8.12.2016

Docenario Guadalupano Viernes, 12 de agosto de 2016

Docenario Guadalupano
Viernes, 12 de agosto de 2016

Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Estamos a plenitud de sol, mar y otras bellezas, como los meteoritos de estos días. Sí, estamos seguros de que la Creación es bella y está hecha para nosotros y, en especial, para Cristo el Señor: es el Alfa y el Omega de toda la Historia. Disfrutemos este día con María la gloria de la Creación que en Ella se ha materializado y espiritualizado como en ninguna otra criatura.

Esto lo vamos a celebrar especialmente los días 15, fiesta de la asunción de María, y 22, de María Reina. Podemos decir: ”Dios nuestro, qué grande eres en toda la Creación y de manera especial en la glorificación de Jesús y de María. Sus cuerpos ya están glorificados para siempre”. Gocemos la belleza de la Creación en estos días, en especial en la belleza que acompañó y sigue brillando en nuestra Guadalupana.

Primera consideración: Dios inicia y conserva la Creación por su amor complaciente. Dios inicia su relación con nosotros a través de la Creación. Desde el inicio de nuestro ser, a través de nuestras mamás, nos están llegando todos los elementos necesarios para vivir. Toda la Creación le ayudará a Dios a mostrarnos cuánto nos ama. Los salmos nos lo repiten continuamente y hasta dicen ante ella: “¿Qué es el hombre para que te fijes en él?” (8). El cántico de las criaturas que aparece en el profeta Daniel es digno de ser repetido por nosotros con frecuencia. La Iglesia nos lo pone enfrente varios domingos de cada mes. Vamos a agradecerle a Dios todas estas maravillas durante esta consideración (Dan 3, 51-90). Jaculatoria: Reina y Señora del cielo, Emperatriz Soberana, consuelo de los que sufren y máxima gloria humana, trae la paz a nuestra tierra, Madrecita tan amada…

Segunda consideración: La Creación al servicio del Señor Jesús. El Padre quiere que todas sus criaturas alaben a su Hijo y que lo glorifiquen en su existir siendo ellas como son, siendo como somos, como debemos ser, hasta llegar a participar de su misma gloria. Esto lo cantan los santos y aparece en la Biblia (Heb, capítulos 1 y 2 y el 3 hasta número 6).

Tercera consideración: Dios inicia el Acontecimiento Guadalupano como un acto de su misericordia para con los pueblos y habitantes del antiguo Anáhuac y de América…

Al iniciar Dios la epopeya del Acontecimiento Guadalupano pone a la Creación al servicio del proyecto que tenía para liberar a los pueblos indígenas de tanto sufrimiento, las vejaciones que les había traído la Conquista junto con las epidemias y otros males. En el relato del Nican Mopohua la Creación aparece bellísima.

Cuarta consideración: La Creación luce espléndida en el Acontecimiento Guadalupano para acercar a los pueblos indígenas al Verdaderísimo Dios a través de su misericordia. Al inicio del relato original de las Apariciones en el Nican Mopohua, al ver y oír tanta belleza Juan Diego se pregunta: ”¿Dónde estoy, dónde me veo; acaso en la tierra celestial que nos dejaron dicho nuestros antepasados?” (N.M. 6-10). Es un relato que nos pinta el poder creador de Dios y las posibilidades que ha dado a la Creación para embelesarnos. Sintamos a nuestro alrededor las flores, el cielo, los atardeceres, magníficas obras que Dios puso en la Creación para descansarnos de las amarguras y penas de esta vida. Gocemos.

Quinta consideración: Santa María de Guadalupe, Reina del Tepeyac, es la misma que fue glorificada en su asunción al cielo y en su coronación como Reina universal. Hoy nos atiende muy solícita en el Tepeyac. El milagro que se inició en la tierra santa israelita ahora sigue prolongando su maravillosa atracción en el Tepeyac. Allá apareció María Virgen sencilla, Madre de Jesús; aquí se nos presenta en su belleza corporal glorificada ya (Apoc 12, 1-5). Ella es la triunfadora sobre el enemigo mortal que siempre nos acecha. Ella nos cuida, protege y acompaña toda la vida y así lo hará hasta que disfrutemos con Ella y con tod@s los glorificad@s en el Reino eterno del Señor. Consolémonos con esta realidad que se ha iniciado en Jesús y que aquí, en Ella, se nos hace patente en su cuidado maternal sobre todos nosotros. ¿No está aquí para decirnos: “Nada temas, no estoy Yo aquí que soy tu Madre”..? (N.M. 119-120). Agradezcamos tanta misericordia al que sigue siendo Amor Misericordioso hasta el final de esta vida.

Del documento “Vultus Misericordiae (El rostro de la misericordia)”, del papa Francisco. “El pensamiento se dirige ahora a la Madre de la Misericordia. La dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo para que podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios. Ninguno como María ha conocido la profundidad del misterio de Dios hecho hombre. La Madre del Cristo Crucificado-Resucitado entró en el santuario de la Misericordia Divina porque participó íntimamente en el misterio de su amor…” (4).

7.12.2016

MARIA MADRE DE MISERICORDIA

María Madre Misericordiosa

Viste al desnudo.
María con nosotros practica las obras de misericordia, y como buena Madre viste nuestra desnudez con la prenda de la gracia divina. Porque la gracia santificante nos la ha obtenido el Señor Jesús, pero nos la aplica María Santísima, ya que Ella es la Medianera de todas las gracias. Así María viste a los desnudos, es decir, nos viste a nosotros que estábamos desnudos por el pecado original y por los pecados personales.
Como niños pequeños dejémonos vestir por nuestra Madre del Cielo, que Ella tiene vestidos primorosos para nosotros, porque la Virgen, si la dejamos hacer, no sólo nos viste humildemente, sino que nos arropa con prendas de reyes y reinas, de modo que aparecemos ante Dios como príncipes de su Reino.
Dejemos a María la tarea de vestirnos con dones y gracias de todas clases, y de parte nuestra sólo confiemos en Ella, que es Madre de Misericordia. Y si estamos desnudos por el pecado, es tiempo de que volvamos a Dios por medio de una sincera y completa confesión con un sacerdote, y será Jesús por medio de María y a través del sacerdote católico, que nos arropará nuevamente con el vestido de la gracia santificante.
Pidámosle también a la Virgen que arrope de virtudes y gracias a todos nuestros seres queridos, que a veces andan por la vida, desnudos, sin darse cuenta que están desnudos, porque les falta la gracia de Dios en sus almas.

docenario de julio

Docenario Guadalupano


Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Vamos a continuar las reflexiones a propósito del Año de la Misericordia y cómo esa misericordia divina y de la Virgen, bajo advocación guadalupana, floreció de manera extraordinaria en el Tepeyac y se sigue conservando hasta ahora.

Un aspecto esencial e insuperable de esa misericordia la vemos en el hecho de que estuviera mediada, primero, por el mismo Mesías-Dios-Salvador, nuestro Señor Jesucristo, y en cómo Él fundó la Iglesia con el poder del Espíritu Santo para que, por medio de los Apóstoles y sus sucesores, el pueblo, familia de Dios en la Tierra, pudiera gozar de la presencia trinitaria para ayudar a los obispos a llevar la tarea de la Iglesia a todo el mundo.

Dispogámonos a contemplar cómo los obispos guían a la Iglesia y cómo en México Dios quiso que el encargado supervisor de la diócesis que iba a nacer fuera fray Juan de Zumárraga. Que nuestra Madre nos acompañe para que aprendamos de Ella y San Juan Diego a obedecer a los que el Padre puso al frente de la Iglesia. Y pidamos por la situación actual del país llena de muertes, violencia e incapacidad de dialogar como hermanos del Señor e hijos de María.

Primera consideración: El obispo, pastor, promotor y realizador del Plan de Dios en la diócesis que Él le encomienda. El servicio que hacen los obispos en cada diócesis es por la iniciativa de Dios que así ha querido conducir a su pueblo a través de los siglos. Él delega en ellos su autoridad para que guíe, acompañe y promueva localmente a cada diócesis para realizar el plan de salvación que tiene para nosotros.

Dios le pide a cada obispo que sea quien promueva en su diócesis su voluntad para que la gran familia humana sea bien y solidariamente guiada y así llegue la salvación a su pueblo. Esta salvación llega, de maneras muy concretas, al pueblo redimido por el Señor gracias a la acción eficaz de cada obispo en su propia diócesis. Oremos por ellos.

Segunda consideración: El obispo y su capacidad para oír a Dios y a su pueblo.

El obispo es quien debe orar y escuchar lo que Dios le dice en la historia de su diócesis para que pueda responder a los retos que el mismo pueblo le presenta. En cada lugar será más eficiente el diálogo en cuanto más se oigan obispo y pueblo. En la relación entre san Juan Diego y fray Juan de Zumárraga existió el diálogo que los llevó a ser amigos hasta sus respectivas muertes. Pidamos para que en cada diócesis pueblo y pastor se puedan y se quieran escuchar como lo hicieron estos verdaderos prohombres de México.

