6.27.2010

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro



Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
Patrona de los Padres Redentoristas y de Haití, Junio 27

Patrona de los Padres Redentoristas y de HaitíEl icono original está en el altar mayor de la Iglesia de San Alfonso, muy cerca de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma. El icono de la Virgen, pintado sobre madera, de 21 por 17 pulgadas, muestra a la Madre con el Niño Jesús.
El Niño observa a dos ángeles que le muestran los instrumentos de su futura pasión. Se agarra fuerte con las dos manos de su Madre Santísima quien lo sostiene en sus brazos.
El cuadro nos recuerda la maternidad divina de la Virgen y su cuidado por Jesús desde su concepción hasta su muerte.
Hoy la Virgen cuida de todos sus hijos que a ella acuden con plena confianza. Historia En el siglo XV un comerciante acaudalado de la isla de Creta (en el Mar Mediterráneo) tenía la bella pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Era un hombre muy piadoso y devoto de la Virgen María. Cómo habrá llegado a sus manos dicha pintura, no se sabe. ¿Se le habría confiado por razones de seguridad, para protegerla de los sarracenos? Lo cierto es que el mercader estaba resuelto a impedir que el cuadro de la Virgen se destruyera como tantos otros que ya habían corrido con esa suerte.
Por protección, el mercader decidió llevar la pintura a Italia. Empacó sus pertenencias, arregló su negocio y abordó un navío dirigiéndose a Roma. En ruta se desató una violenta tormenta y todos a bordo esperaban lo peor. El comerciante tomó el cuadro de Nuestra Señora, lo sostuvo en lo alto, y pidió socorro. La Santísima Virgen respondió a su oración con un milagro.
El mar se calmó y la embarcación llegó a salvo al puerto de Roma. Cae la pintura en manos de una familia Tenía el mercader un amigo muy querido en la ciudad de Roma así que decidió pasar un rato con él antes de seguir adelante.
Con gran alegría le mostró el cuadro y le dijo que algún día el mundo entero le rendiría homenaje a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Pasado un tiempo, el mercader se enfermó de gravedad.
Al sentir que sus días estaban contados, llamó a su amigo a su lecho y le rogó que le prometiera que, después de su muerte, colocaría la pintura de la Virgen en una iglesia digna o ilustre para que fuera venerada públicamente. El amigo accedió a la promesa pero no la llegó a cumplir por complacer a su esposa que se había encariñado con la imagen. Pero la Divina Providencia no había llevado la pintura a Roma para que fuese propiedad de una familia sino para que fuera venerada por todo el mundo, tal y como había profetizado el mercader.
Nuestra Señora se le apareció al hombre en tres ocasiones, diciéndole que debía poner la pintura en una iglesia, de lo contrario, algo terrible sucedería. El hombre discutió con su esposa para cumplir con la Virgen, pero ella se le burló, diciéndole que era un visionario. El hombre temió disgustar a su esposa, por lo que las cosas quedaron igual. Nuestra Señora, por fin, se le volvió a aparecer y le dijo que, para que su pintura saliera de esa casa, él tendría que irse primero. De repente el hombre se puso gravemente enfermo y en pocos días murió.
La esposa estaba muy apegada a la pintura y trató de convencerse a sí misma de que estaría más protegida en su propia casa. Así, día a día, fue aplazando el deshacerse de la imagen. Un día, su hijita de seis años vino hacia ella apresurada con la noticia de que una hermosa y resplandeciente Señora se le había aparecido mientras estaba mirando la pintura. La Señora le había dicho que le dijera a su madre y a su abuelo que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro deseaba ser puesta en una iglesia; y, que si no, todos los de la casa morirían. La mamá de la niñita estaba espantada y prometió obedecer a la Señora.
Una amiga, que vivía cerca, oyó lo de la aparición. Fue entonces a ver a la señora y ridiculizó todo lo ocurrido. Trató de persuadir a su amiga de que se quedara con el cuadro, diciéndole que si fuera ella, no haría caso de sueños y visiones.
Apenas había terminado de hablar, cuando comenzó a sentir unos dolores tan terribles, que creyó que se iba a morir. Llena de dolor, comenzó a invocar a Nuestra Señora para que la perdonara y la ayudara. La Virgen escuchó su oración.
La vecina tocó la pintura, con corazón contrito, y fue sanada instantáneamente. Entonces procedió a suplicarle a la viuda para que obedeciera a Nuestra Señora de una vez por todas. Accede la viuda a entregar la pintura Se encontraba la viuda preguntándose en qué iglesia debería poner la pintura, cuando el cielo mismo le respondió.
