12.27.2011

María nos prepara todo.

María nos prepara todo. 

“¿Por qué te agitas? ¿por qué te preocupas? Estar consagrado a Mí quiere decir dejarse conducir por Mí. Quiere decir fiarse de Mí: como un niño se deja conducir por su madre. Entonces te debes habituar a otro modo de pensar, a otro modo de obrar. No te toca a ti pensar lo que te conviene; no hagas proyectos, no construyas el mañana, porque ya ves cómo lo disipo todo en el aire y tú después quedas mal.
¿Por qué no quieres fiarte de Mí? Deja que sea Yo la que construya –momento tras momento– tu porvenir. A ti te basta decir, lo mismo que un niño: “Madre, me fío de Ti, me dejo conducir por Ti. Dime: ¿Qué debo hacer?” 
(Mensaje al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano) 
Comentario: 
¡Qué maravilloso mensaje nos da la Virgen para que nos entreguemos a su Corazón Inmaculado y nos dejemos guiar en todo por él!
María no se olvida de nosotros, sino que vive pendiente de todo lo que nos pasa y prepara cada cosa, cada acontecimiento, por medio de su Corazón Inmaculado, para que lo vivamos de acuerdo a su plan, que desde toda la eternidad ha elaborado Ella junto a Dios.
¡Qué grandísima confianza nos debe venir al tener esta certeza de que María tiene preparado hasta el más mínimo detalle de nuestra vida, para nuestro bien! En lo que toca a nosotros, no debemos poner obstáculos ni querer hacer nuestra propia voluntad, sino dejarnos guiar dócilmente por esta Madre amorosísima, que tiene la misma Sabiduría de Dios, y que sabe guiarnos por el camino que nos conduce al Cielo, y también sabe hacer de nosotros fieles instrumentos en sus benditas manos para rescatar innumerables almas de las manos de Satanás.
No dudemos más de la Virgen, no tengamos miedo, sino recemos mucho para ir conociendo qué es lo que quiere María de nosotros en cada momento, sabiendo que Ella es la Conductora de los ejércitos de Dios y nuestra propia Madre, que nos guía como a sus hijos más pequeñitos, que por sí solos no saben hacer nada.

12.21.2011

Sin rencor.

Sin rencor. 

Los niños por lo general no son rencorosos, y de ellos debemos aprender también nosotros, que buscamos la infancia espiritual, a no ser rencorosos con nadie. Porque el rencor es el primer paso para el odio, y es en sí ya una forma de odio, de división y nos prepara para la venganza.
La Escritura dice que nuestro enojo no debe durar más allá de la caída del sol. Es decir, que antes que caiga la noche, debemos estar en paz con todos y no tener rencor para con ninguno.
Porque el rencor es como un movimiento que vuelve una y otra vez sobre un punto y cada vez nos vuelve a provocar los mismos sentimientos malos del enojo primero.
Tratemos de no enojarnos, porque no ganamos nada con ello, perdemos la paz, y luego nos enojamos con nosotros mismos por habernos enojado, y así se hace como un círculo que debemos romper con la caridad y la confianza en Dios.
Y para que el rencor no se apodere de nosotros, es necesario que vigilemos nuestra memoria, que es la que nos trae una y otra vez el recuerdo desgraciado y nos vuelve a provocar los mismos sentimientos negativos de odio.
Recemos mucho el Santo Rosario, para conseguir la paz y aprender a perdonar a los demás

12.10.2011

El 12 de diciembre celebraremos la fiesta de la Virgen de Guadalupe.

El 12 de diciembre celebraremos la fiesta de la Virgen de Guadalupe. En la  Homilía pronunciada en la Santa Misa celebrada el 23 de enero de 1999 al concluir la Asamblea Especial  para América del Sínodo de los Obispos, el Beato Juan Pablo II, expresó:

