10.27.2009

Dejémosnos guiar por María



Dejémosnos guiar por María
Dejémosnos guiar, permanezcamos serenos, muy serenos... Dejémosnos llevar por María, es Ella quien se ocupará de todo, quien nos proporcionará todas nuestras necesidades de alma y cuerpo. Entreguémosle todas las dificultades, todos los dolores y tengamos confianza que María pensará en nosotros mejor que nosotros mismos
Madre Teresa de Calcuta

10.24.2009

Oración por la Difusión de la Llama de Amor


Oración por la Difusión de la Llama de Amor(Con aprobación personal de S.S.Paulo VI., Nov. 1973)
"¡Bienaventurada Virgen María, queridísima Madre nuestra del cielo!.Tú amas tanto a Dios y a nosotros, tus hijos, que ofreciste a tu Divino Hijo Jesús en la cruz como desagravio a nuestro Padre Celestial y para alcanzar la salvación para nosotros a fin de que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna.Con filial confianza te rogamos a Ti que con la Llama de Amor de tu Inmaculado Corazón atizada por el Espíritu Santo enciendas en nuestros corazones lánguidos el fuego del amor perfecto hacia Dios y los hombres, a fin de que, junto contigo, con un solo corazón, amemos sin cesar a Dios y a nuestros prójimos. Ayúdanos a transmitir esta llama santa a todos nuestros hermanos de buena voluntad, a fin de que el fuego del amor vaya extinguiendo el fuego, del odio en toda la redondez de la tierra, y Jesús, Príncipe de la paz, sea Rey y Centro de todos los corazones, en el sacramento de su amor, en el trono de nuestros altares. Así sea".

10.23.2009

Oración por la vida


Oración por la vida
Oh, María Aurora del mundo nuevo.Madre de los vivientesa Ti confiamos la causa de la vida;mira, Madre,el número inmenso de niñosa quienes se les impide nacer,de pobres a quienes se les hace difícil vivir,de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,de ancianos y enfermos muertosa causa de la indiferencia o de una presunta piedad.

Haz que quienes creen en tu Hijo sepan anunciar con firmeza y amora los hombres de nuestro tiempo,el Evangelio de la vida.Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existenciay la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,para construir,junto con todos los hombres de buena voluntad,la civilización de la verdad y del amor,para alabanza y gloria de Dios Creadory amante de la vida.

Pide en tus intenciones


Pide en tus intenciones, en la manera en que lo estás haciendo:
"Que el Señor tenga misericordia con el mundo entero,
y que el mundo entero responda a su llamado de conversión,
que el hombre se entregue totalmente a Dios
y que no deje pasar este momento tan especial".
(Mensaje de María del Rosario de San Nicolás)
Comentario:
La Santísima Virgen en todas sus apariciones nos pide una urgente conversión, y aquí lo dice claramente en este mensaje: “Que el hombre no deje pasar este momento tan especial para convertirse y entregarse a Dios”. ¿Y esto qué nos dice a nosotros? Si ya estamos en el camino de Dios, entonces nos dice que debemos profundizar en nuestra conversión, porque la conversión no es solo un acto aislado, sino que siempre tenemos que estar convirtiéndonos, tendiendo cada vez con más fuerzas al Bien, a Dios. Y si no estamos en el camino de Dios, entonces este llamado que nos hace María debemos tomarlo muy en serio, porque Ella, como buena Mamá que es, quiere el bien para sus hijos. ¿Qué gana Ella con que nosotros nos convirtamos? Ella no gana nada, sino que los que ganamos somos nosotros mismos, que así nos salvamos del Infierno eterno y vamos derecho por el camino del Cielo. Hagámosle caso a esta Madre santa que vela por nuestro bien temporal y eterno, porque lejos de Dios seremos los seres más infelices de la tierra y, cuando nos llegue la muerte nos esperará el Infierno lleno de horrores, y ya no habrá más tiempo de conversión, habrá pasado el tiempo de misericordia y de paciencia de Dios y vendrá el tiempo de la Justicia divina.

10.21.2009

HOY TE DIGO COSAS BONITAS


HOY TE DIGO COSAS BONITAS

COSAS BONITAS TE DIGO HOY

Y TE DIGO CON ALEGRIA

SANTA MARIA TE DIGO HOY


HOY TE DIGO.....

ERES MARIA DE DOLORES, MARIA DE LAS FLORES, ME DISTE EL AMOR

ERES ARCA DE LA ALIANZA Y ERES ESPERANZA PARA EL PECADOR


HOY TE DIGO....


ERES LA PUERTA DEL CIELO, SALUD DEL ENFERMO, ESTRELLA DE MAR

ERES MARIA INMACULADA, POR DIOS PRESEVADA, ERES SOLEDAD


HOY TE DIGO....