Tercera consideración: El obispo, convocador de una vida plena para el pueblo que Dios le ha encomendado, vigila a su grey para que tenga plenitud de vida en un ambiente de justicia y misericordia.

Dios le confía a cada obispo el pueblo concreto que el Papa le ha asignado para que, a través del diálogo, estudios, conferencias, retiros, asambleas, signos de amor, reconciliación, justicia, misericordia y otros medios pertinentes puedan comunicarse de una manera amistosa y creyente para que trabajen juntos por la edificación de una comunidad más perfecta que pueda responder a las necesidades del pueblo, creyente o no. Para desarrollar esta labor el obispo cuenta con su presbiterio en cada diócesis para que le ayude a conducir a todos los hermanos en Cristo hacia la plenitud deseada. Oremos por nuestros obispos y presbíteros.

Cuarta consideración: El obispo, digno de ser escuchado por su pueblo. Como representante de Dios, el obispo debe ser escuchado por su pueblo. Vemos en el Acontecimiento Guadalupano cómo San Juan Diego fue muy obediente con el obispo y la Virgen. Gracias a eso Dios le confió plenamente lo que ya tenía pensado para que su alianza llegara a todo su pueblo, recién engendrado a la fe. Oremos por nuestros obispos, para que sepan mandar como Jesús, y por el pueblo, para que lo haga como Juan Diego.

Quinta consideración: En 1531 el obispo Zumárraga y Juan Diego establecieron una relación ejemplar y de mutua colaboración para el bien del pueblo cristiano naciente.

En el Acontecimiento Guadalupano nuestros protagonistas principales en esta tierra bendita se mostraron comprensivos entre sí sin dejar de pedir cada quien lo que quería para el bien del pueblo: el obispo pidió la señal y Juan Diego le pidió que lo escuchara porque era embajador de la Reina Celestial la que pedía el templo para atender a su familia. Como sabemos, el obispo accedió y la Virgen lo complació, con lo que todos salimos ganando. En las obras de Dios nunca hay perdedores (Nican Mopohua, números 147-193).

Agradezcamos a Dios tanta bondad y a ellos, que hayan sabido estar a la altura de las circunstancias.

Pidamos también por quienes gobiernan en nuestro país en los ámbitos civiles y eclesiales para que avancemos como miembros de un mismo país forjado en especial por Dios, María y cantidad de gente de mucha calidad.

Citas bíblicas: Lc 22, 7-20; Jn 17; Heb 1, 1-4; 7, 20-28; Salmos 72(71) y 145(144).

Cita de la “Misericordiae Vultus (El rostro de la misericordia)”, bula para convocar al Jubileo Extraordinario de la Misericordia del papa Francisco: “Jesús, ante la multitud de personas que lo seguían, viendo que estaban cansadas y extenuadas, perdidas y sin guía, sintió, desde lo profundo del Corazón, una intensa compasión por ellas. A causa de este amor compasivo curó enfermos… y con pocos panes y peces calmó el hambre de grandes multitudes… Después de haber sanado al endemoniado de Gerasa, le confía esta misión: ‘Anuncia todo lo que el Señor ha hecho y la misericordia que ha obrado contigo (Mc 5, 19). También la vocación de Mateo se coloca en el horizonte de la misericordia. Pasando delante del banco de impuestos, los ojos de Jesús se posan sobre los de Mateo. Era una mirada cargada de Misericordia que perdonaba los pecados de aquel hombre, y venciendo la resistencia de los otros discípulos, lo escoge a él, el pecador y publicano, para que sea uno de los Doce…” (8, b).

5.12.2016

DOCENARIO MAYO 2016

Docenario Guadalupano
Jueves, 12 de mayo de 2016 


Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Estamos inmersos en el calor solar pero también en el amor misericordioso de Dios y de María en este mayo. Descansemos nuestra mirada y nuestro corazón en Ella y, con su ayuda, en Dios mismo, Fuego de Amor misericordioso.

Dejémonos invadir por el fuego del Espíritu Santo que al final de esta semana, en Pentecostés, nos hará arder como los corazones de los discípulos del Señor que caminaban sin esperanza hacia Emaús, pero que al encontrarse con Jesús ardieron con nueva alegría y generosidad… Pidamos que estas virtudes tan cristianas nos impregnen este mes. Vamos a reflexionar y orar este día, y los que queden de mayo, en cómo María, nuestra Madre, cuando vino al Tepeyac en 1531, y ya para siempre, se quedó con nosotros para seguirnos llenando de su amor misericordioso y espléndido.

Hagamos silencio interior y oremos…

Primera consideración: Dios y María actúan misericordiosamente en el Tepeyac.

Dios nos mandó a María para manifestarnos su inmensa misericordia. Y quiso hacerlo a través de Ella porque el pueblo necesitaba en ese momento una madre que lo consolara y acogiera en ese trance de pérdida total de todo. Ella puso todo lo que estuvo de su parte para darles a los indígenas al Sol vivo, brillante y verdadero que estaban esperando. Sí, Ella les trajo, y nos trajo, a Jesús y nos lo sigue dando todavía. Y nos dejó dicho: “Yo en verdad soy su Madre compasiva… allí les escucharé su llanto, su tristeza; (vine) para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores” (N.M. 29.32 y 99-123). Sintamos, comprendamos, alabemos. Jaculatoria: Santa María de Guadalupe, Madre llena de misericordia, ahora y siempre acógenos Gran Señora…

Segunda consideración: Con la entrega de las flores y de la Imagen Guadalupana, Dios y María cumplen su alianza de fidelidad con su pueblo.

Gocemos contemplando el momento en que Juan Diego encuentra las flores en lo alto del Tepeyac, cómo las corta, las pone en el ayate y baja a dárselas a María, quien se las reacomoda en el ayate. Sigamos a Juan Diego hasta que llega con el Obispo y le ofrece las flores, y cómo en ese momento se imprime la imagen maravillosa de María en el ayate. ¡Qué obra de amor y de misericordia de Dios y de nuestra Madre! Alabemos, demos gracias (N.M. 124-189).

Tercera consideración: Nuestra Madre visitó y le dio la salud a Juan Bernardino el mismo día 12 en la mañana.

Nos dice la narración original del Acontecimiento Guadalupano —el Nican Mopohua— que la Virgen le dijo a Juan Diego, ante la aflicción que tenía por la mala salud de su tío, “que no se afligiera, que su tío ya estaba sano”. Después le afirmó su tío a Juan Diego, cuando se vieron posteriormente, “que era cierto, que en ese momento Ella lo sanó…” (números 194-208). Dios y María siempre cumplen misericordiosamente y con fidelidad su Alianza con cada uno de nosotros. Agradezcamos, alabemos.

Cuarta consideración: Desde los orígenes de este Acontecimiento la Virgen hizo muchos favores y milagros a muchísimas personas. El mismo día del traslado de la Imagen Guadalupana del centro de la ciudad al Tepeyac —26 de diciembre de 1531—, la Virgen devolvió la vida a un indígena que fue atravesado por una flecha, como consta por la historia. Contamos, además, con muchas narraciones testimoniales de los siglos pasados en que se narran las maravillas que ha obrado nuestra Madre en favor de cientos de herman@s que han recibido la salud y resuelto problemas y desavenencias gracias a Ella. Siempre ha sido solícita y misericordiosa para dar su amparo y protección.

Quinta consideración: Nuestra amable, sencilla y misericordiosa madre, Santa María de Guadalupe, nos sigue amparando y consolando actualmente a cuantos confiamos en Ella. Es emocionante ver a tantas personas que llegan al Tepeyac hasta de rodillas para darle gracias a nuestra Madre y ponerse bajo “su compasiva mirada misericordiosa” (N.M. 33) por tantos favores que va concediendo. Desde los señores obispos hasta los más pequeños fieles de muchas partes del mundo seguimos recurriendo a Ella como nuestro amparo más seguro, como nuestra promotora más eficiente, como la Maestra de la vida que nos sigue dando a Jesús, el Fruto Bendito de su vientre, y la que nos lanza a ser solidarios como Ella y como Jesús, con nuestros hermanos y hermanas más desamparados. Ella siempre seguirá cumpliéndonos y animándonos a que sigamos su ejemplo y nos esforcemos cada día para llevar a nuestro alrededor la paz y alegría que Ella nos despierta.

Comprometámonos con Ella y Jesús para que logremos un México mejor para tod@s.

Citas de la Biblia: Salmos 45 (44) y 145 (144); Mt 5, 1-12 y 43-48; Jn 13, 34-35.

Frases de la bula “Misericordiae vultus (El rostro de la misericordia)”, del papa Francisco: “El pensamiento se dirige ahora a la Madre de la Misericordia. La dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios” (24a).

“Dirijamos a Ella la antigua y siempre nueva oración de la Salve Regina: Te saludamos Reina y Madre de misericordia, para que nunca se canse de volver a nosotros sus ojos misericordiosos y nos haga dignos de contemplar el Rostro de la misericordia, su Hijo Jesús” (24c).