 
"...Quiero confiar y ofrecer el futuro del Continente a María Santísima, Madre de Cristo y de la Iglesia. Por eso, tengo la alegría de anunciar ahora que he declarado que el día 12 de diciembre en toda América se celebre a la Virgen María de Guadalupe con el rango litúrgico de fiesta.
¡Oh Madre! Tú conoces los caminos que siguieron los primeros evangelizadores del Nuevo Mundo, desde la isla Guanahani y La Española hasta las selvas del Amazonas y las cumbres andinas, llegando hasta la tierra del Fuego en el Sur y los grandes lagos y montañas del Norte. Acompaña a la Iglesia que desarrolla su labor en las naciones americanas, para que sea siempre evangelizadora y renueve su espíritu misionero. Alienta a todos aquellos que dedican su vida a la causa de Jesús y a la extensión de su Reino.
¡Oh dulce Señora del Tepeyac, Madre de Guadalupe! Te presentamos esta multitud incontable de fieles que rezan a Dios en América. Tú que has entrado dentro de su corazón, visita y conforta los hogares, las parroquias y las diócesis de todo el Continente. Haz que las familias cristianas eduquen ejemplarmente a sus hijos en la fe de la Iglesia y en el amor del Evangelio, para que sean semillero de vocaciones apostólicas. Vuelve hoy tu mirada sobre los jóvenes y anímalos a caminar con Jesucristo.
¡Oh Señora y Madre de América! Confirma la fe de nuestros hermanos y hermanas laicos, para que en todos los campos de la vida social, profesional, cultural y política actúen de acuerdo con la verdad y la ley nueva que Jesús ha traído a la humanidad. Mira propicia la angustia de cuantos padecen hambre, soledad, marginación o ignorancia. Haznos reconocer en ellos a tus hijos predilectos y danos el ímpetu de la caridad para ayudarlos en sus necesidades.
¡Virgen Santa de Guadalupe, Reina de la Paz! Salva a las naciones y a los pueblos del Continente. Haz que todos, gobernantes y ciudadanos, aprendan a vivir en la auténtica libertad, actuando según las exigencias de la justicia y el respeto de los derechos humanos, para que así se consolide definitivamente la paz.
¡Para Ti, Señora de Guadalupe, Madre de Jesús y Madre nuestra, todo el cariño, honor, gloria y alabanza contínua de tus hijos e hijas americanos!.." 

Docenario guadalupano

Docenario guadalupano

Los caminos de Dios, de María y de nosotros en el Acontecimiento Guadalupano
 10 diciembre 2011
Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Los caminos de fray Juan de Zumárraga, Juan Bernardino y gente de su época. Hemos visto ya cómo Dios, María y Juan Diego caminaron en los momentos iniciales del Acontecimiento Guadalupano y en algunos posteriores; ahora nos toca considerar qué repercusiones hubo en otras personas que fueron testigos presenciales de dichos eventos y recorrieron caminos nuevos y originales en sus propias vidas. También nos pueden inspirar para vivir nuestra alianza con Dios pues, suponemos,  estarán glorificados…

Les pedimos a todos ellos rueguen a nuestra Madre y a San Juan Diego que intercedan por todos nosotros ante el Verdaderísimo Dios, dador de vida... Primera consideración: Los caminos del obispo fray Juan de Zumárraga. En 1528 llegó a México don fray Juan de Zumárraga, que fue escogido por el Rey de España y el Papa como Obispo de México. Le tocó una época muy difícil, pues los conquistadores estaban arrasando con las poblaciones indígenas en cuanto a sus tradiciones y costumbres. Pero también había problemas con la Primera Audiencia y una gran mortandad de indígenas por las enfermedades llevadas a México desde Europa.

Él clamaba al cielo diciendo que si no había una intervención divina aquello iría al caos. Nuestro Dios ya sabía todo esto y había previsto desde la eternidad el Acontecimiento Guadalupano que vino a salvar al mundo indígena y todo ese entorno tan difícil. El mismo señor Zumárraga estaba preparando su viaje para ser ordenado Obispo fuera del territorio mexicano, puesto que había sido nombrado pero no ordenado. Tuvo que dejar el país más de dos años y al volver siguió apoyando a San Juan Diego, a quien estimó muchísimo y a quien le había encargado la pequeña ermita que le construyeron a la Virgen. Fue un santo varón, muy estimado, promotor de indios, de la cultura y salud de su pueblo. Llevó muy buena amistad con San Juan Diego; murieron el mismo año y a la misma edad. Glorifiquemos a Dios que hace estas maravillas y hermana hasta a quienes parece que nunca podrían coincidir… Ellos intercedan ante “Su Dueña” por nosotros…

Jaculatoria apropiada: Dios de las maravillas, ayúdanos a servir a otros como Tú, para que florezca entre nosotros una vida en plenitud.

Segunda consideración: Los caminos de Juan Bernardino. Tenemos datos importantes  sobre Juan Bernardino gracias a las averiguaciones de 1666 en donde varios testigos dijeron haberlo conocido o hablar de él por medio de sus parientes. Sabemos de su parentesco muy cercano con Juan Diego, de quien era tío, y muy importante para éste, puesto que los tíos eran quienes heredaban la cultura y costumbres del mundo indígena. A él es a quien la Virgen sanó en su casita de Tulpetlac, hoy Estado de México, a 11 kilómetros del Tepeyac. A él le reveló la Virgen su nombre: la Perfecta Virgen Santa María de Guadalupe. Vivió, junto con Juan Diego, como guardián de la Virgen durante varios años en la primera ermita que mandó construir fray Juan de Zumárraga. Ha hecho favores milagrosos, inclusive alguno recientemente del que soy testigo. En algunos lugares de México se le venera como santo varón. Pidámosle especialmente por los mayores de edad para que seamos fieles como Él a Dios, a María, a nuestro pueblo y sus buenas tradiciones…