ERES VIRGEN PODEROSA, MISERICORDIOSA, ERES VIRGEN FIEL

ERES LA MADRE ADMIRABLE, SOLO COMPARABLE CON EL MISMO EDEN


HOY TE DIGO....


ERES LA CASA DE ORO, ERES UN TESORO, TORRE DE MARFIL ERES LA REINA DEL CIELO, Y ERES EL CONSUELO TORRE DE DAVID


HOY TE DIGO....


ERES REINA DE PATRIARCAS, REINA DE PROFETAS, MADRE DEL CREADOR VASO PRECIOSO DE GRACIA, MADRE DEL CONSUELO, VASO DE ELECCION


HOY TE DIGO......


ERES DE SABIDURIA EL TRONO MARIA, REINA DE LA PAZ

ERES DE APOSTOLES REINA, MADRE DE LA IGLECIA, ERES VIRGINAL


HOY TE DIGO....


ERES CAUSA DE ALEGRIA, CONTIGO MARIA, QUEREMOS VIVIR

ERES EL TRONO DE GRACIA Y EL ALMA SE SACIA, SI ESTA JUNTO A TI


HOY TE DIGO....


ERES LA HIJA DEL PADRE, LA MADRE DEL HIJO, QUE VINO A SALVAR Y DELE SPIRITU ESPOSA, VIRGENCITA HERMOSA, ERES MI CANTAR


HOY TE DIGO....

NUESTRA SEÑORA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO



NUESTRA SEÑORA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Virgen Inmaculada, Madre de Jesús y Madre nuestra, te invocamos con el nombre de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento porque Tú eres la Madre del Salvador que vive en la Eucaristía. De Ti tomó la carne y la sangre con las que Él nos alimenta en la Sagrada Hostia. Te invocamos también con este nombre porque la gracia de la Eucaristía nos viene por tu intermedio, pues Tú eres la Mediadora, el canal, por donde nos llegan las gracias de Dios. Y, por último, te llamamos Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, porque Tú fuiste la primera en vivir la vida Eucarística. Enséñanos a vivir la Santa Misa como Tú lo hiciste, a recibir la Santa Comunión de una manera digna y frecuente y a visitar a Nuestro Señor devotamente en el Santísimo Sacramento.

Virgen Inmaculada, Tú estuviste presente en la muerte de tu Hijo Divino en el Calvario, y ofreciste tu inmenso dolor en unión con Su Sacrificio. Después de la Resurrección estuviste de nuevo presente en el Sacrificio real, pero incruento, de tu Hijo en la Santa Misa. Enséñanos a unirnos a Jesucristo en la Consagración como Tú lo hiciste; obtén para nosotros la gracia de comprender la realidad de la Santa Misa; y despierta en nosotros el deseo de asistir a la Santa Misa frecuentemente.

Virgen Inmaculada, tus Comuniones fueron las más fervorosas y las más santas que jamás se hayan hecho. Cuando recibiste en tu Corazón a tu Hijo Divino, lo amaste más que nadie pueda amar a su Dios. Enséñanos a hacer que la Santa Comunión sea el centro de nuestra vida, como fue en la Tuya, para que nuestras vidas sean enteramente dedicadas a prepararnos para la venida de Jesús en la Comunión y agradecerle por el regalo de darse a Sí mismo a nosotros.

Virgen Inmaculada, después de la Ascensión de Jesús, tu consuelo al separarte de Él lo encontraste visitándole a menudo en el Santísimo Sacramento. Logra para nosotros la gracia de estar conscientes siempre de Su presencia en el Tabernáculo y de visitarlo frecuentemente como Tú lo hiciste, especialmente cuando estemos preocupados, solitarios, temerosos y con dolor de cuerpo o de mente. Enséñanos a recordar que Él siempre está allí, listo a escucharnos, a guiarnos, a protegernos y a consolarnos.

Virgen Inmaculada, Tú eres la modelo perfecta de todos quienes adoran al Santísimo Sacramento. Tú adoraste a Jesús en la pequeña Hostia blanca con la misma fe, reverencia y majestad que tuviste cuando lo adoraste en la primera Navidad y durante los demás años que viviste con Él. Enséñanos a no olvidar que esa pequeña Hostia blanca es realmente Dios, Infinito, Eterno y Omnipotente. Enséñanos también a conducirnos con la humildad y la solemnidad que se merece nuestro Dios todo el tiempo que estemos en Su presencia.