5.03.2016

Santa Virgen de las vírgenes

Santa Virgen de las vírgenes
Es la inmaculada, la llena de gracia, La hicieron las manos del tres veces santo para ser digna morada del Hijo de Dios.
Está a la cabeza de todas las vírgenes, es reina de todas ejemplo para cada una de ellas.


5.02.2016

Santa María

Santa María
Es el nombre de la mujer más maravillosa... ¡Cuantas iglesias dedicadas a su nombre!¡Cuantas mujeres llevan este nombre de María! Por algo será. Yo me llamo Mariano y me alegro de llevar ese nombre. Cuanta gente canta, reza, dice ese nombre que a los mismos ángeles impresiona y enternece el corazón de Dios. Los ángeles obedecen a Dios y luego a su Reina, a una mujer, una criatura humana, a María.

Nosotros le hemos puesto un sobrenombre llamándola Santa María de Guadalupe. Cuanto significa este nombre para los mexicanos.

María es amor, toda amor; es el lado misericordioso y tierno del amor de Dios para nosotros.

Oración por la difusión de la Llama de Amor del Inmaculado

Oración por la difusión de la Llama de Amor del Inmaculado 
Corazón de María.

¡Bienaventurada siempre Virgen María, queridísima Madre nuestra del Cielo! Vos amáis tanto a Dios y a nosotros, vuestros hijos, que ofrecisteis a Vuestro divino Hijo, Jesús, en la Cruz como desagravio, a nuestro Padre Celestial, para alcanzar la salvación para nosotros, a fin de que el que crea en Él, no perezca, mas tenga vida eterna.

Con filial confianza, os rogamos Madre; que con la Llama de Amor de vuestro Inmaculado Corazón, atizada por el Espíritu Santo, enciendas en nuestros lánguidos corazones, el fuego del amor perfecto hacia Dios y hacia los hombres, a fin, de que unidos contigo en un solo corazón, amemos sin cesar a Dios, y a nuestro prójimo. 

Ayudadnos a transmitir esta Llama Santa a todos nuestros hermanos de buena voluntad, a fin de que el Fuego del Amor de Dios vaya extinguiendo el fuego del odio en toda la redondez de la Tierra, y Jesús, Príncipe de la Paz, sea Rey y Centro de todos los corazones, en el Sacramento de Su Amor, y en el trono de nuestros altares. Amén.

4.12.2016

Docenario Guadalupano

Docenario Guadalupano



Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Estamos en pleno tiempo pascual y muy motivados por los aires saludables de la venida del Papa a México hace dos meses. Este tiempo es de oración, de agradecimiento porque el Padre nos resucitó a Jesús y en Él contemplamos nuestro futuro.
Nos preparamos para la fiesta de su ascensión al Cielo; alegrémonos por su triunfo y el nuestro y aprovechemos este mes de gracia en el que el Espíritu Santo se nos va dando de forma original.
Hoy contemplaremos y meditaremos sobre la acción portentosa del Espíritu Santo en el Acontecimiento Guadalupano. Ojalá estas reflexiones nos ayuden a redescubrir la santa presencia del Espíritu Santo en nuestra vida y en la misión de cada familia, pueblo y nación ante el plan tan maravilloso de nuestro Dios.

Primera consideración: El Espíritu Santo actuó en las tierras que hoy son México, y en el cerro del Tepeyac en concreto, para secundar el plan divino de salvación para todos los pueblos (Nican Mopohua: desde el inicio hasta el número 6). Admiremos la Sabiduría Divina que así actúa por nosotros para nuestro bien y desde nuestro propio país.

Segunda consideración: El Espíritu Santo preparó perfectamente el escenario donde iban a ser los encuentros de nuestra Madre con San Juan Diego. Dice el Nican Mopohua en los números 6 a 22 que Juan Diego se quedó extasiado y se preguntaba si ya estaba en el paraíso que Dios nos anunció. Toda la creación estaba bellísima. Contemplemos con él.

Tercera consideración: El Espíritu Santo preparó a María para que este encuentro fuera muy cordial entre Ella y Juan Diego. Así lo hizo también cuando, a través del arcángel San Gabriel, le anunció que sería la Madre del Mesías. Aquí, Ella viene a darlo, a ofrecérnoslo, a darlo a conocer, a que lo amemos… (Nican Mopohua números 22-31 y Evangelio de San Lucas 1, 26-38). Agradezcamos tanto bien programado y dedicado para nosotros…

Cuarta consideración: El Espíritu Santo preparó también las cosas desde España para que fray Juan de Zumárraga fuera enviado aquí para que fuera el primer obispo de lo que hoy es Ciudad de México y sus amplios alrededores. Él preparó también a Juan Diego para que fuera el interlocutor entre la Virgen y el Obispo. Alabemos esta capacidad increíble del Espíritu Santo para iniciar tan espléndidamente este Acontecimiento Guadalupano. (N.M. números: 39-67; 68-81; 88-93).

Quinta consideración: El Espíritu Santo envió a María con Juan Bernardino para que sanase, preparó el jardín de rosas y otras flores de donde Juan Diego las llevaría en su ayate al Obispo que contempló en él la Gran Señal que Dios daba a todo el mundo de su presencia consoladora y misericordiosa a través de Santa María de Guadalupe. Quedémonos conmovidos contemplando y agradeciendo estas escenas magníficas y únicas en la historia mundial. Y sigamos dando a conocer este Acontecimiento a todos los que podamos; así Dios seguirá manifestando su amor misericordioso a muchísimos hermanos que lo necesitan… (ver citas en el Nican Mopohua: 194-204; 103-116; 124-142; 160-184. Biblia: Is 63.13; Sir 50, 5-10 y 24, 18.23; Jn 1, 1-14; Apoc 11, 19 y 12, 1).

2.12.2016

Docenario Guadalupano

Docenario Guadalupano

Viernes, 12 de febrero de 2016 - 

Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita
Herman@s y amig@s en el Señor: Un saludo con el deseo de que la Cuaresma que estamos iniciando esté llena del amor misericordioso de Dios en este Año Santo de la Misericordia. Éste nos dará la oportunidad de una vida más comprometida con el Señor Jesús que, por nuestro amor, va a la cruz…
Que nuestra Madre Amada, Madre de Dolores también, nos ayude a aliviar las cargas de much@s herman@s nuestros en esta temporada.
Como decía en el mes anterior, cada mes iré haciendo referencia al documento del Papa llamado “El rostro de la Misericordia” (Misericordiae vultus, en latín, el nombre oficial y que se abrevia V.M., con el número correspondiente), que nos dio a conocer la víspera del Domingo de la Misericordia del año pasado y que ha sido un apoyo pastoral muy bueno para la Iglesia universal.
Nuestra Señora de Guadalupe, Señora de la Misericordia, que nos vino a traer a nuestro país y a toda América, de parte de Dios, el gran mensaje que nos ha dejado en su Imagen Guadalupana, en el Nican Mopohua, en tantos documentos y en el amor de su pueblo, nos guiará para mostrar a otr@s el Rostro Divino de la Misericordia, el mismo Cristo, nuestro Señor. Ella nos lo da a conocer y amar puesto que en su imagen lo trae en su vientre materno. Ella, nuestra Estrella Luminosa, nos ayudará a caminar esta Cuaresma con Él y desde Él hacia los más desprotegidos de México. Espero que la visita que el Papa realiza en estos días a nuestro país nos dinamice en el seguimiento de Jesús que tanto nos ha amado.
Primera consideración: Nuestra Madre, Santa María de Guadalupe, trae a Jesús en su vientre. Observemos su imagen: debajo de su cinturón negro trae el signo principal de la cultura nahua, el Nahui Ollin. Allí se sabe que está el centro, el origen, quien mueve al universo. Es Jesús, su Hijo muy amado… Veneremos al Señor que se hizo hombre débil como nosotros. Oremos.
Jaculatoria: Jesús, Salvador nuestro, ayúdanos a solidarizarnos, como Tú y como María, con todos nuestros hermanos.
Segunda consideración: María nos trae “al Verdadero Dios por Quien se vive” (N.M. 26). Nuestra Madre le ha hecho este gran favor a Dios mismo y a nosotros. Agradezcámosle.
Tercera consideración: Jesús, por quien vivimos, nos vino a salvar. Jesús, a quien no puede contener todo el universo, es nuestro sublime Salvador. Él nos ha librado de la muerte, del pecado y del mismo infierno. Veámoslo en un crucifijo y adorémoslo. Ofrezcámonos a Él.
Cuarta consideración: La vida del Señor Jesús fue ofrenda para el Padre y para nosotros. A los pocos días de nacido, su Madre y San José lo presentaron en el templo y se lo ofrecieron al Padre. Simeón dijo de Él: “Está puesto para liberación o ruina de muchos”. Ya en su infancia Él se quedó en el templo para obedecer al Padre. Así fue toda su existencia.
Quinta consideración: La vida y muerte del Señor ha conmovido a México. Su presencia está viva por todo el país y Santa María de Guadalupe es la que nos lo sigue ofreciendo. El mismo Dios-Amor ha hecho estas maravillas junto con nuestra Madre. Adoremos. Oremos. Agradezcamos.
Citas bíblicas: Lc 2, 22-35; Hebreos 1, 1-14 y 2, 1-18.
Cita de “El rostro de la Misericordia”: “Jesucristo es el rostro de la Misericordia del Padre… En la plenitud del tiempo (Gal 4, 4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo, nacido de la Virgen María, para revelarnos de manera definitiva su amor… Quien lo ve a Él ve al Padre… (Jn 14, 9).
“Jesús de Nazaret, con su palabra, sus gestos y con toda su Persona revela la misericordia de Dios” (MV # 1).
Para la gloria de Dios Misericordioso y de nuestra Madre Santa María de Guadalupe.