Tercera consideración: Los caminos del bachiller y presbítero Juan González. Este bachiller en Letras y Artes jugó un papel muy importante en el Acontecimiento Guadalupano, pues era el secretario y traductor de la lengua náhuatl al castellano de fray Juan de Zumárraga. En esa época todavía no era sacerdote, lo fue después. Y fue el primero en redactar una relación en castellano sobre dicho Acontecimiento. Fue el cuarto Juan que tomó parte en el inicio del Acontecimiento y así completó el número perfecto de cuatro, tan importante para la cultura indígena. Cuatro pétalos tiene el signo más importante nahua: Nahui Ollin, lo trae la Virgen en su cinturón de entonces. Así, la Virgen estuvo aquí rodeada de cuatro Juanes, como de dos, con el mismo nombre, durante su vida: San Juan Bautista y San Juan Evangelista. Admiremos y glorifiquemos a Dios por tanta perfección, hasta en detalles como en este sublime Acontecimiento Guadalupano.

Cuarta consideración: Los caminos de los servidores del Obispo, de otras personas cercanas a éste y del tiempo de las apariciones de la Virgen. Lo que sabemos de ellos es que se convirtieron al amor de Dios y de María, que hubo infinidad de indígenas que pidieron el Bautismo y que se conmovieron ante tan grandísimo Acontecimiento. Dice la narración original: “Y absolutamente toda esta ciudad de —Tenochtitlán-México—, sin faltar nadie, se estremeció cuando vino a ver, y admirar, su amada imagen” (N.M. 214). Pidamos al Espíritu Santo que nuestros corazones permanezcan abiertos, como los de ellos, para convertirnos a Dios y nuestra Santa Madre, María de Guadalupe.

Quinta consideración: Los caminos del pueblo de Dios en el siglo XVI y siglos siguientes. Los virreyes, cuando llegaban a México o salían de la ciudad a su regreso; los miembros de las congregaciones y órdenes religiosas, cuando llegaban o regresaban a sus lugares de origen o a donde los mandaba la obediencia al Señor Jesús, pasaban por las pequeñas ermitas que habían construido los obispos sucesores de Zumárraga.

Innumerables jesuitas y otras  personas de Europa cuando oyeron hablar de este Acontecimiento quisieron venir a nuestro país y luego fueron insignes propagadores del mismo en sus lugares de origen. Reconozcamos la Sabiduría Divina y la acción materna de María que siguen sosteniendo el Acontecimiento más fuerte de tinte mariano en el mundo…

Apoyos bíblicos: Sirácides (Eclesiástico) 24, 8-15; Gal 3, 26-29; Mc 8, 1-10.

12.09.2011

Docenario Guadalupano dia 9

Docenario Guadalupano

  9 diciembre 2011

Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Los caminos de Dios, de María y de nosotros en el Acontecimiento
Guadalupano
Los caminos de San Juan Diego. Su fiesta. Hoy estamos de fiesta en todo México pues celebramos al primer héroe nacional reconocido desde su vida misma, San Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Hoy consideraremos cómo Dios lo ayudó a recorrer los caminos a la santidad.

El 9 de diciembre de 1531 la Virgen María se le apareció dos veces en el Tepeyac: cuando inició su contacto personal y lo mandó al Obispo Zumárraga con su mensaje, y por la tarde, cuando Juan Diego le llevó la triste noticia de que el Obispo no les había hecho caso a ninguno de los dos. Ese día María le reconfirmó su misión y Juan Diego fue promovido para llenar la vocación a la que Dios lo había llamado. Acompañémoslo por sus caminos, él nos mostrará, y de manera especial a
l@s laic@s, cómo vivir santamente en la vida ordinaria.

Primera consideración: Los caminos normales de Juan Diego en su niñez y juventud.
Podemos estar seguros de que la vida infantil y juvenil de Juan Diego habrá sido como la de cualquier niño o joven indígena de la región de los lagos que circundaban a la gran ciudad de Tenochtitlán. En su querida población de Cuauhtitlán él habrá aprendido muchas cosas en el calmecac, tipo de escuela para los varones. Habrá aprendido, como todos ellos, a defenderse y a saber valerse por sí mismo. Habrá recibido su ayate como signo de crecimiento para poder integrarse a la vida social y productiva de su etnia. Habrá reverenciado al Dador de bienes, al dios cercano y señor de todo lo que los rodeaba con su protección. Agradezcamos a los padres de San Juan Diego que lo hayan enseñado a vivir como gente solidaria y laboriosa en su pueblo, y al Verdaderísimo Dios por su providencia que llevó a Juan Diego de niño y joven por estos caminos... Jaculatoria apropiada: San Juan Diego del Tepeyac, enséñanos a compartir lo nuestro con los demás…

