloca en el horizonte de la misericordia. Pasando delante del banco de impuestos, los ojos de Jesús se posan sobre los de Mateo. Era una mirada cargada de Misericordia que perdonaba los pecados de aquel hombre, y venciendo la resistencia de los otros discípulos, lo escoge a él, el pecador y publicano, para que sea uno de los Doce…” (8, b).

5.12.2016

DOCENARIO MAYO 2016

Docenario Guadalupano
Jueves, 12 de mayo de 2016 


Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Estamos inmersos en el calor solar pero también en el amor misericordioso de Dios y de María en este mayo. Descansemos nuestra mirada y nuestro corazón en Ella y, con su ayuda, en Dios mismo, Fuego de Amor misericordioso.

Dejémonos invadir por el fuego del Espíritu Santo que al final de esta semana, en Pentecostés, nos hará arder como los corazones de los discípulos del Señor que caminaban sin esperanza hacia Emaús, pero que al encontrarse con Jesús ardieron con nueva alegría y generosidad… Pidamos que estas virtudes tan cristianas nos impregnen este mes. Vamos a reflexionar y orar este día, y los que queden de mayo, en cómo María, nuestra Madre, cuando vino al Tepeyac en 1531, y ya para siempre, se quedó con nosotros para seguirnos llenando de su amor misericordioso y espléndido.

Hagamos silencio interior y oremos…

Primera consideración: Dios y María actúan misericordiosamente en el Tepeyac.

Dios nos mandó a María para manifestarnos su inmensa misericordia. Y quiso hacerlo a través de Ella porque el pueblo necesitaba en ese momento una madre que lo consolara y acogiera en ese trance de pérdida total de todo. Ella puso todo lo que estuvo de su parte para darles a los indígenas al Sol vivo, brillante y verdadero que estaban esperando. Sí, Ella les trajo, y nos trajo, a Jesús y nos lo sigue dando todavía. Y nos dejó dicho: “Yo en verdad soy su Madre compasiva… allí les escucharé su llanto, su tristeza; (vine) para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores” (N.M. 29.32 y 99-123). Sintamos, comprendamos, alabemos. Jaculatoria: Santa María de Guadalupe, Madre llena de misericordia, ahora y siempre acógenos Gran Señora…

Segunda consideración: Con la entrega de las flores y de la Imagen Guadalupana, Dios y María cumplen su alianza de fidelidad con su pueblo.

Gocemos contemplando el momento en que Juan Diego encuentra las flores en lo alto del Tepeyac, cómo las corta, las pone en el ayate y baja a dárselas a María, quien se las reacomoda en el ayate. Sigamos a Juan Diego hasta que llega con el Obispo y le ofrece las flores, y cómo en ese momento se imprime la imagen maravillosa de María en el ayate. ¡Qué obra de amor y de misericordia de Dios y de nuestra Madre! Alabemos, demos gracias (N.M. 124-189).

Tercera consideración: Nuestra Madre visitó y le dio la salud a Juan Bernardino el mismo día 12 en la mañana.

Nos dice la narración original del Acontecimiento Guadalupano —el Nican Mopohua— que la Virgen le dijo a Juan Diego, ante la aflicción que tenía por la mala salud de su tío, “que no se afligiera, que su tío ya estaba sano”. Después le afirmó su tío a Juan Diego, cuando se vieron posteriormente, “que era cierto, que en ese momento Ella lo sanó…” (números 194-208). Dios y María siempre cumplen misericordiosamente y con fidelidad su Alianza con cada uno de nosotros. Agradezcamos, alabemos.

Cuarta consideración: Desde los orígenes de este Acontecimiento la Virgen hizo muchos favores y milagros a muchísimas personas. El mismo día del traslado de la Imagen Guadalupana del centro de la ciudad al Tepeyac —26 de diciembre de 1531—, la Virgen devolvió la vida a un indígena que fue atravesado por una flecha, como consta por la historia. Contamos, además, con muchas narraciones testimoniales de los siglos pasados en que se narran las maravillas que ha obrado nuestra Madre en favor de cientos de herman@s que han recibido la salud y resuelto problemas y desavenencias gracias a Ella. Siempre ha sido solícita y misericordiosa para dar su amparo y protección.