Virgen Inmaculada, Tú le diste a Jesús la acción de gracias más perfecta por la institución de la Eucaristía. Enséñanos a darle gracias a tu Divino Hijo por el regalo de Sí mismo en el Santísimo Sacramento. Enséñanos también a agradecerle debidamente después de haberlo recibido en la Comunión. Dado a que nuestro agradecimiento, por más bueno que sea, nunca se podrá comparar al Tuyo, permítenos ofrecerle tu agradecimiento después de la Comunión así como tu fervor, tu amor y tu devoción.

Virgen Inmaculada, Tú le ofreciste a Jesús la perfecta reparación en la Sagrada Hostia. Por amor a Él deseamos aceptar nuestras tribulaciones diarias y junto Contigo, consolarlo por la ingratitud de los hombres y las ofensas y agravios que sufre diariamente en el Santísimo Sacramento, tanto por los que creen como por los que no creen en Él.

Virgen Inmaculada, mientras que los Apóstoles iban predicando el Evangelio, Tú permaneciste junto a tu Divino Hijo en el Tabernáculo orando por las gracias que ellos necesitaban para convertir al mundo. Enséñanos a orar frente al Santísimo Sacramento donde día y noche donde Jesús nos espera para escuchar y atender nuestras peticiones. Enséñanos a orar no sólo por nosotros sino también por aquellos que no conocen su presencia en el Sacramento de Su Amor, para que Él les conceda el regalo de la fe y su Reino Eucarístico se extienda por todo el mundo.

Virgen Inmaculada, Adoradora perfecta de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento, te pedimos nos alcances las gracias que necesitamos para adorar con mucho amor a nuestro Dios Eucarístico. Concédenos, te suplicamos, conocerlo mejor, amarlo más y que la Eucaristía sea el centro de nuestros días para que toda nuestra vida sea una oración constante de adoración, de acción de gracias, de reparación, y de petición a Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento. Amén.
Ruega por nosotros, Oh Virgen Inmaculada, Nuestra Señora del Santísimo Sacramento. ¡Para que el Reino Eucarístico de nuestro Señor Jesucristo venga a nosotros! . Amén.

10.19.2009

MARIA


María..
la mujer fuerte
la que inspira confianza
la de valor probado en el Sí, sin condiciones...
la que creíste

Escuchame, te lo pido con amor:
Da luz a mi inteligencia.
Fortalece mi voluntad indecisa.
Hazme sencilla en mi actuar.
Dame corazón humilde.

María:
Quiero tener alma grande para que todos tengan cabida en ella.
Quiero ser de interior limpio de donde no brote lo malo.
Quiero ser fuerte en la dificultad.
Quiero pureza en mi vida.
Quiero capacidad de entrega sin esperar correspondencia.

Madre:
ayùdame a decir Sí:
El "Sí" del trabajo.
El "Sí" de la honradez.
El "Sí" de la fidelidad.
Ayúdame a decir:
el "Sí" del compromiso con Jesús
el "Sí" del amor a los semejantes
el "Sí" de la apertura al Espíritu de Cristo Resucitado
También yo quiero hacer la voluntad de Dios!