1.12.2016

Docenario Guadalupano
Martes, 12 de enero de 2016

Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

El Año Santo de la Misericordia y Santa María de Guadalupe.

Herman@s y amig@s en el Señor Jesús: los saludo desde Diario de Yucatán con mucha alegría al iniciar este 2016 que esperamos esté lleno de satisfacciones personales, familiares y amicales, y muchas bendiciones. Estamos iniciando el Año de la Misericordia, esperamos que sea una oportunidad para tod@s de una vida mejor en el servicio de nuestro Dios, nuestra Madre amada y nuestr@s prójim@s.

Por eso, en los próximos meses procuraré dar a conocer algunas citas del documento del papa Francisco que nos regaló el año pasado y se llama “El rostro de la Misericordia” (Misericordiae Vultus, en latín, el nombre oficial). Es un documento que los invito a conocer pues nos puede servir en muchos ámbitos de nuestra vida personal, familiar y de apostolado y para que cada quien vaya haciendo su proceso de conversión hacia lo que nos pide el Señor a cada un@.

La visita del Papa a México el mes próximo ayudará mucho para enfervorizarnos y vivir este año de gracia. Nuestra Madre Amada, Santa María de Guadalupe, nos ayudará a vivirlo con intensidad y buenos frutos. Ella fue nombrada por el Papa como Madre de la Misericordia y Patrona internacional del año… Esto añade una alegría más al pueblo de México pues la siguen aclamando los papas y el mundo como Aquélla con la que Dios “no ha hecho cosa igual” para estar cerca de nosotros.

Estamos conscientes de que Ella nos vino a traer a nuestro país y a toda América, de parte de Dios, el gran mensaje que nos ha dejado en su Imagen Guadalupana, en el Nican Mopohua —relato original en nahua de las Apariciones de la Virgen en el Tepeyac del 9 al 12 de diciembre de 1531— y en el fervor del pueblo devoto y de tantísimos autores que han escrito durante cuatro siglos sobre este Acontecimiento.

¡Bendita sea la Santísima Trinidad que ha estado tan presente en este magnífico Acontecimiento Guadalupano!

Nos unimos desde este Docenario mensual a todas las celebraciones que habrá en el país con la visita papal y nos disponemos a pedir por este México que hace mucho ha perdido la brújula y está como en convulsiones de parto. Esperamos que esta visita a nuestro país sea para una vida nueva en todos y para todos.

Agradezco muchísimo al Diario que me siga permitiendo escribir para ustedes. Dispongámonos ahora para hacer nuestro primer período de oración o nuestro rosario.

Tema de este día: Dios es el Autor Misericordioso del Acontecimiento Guadalupano y de otros muchos, entre los que podemos contextualizarlo.

Primera consideración: Dios es el Autor Maravilloso de toda la creación.

El Padre Eterno, inspirado en su Verbo Eterno, imagen y gloria suya, y con el poder y dinamismo del Espíritu Santo es el iniciador generoso de toda la creación (Gen 1, 1-25). Jaculatoria: Dios, Autor de maravillas y del Acontecimiento Guadalupano, ayúdanos a solidarizarnos, como María, con todos nuestros hermanos…

Segunda consideración: Dios Padre, inspirado en su Palabra Eterna, creó el universo en el que habitamos y lo hizo muy bien (Gen 1, 26-31). En este universo puso a nuestros primeros padres. Por desgracia, ellos pecaron. Las consecuencias fueron dolores, enfermedades, pecados por doquier y muerte (Gen 3, 1-24).

Hagamos lo imposible por no vivir en pecado.

Tercera consideración: El Padre, con el Poder del Espíritu Santo, hizo posible la encarnación del Verbo Eterno en María y para todos para que pudiéramos recibir los frutos de la redención. Gracias a Él fuimos reconciliados con el Padre (Ef 2, 1-10; Col 1, 11-20 y Fil 2, 5-11). Admiremos y agradezcamos esta suprema bondad divina.

Cuarta consideración: La vida, muerte, resurrección y ascensión del Señor posibilitaron todas las futuras acciones divinas hacia nosotros para nuestro bien (Ef 1, 17-23). Agradezcamos estos favores infinitos, que están presentes para nosotros todos los días.

Quinta consideración: Así como Dios preparó todo el Acontecimiento del Señor Jesús en su época, así también preparó el Acontecimiento Guadalupano para que nuestra Madre viniera al Tepeyac en 1531 y nos manifestara, por primera vez, al Verdaderísimo Dios por quien vivimos (Nican Mopohua número 26) y siguiera llevando al cabo la obra evangelizadora y misericordiosa que todavía sigue haciendo para nosotros. Ésta terminará cuando acabe este mundo transitorio. Mientras tanto, vivamos como verdaderos hijos de Dios y de nuestra Santísima Madre. De nuestra parte demos testimonio a otr@s como lo hicieron en su tiempo los Apóstoles y amig@s de Jesús. Nuestro testimonio puede ser vital para otr@s herman@s.

Otras citas bíblicas: Himno de la Creación: Daniel 3, 51-90; Jn 1, 1-5; 9-14 y Lc 1, 26-38.

Extractos del Documento del papa Francisco: “Misericordia es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia es la vía que une a Dios y a la humanidad…“ (número 2). “Dios no quiso dejar a la humanidad en soledad y a merced del mal. Por eso pensó a María Santa e Inmaculada en el amor (Ef 1, 4) para que fuese la Madre del Redentor del hombre. Ante la gravedad del pecado Dios responde con la plenitud del perdón” (número 3B). Reflexionemos, oremos, compartamos.

12.10.2015

Docenario Guadalupano Jueves, 10 de diciembre

Docenario Guadalupano
Jueves, 10 de diciembre de 2015 -


Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Día 10. Dios es misericordia, como hemos estado viendo, y María, madre del Señor, es la mejor discípula de Dios, nuestra maestra en la misericordia. Así, Cristo y María nos acompañan para vivir nuestra vida misericordiosamente. En México, la Virgen le enseñó a Juan Diego cómo vivir la misericordia. Aprendamos de ellos para vivir a su estilo todos los días de nuestra vida, no solamente en un año de misericordia como el que acaba de abrir el Papa porque si no seríamos malos discípulos del Señor y de María. Hoy trataremos de ser muy concretos en cuanto a los ámbitos ordinarios en donde podemos vivir la misericordia.

Primera consideración. La familia es el primer lugar donde llegamos a este mundo y allí nos desarrollamos en medio de la parentela, bien lo estuvimos reflexionando para el Sínodo de la Familia. La Virgen y San José bien que supieron vivir la misericordia con Santa Isabel, con los pastores y reyes que los visitaron en el pesebre, y María en las bodas de Caná y de seguro con muchas más personas. Aquí, en México, Juan Diego fue misericordioso con su tío Juan Bernardino. Y todos estos hechos fueron, son muy concretos: acoger, visitar, servir, que es otra manera de tener misericordia. Aprendamos, reflexionemos y oremos. Jaculatoria: Familia de Nazaret y tantas familias de santos, enséñnenos a vivir la misericordia con los necesitados que son tantos.

Segunda consideración. Los grupos de matrimonios, de acólitos, de jóvenes, de familias unidas en apoyo a muchos y los movimientos eclesiales más configurados son un ámbito de comunión espiritual y entrega que hay que saber vivir en armonía y caridad. ¡Cuántos son verdaderos testigos de Cristo resucitado con su alegría, visitas a cárceles y hospitales o en misiones entre el pueblo más abandonado! Nuestra Madre vino a México a las afueras de la ciudad y no al centro potentado de los españoles o antiguos caciques. Pensemos si podemos hacer mejor lo que ya hacemos o si todavía no participamos en alguno de estos grupos, a ver si sentimos el llamado de Dios para hacerlo pronto. Oremos, reflexionemos.

Tercera consideración. La vida religiosa. Abramos el corazón y repasemos la cantidad de servicios que presta la Iglesia en el mundo gracias a que muchos nos hemos asociado en congregaciones, institutos, órdenes religiosas. Si no fuera por los franciscanos, dominicos, agustinos, mercedarios y muchas más asociaciones de éstas en la Antigüedad ni el mismo Juan Diego hubiera sido bautizado y educado en la fe y no hubiéramos tenido el Acontecimiento Guadalupano. A lo mejor otras instituciones más modernas después de esos acontecimientos tampoco hubieran existido, entre ellas los jesuitas, orden a la que pertenezco… Alabemos a Dios y apoyemos estas obras tan llenas de la misericordia infinita de Dios. Y si alguien se apunta que prepare maletas.