Quinta consideración: Nuestra amable, sencilla y misericordiosa madre, Santa María de Guadalupe, nos sigue amparando y consolando actualmente a cuantos confiamos en Ella. Es emocionante ver a tantas personas que llegan al Tepeyac hasta de rodillas para darle gracias a nuestra Madre y ponerse bajo “su compasiva mirada misericordiosa” (N.M. 33) por tantos favores que va concediendo. Desde los señores obispos hasta los más pequeños fieles de muchas partes del mundo seguimos recurriendo a Ella como nuestro amparo más seguro, como nuestra promotora más eficiente, como la Maestra de la vida que nos sigue dando a Jesús, el Fruto Bendito de su vientre, y la que nos lanza a ser solidarios como Ella y como Jesús, con nuestros hermanos y hermanas más desamparados. Ella siempre seguirá cumpliéndonos y animándonos a que sigamos su ejemplo y nos esforcemos cada día para llevar a nuestro alrededor la paz y alegría que Ella nos despierta.

Comprometámonos con Ella y Jesús para que logremos un México mejor para tod@s.

Citas de la Biblia: Salmos 45 (44) y 145 (144); Mt 5, 1-12 y 43-48; Jn 13, 34-35.

Frases de la bula “Misericordiae vultus (El rostro de la misericordia)”, del papa Francisco: “El pensamiento se dirige ahora a la Madre de la Misericordia. La dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios” (24a).

“Dirijamos a Ella la antigua y siempre nueva oración de la Salve Regina: Te saludamos Reina y Madre de misericordia, para que nunca se canse de volver a nosotros sus ojos misericordiosos y nos haga dignos de contemplar el Rostro de la misericordia, su Hijo Jesús” (24c).

5.03.2016

Santa Virgen de las vírgenes

Santa Virgen de las vírgenes
Es la inmaculada, la llena de gracia, La hicieron las manos del tres veces santo para ser digna morada del Hijo de Dios.
Está a la cabeza de todas las vírgenes, es reina de todas ejemplo para cada una de ellas.


5.02.2016

Santa María

Santa María
Es el nombre de la mujer más maravillosa... ¡Cuantas iglesias dedicadas a su nombre!¡Cuantas mujeres llevan este nombre de María! Por algo será. Yo me llamo Mariano y me alegro de llevar ese nombre. Cuanta gente canta, reza, dice ese nombre que a los mismos ángeles impresiona y enternece el corazón de Dios. Los ángeles obedecen a Dios y luego a su Reina, a una mujer, una criatura humana, a María.

Nosotros le hemos puesto un sobrenombre llamándola Santa María de Guadalupe. Cuanto significa este nombre para los mexicanos.

María es amor, toda amor; es el lado misericordioso y tierno del amor de Dios para nosotros.

Oración por la difusión de la Llama de Amor del Inmaculado

Oración por la difusión de la Llama de Amor del Inmaculado 
Corazón de María.

¡Bienaventurada siempre Virgen María, queridísima Madre nuestra del Cielo! Vos amáis tanto a Dios y a nosotros, vuestros hijos, que ofrecisteis a Vuestro divino Hijo, Jesús, en la Cruz como desagravio, a nuestro Padre Celestial, para alcanzar la salvación para nosotros, a fin de que el que crea en Él, no perezca, mas tenga vida eterna.

Con filial confianza, os rogamos Madre; que con la Llama de Amor de vuestro Inmaculado Corazón, atizada por el Espíritu Santo, enciendas en nuestros lánguidos corazones, el fuego del amor perfecto hacia Dios y hacia los hombres, a fin, de que unidos contigo en un solo corazón, amemos sin cesar a Dios, y a nuestro prójimo. 

Ayudadnos a transmitir esta Llama Santa a todos nuestros hermanos de buena voluntad, a fin de que el Fuego del Amor de Dios vaya extinguiendo el fuego del odio en toda la redondez de la Tierra, y Jesús, Príncipe de la Paz, sea Rey y Centro de todos los corazones, en el Sacramento de Su Amor, y en el trono de nuestros altares. Amén.