Amén

10.13.2009

CARTA DE MARIA A UN SACERDOTE







Carta de María a un sacerdote
Muy amado hijo mío:
Hoy quiero entregarte este ramillete de palabras como bálsamo perfumado para tu corazón.
Sí, para ese corazón tuyo cuyas luchas conozco y sufro.
Para ese corazón que siente, a veces, que los sueños de los primeros años le han quedado lejanos, que la rutina lo desgasta y la soledad ¡Ah, la soledad! es compañera cansadora.
Hijo amado, quiero decirte que, en este camino que has aceptado seguir, soy siempre tu Madre.
Conozco el trayecto y sé lo que necesitas en cada dolor, en cada desilusión, en cada aparente fracaso…
¿Cómo lo sé?
Sencillamente porque soy la Madre de Aquel que no sólo recorrió esos caminos sino que los dibujó para todos aquellos que, cargando su cruz, aceptasen seguirlo.
Así, ha habido para ti una “Anunciación” en la que, aceptando el llamado de la Santa Vocación, has hecho nido tibio en mi Corazón.
También has caminado hacia un Belén que, muchas veces, te pareció lejano y el ruido de tantas puertas que se cerraban te lastimó el alma.
Pero allí estaba yo, mostrándote un simple lugar donde “nacer” en el día de tu ordenación sacerdotal.
Un Belén escondido, unas manos vacías… sí, unas manos en espera que quedaron solas cuando, luego de la ceremonia, todos regresaron a sus casas.
¿Recuerdas tu primer dolor como sacerdote?
Fue cuando llegamos al Templo y Simeón hablaba de espadas que no podías ver.
Allí te abracé en silencio y te acompañé desde la sonrisa del más pobre de tus feligreses, desde el abrazo del más olvidado de los niños, desde la mirada del enfermo más solitario que visitaste…
Recuerdo cuando tomé tu corazón, apurada, porque había que huir a Egipto, a un lugar seguro, porque una tentación fuerte y hábilmente disfrazada, amenazaba tu alma….
Y te acompañé al destierro y te abracé tantas veces… enjugué tus lagrimas con mi manto mientras dormías…
Luego, hijo, luego es el tiempo de la vida oculta, del Nazaret de silencio, donde la rutina te desafía escondida en cada rincón, con su voz monótona y gris:
“¿Para qué?
Si siempre es igual, si nada cambia”.
Allí estoy contigo, para hacerte ver tus escenas simples, de las cuales sacarás enseñanza para ti y para los que te han sido encomendados.
Te enseño a valorar el “dracma” que perdiste, te enseño a poner “la lámpara” donde alumbre mejor, a usar bien la “levadura” en el pan que amasas y a cuidar la “sal” para que no se torne inservible.
Bien sé, hijo, de tus llantos escondidos y tus planteamientos silenciosos en estos días…
Te pido no trates de guardarlos en ti, sino ponlos en mi Corazón, que haré brotar de ellos, frutos inesperados.
Luego, amado mío, vendrá el tiempo del desierto, esos “40 días” que tendrán la extensión que necesites para vencer las tentaciones…
¡Ah, las tentaciones!
No creas que llegarán a ti con un letrero que las identifique
¡Nada más lejos de eso! No, hijo mío, llegarán a ti con tan sutil disfraz, con tan hábil planteamiento, con tan disfrazada verdad que, a no ser que corras a refugiarte en mi Corazón, Rosario en mano, te será casi imposible reconocerlas.
Mi amado Jesús me advierte cuando está por permitirlas y me alcanza las armas he de hacerte llegar para vencerlas…
Debes saber que el puente que nos une es el Santo Rosario y por medio de él te llegaran al alma las “armas” con las cuales has de vencer la tentación.
Jamás dialogues con ella, te envolverá, jamás juegues con ella, te ganará con trampas que ni imaginas, jamás la subestimes, porque saltará sobre ti cuando menos la esperes.
Valora este tiempo difícil y, Rosario en mano, lucha por salir adelante.
Jesús te mostró cómo se hace.
Yo te sostengo y te alcanzo Su Gracia, pues sólo su Gracia te basta.
Otro tramo del camino será cuando hables y muchos te escuchen y seas apreciado por aquellos que te conozcan.
Valora este tiempo de “descanso” pero no te aferres a él.
Mira a Jesús, muchos le acompañaron en el Sermón de la Montaña y en la Multiplicación de los panes, cuando calmaba el hambre de las almas y de los cuerpos.
Y más había cuando entró triunfante en Jerusalén… pero… ¿Cuántos había después? ¿Cuántos, junto a la Cruz?...
Este tiempo es valioso, hijo mío, muy valioso.
Muchas almas se acercarán a ti buscando caminos.
Almas que llegarás a conocer y a guiar profundamente hacia el más alto de los destinos: la santidad.
Pero habrá otras almas….
A las que verás sólo una vez, a las que podrás decir sólo unas pocas palabras… palabras que serán, para esas almas, como lluvia fresca en un desierto demasiado árido… debes tener en cuenta, hijo, que será la única “lluvia fresca” que recibirán en mucho tiempo.
Por esta razón te suplico seas muy cuidadoso con estas almas, que no siempre llegarán a ti por su voluntad.
Las hallarás comprando tu pan o tu ropa, haciendo un trámite, cruzando una calle.
¡Cuán grande ha de ser tu ministerio con estas almas!
Cuán profundas y llenas de amor tus palabras, cuán serena tu mirada, cuán valioso tu ejemplo.
Me explico mejor: No importa lo engorroso que sea el trámite que estás haciendo, lo largo de la espera y lo rápido que debas terminarlo.
Nada de eso es importante. Son sólo circunstancias.
Cuando llegues al mostrador aleja de ti la bronca y el mal humor, vístete de la paciencia de Cristo y dile a la empleada:”Buenos días, princesa”.
Ella, seguro, te responderá:” ¿Princesa yo?
Bien lejos estoy de eso”.
Tu dile: “Eres hija de la Reina del Cielo.
Aunque el mundo entero ignore tu dignidad, nadie puede quitártela”.
Este saludo, hijo, le dejará el alma perfumada y hasta quizás, la puerta de su corazón abierta para que mi Hijo entre, pues hace mucho que espera….
Recuerda que no sólo eres sacerdote “para siempre” sino “por siempre” o sea, veinticuatro horas al día… eternamente.
Así, un día caminarás sobre alfombras de olivos, pero también habrá un gallo que cantará tres veces para ti.
Y llorarás amargamente y tus lágrimas serán camino para otros.
Llorarás sí, pero jamás solo, porque en mi manto se enjugan todas tus lágrimas
Llegará el tiempo de la Pasión y la cruz te parecerá demasiado pesada.
Sentirás que no tienes fuerzas ni para un paso más.
No temas, hijo, que mis súplicas a Jesús alcanzarán para ti un Cireneo.
No pidas que se vaya la cruz, pues ella es la puerta de la Resurrección.
Pide más bien aprender a llevarla, para que otros sepan que también pueden llevar la suya.
Sé cireneo de cuántos hermanos agobiados se te acerquen.
Cireneo de sonrisas, de palabras serenas, de cariño sincero, de compañía silenciosa.
No sólo cireneo de pan, porque el pan dado sin amor, sabe amargo.
Te he dicho que estoy contigo en cada instante, pero hay un momento especial de tu día, en que tus manos y las mías se entrelazan.
Es la Santa Misa. Allí, donde tú te haces nada y puente, para que mi Hijo sea pan para las almas, pan para el mundo.
Tu le sostienes entre tus manos como yo le sostenía entre las mías, allá en Belén.
Son tus manos consagradas las que Él elige para venir a cada corazón, tus manos, solamente tus manos
¿Comprendes? Tus manos son puente entre Jesús y las almas…. Sólo las tuyas….
Puente que va naciendo, momentos antes de la Misa, cuando Jesús toma tus manos para quitar el peso de los pecados en el corazón de aquellos que se acercan a El en la Confesión.
Y en tus manos se queda su perfume…
¿Crees que hay otro medio por el cual estas almas alcancen tan extraordinario alivio?
No hijo, no lo hay.
Ahora es tiempo de que hablemos de ese profundo dolor que llevas.
Si, de ese que ni siquiera sabes por dónde empezar a contármelo.
Hablaremos una y otra y otra vez, las que necesites.
Te espero junto al Sagrario, allí, donde está mi amado Hijo.
Tengo abundantes Gracias para derramar en tu alma, Gracias que te darán la constancia y fortaleza que, ahora, crees lejana.
Ven, hijo, te esperamos, Jesús y yo….Hasta cada minuto en el SagrarioDesde el almaTu mamáMaria de Nazaret
AUTOR: Maria Susana Ratero.



