8.11.2020

 Docenario guadalupano

12 de agosto
Autor: Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita
En agosto celebramos a nuestra Madre muy en serio y con muchas fiestas: desde su fiesta como Nuestra Señora de los Ángeles, el 2, hasta el 22 como Reina de Cielos y Tierra. Gocemos de tanta gloria y gozo de nuestra Madre como lo proclama la fe de la Iglesia.
Pero en la Tierra estamos muy desalentados por tantas guerras, migraciones innumerables y opresiones contra los más débiles. En nuestro país las nuevas leyes energéticas y económicas van a dejar a muchos campesinos e indígenas en peor miseria que la que ya viven. Pidámosle a nuestra Reina Guadalupana que “destrone de sus tronos a los poderosos y enaltezca a los humildes”, como dice en su cántico.
Reflexionemos en la grandeza que Dios le ha dado y en la manera en que ejerce su reinado para que, de manera semejante, procuremos el bienestar para todos.

Primera consideración: “Alégrate María, llena de gracia, el Señor está contigo.”. Contemplamos a nuestra Madre y la vemos toda hermosa después de que el ángel se alejó de Ella y quedó embarazada. Dios hizo lo increíble en Ella y en Ella se quedó. Alegrémonos. Vino a México enviada por Dios a concebir un nuevo pueblo y aquí se quedó. ¡México, el Señor estará contigo si sigues los pasos de tu Madre Amada! Alabémosla, gocemos y comprometámonos. Jaculatoria apropiada: El Ángel del Señor anunció a María, y el Verbo se hizo carne y hemos visto su gloria.

Segunda consideración: “Bendita tú entre las mujeres”. Los títulos que la Iglesia le ha dado a María a través de los siglos son porque Dios ha hecho en Ella maravillas inmensas, únicas. Por eso millones de millones todos los días le decimos esta frase desde hace siglos. Y en México, por eso, ocupa los lugares de honor allí donde hay conciencia nacional y donde hay fe. Alabémosla, ensalcémosla, glorifiquémosla, eternamente. Amén.

Tercera consideración: “Bendito el fruto de tu vientre, Jesús”. En esta frase se resume la gloria de María y el por qué la aclamamos entre todas las mujeres: nada menos que el Hijo Unigénito de Dios, nacido del Padre, antes de todos los siglos, habita en Ella y de su maternidad gloriosa gozamos también nosotros unidos a nuestro Hermano Mayor. Ella nos lo trajo a nuestras tierras de una manera prodigiosa, según el plan de Dios. Alabémoslo porque hace estas maravillas por su amor por nosotros, por su poder ejercido en favor nuestro.

Cuarta consideración: Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, acoge nuestras súplicas. ¿Quién como nuestra Madre para entendernos, para acompañarnos por el camino de la vida, para seguir a su Hijo? ¿Quién tiene el poder espiritual que Ella tiene para con nosotros por la caridad benevolente de Dios para nosotros? ¿Quién puede acoger nuestras súplicas como Ella que es verdadera y Santa Madre de todos nosotros? Ya San Juan Diego, el obispo Zumárraga y tantos millones más lo han y lo hemos experimentado en México desde hace más de 480 años. Ella nos sigue dando rosas de ternura, de fragancia del Paraíso. Allí nos espera y aquí nos acompaña. ¡Bendita sea!

Quinta consideración: Madre María, ruega por nosotros pecadores, ahora y, sobre todo, en la hora de nuestra muerte para que nos vayamos contigo, con tu Jesús, a la gloria. Amén. Nuestra Madre está glorificada como nadie. Por eso puede atender cualquier súplica buena que le hagamos. Y es importantísimo que esté junto a nosotros y abogando por nosotros ante su Hijo en la hora de nuestra muerte. Ella está glorificada y nos puede conseguir un lugar en la gloria. El papa Pío XII, en la declaración de su asunción al Cielo, declaró en la bula dogmática llamada “Munificentíssimus Deus” del 1 de noviembre de 1950: “Declaramos y definimos ser Dogma de Revelación Divina que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste.” (número 7 del documento citado).
Gocemos esta sin igual noticia que nos abre el camino de esperanza para nuestra propia glorificación. Pidamos por los que no creen para que lleguen a tener esta certeza y gozo que nosotros tenemos desde ahora. ¡Felices y muy provechosas fiestas marianas tan extendidas por todo México, y contemplemos en Santa María de Guadalupe una fotografía de su glorificación eterna desde nuestra tierra..!
Textos bíblicos: Salmo 147, 1Cor 15, 21-57; Apoc 12, 1; Jn 3, 16-18 y 17, 22-24.

Fiestas marianas del mes: 2, Nuestra Señora de los Ángeles; 5, Santa María de las Nieves (Roma, título principal de la Basílica de Santa María la Mayor); 15, Asunción de María a los Cielos; 22, Santísima Virgen María, Reina de Cielos y Tierra; 30, María, Salud de los Enfermos.
* * *Anunciamos llenos de alegría que somos hijos de la gloriosa Santa María de Guadalupe. Para la gloria de Dios y de Santa María de Guadalupe.


8.10.2020

Maria Auxiliadora

 

Oración para consagrar el hogar a María Auxiliadora.

Santísima Virgen María, nombrada por Dios para ser la Auxiliadora de los cristianos, te elegimos como la Madre y protectora de nuestro hogar. Te pedimos que nos favorezcas con tu poderosa protección. Preserva nuestro hogar de todo tipo peligro, del fuego, inundaciones, centellas, tormentas, terremotos, ladrones, vándalos, y de cualquier otro peligro. Bendícenos, protégenos, defiéndenos, conserva como tuyos a todas las personas que habitan en este hogar: protégenos de todos los accidentes y desgracias, pero sobre todo alcánzanos para todos, la gracia más importante de evitar el pecado. Oh María Auxiliadora, Madre y gran auxiliadora de todos los cristianos, ruega por todos aquellos que viven en esta casa que está consagrada a ti por todos los tiempos Amén.


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