Segunda consideración: Los caminos de Juan Diego en su vida matrimonial.
San Juan Diego, como todos los indígenas de su tiempo, habiendo alcanzado la edad acostumbrada de entonces para casarse, entre los 18 y 20 años, tuvo que escoger su pareja. Escogió a la joven Malintzin con quien se desposó según las tradiciones indígenas de su tiempo: habrán enlazado su ayate con el huipil de ella para significar su unión. Se convirtieron y fueron bautizados: ella como María Lucía y él como Juan Diego. Se casaron sacramentalmente por la Iglesia y de seguro habrán invitado a sus
hij@s a hacer lo mismo. De hecho, aparece una nieta suya como religiosa en un convento de Querétaro. Alabemos a Dios que inventó a la pareja humana como signo de su amor para sus pequeñ@s hij@s y por el testimonio de esta santa pareja...

Tercera consideración: El nuevo camino de Juan Diego al encontrarse con María en el Tepeyac. El 9 de diciembre de 1531, en su camino a México para recibir instrucción religiosa en Santiago Tlatelolco, la Virgen María le salió al paso a Juan Diego para descubrirle el plan que Dios tenía para que Ella pudiera tener su casita sagrada y allí atender a todas las personas como verdadera Madre.

Él había sido escogido como profeta de este Evangelio para toda América, y con el tiempo, para el mundo… María desde entonces, por la gracia y poder de Dios, convirtió nuestra historia y la de San Juan Diego en algo excepcional… Agradezcamos a Dios este designio suyo, y a María, su maravillosa colaboración y acción tan maternal…
Cuarta consideración: Los caminos de Juan Diego para encontrarse con el Obispo de México y la repercusión de su testimonio en la historia universal.

Juan Diego acogió el mensaje de María y le llevó la señal al Obispo, quien quedó conmocionado al recibir las rosas y el ayate bendito con la imagen maravillosa de Santa María de Guadalupe. Con razón el papa Benedicto XIV en el siglo XVII dijo ante una imagen de Ella, y por la narración que le hizo el jesuita Francisco López sobre las apariciones en el Tepeyac: “Dios no ha hecho cosa igual con ninguna otra nación”, frase tomada del Salmo 147, escrita originalmente para el primer Israel… Adoremos a Dios, autor de tales maravillas, y a nuestra Madre Amada por sus regalos tan cariñosos para todos nosotros.

Quinta consideración: Los diferentes caminos de la Iglesia para canonizar a San Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Los caminos de la Iglesia para llegar a canonizar a alguien han sido muy difíciles en los últimos siglos y Juan Diego fue uno de los afectados. Desde su muerte en 1548 la gente comenzó a venerarlo pero por decisiones de los papas, a quienes eran venerados como santos, antes de ser canonizados debían de dejar de ser venerados. Esto interfirió por primera vez, como después el dominio español sobre los indígenas en la Colonia y posteriormente todas las persecuciones y guerras que sufrió la Iglesia. Fue hasta hace pocos años que fue beatificado, en 1990, y canonizado el 31 de julio de 2002. Así cumplió María lo que le había prometido como acción de gracias a él por sus servicios: “Ten por seguro que mucho agradeceré y te pagaré, te enriqueceré, te glorificaré y mucho merecerás con que Yo retribuya tu cansancio, tu servicio con que vas a solicitar el asunto al que te envío… Haz lo que esté de tu parte…” (N.M. 34-37). Más adelante, cuando Juan Diego está en dificultades para lograr el objetivo, le repite y añade con ternura: “Y sábete, hijito Mío, que Yo te pagaré tu cuidado y el trabajo y cansancio  que por Mí has emprendido” (92). Ella siempre amable, siempre generosa a favor nuestro y más cuando la servimos…

Aprendamos de Ella y de Juan Diego a amar y servir como Ellos y a esperar con alegría nuestra propia glorificación… Apoyos bíblicos: Is 52, 6-10; Salmo 1; Lc 2, 1-19; Jn 1, 35-51; 1Pe 5, 1-11.

12.08.2011

Docenario guadalupano dia 8

Docenario guadalupano




 8 diciembre 2011




Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita




Los caminos de Dios, de María y de nosotros en el Acontecimiento Guadalupano


Los caminos de Santa María, Madre Inmaculada de Dios y el Acontecimiento Guadalupano. Hoy es la fiesta de la Inmaculada Concepción de María. Todo el mundo cristiano católico goza esta fiesta como pocas otras. Es como una profecía de lo que será nuestra vida futura una vez terminada la época del pecado y de la muerte.