10.12.2009

Docenario guadalupano


Docenario guadalupano POR EL PRESBÍTERO JOAQUÍN GALLO REYNOSO S.I.12/10/2009
La Sagrada Familia y el Acontecimiento Guadalupano: Familias misioneras, fuentes de vocaciones
Estamos en octubre, un mes con valores étnicos ancestrales, pues celebramos los valores indígenas y también los que recibimos de las tradiciones europeas y de Israel. Mes que se celebra en la ciudad de México, y de manera muy especial en el Tepeyac, con ricos antojos y un colorido impresionante con la cantidad de danzantes. Regocijos también para los oídos al escuchar los instrumentos antiguos: atabales, chirimías y otros muchos, tan naturales como el sonido de las colas de la víbora de cascabel con la magia de los cascabeles.
Es también la fiesta de las rosas, cuando se bendicen millares de millares y se mandan a los pueblos hispánicos como signo de fraternidad en muchos conceptos.
Gocemos el mes y unámonos a todos los festejos preparatorios para nuestra gran fiesta nacional del 12 de diciembre, tan profunda y más antigua que la de la Independencia.
Hemos tenido muchas malas noticias en el mes pasado, tanto del país como de tantos otros que han sufrido los embates de la naturaleza. Oramos por nuestros hermanos en desgracia y pedimos que aminoren estas calamidades naturales.
El tercer domingo de este mes celebraremos a nivel mundial el Domingo de las Misiones; por este motivo nos adentramos en este aspecto tan trascendente para nuestras familias, discípulas y misioneras del Señor. Además, en nuestras diócesis del Sureste hemos estado celebrando la Semana de la Familia como fuente y semillero de vocaciones; sin estas dimensiones, nuestras familias quedarían truncas en su vocación primordial de personas plenas, y, en nuestro caso, de verdaderos candidatos a la santidad. Protejamos este patrimonio natural y divino como es lógico hacer para quienes somos familiares de la Familia Divina; a las Tres Divinas Personas, todo el honor y la gloria por siempre. Vamos a dedicar nuestras consideraciones a reflexionar en los valores de la familia como enraizada en su pueblo, como quien forma personas y las ayuda a descubrir su vocación, al estilo de La Sagrada Familia y de la familia de San Juan Diego.