Cuarta consideración. El diaconado y presbiterado son otras de las manifestaciones claras de la presencia del Espíritu Santo para ir apoyando a la familia humana a través de la Iglesia. Los diáconos fueron establecidos de inmediato al nacimiento de la Iglesia y cuántos de ellos fueron martirizados por ser tan buenos servidores. Y los presbíteros cumplimos el mandato del Señor de seguir celebrando la Eucaristía y los sacramento para bien de todos. Destacan los sacramentos de la unción de los enfermos y la reconciliación para volver a vivir de la misericordia del Señor. Juan Diego menciona estos sacramentos cuando va en búsqueda de su tío para que muera tranquilo con estos auxilios divinos (N.M. 94-98). Festejemos la providencia y sabiduría de Dios que nos ha dado el Orden Sacerdotal.

Quinta consideración. Los obispos, junto con el Papa, son los otros ministros de la misericordia con mayor rango y responsabilidad en el Sacerdocio de Cristo-Pastor. Ellos son los que deben velar porque no falte la misericordia en la Iglesia, tanto en la vida sacramental como en las necesidades y tribulaciones sociales. Afortunadamente la Iglesia, en todo el mundo, ha tenido pastores de gran calidad como los santos apóstoles primero y luego una legión de santos obispos y papas. Oremos por ellos y colaboremos con su ministerio nada fácil y a veces muy criticado. Que el gran santo obispo mexicano San Rafael Guízar y Valencia sea un modelo especial para que sean así.

Oración final: Señor Jesús, te pedimos nos enseñes cómo quiere el Padre que seamos misericordiosos pues tú nos dices, como conclusión de varios párrafos tuyos sobre la misericordia: “Sean misericordiosos como el Padre Celestial es Misericordioso“ (Mt 5, 44-48).

12.09.2015

Docenario 1-12 Diciembre 2015.- Día 9

El Año Santo de la Misericordia y Santa María de Guadalupe




San Juan Diego, mensajero de la misericordia de Dios y de María de Guadalupe



                Hoy es el día de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin a quien canonizó nuestro querido Papa Juan Pablo II en el 2002; ojalá que el recuerdo de este querido santo mexicano, de los principios de la conversión de los indígenas al  Verdaderísimo  Dios por Quien vivimos, nos ayude a buscar y encontrar a este Dios tan misericordioso que, a través de Su Vicario en la tierra nos acaba de abrir el Año Santo de la misericordia. Vamos a considerar cómo Dios preparó a Juan Diego para ser un buen representante de Su misericordia.

Primera consideración: Dios escogió y preparó a Juan Diego para ser mensajero de Su misericordia. Esto lo vemos reflejado en el Nican Mopohua cuando nos narra que el sábado 9 de Diciembre iba a su catequesis en Santiago Tlatelolco; al día siguiente, por la mañana, estuvo en la Misa del Domingo 10 y fue a hablar con el Obispo quien le pide la señal.  En estas líneas comprendemos que gracias a su fidelidad a Dios y a la Iglesia él pudo recibir la misericordia de Dios para él y para todo su pueblo. Demos gracias por esto.

Jaculatoria: Juan Diego, hermano, nuestro, enséñanos a contemplar;

a nuestra Madre Amada, La Reina del Tepeyac.



Segunda consideración: La Virgen, maestra de Juan Diego en cuanto a la  misericordia. Después de que él habló con el Obispo  se encuentra con la Virgen por segunda vez. Ella lo esperó, le salió al paso (NM48) para consolarlo y reenviarlo con el señor Obispo .  En el mismo texto dice que Ella le preguntó qué le pasaba cuando él iba afligido por la enfermedad del tío (#107).Juan Diego aprendió también a ser misericordioso  gracias a María. Pidámosle a Ella que nos enseñe a nosotros de la manera que juzgue conveniente.



            Tercera consideración: Gracias a las enseñanzas de Dios y de María Juan Diego aprendió a ser  como Ellos; quizá también por la cortesía clásica del mundo azteca. Así, lo vemos muy respetuoso con el Obispo y sus servidores aunque lo habían tratado bastante mal… (NM 70-74 y 147-154). Aprendamos a ser magnánimos, como Juan Diego, aunque otros nos traten mal…

         

Cuarta consideración: Juan Diego tuvo misericordia con la Virgen al hacer todo lo posible por cumplirle sus encargos. Esto nos manifiesta el gran corazón de este hermano nuestro que nos enseña a ser corteses y educados hasta con Dios y María. (NM 127-134).Pidámosle a nuestro santo que nos siga educando en la cortesía y misericordia cristianas.



Quinta consideración: En la escuela de San Juan Diego.- Si queremos servir realmente a  México, a Dios y a nuestra Madre, sigamos el camino que Ellos nos han enseñado para poder sacar a nuestro país en el fango en que está. El año de la misericordia puede suscitar en nosotros muchas acciones comunes misericordiosas para poder acercarnos a los más sufridos y abandonados de este mundo. Dispongámonos, con la ayuda de Dios, de María y de Juan Diego, a hacerlo.



     Apoyos con la Biblia: Is 40,25-31   Salmo 103(102)     Col 3, 9-17    Mt 11,28-30

    **Para la gloria de Dios, Infinita Misericordia, y de Santa María de Guadalupe**

Joaquín Gallo Reynoso S.I.

12.07.2015

DIA 7 DOCENARIO

Docenario Guadalupano
Lunes, 7 de diciembre de 2015 
Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Día 7. Hemos considerado diferentes aspectos de cómo Dios y María han actuado tan misericordiosamente en México y más en particular en y desde el Tepeyac.

Como encargado de la “Casita de la siempre Virgen Santa María de Guadalupe” —como Ella misma se llamó ante Juan Bernardino—, el Arzobispo de México actualmente, y todo México en conjunto, ha sido escogido por Dios para velar que el mensaje misericordioso del Tepeyac se siga extendiendo por nuestra Patria, por América Latina, toda América y el mundo. Es una misión de compasión y una misión de nueva evangelización.


Hoy vamos a considerar la misión de los obispos sucesores de fray Juan de Zumárraga y de la misma nación mexicana en su conjunto. Pidamos por nuestros actuales encargados de la Basílica: el arzobispo cardenal don Norberto Rivera y el rector de la Basílica, monseñor Enrique Glennie Graue, porque tienen un trabajo muy específico, delicado y consolador, encargado por nuestro Dios y también por nuestra Santa Madre.

Primera consideración. El Señor Jesús es el que ha venido a evangelizarnos. Sin Él la vida de todos los humanos no hubiera adelantado gran cosa en cuanto al misterio infinito de Dios. Eligió a doce y al despedirse de ellos y de sus discípulos los envió a llevar la Buena Noticia del Reino que incluye proclamar que hay un Padre común, un Señor de la Historia y Hermano Mayor: Jesús y un Espíritu Santo que nos comparten ambas Divinas Personas (Ef 4, 1-5).

Segunda consideración. La misión de la Iglesia es la de evangelizar como bien lo hicieron los Apóstoles y discípulos al principio de la Iglesia y como ha querido hacerlo por los siglos. Muy bien recalcó nuestro papa Paulo VI que la misión de la Iglesia es evangelizar. Esta misión es un encargo del mismo Dios que quiere que todos nos salvemos. Y ha puesto como garantía de salvación pertenecer de una u otra manera a esta Iglesia fundada por el Señor Jesús. Agradezcamos a nuestro Dios este don tan particular para todos los que hoy somos creyentes cristianos. Oremos para que conozcamos y promovamos esta Nueva Evangelización.

Tercera consideración. La nueva evangelización que tanto recalcó San Juan Pablo II es la que nos vino a mostrar Santa María de Guadalupe en el Tepeyac: nuevos métodos, un nuevo impulso evangelizador, estilo de vida más comunitario y solidario. Le agradecemos estos aportes tan luminosos.

Cuarta consideración. La nueva evangelización la va expresando poco a poco nuestra Madre Santa María de Guadalupe en el Tepeyac de este modo: “Lo mostraré, lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto” (N.M. 27), es decir, a su Hijo, el Verdadero Dios. De aquí se sigue que si no manifestamos a Cristo visiblemente a través de nuestras obras, palabras y actitudes no habrá quien lo conozca ni quien se quiera convertir a Él. Y las obras de misericordia son las que especialmente nos hacen ver como verdaderos discípulos suyos.

Quinta consideración. La Virgen nos sigue dando pistas de cómo evangelizar: “Lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva…” (N.M. 28).

Si en nuestros mensajes sobre Cristo no está Él en el centro y no lo comunicamos con amor, será de balde nuestra proclamación. La Virgen culmina esta primera propuesta evangelizadora diciendo que nos dará a su Jesús: “En Mi auxilio, en Mi actuación defensora…” (N.M. 28). Esta otra pista nos es esencial si queremos que Cristo y sus hermanos seamos apreciados y otros deseen conocer y amar al Señor (1Pe 1, 3-9).

Citas de la Biblia: Salmo 51(50); Col 3, 12-17; Heb 4, 15-16; Mt 5, 1-12.