Volvió a aparecérsele la Virgen a la niña y le dijo que le dijera a su madre que quería que la pintura fuera colocada en la iglesia que queda entre la basílica de Sta. María la Mayor y la de S. Juan de Letrán. Esa iglesia era la de S. Mateo, el Apóstol.
La señora se apresuró a entrevistarse con el superior de los Agustinos quienes eran los encargados de la iglesia. Ella le informó acerca de todas las circunstancias relacionadas con el cuadro. La pintura fue llevada a la iglesia en procesión solemne el 27 de marzo de 1499. En el camino de la residencia de la viuda hacia la iglesia, un hombre tocó la pintura y le fue devuelto el uso de un brazo que tenía paralizado. Colgaron la pintura sobre el altar mayor de la iglesia, en donde permaneció casi trescientos años. Amado y venerado por todos los de Roma como una pintura verdaderamente milagrosa, sirvió como medio de incontables milagros, curaciones y gracias. En 1798, Napoleón y su ejército francés tomaron la ciudad de Roma. Sus atropellos fueron incontables y su soberbia, satánica. Exilió al Papa Pío VII y, con el pretexto de fortalecer las defensas de Roma, destruyó treinta iglesias, entre ellas la de San Mateo, la cual quedó completamente arrasada. Junto con la iglesia, se perdieron muchas reliquias y estatuas venerables. Uno de los Padres Agustinos, justo a tiempo, había logrado llevarse secretamente el cuadro. Cuando el Papa, que había sido prisionero de Napoleón, regresó a Roma, le dio a los agustinos el monasterio de S. Eusebio y después la casa y la iglesia de Sta. María en Posterula. Una pintura famosa de Nuestra Señora de la Gracia estaba ya colocada en dicha iglesia por lo que la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue puesta en la capilla privada de los Padres Agustinos, en Posterula.
Allí permaneció sesenta y cuatro años, casi olvidada. Hallazgo de un sacerdote Redentorista Mientras tanto, a instancias del Papa, el Superior General de los Redentoristas, estableció su sede principal en Roma donde construyeron un monasterio y la iglesia de San Alfonso. Uno de los Padres, el historiador de la casa, realizó un estudio acerca del sector de Roma en que vivían. En sus investigaciones, se encontró con múltiples referencias a la vieja Iglesia de San Mateo y a la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Un día decidió contarle a sus hermanos sacerdotes sobre sus investigaciones: La iglesia actual de San Alfonso estaba construida sobre las ruinas de la de San Mateo en la que, durante siglos, había sido venerada, públicamente, una pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Entre los que escuchaban, se encontraba el Padre Michael Marchi, el cual se acordaba de haber servido muchas veces en la Misa de la capilla de los Agustinos de Posterula cuando era niño. Ahí en la capilla, había visto la pintura milagrosa. Un viejo hermano lego que había vivido en San Mateo, y a quien había visitado a menudo, le había contado muchas veces relatos acerca de los milagros de Nuestra Señora y solía añadir: "Ten presente, Michael, que Nuestra Señora de San Mateo es la de la capilla privada. No lo olvides". El Padre Michael les relató todo lo que había oído de aquel hermano lego. Por medio de este incidente los Redentoristas supieron de la existencia de la pintura, no obstante, ignoraban su historia y el deseo expreso de la Virgen de ser honrada públicamente en la iglesia.
Ese mismo año, a través del sermón inspirado de un jesuita acerca de la antigua pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, conocieron los Redentoristas la historia de la pintura y del deseo de la Virgen de que esta imagen suya fuera venerada entre la Iglesia de Sta. María la Mayor y la de S. Juan de Letrán. El santo Jesuita había lamentado el hecho de que el cuadro, que había sido tan famoso por milagros y curaciones, hubiera desaparecido sin revelar ninguna señal sobrenatural durante los últimos sesenta años. A él le pareció que se debía a que ya no estaba expuesto públicamente para ser venerado por los fieles.
Les imploró a sus oyentes que, si alguno sabía dónde se hallaba la pintura, le informaran dueño lo que deseaba la Virgen. Los Padres Redentoristas soñaban con ver que el milagroso cuadro fuera nuevamente expuesto a la veneración pública y que, de ser posible, sucediera en su propia Iglesia de San Alfonso. Así que instaron a su Superior General para que tratara de conseguir el famoso cuadro para su Iglesia. Después de un tiempo de reflexión, decidió solicitarle la pintura al Santo Padre, el Papa Pío IX. Le narró la historia de la milagrosa imagen y sometió su petición. El Santo Padre escuchó con atención.
Él amaba dulcemente a la Santísima Virgen y le alegraba que fuera honrada. Sacó su pluma y escribió su deseo de que el cuadro milagroso de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera devuelto a la Iglesia entre Sta. María la Mayor y S. Juan de Letrán. También encargó a los Redentoristas de que hicieran que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera conocida en todas partes.