Primera consideración: Dios convocó y fundó al pueblo de Israel para que fuera su misionero y diera a conocer a otros pueblos que era el único Dios y que Él tenía un plan de salvación para todos Dios hizo su pueblo. Le dijo en repetidas ocasiones: “Yo seré tu Dios y tú serás mi pueblo” (Ez. 36,28). Hizo la alianza más fuerte que se conozca en la antigüedad y de verdad fue su Salvador, y el que lo guió hasta la tierra prometida donde lo asentó en Jerusalén como capital y todo lo que hoy es Israel. Esto lo vivió de tal manera el pueblo de Israel que se burlaba de los dioses paganos que eran nada ante Yahvé-Dios, el santo de Israel.
Así lo proclamó tanto en los destierros que sufrió debido a grandes imperios como también a la diáspora normal que sucede en todos los pueblos y reinos de la Tierra por muy diversas circunstancias.
Curiosamente, el pueblo escogido en México por Dios para que fundara una ciudad especial en donde sería manifestado el Nuevo Sol Divino fue guiado por Dios y muy admirado por otros pueblos. Ellos también proclamaron la existencia de un solo Dios: Ometeotl. Y fundaron México-Tenochtitlán en donde Jesús llegaría por medio de María en el Tepeyac. Admiremos el Plan de Dios siempre sorprendente.
Jaculatoria para este día: Dios nos hizo un pueblo misionero.
Para que proclamemos su amor y su salvación por todo el mundo.


Segunda consideración: María y José recibieron del pueblo escogido la tradición de comunicar a otros la bondad y misericordia de Dios para con todos Durante siglos, los israelitas tuvieron la certeza del amor de Dios para todos ellos. Fueron testigos de cómo los introdujo en la tierra prometida y los regresó a ella cuando fue necesario. De esas experiencias nacieron las celebraciones sorprendentes de Israel y sus peregrinaciones a la ciudad santa de Jerusalén.
María y José vivieron estas tradiciones durante su niñez y juventud, desde el inicio de su vida matrimonial, inclusive cuando tuvieron que huir a Egipto, donde pudieron compartir estas tradiciones y las convivieron con Jesús en el exilio durante varios años.
Así, junto a ellos, Él se fue formando en las grandes tradiciones de Israel y en su silencio infantil fue testigo del amor del Padre. Quizá compartió estos valores con niños egipcios. En México, María también traerá a Jesús, a personas, como a Juan Diego, a quien se dirigió como a “su hijito”. Ella, la gran misionera de Jesús y del amor de Dios para todos. Pidámosle un conocimiento profundo de Él.


Tercera consideración: La Virgen María y San José prepararon el camino para que Jesús realizara su vocación como gran misionero del Padre.
Al convivir tantos años con sus padres, Jesús fue asimilando todos los valores del pueblo elegido. Luego, después de su bautismo, fue proclamador del Reino del Padre, de quien fue su gran misionero. Toda esa proclamación vigorosa del Señor estuvo fundamentada en la alianza hecha con Israel por Dios-Amor que siempre les fue fiel, siempre les cumplió, y en Cristo evidenció su amor por nosotros. Alabemos a nuestro Dios, el santo de Israel, el que nos ama y vive entre nosotros.


Cuarta consideración: El Señor Jesús llamó, convirtió y formó a sus discípulos como verdaderos misioneros.
En muchos pasajes de los Evangelios encontramos al Señor Jesús capacitando a sus apóstoles como misioneros suyos. Ellos fueron alentados, instruidos, corregidos por el Señor para irlos capacitando como buenos proclamadores del Reino de Dios. Los mandaba de dos en dos, y añadió a otros 72 para que proclamaran hasta por los caminos de Israel la salvación que había llegado en Él a Israel y al mundo.
Entre los discípulos que lo acompañaban estaban también la Virgen y otras mujeres, como cosa inaudita. En el Acontecimiento Guadalupano María siguió su labor misionera capacitando a Juan Diego, al obispo y al pueblo para que aprendieran a ser misioneros de Dios. Tan bien lo hizo que los misioneros de esa época no entendían cómo tantos indígenas solicitaban el bautismo. Ella sigue presente, con su amor inigualable, como misionera de Dios entre nosotros. ¡Alabemos a María, nuestra sin igual misionera! Quinta consideración: Las primeras comunidades cristianas, alentadas y fortalecidas por el Espíritu Santo, fueron fecundas capacitadoras de vocaciones misioneras de la Buena Noticia. Después de la resurrección y glorificación de Jesús, el Espíritu Santo se hizo sentir como el gran misionero del Padre y del Hijo. Él fue enviado para convocar a los dispersos en las naciones y formar una sola gran familia entre todos los habitantes de la Tierra. Desde Pentecostés sigue llamando a formar la unidad de los hijos de Dios según el modelo de Cristo. La Iglesia, llamada por Dios para ser signo y presencia de su salvación, prolonga en el tiempo lo que su fundador fue realizando durante su estancia en la Tierra.
Hoy nos toca a todos seguir llamando a otros a que conozcan, amen y sirvan a Dios proclamando la buena noticia de nuestra salvación. Todos estamos llamados a ser colaboradores de Cristo y del Espíritu Santo para gloria del Padre.