12.06.2015

DOMINGO 6 DOCENARIO

Docenario Guadalupano
Domingo, 6 de diciembre de 2015 - 
Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Día 6. El Año Santo de la Misericordia y Santa María de Guadalupe.

Convertidos a Dios para proclamar Su misericordia con Santa María de Guadalupe.

Estamos en el segundo domingo de adviento y la figura del Bautista sobresale en la lectura del Evangelio de este día y del próximo Domingo (Lc 3,1-18). Aprovechemos la ocasión para reflexionar sobre nuestra vida y las cosas de las que nos hemos de convertir para ser mejores hijos del Padre, mejores familiares de la Santísima Trinidad y buenos hijos de nuestra amada Madre Santa María de Guadalupe.

Primera consideración: El Señor Jesús proclamó el año de Gracia (Lc 4,16-19) y su primo le preparó el camino predicando la conversión (Mc 1,4-8).

Jaculatoria: Me mueve, mi Dios, a más quererte, haberte, por María, conocido y haber, por ella comprendido, que tu amor es lo máximo…

Segunda consideración: San Juan Diego se convirtió de la poca estima que se tenía hacia una gloriosa aceptación de sí mismo gracias a la Virgen de Guadalupe (N.M.51-56). Este momento se dio cuando la Virgen le dijo que era preciso que él hiciera que el obispo entendiera lo que ella quería. Le dijo: “Házle saber, házle oír mi querer, mi voluntad…”(61).

Tercera consideración: El Señor obispo Zumárraga se convirtió de ser un obispo que no le creyó a Juan Diego en un principio, a un obispo que tuvo gran estima por él y que defendió los derechos de los indígenas gracias a la intervención de Dios y de nuestra madre en el acontecimiento guadalupano. Alabemos estas acciones divinas y marianas…

Cuarta consideración: Los servidores del señor obispo, al ver el milagro de las rosas y de la impresión de la imagen guadalupana en el ayate de Juan Diego, cambiaron de opinión respecto a éste al que después acompañaron hasta la casa del tío Juan Bernardino. Allí se les abrieron los ojos y el corazón para comprender la grandeza de Dios y de María…

Quinta consideración: Gracias a sucesivas conversiones logradas por Juan Diego y por el conjunto de cosas admirables del acontecimiento guadalupano muchísimos indígenas, españoles y criollos se convirtieron en apasionados defensores de la realidad milagrosa de dicho acontecimiento. Demos gracias a Dios y a María por todos estos sucesos admirables.

Citas Bíblicas.- Las del mismo Domingo pero aplicadas a México-Tepeyac: Baruc 5,1-9 Salmo 26(25); Filipenses 1,4-6.8-11, y también Mt 9,9-13

12.05.2015

Docenario dia 5

Docenario Guadalupano
Sábado, 5 de diciembre de 2015 -

Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Hoy, sábado primero de mes, le damos un lugar especial a nuestra madre por los famosos cinco sábados seguidos de mes, porque ella le aseguró a Lucía, la prima de los otros dos pastorcitos de Fátima, en Pontevedra, cuando todavía era postulante para entrar a la vida religiosa, que si rezamos el rosario y le dedicamos 15 minutos para meditar con ella sobre los misterios del rosario, nos confesamos y comulgamos cinco primeros sábados de mes seguidos y los ofrecemos en reparación por los pecados contra ella, a la hora de la muerte nos auxiliará de manera especial para que muramos en la gracia de Dios. Es uno de los mejores negocios de nuestra vida si lo hacemos… Nuestra madre amable siempre está procurando nuestro bien con su afinada misericordia con nosotros.

Hoy podemos reflexionar sobre algunas obras misericordiosas que la virgen hizo y sigue haciendo en y desde el Tepeyac para quienes nos amparemos bajo su auxilio y protección.

Primera consideración: . La primera obra de misericordia de nuestra madre en el Tepeyac es habernos traído a su hijo a México y desde aquí para todo el mundo. Dios nos la mandó, pero ella puso todo lo que estuvo de su parte para darnos a su hijo amado de la manera tan excelente y misericordiosa como consta y lo sabemos muchos. Alabémosla.

Jaculatoria: María Madre de gracia, madre de misericordia; en la vida y en la muerte ampáranos gran señora.

Segunda consideración: . El haber apoyado al obispo Zumárraga con las rosas y con la impresión de la imagen guadalupana en la tilma de Juan Diego fue una obra de gran misericordia de Dios, y nuestra madre cumplió en ese tiempo muy bien esta misión que le fue encomendada. Gocemos contemplando el momento de la impresión de la imagen en el ayate de Juan Diego; veamos la sorpresa de los allí presentes en ese momento… Contemplemos.

Tercera consideración: Nuestra madre le dio la sanación a Juan Bernardino el mismo 12 de diciembre en la mañana. Dice la narración del Nican Mopohua: “ …y se le apareció la Señora del cielo —a Juan Diego— y lo mandó a México con el señor Obispo… y le dijo que no se afligiera, que su tío ya estaba sano… Y le dijo su tío —Juan Bernardino— a Juan Diego, que era cierto, que en ese momento ella lo sanó…” (#200-202). Reflexionemos… Oremos…

Cuarta consideración: Desde un principio la virgen hizo varios milagros cerca del Tepeyac con la gente que la invocaba. Fue notable la resurrección del indio muerto el mismo 26 de diciembre día de su traslado de la iglesia en que estaba hasta el lugar que ella señaló en la orilla del lago junto al cerro del Tepeyac. Hay muchos testimonios de muchas sanaciones y otros favores que Ella hizo a muchas personas. Demos gracias por todo esto.

Quinta consideración: Nuestra amable y admirable madre santa María de Guadalupe sigue haciéndonos infinidad de servicios a miles y miles de personas que seguimos recurriendo con confianza a ella. Démosle gracias por el amparo, protección, auxilio y defensa que nos regala. Comprometámonos, como ella y como Jesús, a servir a quien nos necesite.

Citas de la Biblia: Salmo (118-117) Mt 5,43-48 y 7,12 Lc 7, 11-15**Para la gloria de Dios, Infinita Misericordia, y de Santa María de Guadalupe**.— Diciembre de 2015.

12.04.2015

DOCENARIO DIA 4

Docenario Guadalupano
Viernes, 4 de diciembre de 2015 

Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Día 4. En este día nos vamos a detener en la presencia del Señor Jesús en el Acontecimiento Guadalupano.


Escogí este viernes para hablar de Él y de su presencia humilde y eficiente en el acontecimiento. Ciertamente, sólo aparece su nombre completo una sola vez en el Nican Mopohua y gracias al escritor, pero San Juan Diego habla de Él como “Nuestro Señor”; pero sí aparece de otra manera muy hermosa en los labios de nuestra Madre y en otras citas no explícitas pero que incluyen su presencia. Vamos a recorrer algunos números para entender su presencia misericordiosa en el relato original de Antonio Valeriano de 1548.

Primera consideración. La primera en expresar que trae la presencia de Cristo a estas tierras es nuestra Madre cuando le dice a Juan Diego: “Soy la Madre del Verdadero Dios por Quien se vive “(N.M. 26). Ella es la Madre amorosa que en su vientre —señalado por el cinturón negro en su Imagen— trae al Niño-Sol, el mismo que es “Dios de Dios, Luz de Luz, Dios Verdadero de Dios Verdadero… por quien todo fue hecho”, como decimos en el Credo; el que es nuestro modelo humano-divino y por quien vivimos realmente en la vida espiritual y quien nos dará hasta la gloria corporal.

Agradezcamos a nuestra Madre que nos lo haya traído y nos lo siga trayendo. Jaculatoria: Santa María de Guadalupe, Manifestadora de Jesús; muéstranos a tu Hijo, fruto bendito de tu vientre.

Segunda consideración. La Santísima Virgen nos sigue presentando a su Hijo: Él es “el Dueño de lo que está cerca y junto” (N.M. 26), es decir, de cuya presencia gozamos y que nadie puede esquivar; quien nos busca en nuestras necesidades, acompaña en nuestras luchas legítimas por nuestra dignidad y quien nos prepara lugar en la Gloria, como les dice a sus Apóstoles en la Última Cena (Jn 14, 1-3).

Tercera consideración. La Santísima Virgen, en el Tepeyac, le sigue diciendo a Juan Diego, y en el mismo lugar y día, quién es su Hijo. “El Dueño del cielo, el Dueño de la tierra”. ¿Cómo se habrá quedado Juan Diego ante tales afirmaciones de la Virgen? De seguro, hasta entonces nadie había presentado a Jesús así en toda América. Gocemos estas realidades. Sintamos la profundidad de las afirmaciones de nuestra Madre nada menos sobre Nuestro Hermano Mayor.

Cuarta consideración. San Juan Diego habla del amor del Corazón de Jesús al decirle a la Virgen que irá “a llamar a alguno de los amados de nuestro Señor, para que vaya a confesarlo y prepararlo” (a su tío Juan Bernardino tan grave). Aquí Juan Diego afirma la grandeza del Corazón de Jesús al tener a sus sacerdotes como amigos queridos y amados, y los otros sacramentos mencionados son portadores también de la salvación de nuestro Señor cuyo corazón también nos los regaló para nuestra salvación (N.M. 113).