Aparece y se venera, por fin, el cuadro de Nuestra Señora Ninguno de los Agustinos de ese tiempo había conocido la Iglesia de San Mateo. Una vez que supieron la historia y el deseo del Santo Padre, gustosos complacieron a Nuestra Señora. Habían sido sus custodios y ahora se la devolverían al mundo bajo la tutela de otros custodios.
Todo había sido planeado por la Divina Providencia en una forma verdaderamente extraordinaria. A petición del Santo Padre, los Redentoristas obsequiaron a los Agustinos una linda pintura que serviría para reemplazar a la milagrosa. La imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue llevado en procesión solemne a lo largo de las vistosas y alegres calles de Roma antes de ser colocado sobre el altar, construido especialmente para su veneración en la Iglesia de San Alfonso.
La dicha del pueblo romano era evidente. El entusiasmo de las veinte mil personas que se agolparon en las calles llenas de flores para la procesión dio testimonio de la profunda devoción hacia la Madre de Dios A toda hora del día, se podía ver un número de personas de toda clase delante de la pintura, implorándole a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro que escuchara sus oraciones y que les alcanzara misericordia. Se reportaron diariamente muchos milagros y gracias.
Hoy en día, la devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se ha difundido por todo el mundo. Se han construido iglesias y santuarios en su honor, y se han establecido archicofradías. Su retrato es conocido y amado en todas partes. Signos de la imagen de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro (conocida en el Oriente bizantino como el icono de la Madre de Dios de la Pasión) Aunque su origen es incierto, se estima que el retrato fue pintado durante el decimotercero o decimocuarto siglo.
El icono parece ser copia de una famosa pintura de Nuestra Señora que fuera, según la tradición, pintada por el mismo San Lucas. La original se veneraba en Constantinopla por siglos como una pintura milagrosa pero fue destruida en 1453 por los Turcos cuando capturaron la ciudad. Fue pintado en un estilo plano característico de iconos y tiene una calidad primitiva. Todas las letras son griegas.
Las iniciales al lado de la corona de la Madre la identifican como la “Madre de Dios”. Las iniciales al lado del Niño “ICXC” significan “Jesucristo”.
Las letras griegas en la aureola del Niño: owu significan “El que es”, mientras las tres estrellas sobre la cabeza y los hombros de María santísima indican su virginidad antes del parto, en el parto y después del parto.
Las letras más pequeñas identifican al ángel a la izquierda como “San Miguel Arcángel”; el arcángel sostiene la lanza y la caña con la esponja empapada de vinagre, instrumentos de la pasión de Cristo.
El ángel a la derecha es identificado como “San Gabriel Arcángel”, sostiene la cruz y los clavos. Nótese que los ángeles no tocan los instrumentos de la pasión con las manos, sino con el paño que los cubre. Cuando este retrato fue pintado, no era común pintar aureolas. Por esta razón el artista redondeó la cabeza y el velo de la Madre para indicar su santidad. Las halos y coronas doradas fueron añadidas mucho después. El fondo dorado, símbolo de la luz eterna da realce a los colores más bien vivos de las vestiduras. Para la Virgen el maforion (velo-manto) es de color púrpura, signo de la divinidad a la que ella se ha unido excepcionalmente, mientras que el traje es azul, indicación de su humanidad.
En este retrato la Madona está fuera de proporción con el tamaño de su Hijo porque es -María- a quien el artista quiso enfatizar. Los encantos del retrato son muchos, desde la ingenuidad del artista, quien quiso asegurarse que la identidad de cada uno de los sujetos se conociera, hasta la sandalia que cuelga del pie del Niño. El Niño divino, siempre con esa expresión de madurez que conviene a un Dios eterno en su pequeño rostro, está vestido como solían hacerlo en la antigüedad los nobles y filósofos: túnica ceñida por un cinturón y manto echado al hombro.
El pequeño Jesús tiene en el rostro una expresión de temor y con las dos manitas aprieta la derecha de su Madre, que mira ante sí con actitud recogida y pensativa, como si estuviera recordando en su corazón la dolorosa profecía que le hiciera Simeón, el misterioso plan de la redención, cuyo siervo sufriente ya había presentado Isaías.
En su doble denominación, esta bella imagen de la Virgen nos recuerda el centralismo salvífico de la pasión de Cristo y de María y al mismo tiempo la socorredora bondad de la Madre de Dios y nuestra.