4.12.2016

Docenario Guadalupano

Docenario Guadalupano



Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Estamos en pleno tiempo pascual y muy motivados por los aires saludables de la venida del Papa a México hace dos meses. Este tiempo es de oración, de agradecimiento porque el Padre nos resucitó a Jesús y en Él contemplamos nuestro futuro.
Nos preparamos para la fiesta de su ascensión al Cielo; alegrémonos por su triunfo y el nuestro y aprovechemos este mes de gracia en el que el Espíritu Santo se nos va dando de forma original.
Hoy contemplaremos y meditaremos sobre la acción portentosa del Espíritu Santo en el Acontecimiento Guadalupano. Ojalá estas reflexiones nos ayuden a redescubrir la santa presencia del Espíritu Santo en nuestra vida y en la misión de cada familia, pueblo y nación ante el plan tan maravilloso de nuestro Dios.

Primera consideración: El Espíritu Santo actuó en las tierras que hoy son México, y en el cerro del Tepeyac en concreto, para secundar el plan divino de salvación para todos los pueblos (Nican Mopohua: desde el inicio hasta el número 6). Admiremos la Sabiduría Divina que así actúa por nosotros para nuestro bien y desde nuestro propio país.

Segunda consideración: El Espíritu Santo preparó perfectamente el escenario donde iban a ser los encuentros de nuestra Madre con San Juan Diego. Dice el Nican Mopohua en los números 6 a 22 que Juan Diego se quedó extasiado y se preguntaba si ya estaba en el paraíso que Dios nos anunció. Toda la creación estaba bellísima. Contemplemos con él.

Tercera consideración: El Espíritu Santo preparó a María para que este encuentro fuera muy cordial entre Ella y Juan Diego. Así lo hizo también cuando, a través del arcángel San Gabriel, le anunció que sería la Madre del Mesías. Aquí, Ella viene a darlo, a ofrecérnoslo, a darlo a conocer, a que lo amemos… (Nican Mopohua números 22-31 y Evangelio de San Lucas 1, 26-38). Agradezcamos tanto bien programado y dedicado para nosotros…

Cuarta consideración: El Espíritu Santo preparó también las cosas desde España para que fray Juan de Zumárraga fuera enviado aquí para que fuera el primer obispo de lo que hoy es Ciudad de México y sus amplios alrededores. Él preparó también a Juan Diego para que fuera el interlocutor entre la Virgen y el Obispo. Alabemos esta capacidad increíble del Espíritu Santo para iniciar tan espléndidamente este Acontecimiento Guadalupano. (N.M. números: 39-67; 68-81; 88-93).

Quinta consideración: El Espíritu Santo envió a María con Juan Bernardino para que sanase, preparó el jardín de rosas y otras flores de donde Juan Diego las llevaría en su ayate al Obispo que contempló en él la Gran Señal que Dios daba a todo el mundo de su presencia consoladora y misericordiosa a través de Santa María de Guadalupe. Quedémonos conmovidos contemplando y agradeciendo estas escenas magníficas y únicas en la historia mundial. Y sigamos dando a conocer este Acontecimiento a todos los que podamos; así Dios seguirá manifestando su amor misericordioso a muchísimos hermanos que lo necesitan… (ver citas en el Nican Mopohua: 194-204; 103-116; 124-142; 160-184. Biblia: Is 63.13; Sir 50, 5-10 y 24, 18.23; Jn 1, 1-14; Apoc 11, 19 y 12, 1).