Quinta consideración. El autor del Nican Mopohua, discípulo indígena de los frailes franciscanos en Tlatelolco, es quien también nos habla del Señor y con todo su nombre completo. Es cuando narra que el señor Zumárraga no le hizo caso a Juan Diego, a pesar de las evidencias de que nuestra Madre se le había aparecido. Dice así: “Y aunque todo absolutamente se lo declaró y en cada cosa vio, admiró que aparecía con toda claridad que Ella era la Perfecta Virgen, la Amable, Maravillosa Madre de nuestro Salvador nuestro Señor Jesucristo, no por eso creyó…” (N.M. 75).

Pues este mismo Señor Jesús es el que nos sigue dando todo su amor misericordioso para que sigamos teniendo vida eterna. Agradezcamos a la Santísima Trinidad que así hayan planeado tan maravillosos encuentros para que hoy nosotros podamos tener la vida abundante del Señor Jesús (Jn 10, 7-15; Ef 1, 1-14).

12.03.2015

docenario dia 3

Docenario Guadalupano
Jueves, 3 de diciembre de 2015 -
Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Día 3. Hoy es la celebración de nuestro gran misionero San Francisco Javier, que dejó marcada la ciudad de Mérida con el colegio de los Jesuitas, abierto en 1618, y por la universidad que llevó también su nombre y fue fundada en 1624.


Hay muchos que aquí llevan su nombre y hasta se lo ponen con la X como fue en aquella época. Por estas razones escogí ponerle a este día el subtítulo de “Misionera” por la verdadera y transformadora misión que desarrolló nuestra querida Madre Guadalupana como misionera de Dios. Reflexionemos y oremos.

Primera consideración. Dios envió a María a un campo de batalla en 1531 pues había muchas hostilidades entre las diversas etnias, unas aliadas de los aztecas y otras enfrentadas con ellos pues no aceptaban ser sus vasallos. Pero, además, con la llegada de los españoles el territorio mexicano estaba lleno de sangre y víctimas hasta por los múltiples sacrificios humanos en honor de algunos de sus dioses. En este caos va a aparecer la más pacífica, la mejor mujer y Madre de la Historia. Alabemos a nuestro Dios por su sabiduría infinita y a Ella por ser tan eficiente Mensajera suya para nosotros. Jaculatoria: Santa María de Guadalupe, que viniste al Tepeyac enviada para nosotros por la Santa Trinidad, dinos cómo proclamarla, Mensajera sin igual.

Segunda consideración. María se le presenta a Juan Diego así: “Soy Madre tuya y de todos los hombres que en esta tierra están como si fueran uno…” (N.M. 30).

Tercera consideración. En el diálogo con Juan Diego, María le sigue diciendo: “… y Madre de las demás variadas estirpes de hombres, mis amadores, los que a Mí clamen, los que me busquen, los que confíen en Mí” (N.M. 31). Imaginemos la trascendencia de estas palabras: es su declaración de Madre espiritual de todo el género humano, lo mismo que le dijo Jesús a Juan al pie de la cruz: “Allí tienes a tu Madre…” (Jn 19, 27). Agradezcamos al Señor Jesús el regalo más tierno y consolador que necesitábamos y que necesitaban los indígenas de aquella época.

Cuarta consideración. La Virgen sigue diciéndole a Juan Diego su misión: “Allí —en el templo que había pedido— les escucharé su llanto, su tristeza…” (N.M. 32). Esta explicitación de nuestra Madre es maravillosa: viene a estar con sus hijos, a consolarnos ante tantas desgracias y muertes. No en balde en canciones antiguas le cantamos: “… y vamos todos, con flores a María que Madre nuestra es… ¡Y de qué categoría!”.

Quinta consideración. Por todo el territorio nacional nuestra Mensajera va por todos los rincones: toca puertas, abre corazones, está en los caminos y carreteras, nos anuncia la presencia de su Hijo en el Tepeyac, nos abre a las acciones del Espíritu Santo, nos une, nos congrega, nos enseña a ser hermanos, a orar con toda confianza al Padre, a seguir las indicaciones de su Hijo. Sin Ella no seríamos nosotros, no existiría México como en sus mejores tiempos, personas y lugares. ¡Viva Santa María de Guadalupe, la Mensajera Estrella de Dios!

Citas de la Biblia: Jn 2, 1-11; Mt 11, 28-30; Is 52, 7-10; 62, 1-5 y 11-12; Salmo 34(33).

12.02.2015

DIA 2 DIC DOCENARIO

Docenario Guadalupano
Miércoles, 2 de diciembre de 2015 


Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Día 2. Hoy contemplaremos y meditaremos sobre la acción portentosa del Espíritu Santo durante el Acontecimiento Guadalupano.


Ojalá estas reflexiones nos ayuden a redescubrir la santa presencia del Espíritu Santo en nuestra vida y en la misión de cada nación ante el plan tan maravilloso de Dios.

Primera consideración. El Espíritu Santo actuó en las tierras que hoy son México, en el cerro del Tepeyac, para secundar el plan divino de salvación para todos los pueblos (Nican Mopohua: desde el inicio hasta el número 6).

Admiremos la Sabiduría Divina que así actúa por nosotros para nuestro bien.

Segunda consideración. El Espíritu Santo preparó perfectamente el escenario donde iban a ser los encuentros de nuestra Madre con San Juan Diego. Dice el Nican Mopohua en los números 6 a 22 que Juan Diego se quedó extasiado y se preguntaba si ya estaba en el paraíso que Dios nos ha anunciado. Toda la Creación estaba bellísima… Contemplemos con él.

Tercera consideración. El Espíritu Santo preparó a María para que este encuentro fuera muy cordial entre Ella y Juan Diego. Así lo hizo también cuando, a través del arcángel San Gabriel, le anunció que sería la Madre del Mesías. Aquí, Ella viene a darlo para que lo conozcamos, viene a ofrecérnoslo… (Nican Mopohua números 22-31 y Evangelio de San Lucas 1, 26-38).

Agradezcamos el bien programado para nosotros…

Cuarta consideración. El Espíritu Santo preparó también las cosas desde España para que el religioso fray Juan de Zumárraga fuera enviado aquí para que fuera el primer Obispo de lo que hoy es la ciudad de México y sus amplios alrededores. Él preparó también a Juan Diego para que fuera el interlocutor entre la Virgen y el Obispo. Alabemos esta capacidad increíble del Espíritu Santo para iniciar tan espléndidamente este Acontecimiento Guadalupano (N.M. números 39-67; 68-81; 88-93).

Quinta consideración. El Espíritu Santo envió a María con Juan Bernardino para que sanase; preparó el jardín de rosas con los Ángeles de donde Juan Diego las llevaría en su ayate al Obispo que contempló en él la Gran Señal que Dios daba a todo el mundo de su presencia consoladora y misericordiosa a través de Santa María de Guadalupe.

Quedémonos conmovidos contemplando y agradeciendo estas escenas magníficas y únicas en la historia mundial. Y sigamos dando a conocer este Acontecimiento a todos los que podamos; así Dios seguirá manifestando su amor misericordioso a muchísimos hermanos que lo necesitan…

(Ver citas en el Nican Mopohua: 194-204; 103-116; 124-142 y 160-184. Biblia: Is 63.13; Sir. 50, 5-10 y 24, 18.23; Apocalipsis 11, 19 y 12,1). Para la gloria del Espíritu Santo y de Santa María de Guadalupe.

12.01.2015

DOCENARIO DICIEMBRE DIA 1

Docenario Guadalupano
Martes, 1 de diciembre 

Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Herman@s y amig@s en el Señor: Un saludo con el deseo de que el año que estamos terminando, año de muchos dones por el proceso del Sínodo de la Familia y el Año de la Vida Consagrada, haya estado lleno de bendiciones para ustedes, sus familias y las y los religiosos que nos siguen a través del Diario. Y para el Año Litúrgico que está entrando, ciertamente la primera gran bendición será la apertura del Año de la Misericordia por el papa Francisco este 8 de diciembre, fiesta tan querida de nuestra Madre por su Inmaculada Concepción. Que este acontecimiento sea una oportunidad para tod@s de una vida mejor en el servicio de nuestro Dios, nuestra Madre Amada y nuestr@s prójim@s.


Con mucha anticipación nos hemos preparado para la apertura de este año de tantas promesas, especialmente con el documento que dio a conocer el papa Francisco el 11 de abril llamado “El rostro de la Misericordia” —en latín, Misericordiae Vultus, el nombre oficial—, la víspera del Domingo de la Misericordia. Ha sido un apoyo pastoral muy bueno.

Por eso, en los próximos días procuraré dar a conocer algunas citas de este documento cuando nos permitan afianzar los temas que presentaré para estos doce días de gracia que iniciamos hoy, 1 de diciembre. Espero nos ayuden también a preparar el nacimiento del Señor que tendrá un matiz especial este año.