6.26.2010

Mensaje en el 29° aniversario de las apariciones de la Reina de la Paz



Mensaje en el 29° aniversario de las apariciones de la Reina de la Paz
Video de un reportaje a Maria de Vallejo Nájera sobre su experiencia en Medjugorje
El 25 de junio celebramos 25 años de la aparición de Medjugorje. Seis niños fueron y siguen siendo testigos del mensaje de María, para regocijo de la humanidad. Es difícil comprender el motivo y la oportunidad en que Dios decide las intervenciones de Su Madre, pero sin dudas La Reina de la Paz es la gran mensajera de nuestros tiempos. Vivimos este regalo muchas veces ignorándolo, subestimándolo o dando escasa importancia a los pedidos de nuestra Madre. Sin embargo, el insistente repiquetear del llamado ha logrado miles y miles de conversiones, lo que es el propósito final del Señor al concedernos Gracias de esta magnitud.

Así, compartimos hoy con ustedes el mensaje que La Reina de la Paz nos ha entregado en este nuevo aniversario, y también un video de un reportaje a María de Vallejo Nájera, que ha hecho de su conversión una causa de vida. En sus palabras podemos comprender la magnitud del milagro, y la dimensión de lo que Dios es capaz de hacer cuando desea despertar la espiritualidad de un alma.
Escuchemos a María, Ella en esta nueva oportunidad nos lleva a Jesús, recalcando la alegría con que debemos vivir este llamado.

Mensaje de La Reina de la Paz del 25 de junio de 2010
¡Queridos hijos! Con alegría los invito a todos a vivir mis mensajes alegremente, sólo así, hijitos, podrán estar más cerca de mi Hijo. Deseo conducirlos a todos únicamente a Él, y en Él encontrarán la verdadera paz y la verdadera alegría del corazón. A todos los bendigo y los amo con inmenso amor. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

DEJATE


Déjate conducir por sus manos inmaculadas; sé su instrumento; hasta hoy nadie ha recurrido inútilmente a Ella.