2.12.2016

Docenario Guadalupano

Docenario Guadalupano

Viernes, 12 de febrero de 2016 - 

Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita
Herman@s y amig@s en el Señor: Un saludo con el deseo de que la Cuaresma que estamos iniciando esté llena del amor misericordioso de Dios en este Año Santo de la Misericordia. Éste nos dará la oportunidad de una vida más comprometida con el Señor Jesús que, por nuestro amor, va a la cruz…
Que nuestra Madre Amada, Madre de Dolores también, nos ayude a aliviar las cargas de much@s herman@s nuestros en esta temporada.
Como decía en el mes anterior, cada mes iré haciendo referencia al documento del Papa llamado “El rostro de la Misericordia” (Misericordiae vultus, en latín, el nombre oficial y que se abrevia V.M., con el número correspondiente), que nos dio a conocer la víspera del Domingo de la Misericordia del año pasado y que ha sido un apoyo pastoral muy bueno para la Iglesia universal.
Nuestra Señora de Guadalupe, Señora de la Misericordia, que nos vino a traer a nuestro país y a toda América, de parte de Dios, el gran mensaje que nos ha dejado en su Imagen Guadalupana, en el Nican Mopohua, en tantos documentos y en el amor de su pueblo, nos guiará para mostrar a otr@s el Rostro Divino de la Misericordia, el mismo Cristo, nuestro Señor. Ella nos lo da a conocer y amar puesto que en su imagen lo trae en su vientre materno. Ella, nuestra Estrella Luminosa, nos ayudará a caminar esta Cuaresma con Él y desde Él hacia los más desprotegidos de México. Espero que la visita que el Papa realiza en estos días a nuestro país nos dinamice en el seguimiento de Jesús que tanto nos ha amado.
Primera consideración: Nuestra Madre, Santa María de Guadalupe, trae a Jesús en su vientre. Observemos su imagen: debajo de su cinturón negro trae el signo principal de la cultura nahua, el Nahui Ollin. Allí se sabe que está el centro, el origen, quien mueve al universo. Es Jesús, su Hijo muy amado… Veneremos al Señor que se hizo hombre débil como nosotros. Oremos.
Jaculatoria: Jesús, Salvador nuestro, ayúdanos a solidarizarnos, como Tú y como María, con todos nuestros hermanos.
Segunda consideración: María nos trae “al Verdadero Dios por Quien se vive” (N.M. 26). Nuestra Madre le ha hecho este gran favor a Dios mismo y a nosotros. Agradezcámosle.
Tercera consideración: Jesús, por quien vivimos, nos vino a salvar. Jesús, a quien no puede contener todo el universo, es nuestro sublime Salvador. Él nos ha librado de la muerte, del pecado y del mismo infierno. Veámoslo en un crucifijo y adorémoslo. Ofrezcámonos a Él.
Cuarta consideración: La vida del Señor Jesús fue ofrenda para el Padre y para nosotros. A los pocos días de nacido, su Madre y San José lo presentaron en el templo y se lo ofrecieron al Padre. Simeón dijo de Él: “Está puesto para liberación o ruina de muchos”. Ya en su infancia Él se quedó en el templo para obedecer al Padre. Así fue toda su existencia.
Quinta consideración: La vida y muerte del Señor ha conmovido a México. Su presencia está viva por todo el país y Santa María de Guadalupe es la que nos lo sigue ofreciendo. El mismo Dios-Amor ha hecho estas maravillas junto con nuestra Madre. Adoremos. Oremos. Agradezcamos.
Citas bíblicas: Lc 2, 22-35; Hebreos 1, 1-14 y 2, 1-18.
Cita de “El rostro de la Misericordia”: “Jesucristo es el rostro de la Misericordia del Padre… En la plenitud del tiempo (Gal 4, 4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo, nacido de la Virgen María, para revelarnos de manera definitiva su amor… Quien lo ve a Él ve al Padre… (Jn 14, 9).
“Jesús de Nazaret, con su palabra, sus gestos y con toda su Persona revela la misericordia de Dios” (MV # 1).
Para la gloria de Dios Misericordioso y de nuestra Madre Santa María de Guadalupe.

1.12.2016

Docenario Guadalupano
Martes, 12 de enero de 2016

Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

El Año Santo de la Misericordia y Santa María de Guadalupe.

Herman@s y amig@s en el Señor Jesús: los saludo desde Diario de Yucatán con mucha alegría al iniciar este 2016 que esperamos esté lleno de satisfacciones personales, familiares y amicales, y muchas bendiciones. Estamos iniciando el Año de la Misericordia, esperamos que sea una oportunidad para tod@s de una vida mejor en el servicio de nuestro Dios, nuestra Madre amada y nuestr@s prójim@s.

Por eso, en los próximos meses procuraré dar a conocer algunas citas del documento del papa Francisco que nos regaló el año pasado y se llama “El rostro de la Misericordia” (Misericordiae Vultus, en latín, el nombre oficial). Es un documento que los invito a conocer pues nos puede servir en muchos ámbitos de nuestra vida personal, familiar y de apostolado y para que cada quien vaya haciendo su proceso de conversión hacia lo que nos pide el Señor a cada un@.

La visita del Papa a México el mes próximo ayudará mucho para enfervorizarnos y vivir este año de gracia. Nuestra Madre Amada, Santa María de Guadalupe, nos ayudará a vivirlo con intensidad y buenos frutos. Ella fue nombrada por el Papa como Madre de la Misericordia y Patrona internacional del año… Esto añade una alegría más al pueblo de México pues la siguen aclamando los papas y el mundo como Aquélla con la que Dios “no ha hecho cosa igual” para estar cerca de nosotros.