Dios la llenó de tal cantidad de regalos que hasta la libró, como inicio de todos ellos, del pecado original. Gocemos con Ella esta fiesta desde su cántico de alabanza, el Magnificat, y consideremos algunos enlaces con el Acontecimiento Guadalupano.


Siempre María, bajo la advocación que sea, nos llevará a otras realidades suyas profundas porque Dios es el autor de la identidad de cada persona cuando ésta se deja guiar por Él. Contemplemos a María desde la perspectiva de su Inmaculada Concepción y otros valores y títulos que la acompañan.


Pidamos en este día por nuestro mundo para que acepte los valores que Dios nos propone para vivir una vida con un corazón más limpio y purificado como el de María.






Primera consideración: María en el Plan Divino de nuestra salvación. Dios quiso crearnos para hacernos miembros de su familia, para compartirnos su vida de amor y felicidad eterna. Escogió el camino de la Encarnación, el que una de las Tres Divinas Personas asumiera una vida como nosotros. Si quiso que hombre y mujer unidos para siempre tuvieran familia y fueran reflejo de su Trinidad Amorosa, tenía que diseñar la pareja ideal y principal de la historia. Una pareja singular y muy de otro modo como nosotros la hubiéramos podido imaginar. Esto implicaba, en el tiempo, la generación humana del verbo- palabra-imagen del Padre. Y las Tres Divinas Personas eligieron a María desde la eternidad como Madre del Hijo del Padre. Alabemos a Dios, autor de estos misterios maravillosos que conocemos y agradecemos.






Jaculatoria apropiada: Por tu limpia concepción, oh, Soberana Princesa; una muy grande pureza te pedimos de corazón.


Segunda consideración: El Dios de los imposibles hizo posible la inmaculada concepción de María. La primera pareja humana falló ante el designio de Dios y escogió la ausencia de Él en sus vidas y nos comunicó a todos el pecado original. Pero Dios, ante la decisión tomada de hacerse humano, quiso elegir a María como Madre Inmaculada, sin ningún tipo de pecado, para que el Verbo Eterno tuviera por engendradora en la Tierra a una mujer libre de cualquier tipo de mancha. Así, Dios dispuso desde le eternidad la existencia de María como Hija Amadísima del Padre, Madre del Hijo Eterno de Él y gloria y templo del Espíritu Santo. Alabemos también a Santa Ana y a San Joaquín por las maravillas que Dios hizo en ellos y por la educación y acompañamiento que le brindaron con tanto amor a su excepcional hija, María, durante su vida.






Tercera consideración: Los otros regalos, títulos y acontecimientos de María. Una vez decretado por Dios que María fuera la Madre Inmaculada del Hijo Eterno del Padre era lógico que esto conllevara otros regalos: la impecabilidad, la virginidad perpetua, su glorificación eterna al lado de Su Hijo, su colaboración única en la redención de la humanidad y el encargo de que fuera nuestra Madre espiritual. Gocemos con toda la Iglesia estas glorias de María.






Cuarta consideración: La presentación que hace María de sí misma en el Tepeyac.






María se presentó ante Juan Diego como “la perfecta siempre Virgen, Santa María, Madre del Verdaderísimo Dios por Quien se vive…” (N.M. 26). Ella, la misma Reina del Cielo y Tierra, la que está junto a nosotros para consolarnos, la que se preocupa “de nuestras aflicciones, penas y dolores…” (N.M. 32).






Dios nos la envió al Tepeyac como Reveladora de su Hijo, su principal misionera y evangelizadora. Agradezcamos esta decisión divina y la excelente manera de acompañarnos de María como Madre espiritual de todos nosotros.


Quinta consideración: La veneración de la Inmaculada en nuestra nación y su relación con la veneración a su imagen guadalupana. A través de los siglos, la advocación de María como “La Inmaculada” ha tenido una multitud de manifestaciones y presentaciones en sus imágenes casi sin poder contar su número. Especialmente en Europa hubo cantidad de estas imágenes suyas. Muchas órdenes y congregaciones religiosas están inspiradas en esta advocación. Aquí mismo, entre nosotros, hay varias congregaciones y en todo México hay muchísimas iglesias y capillas dedicadas a esta advocación. En algunos países es fiesta nacional.






En el Acontecimiento Guadalupano, en la misma imagen, Ella aparece como Madre y como Virgen según su porte y atuendos, según las antiguas tradiciones indígenas, como Reina y Señora del universo, como Madre y Protectora nuestra. Es también la que nos presenta a su Hijo, el Verdadero Dios. Alabémoslos y llevemos la vida digna y santa que nos corresponde como fieles miembros de su familia.






Apoyos bíblicos: Is 7, 14; Salmos 45(44) y 46(45); Gal 4, 4-5; Lc 1, 46-55; Apoc 12, 1-6.