6.21.2010

Dios Te salve, María, Madre de Dios


Dios Te salve, María, Madre de Dios, Tesoro venerado de todo el universo, Luz que no se apaga. De Ti nació el Sol de la justicia, Cetro de la verdad, Templo indestructible.
Dios te salve María, Morada de Aquél que ningún lugar contiene, Tú que hiciste crecer una espiga que no se marchitará nunca.
Por Ti los pastores alabaron a Dios. Por Ti es bendecido, en el Evangelio, el que viene en nombre del Señor.Por Ti la Trinidad es glorificada. Por Ti se adora la Cruz en el mundo entero. Por Ti exultan los cielos.Por Ti la humanidad caída fue reedificada. Por Ti el mundo entero finalmente conoció la Verdad. Por Ti se fundaron iglesias en toda la tierra. Por Ti el Hijo de Dios hizo resplandecer su Luz sobre los que permanecían en la oscuridad, bajo la sombra de la muerte.Por Ti los apóstoles pudieron anunciar la salvación a las naciones.
¿Cómo cantar dignamente tu alabanza, ¡oh Madre de Dios, por Quien la tierra entera se estremece de júbilo?

oremos....

Oh Santa Madre de Dios,que para inspirarnos una confianza sin límiteste has querido llamar para nosotrosMadre del Perpetuo Socorro.
Te ruego me socorras en todo tiempo y en todo lugar,en mis dificultades, y en los problemas de cada día,especialmente en los momentos tristes y oscuros de la vida.
Te ruego me concedas, Madre del Amor,la confianza de acudir siempre a Ti,como Mediadora de la salvación que nos entrega Tu Hijo Jesucristo,y experimentar tu ayuda maternal. Te ruego me concedas el don de seguir los pasos de Tu Hijo,de escuchar el Evangelio y meditarlo en mi corazón,como hacías Tú, en tu vida sencilla entregada a Dios,para que pueda compartir, junto Contigo,la esperanza de la salvación.Amén.

Oh Virgen del Perpetuo Socorro, Madre Santa del Redentor.


Oh Virgen del Perpetuo Socorro, Madre Santa del Redentor.

Te invocamosOh Virgen del Perpetuo Socorro,
Madre Santa del Redentor,socorre a Tu pueblo,
que anhela resurgir.
Da a todos el gozo de trabajar
por la construcción del Reinoen consciente y activa solidaridad
con los más pobres,anunciando de modo nuevo y valiente
el Evangelio de Tu Hijo.
Él es fundamento y cima
de toda convivencia humanaque aspire a una paz verdadera,
estable y justa.
Como el Niño Jesús,
que admiramos en este venerado Icono,también nosotros
queremos estrechar Tu mano derecha.
A Ti no te falta poder ni bondad
para socorrernosen las más diversas necesidades
y circunstancias de la vida.
La hora actual es Tu Hora
Ven, pues, en ayuda nuestray sé para todos socorro,
refugio y esperanza Amén.

6.18.2010

UN CONSEJO..................


Es necesario que nos consagremos con valor a la Santísima Virgen, y si ya estamos consagrados, tratemos de vivir cada día mejor esa entrega que hemos hecho a María.

Porque es fácil consagrarse a la Virgen, rezar la oración de consagración.

Lo difícil es entrar en el espíritu de la consagración realizada; lo difícil es vivir la consagración cada día, a cada momento, constantemente.

Ya San Luis María de Montfort nos dice en su Tratado que encontró muchas personas que se consagraron a la Virgen con fervor pero que después se quedaron en eso y no entraron en la práctica de la consagración, no la vivieron.Por eso nuestra consagración debe ser renovada cada día y, sobre todo, vivida cada día, haciendo el esfuerzo continuo de vivir con María, en María, por María y para María, hablando con la Virgen y pidiéndole consejo en todo lo que debemos hacer o decir.