Estamos conscientes de que Ella nos vino a traer a nuestro país y a toda América, de parte de Dios, el gran mensaje que nos ha dejado en su Imagen Guadalupana, en el Nican Mopohua —relato original en nahua de las Apariciones de la Virgen en el Tepeyac del 9 al 12 de diciembre de 1531— y en el fervor del pueblo devoto y de tantísimos autores que han escrito durante cuatro siglos sobre este Acontecimiento.

¡Bendita sea la Santísima Trinidad que ha estado tan presente en este magnífico Acontecimiento Guadalupano!

Nos unimos desde este Docenario mensual a todas las celebraciones que habrá en el país con la visita papal y nos disponemos a pedir por este México que hace mucho ha perdido la brújula y está como en convulsiones de parto. Esperamos que esta visita a nuestro país sea para una vida nueva en todos y para todos.

Agradezco muchísimo al Diario que me siga permitiendo escribir para ustedes. Dispongámonos ahora para hacer nuestro primer período de oración o nuestro rosario.

Tema de este día: Dios es el Autor Misericordioso del Acontecimiento Guadalupano y de otros muchos, entre los que podemos contextualizarlo.

Primera consideración: Dios es el Autor Maravilloso de toda la creación.

El Padre Eterno, inspirado en su Verbo Eterno, imagen y gloria suya, y con el poder y dinamismo del Espíritu Santo es el iniciador generoso de toda la creación (Gen 1, 1-25). Jaculatoria: Dios, Autor de maravillas y del Acontecimiento Guadalupano, ayúdanos a solidarizarnos, como María, con todos nuestros hermanos…

Segunda consideración: Dios Padre, inspirado en su Palabra Eterna, creó el universo en el que habitamos y lo hizo muy bien (Gen 1, 26-31). En este universo puso a nuestros primeros padres. Por desgracia, ellos pecaron. Las consecuencias fueron dolores, enfermedades, pecados por doquier y muerte (Gen 3, 1-24).

Hagamos lo imposible por no vivir en pecado.

Tercera consideración: El Padre, con el Poder del Espíritu Santo, hizo posible la encarnación del Verbo Eterno en María y para todos para que pudiéramos recibir los frutos de la redención. Gracias a Él fuimos reconciliados con el Padre (Ef 2, 1-10; Col 1, 11-20 y Fil 2, 5-11). Admiremos y agradezcamos esta suprema bondad divina.

Cuarta consideración: La vida, muerte, resurrección y ascensión del Señor posibilitaron todas las futuras acciones divinas hacia nosotros para nuestro bien (Ef 1, 17-23). Agradezcamos estos favores infinitos, que están presentes para nosotros todos los días.

Quinta consideración: Así como Dios preparó todo el Acontecimiento del Señor Jesús en su época, así también preparó el Acontecimiento Guadalupano para que nuestra Madre viniera al Tepeyac en 1531 y nos manifestara, por primera vez, al Verdaderísimo Dios por quien vivimos (Nican Mopohua número 26) y siguiera llevando al cabo la obra evangelizadora y misericordiosa que todavía sigue haciendo para nosotros. Ésta terminará cuando acabe este mundo transitorio. Mientras tanto, vivamos como verdaderos hijos de Dios y de nuestra Santísima Madre. De nuestra parte demos testimonio a otr@s como lo hicieron en su tiempo los Apóstoles y amig@s de Jesús. Nuestro testimonio puede ser vital para otr@s herman@s.

Otras citas bíblicas: Himno de la Creación: Daniel 3, 51-90; Jn 1, 1-5; 9-14 y Lc 1, 26-38.

Extractos del Documento del papa Francisco: “Misericordia es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia es la vía que une a Dios y a la humanidad…“ (número 2). “Dios no quiso dejar a la humanidad en soledad y a merced del mal. Por eso pensó a María Santa e Inmaculada en el amor (Ef 1, 4) para que fuese la Madre del Redentor del hombre. Ante la gravedad del pecado Dios responde con la plenitud del perdón” (número 3B). Reflexionemos, oremos, compartamos.


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