’Monstra Te esse Matrem’, Oh Virgen Inmaculada.


Monstra Te esse Matrem’, Oh Virgen Inmaculada.
Muéstrate Madre tierna y con premura por los habitantes de esta tu ciudad, para que el auténtico espíritu evangélico los anime y oriente sus comportamientos.
Muéstrate Madre y guardiana vigilante de Italia y Europa, para que de las antiguas raíces cristianas los pueblos sepan tomar la linfa para construir su presente y su futuro.
Muéstrate Madre próvida y misericordiosa por el mundo entero, para que, respetando la dignidad humana dignidad y rechazando toda forma de violencia y de explotación, se coloquen bases sólidas para la civilización del amor.
Muéstrate Madre especialmente de aquellos que tienen más necesidad: de los indefensos, de los marginados y los excluidos, de las víctimas de una sociedad que a menudo sacrifica al hombre por otros fines e intereses.
Muéstrate Madre de todos, oh María, y danos a Cristo, la esperanza del mundo.
Monstra Te esse Matrem’, oh Virgen Inmaculada, llena de gracia! ¡Amén!”.

12.05.2011

NUESTRA SEÑORA DEL ADVIENTO

NUESTRA SEÑORA DEL ADVIENTO







Señora del Adviento, señora de los brazos vacíos, señora de la preñez evidente y extenuante. Cuánto deseamos que camines con nosotros. Cuánto necesitamos de ti. Mujer del pueblo que viajas presurosa y alegre a servir a Isabel, a pesar de tu vientre pesado y fatigoso. Entre las dos tejerán esperanzas y sueños.






Señora del Adviento, señora de los brazos vacíos, también nosotros estamos preñados de esperanzas y sueños.






Soñamos con que el canto de las aves no vuelva a ser turbado por el ruido de las balas.






Soñamos con nuestros niños sin temores, cantando al fruto de tu vientre ya cercano.






Soñamos con los niños de Colombia durmiendo tranquilos al arrullo de un villancico.






Soñamos que nuestros viejos mueren tranquilos y en paz murmurando una oración.






Soñamos con que algún día podremos volver a tener sueños y utopías y esperanzas.






Señora del Adviento, la de los brazos vacíos, visítanos como a tu prima. Monta tu burrito y ven presurosa. Nuestros corazones son pesebres huecos y fríos donde hace falta que nazca tu hijo.






Ven, señora, con tus gritos de parto a calentar nuestros corazones, a seguir tejiendo esperanzas con nosotros, como lo hiciste con Isabel. Solo así, en medio de la noche iluminada por tus brazos ahora llenos y por tus pechos que amamantan, podremos volver a soñar...podremos gritar ¡es navidad!.

12.03.2011

DOCENARIO DIA 3



Docenario Guadalupano
  3 diciembre 2011

Joaquín Gallo Reynoso, Sacerdote Jeusita

Los caminos Dios, deMaría y de nosotrosen el Acontecimiento Guadalupano

Los dos días que llevamos del mes los hemos dedicado a considerar cómo caminamos en nuestra vida rodeados de estrellas, pájaros y cantos como Juan Diego en su camino al Tepeyac.

Hoy consideraremos el papel de las flores en nuestras vidas, en la vida de los indígenas del tiempo de Juan Diego y en el significado que han tenido en el Acontecimiento Guadalupano.

Consideraremos también nuestro llamado a ser misioneros como el gran San Francisco Javier, a quien hoy celebramos, y tenemos en cuenta que vamos como los caminantes de Emaús para encontrarnos con Jesús en el Año Eucarístico internacional que se avecina.

Primera consideración: Las flores, regalo de Dios.

En toda la Tierra y en todas las culturas las flores destacan por todas partes. No faltan las flores en los murales antiguos y modernos, en nuestros cumpleaños, como regalo para las mujeres amadas. Sus colores, formas, aromas, nos cautivan.

Hay hasta el dicho de "dímelo con flores" para indicar que nos pueden decir cualquier cosa, aun penosa, con tal de que sea hecho con aroma floral. Demos gracias a Dios por el regalo magnífico, multicolor y bello de las flores. Jaculatoria apropiada: Santa María de Guadalupe, Flor de flores de los jardines de Dios; ayúdanos a dar lo mejor al Rey de los corazones.

Segunda consideración: Las flores en la cultura indígena. En las culturas mesoamericanas abundan las alusiones a las flores. En la cultura nahua casi no se puede hablar si no se les menciona. Sabemos que sin ellas no hay remedios eficientes para las enfermedades. Ellos veían en las flores el corazón de Dios que se regalaba para darles todos los frutos imaginables. Es increíble cómo el sabor de ciertas frutas ya está encerrado en las flores. Reconozcamos tantos favores divinos como flores del Creador de ellas.