Las familias son las grandes formadoras de personas, a ellas se les ha confiado la educación primaria de los hijos en las raíces más hondas del humanismo cristiano. Dicen nuestros obispos del Sureste al convocarnos a la Semana de la Familia: “La familia, como realidad social y de Iglesia, tiene una importancia singular. Es en la familia donde la persona conoce el amor a través de la dedicación de sus padres y de la acogida que le brindan los demás miembros de ella. Es en la familia donde se educa a los hijos e hijas en ese conjunto de valores que les permitirán vivir la vida personal y comunitaria de una manera positiva. La familia es la primera escuela de comunión, de participación y de fe. Es el primer lugar donde la fe en Dios se escucha y se conoce a la persona de Jesucristo. Es el primer espacio para tener un encuentro personal con Cristo vivo. Es el lugar privilegiado donde la palabra y actitud de servicio se aprende y se hace realidad. Es el lugar donde se aprende a colaborar y a ser corresponsables con la comunidad”. Estos párrafos pueden iluminar mucho a nuestras familias.


Pensemos en el ejemplo de Juan Diego de cómo se hizo cargo de su tío Juan Bernardino, cómo lo atendió y cómo los dos fueron los primeros llamados por Dios y María para ser misioneros entre sus hermanos indígenas. Glorifiquemos a Dios y a María que hacen estas maravillas.
Pensemos y sintamos que María sigue acompañando a la Iglesia en este caminar y que así lo vino a demostrar en México cuando ha convocado a millones, durante siglos, para ser dignos mensajeros de la buena noticia de su primogénito. Ella nos ayude, como a Juan Diego, a vivir nuestra vocación y misión y que les ayude a todas las familias a seguir educando a sus hijos en esta gran tradición cristina.
Textos Bíblicos: Is. 43,1-13 Sab. 9,1-18 Mt 10,1-15 Jn. 17, 1-26 Hech. 2,43-47 ** Llamados, con la Sagrada Familia, a ser familias misioneras, fuentes de vocaciones. **

10.11.2009

Reina Victoriosa Schoenstatt


Reina Victoriosa
Tres Veces Admirable
Virgen de Schoenstatt

¡ Madre mía, socorre a mis hijos !
Que esta palabra sea el grito de
mi corazón desde la aurora.

¡ Oh María !, que tu bendición los
acompañe, los guarde, los defienda,
los anime, los sostenga en todas partes.

Cuando en la noche se dispongan al
descanso a fin de continuar con nuevo
fervor al día siguiente su camino
hacia la eterna patria,
¡ Madre Mía, socorre a mis hijos !

Que tu bendición, Madre Mía,
descienda sobre ellos en el trabajo,
en el descanso, en la salud y en la
enfermedad, en la vida y en la muerte
y que ésta no sea repentina ni por
toda una eternidad.

Así sea ...



Compartirás tu pan con el hambriento, los pobres sin techo entrarán a tu casa, vestirás al que veas desnudo y no volverás la espalda a tu hermano. Entonces la luz surgirá como la aurora y tus heridas sanarán rápidamente. Tu recto obrar marchará delante de ti y la Gloria de Dios Padre, te seguirá por detrás. Isaías. 58,7-8




“Servus Mariae Nunquam Peribit”

“Un siervo de María, jamás perecerá”.