El Año de la Misericordia se abrirá oficialmente en todas las catedrales y santuarios del mundo el domingo 13, pero el Cabildo de la Basílica de Guadalupe de México ha pedido abrirlo el sábado 12 por ser la gran fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, Señora de la Misericordia, quien vino a traer a nuestro país y toda América, de parte de Dios, el gran mensaje que nos ha dejado en su Imagen Guadalupana, en el Nican Mopohua —relato original en nahua de las apariciones de la Virgen en el Tepeyac del 9 al 12 de diciembre de 1531— y en el fervor del pueblo devoto y de tantísimos escritores que han escrito durante cuatro siglos sobre este Acontecimiento.

Nos unimos desde este docenario a todas las celebraciones guadalupanas que habrá en el país y en muchas partes del mundo para pedir por este México que hace mucho ha perdido la brújula y está como en convulsiones de parto. Esperamos que estas fechas y la visita del Papa a nuestro país sean una vida nueva en todos y para todos.

Día 1. Dios, el Autor Misericordioso del Acontecimiento Guadalupano.

Primera consideración. Dios es el Autor Maravilloso de toda la Creación y desde el principio la hizo inspirado en el Verbo Eterno y para nuestro propio bien.

Jaculatoria: Dios, Autor de Maravillas y del Acontecimiento Guadalupano, ayúdanos a solidarizarnos, como María, con todos nuestros hermanos.

Segunda consideración. Dios creó a nuestros primeros padres sin pecado, pero ellos pecaron. Las consecuencias fueron: dolores, enfermedades, pecados por doquier y muerte. Hagamos lo imposible por no vivir en pecado.

Tercera consideración. El Padre, con el Poder del Espíritu Santo, hizo posible la Encarnación del Verbo Eterno en María y para todos. Gocemos esta bondad divina.

Cuarta consideración. La vida, muerte, resurrección y ascensión del Señor posibilitaron todas las futuras acciones divinas hacia nosotros para nuestro bien. Agradezcamos estos favores infinitos; que estén presentes para nosotros todos los días.

Quinta consideración. El Acontecimiento Guadalupano fue querido y preparado por Dios para que nuestra Madre viniera al Tepeyac en 1531, nos revelara, por primera vez, al Verdaderísimo Dios por Quien Vivimos (Nican Mopohua número 26) y siguiera llevando al cabo la obra evangelizadora y misericordiosa que todavía sigue haciendo para nosotros. Ésta terminará cuando acabe este mundo transitorio.

Mientras tanto, vivamos como verdaderos hijos de Dios y de nuestra Santísima Madre, nuestro testimonio es vital para otr@s. Citas bíblicas: Génesis 1, 1-31 y 3.1-24. Himno de la Creación: Daniel 3, 51-90; Jn 1, 1-5; 9-14 y Lc 1, 26-38.

11.12.2015

Docenario Guadalupano noviembre 12

Docenario Guadalupano

 


Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita
Este mes tiene mucho significado para los mexicanos por el famoso 20 de noviembre. La mayoría nos sentimos herederos de muchas personas que ofrecieron su vida para que México fuera un país más libre, solidario y fraterno. Murieron muchísimos pero lograron que la Constitución de 1917 fuera un ejemplo, en su sentido social y en ese tiempo, para otros países. Hoy necesitamos seguir luchando pacíficamente para que más herman@s nuestr@s tengan lo más necesario para vivir decorosamente. Jesús, el enviado del Padre, declarado Rey de nuestro país en los años veintes, quiere y debe seguir reinando en nuestras familias, organizaciones y congregaciones religiosas, especialmente aquellas que llevan su nombre de alguna manera, como las religiosas mexicanas de Cristo Rey y Santa María de Guadalupe.
Estamos en el mes de Cristo Rey, pidámosle por nuestro país para que haya más justicia y solidaridad y para que nos preparemos con alegría a la visita que el Papa Francisco hará a México en el próximo febrero que esperamos, traerá mucho fruto y muchas exigencias para los seguidores de Jesús. Pidámosle a nuestra Madre que nos enseñe a amar, a seguir y servir a Cristo, nuestro Rey, como hizo, entre muchos, el padre Miguel Agustín Pro, jesuita, a quien celebramos el 23 de este mes, fecha de su fusilamiento en México, D.F.
Estemos al pendiente de los documentos del Sínodo de la familia una vez terminado y de la apertura del Año Santo de la misericordia que se iniciará el próximo 8 de diciembre. Pasemos a las consideraciones…
Primera consideración: María vino a México a traernos a nuestro señor Jesucristo.
En la primera aparición a Juan Diego, en el Tepeyac, la Virgen le dijo: “Deseo que aquí me levanten mi casita sagrada en donde lo mostraré —a Cristo—, lo ensalzaré al manifestarlo; lo daré a la gente con todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación; porque, en verdad, yo soy su madre compasiva, tuya y de todos los hombres de esta tierra que están como si fueran uno solo…”(N.M.26-30). Detengámonos y oremos para entender el maravilloso y sublime mensaje que nuestra Madre nos ha traído y sigue trayendo…
Jaculatoria apropiada: Reina del Tepeyac, de tu ayate y de tus flores; dinos cómo servir al Rey de los corazones…
Segunda consideración: María se mostró en el Tepeyac como medianera de Dios entre San Juan Diego y el obispo fray Juan de Zumárraga.
Cuando nuestra Madre se le manifestó a Juan Diego le encargó— después de ruegos y altibajos de Juan Diego— que fuera con el obispo Zumárraga para que éste le construyera, como autoridad, el templo solicitado. Le costó trabajo a Juan Diego convencerlo, pero finalmente accedió ante la entrega de las flores y del ayate bendito. Nunca se pudo imaginar la trascendencia de lo que la Virgen le estaba encomendando. (N.M.33 y 137-142). Alabemos a María porque hizo, perfectamente de medianera entre Dios y el obispo Zumárraga y así se cumpliera el plan de Dios.
Tercera consideración: A través de diversos acontecimientos San Juan Diego siguió siendo excelente mediador entre la Virgen, el obispo y el pueblo.
Nuestra Madre dejó en Juan Diego un sello que lo marcó para toda su vida como el catequista de Santa María de Guadalupe. Vivió —durante 17 años— en un cuartito hecho para él y su tío Juan Bernardino junto a la pequeña ermita construida en uno de los lugares de las apariciones. Desde allí catequizó a cientos de indígenas que llegaban para ver a la madrecita de los indígenas y que comprobaban el milagro magnífico Guadalupano. Esto ha repercutido a nivel internacional de tal manera que el papa Juan Pablo II nombró a la Virgen Madre y Patrona insigne de toda América incluidas las islas cercanas a este continente. Agradezcamos a Dios que haya preparado tan bien a Juan Diego para que fuera su mediador en cosa tan importante para todo el mundo, agradezcámosle a Juan Diego que se haya dejado guiar tan excelentemente por María para tan gran y dulce acontecimiento. Pidámosle a Dios y a nuestra Madre que seamos dóciles ante el plan que ellos tienen sobre nosotros como lo hicieron San Juan Diego, el obispo y Juan Bernardino…
Cuarta consideración: Santa María de Guadalupe fue bandera de los insurgentes del siglo XIX y los alentó para consumar la Independencia; y en la época de la Revolución alentó a los nuevos insurgentes, que se pronunciaron como católicos, para que lucharan y murieran para defender sus derechos religiosos con el grito: “¡Viva Cristo Rey; viva Santa María de Guadalupe! ”.
Todos sabemos en México la historia de ambos conflictos en los que destacaron grandes figuras como Hidalgo, Morelos, Allende, la Corregidora, todos devotos Guadalupanos, y muchísimos más en la primera ocasión; y una cantidad de mártires por Cristo Rey, muchos de ellos ya canonizados, desde inicios del siglo pasado hasta que se fue recrudeciendo el conflicto religioso en los años 26-29. Reflexionemos y oremos por nuestra patria para que nunca más haya este tipo de conflictos que están por desbordarse ahora…
Quinta consideración: María nos alienta actualmente a los católicos a seguir proclamando que Cristo es Rey de nuestra nación: y nosotros agregamos: ¡Y tú la Reina!
En el proceso mundial que se está dando de un liberalismo desbordado que acepta y pide la muerte de inocentes como los no nacidos, las uniones gay, como si fueran verdaderos matrimonios, y otras fechorías los católicos no nos podemos quedar callados. Es necesario participar en las acciones que nos proponen algunas organizaciones católicas para pedir que se cumplan los compromisos que todos hemos adquirido de respetar los derechos humanos, de que haya transparencia en todo y en tod@s y de que no se coarte la libertad religiosa, como algun@s pretenden. En este momento tan difícil para much@s pidámosle a nuestra Reina que no bajemos los brazos y no se cansen nuestras piernas ni nuestras voces y acciones solidarias para seguir aclamando a Cristo como nuestro Rey. Y pidámosle a nuestro sublime e inigualable Rey que sigamos amando, sirviendo e imitando a nuestra Madre y Reina que ha sido tan amable, solidaria y promotora con nuestro país…


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