Tercera consideración: Las flores, signo del compromiso por la verdad. En la cultura nahua también las flores significaban la verdad. Te doy flores, te doy la verdad. Cuando alguien quería comprometerse con otra persona le daba flores como signo de algún compromiso.

Así lo hizo María cuando le dio las flores a Juan Diego. Así quedó éste acreditado ante el Obispo y ante su pueblo. Demos gracias a Dios de que a través de las flores nos hayan dado pruebas irrefutables de su amor y compromiso con nosotros.

Cuarta consideración: Las flores en el Acontecimiento Guadalupano. Es impresionante saber y constatar que la Imagen Guadalupana está hecha, esencialmente, a base de los colores extraídos de flores. ¿Cómo le hizo Dios para hacer esta "Maravilla Americana", como le llamó el máximo pintor de la Colonia, Miguel Cabrera, a la Imagen Guadalupana? Mientras la admiramos gocemos de tanta originalidad y de tanto mensaje contenido en la más bella expresión mariana del mundo salida de las manos de Dios.

Quinta consideración: La Flor-Cerro puntiagudo, lugar sagrado de María. En la Imagen Guadalupana aparece nueve veces la Flor-Cerro terminado en punta, que es el nombre indígena del cerro del Tepeyac. Con este simbolismo tan enraizado y conocido en la cultura cercana a Juan Diego, Dios nos quiso decir que allí, en ese lugar, se realizó la Alianza Suya con nosotros a través de nuestra Madre Amada. Y que allí mismo sigue realizándola por todos los siglos de la humanidad mientras llega la segunda venida de Su Hijo para nosotros. Ella, María, nos hace casa allí, como le hizo casa a Jesús y a San José, en su hogar de Nazaret. Vayamos al Tepeyac y a nuestros Tepeyaques cercanos para orar con Ella, para que nos colme de gracias, de su ternura materna que nos regocija. Santa María de Guadalupe, Madre nuestra espiritual; acógenos en tu regazo, Madre sin igual, Flor de flores de los jardines de Dios.

Apoyos bíblicos: Sirácide (Eclesiástico) 24, 23-31; Is 7, 10-14; Gal 4, 4-7; Mt 6, 28-34.
 

12.01.2011

ALABANZAS A MARÍA SANTÍSIMA, VIRGEN DEL ADVIENTO

ALABANZAS A MARÍA SANTÍSIMA, VIRGEN DEL ADVIENTO







¡Oh Santísima Virgen María! sea una y mil veces bendito vuestro purismo seno, en que por nueve meses hizo su morada el Hijo de Dios, hecho hombre por dar salud a mi alma. Avemaría.


¡Oh Santísima Virgen María! sea una y mil veces bendito vuestro maternal regazo en que reposó y durmió dulcemente el Hijo de Dios, hecho hombre por dar salud a mi alma. Avemaría.






¡Oh Santísima Virgen María! sean una y mil veces benditos vuestros santísimos brazos, que llevaron, abrazaron y tiernamente estrecharon al Hijo de Dios, hecho hombre por dar salud a mi alma. Avemaría.






¡Oh Santísima Virgen María! sean una y mil veces benditas vuestras hermosísimas manos, que acariciaron y cuidadosamente sirvieron al Hijo de Dios, hecho hombre por dar salud a mi alma. Avemaría.






¡Oh Santísima Virgen María! sean una y mil veces benditos vuestros ojos virginales que con tanto deleite se recrearon contemplando el rostro del Hijo de Dios, hecho hombre por dar salud a mi alma. Avemaría.






¡Oh Santísima Virgen María! sean una y mil veces benditos vuestros oídos castísimos, que con tanta frecuencia oyeron el dulce nombre de Madre de la boca del Hijo de Dios, hecho hombre por dar salud a mi alma. Avemaría.






¡Oh Santísima Virgen María! sean una y mil veces benditos vuestros candidísimos labios, que con gozo inexplicable imprimieron tiernos besos en el Hijo de Dios, hecho hombre por dar salud a mi alma. Avemaría.






¡Oh Santísima Virgen María! sea una y mil veces bendita vuestra lengua angelical, que sin cesar alabó y llamó hijo querido al Hijo de Dios, hecho hombre por dar salud a mi alma. Avemaría.

Docenario guadalupano

Docenario guadalupano

1 diciembre 2011
Por Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Los caminos de Dios, de María y de nosotros en el Acontecimiento Guadalupano

El camino de las estrellas…

 
Estamos en diciembre, a unos días de que el Acontecimiento Guadalupano cumpla 480 años de haberse iniciado.