Nuestra Señora de Aparecida


Nuestra Señora de Aparecida

A unos cuantos kilómetros de Guaratinguetá, villa del Estado de Sao Paulo, se encuentra el pueblo de la Aparecida, que debe su nombre y origen al Santuario de la Virgen que fue levantado en 1743. En octubre de 1716 pasaba por Guaratinguetá con rumbo a Minas, el gobernador de San Pablo, Pedro de Almeida y Portugal. Los pescadores de la zona querían darle la mejor atención, por lo que tendieron sus redes al río Parahiba, pero con escasa fortuna. Viendo esto, uno de ellos llamado Juan Alves, corrió hasta el lugar denominado Itaguassú y habiendo allí lanzado sus avíos de pesca, sacó del primer lance entre las mallas de su red una imagen de la Virgen a la que falta la cabeza.
Volvió de nuevo a lanzar la red en otra dirección y esta vez logró aprisionar la cabeza de la imagen. Lleno de asombro ante tal hallazgo, dirigió su barca hacia la orilla y después de limpiarla descubrió que era una Virgen Inmaculada. Sus compañeros participaron de esta alegría y animados por este suceso volvieron a echar sus redes consiguiendo una abundante pesca. Aún se ignora el cómo vino a parar al río esta imagen pero todo hace creer que se remonta a los primeros tiempos de la colonización del Brasil. Los pescadores se llevaron a la imagen y en la casa de uno de ellos, le arreglaron un sencillo altar. Más tarde otro pescador al trasladarse a Itaguassú, construyó en su nuevo domicilio un oratorio y en él puso la imagen, ante la cual los vecinos se reunían para rezar el rosario y entonar himnos.
En 1904 fue coronada canónicamente, y en 1930 Pio XII la nombró Patrona de Brasil.

10.09.2009

LA VIRGEN DEL PILAR


¡Dios te salve María, Madre de Cristo y de la Iglesia! ¡Dios te salve, vida, dulzura y esperanza nuestra!
A tus cuidados confío esta tarde las necesidades de todas las familias de España, las alegrías de los niños, la ilusión de los jóvenes, los desvelos de los adultos, el dolor de los enfermos y el sereno atardecer de los ancianos.
Te encomiendo la fidelidad y abnegación de los ministros de tu Hijo, la esperanza de quienes se preparan para ese ministerio, la gozosa entrega de las vírgenes del claustro, la oración y solicitud de los religiosos y religiosas, la vida y empeño de cuantos trabajan por el Reino de Cristo en estas tierras.
En tus manos pongo la fatiga y el sudor de quienes trabajan con las suyas; la noble dedicación de los que transmiten su saber y el esfuerzo de los que aprenden; la hermosa vocación de quienes con su ciencia y servicio alivian el dolor ajeno; la tarea de quienes con su inteligencia buscan la verdad.
En tu Corazón dejo los anhelos de quienes, mediante los quehaceres económicos, procuran honradamente la prosperidad de sus hermanos; de quienes, al servicio de la verdad, informan y forman rectamente la opinión pública; de cuantos, en la política, en la milicia, en las labores sindicales o en el servicio del orden ciudadano, prestan su colaboración honesta en favor de una justa, pacífica y segura convivencia.
Virgen Santa del Pilar: Aumenta nuestra fe, consolida nuestra esperanza, aviva nuestra caridad. Socorre a los que padecen desgracias, a los que sufren soledad, ignorancia, hambre o falta de trabajo. Fortalece a los débiles en la fe. Fomenta en los jóvenes la disponibilidad para una entrega plena a Dios. Protege a España entera y a sus pueblos, a sus hombres y mujeres. Y asiste maternalmente, oh María, a cuantos te invocan como Patrona de la Hispanidad. Así sea.

10.05.2009

ORACION A LA VIRGEN DEL ROSARIO


Maria contemplemur Christi vultum!
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«Oh Rosario bendito de María, dulce Cadena que nos une con Dios, vínculo de amor que nos une a los Ángeles, Torre de salvación contra los asaltos del infierno, Puerto seguro en el común naufragio, no te dejaremos jamás. Tú serás nuestro consuelo en la hora de la agonía. Para Ti el último beso de la vida que se apaga. Y el último susurro de nuestros labios será tu suave nombre, oh Reina del Santo Rosario, oh Madre nuestra querida, oh Refugio de los pecadores, oh Soberana consoladora de los tristes. Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el Cielo. Amén.».

SUPLICA A LA VIRGEN




NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOZ
Súplica a la Virgen del Rosario”
“¡Reina del Santísimo Rosario, Dueña, Señora y Madre Nuestra! Virgen de nuestros mayores. Tesoro de nuestras tradiciones. Fundadora de la ciudad, a la cual honraste con tu nombre, salvaste en la peste, Protegiste en las sequías y escudaste contra los ataques de los enemigos. Tú eres la gloria, la alegría y toda la honra de nuestros corazones. Bendice Madre dulcísima, a todos los que te acompañamos como hijos y juramos como vasallos. Cobija bajo tu manto a la ciudad que fue toda tuya y será siempre la “Ilustre y Fiel”; ilustre en la integridad de su fe y fiel en el cumplimiento de sus santos deberes. Bendice a nuestra querida Diócesis que se consagra enteramente a Tí. Estrecha sobre tu pecho nuestra bandera “Azul y Blanca”, para que sean siempre inmarcesibles sus triunfos. Guíanos a Cristo para que sea nuestra luz, nuestra verdad y nuestro camino hacia el eterno triunfo en la gloria. Amén.

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