Vamos a unirnos a los millones de herman@s que se han aventurado, como nosotros, por los caminos que nos llevan al Tepeyac con Santa María de Guadalupe y los que salen desde allí para el ancho mundo. Un recorrido que haremos con Jesús, nuestro Camino al Padre y a l@s herman@s, en estos meses en que estamos preparándonos para el Año Eucarístico internacional que tendrá su punto culminante en julio, en el Congreso Internacional en Dublín.

En la diócesis vamos haciendo nuestro camino a Emaús desde nuestro discipulado misionero al encuentro con Cristo Eucaristía. En este caminar iremos con María de Guadalupe, nuestra Morenita del Tepeyac quien, como de costumbre, nos acoge “con todo su amor, compasión, auxilio y defensa”, pues es nuestra “Piadosa Madre” y nos lleva a Jesús y a nuestr@s hermanas y hermanos. Los meses pasados de este año cada día 12 estuvimos considerando cómo poder ser mejores discípul@s y misioner@s del Señor y de María.

Ahora caminaremos, entre flores y cantos, entre pájaros, estrellas y caminos diversos, estos días dedicados a Ella. Pediremos de manera especial por nuestro país y Yucatán para que juntos reencontremos el camino del amor, la fraternidad, la justicia y solidaridad que Dios quiere que vivamos. Iniciémoslo en su nombre y en el de Nuestra Madre del Tepeyac.

Nota.— Les recuerdo que propongo cada día 5 consideraciones para ser reflexionadas o usadas a manera de los misterios del rosario y que las siglas N.M. quieren decir Nican Mopohua, el relato original de las Apariciones escrito hacia 1548-1550 por Antonio Valeriano, indígena de la etnia nahua y coetáneo de Juan Diego, que llegó a ser de los maestros clave de esos años.

Primera consideración.— Las estrellas y nuestro cielo. Hablar de las estrellas es hablar de los astros, pero también, en lenguaje simbólico, de personas, situaciones, predicciones. Gracias a éstas los Magos encontraron a Jesús… Hoy nos podemos encontrar con Él, con el Padre y el Espíritu Santo… Pidámoselo a María. Jaculatoria apropiada: Santa María de Guadalupe, Estrella de la Evangelización, ayúdanos a encontrarnos con Jesús, nuestro guía y Señor.

Segunda consideración: Las estrellas forman, a veces, constelaciones…

En el cielo de cada noche podemos distinguir algunas agrupaciones de estrellas a las que se les ha dado algún nombre en diversas épocas y culturas. Entre ellas destaca Virgo, que nos recuerda a nuestra Estrella del Tepeyac. Pidamos nos llene de su luz…

Tercera consideración: Juan Diego caminó bajo la luz de las estrellas… En sus encuentros con la Virgen, Juan Diego tuvo que caminar de noche, hacia el amanecer, para cumplir su misión con Ella y su tío Juan Bernardino que estaba enfermo (N.M. 97-99 y 147-148).

Pidamos que siempre cumplamos con nuestra misión aunque sintamos que estamos en noches de oscuridad, impaciencia y amargura, como alejados de Dios, de María, de l@s demás... Ella nos sanará…
Cuarta consideración: Las estrellas en la vida de Jesús y de María… Podemos estar seguros de que María y José le enseñaron al Señor Jesús en su niñez a conocer las estrellas y constelaciones que se conocían en su tiempo. No es difícil que el Señor se haya orientado muchas veces en sus caminos y en los temporales fuertes en el lago de Galilea gracias a las estrellas que el mismo Padre le había regalado. La insignia de Israel es una estrella… Y Él, la Estrella Máxima de Israel y del mundo. Que Él sea nuestra mayor estrella en nuestra vida, nuestro Sol…

Quinta consideración: Las constelaciones en el manto de la Virgen de Guadalupe. Entre las investigaciones sorprendentes que se han hecho del ayate de Juan Diego en donde está la Virgen Guadalupana destaca la colocación de las estrellas en su manto. Forman constelaciones. Y éstas marcan fechas y los rumbos del cielo. La Osa Mayor siempre estará en el Norte, Orión hacia el Oriente y la Cruz del Sur hacia el Sur... Gracias a esto millones de personas en la Historia han vencido dificultades, se han orientado en el desierto o en los naufragios. Nosotros, en el manto de María de Guadalupe descubrimos cómo Dios nos señala el rumbo, cómo nos protege a través de nuestra Bendita Madrecita del Tepeyac, la Estrella máxima humana en los cielos benditos de Dios…

Le pedimos que siempre nos oriente para seguir a Jesús, para hacer la voluntad del Padre, para seguir las indicaciones del Espíritu Santo, para hacernos herman@s de tod@s...

Apoyos bíblicos: Salmo 8; Mt 2, 1-12; Apoc 1, 12-20 y 2, 26-28; Jn 14, 6.







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