No dudemos de que la Virgen nos irá guiando y cada día podremos gozar de sus dulzuras maternales para con nosotros, sus hijos consagrados a Ella.

¡Bendita sea María que nos ha elegido para que seamos sus consagrados, las estrellas de su corona, y los hijos de su Corazón Inmaculado!

6.16.2010

Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús



Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús
Acuérdate
Nuestra Señora del Sagrado Corazónde las maravillas que Dios hizo en tí.

Te escogió como Madre de su Hijo a quien seguiste hasta la cruz.

Te glorificó con El,escuchando con agrado tus plegarias por todos los hombres.

Llenos de confianza en el amor del Señor y en tu intercesión,venimos contigo a las fuentes de su Corazón,de donde brotan para la vida del mundo la esperanza y el perdón,la fidelidad y la salvación.
Nuestra Señora del Sagrado Corazón,tú conoces nuestras necesidades:habla al Señor por nosotrosy por todos los hombres.
Ayúdanos a vivir en su amor.Para eso alcánzanos las graciasque te pedimos y las que necesitamos.Tu petición de Madre es poderosa:que Dios responda a nuestra esperanza. Amén.

LETANIAS AL CORAZON DE MARIA


La Promesa del Inmaculado Corazón
"...Todos aquellos que durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen cinco decenas del Rosario y me hagan quince minutos de compañía meditando sobre los quince misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para su salvación...". (Nuestra Señora a Lucía de Fátima)

V Señor, ten misericordia de nosotrosR. Señor, ten misericordia de nosotros
V. Cristo, ten misericordia de nosotrosR. Cristo, ten misericordia de nosotros
V. Señor, ten misericordia de nosotrosR. Señor, ten misericordia de nosotros
V. Cristo, óyenosR. Cristo, óyenos
V. Cristo, escúchanosR. Cristo, escúchanos
V. Dios, Padre celestialR. Ten misericordia de nosotros
V. Dios Hijo Redentor del mundoR. Ten misericordia de nosotros
V. Dios Espíritu SantoR. Ten misericordia de nosotros
V. Trinidad Santa, un solo Dios
R. Ten misericordia de nosotros
(A las siguientes invocaciones se responde: "Ruega por nosotros")
Santa María,
Corazón Inmaculado de María,
Corazón de María, lleno de gracia
Corazón de María, vaso del amor más puro
Corazón de María, consagrado íntegro a Dios
Corazón de María, preservado de todo pecado
Corazón de María, morada de la Santísima Trinidad
Corazón de María, delicia del Padre en la Creación
Corazón de María, instrumento del Hijo en la Redención
Corazón de María, la esposa del Espíritu Santo
Corazón de María, abismo y prodigio de humildad
Corazón de María, Mediadora de todas las Gracias
Corazón de María, latiendo al unísono con el Corazón de Jesús
Corazón de María, gozando siempre de la visión beatífica
Corazón de María, holocausto del amor divino
Corazón de María, abogado ante la justicia divina
Corazón de María, traspasado de una espada
Corazón de María, coronado de espinas por nuestros pecados
Corazón de María, agonizando en la Pasión de tu Hijo
Corazón de María, exultando en la resurrección de tu Hijo
Corazón de María, triunfando eternamente con Jesús
Corazón de María, fortaleza de los cristianos
Corazón de María, refugio de los perseguidos
Corazón de María, esperanza de los pecadores
Corazón de María, consuelo de los moribundos
Corazón de María, alivio de los que sufren
Corazón de María, lazo de unión con Cristo
Corazón de María, camino seguro al Cielo
Corazón de María, prenda de paz y santidad
Corazón de María, vencedora de las herejías
Corazón de María, de la Reina de Cielos y Tierra
Corazón de María, de la Madre de Dios y de la Iglesia
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,- Perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,- Escúchanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,- Ten misericordia de nosotros.
Oh Dios Todopoderoso y Eterno, Tú que has preparado en el Corazón Inmaculado de María una digna morada de tu Hijo Jesucristo, concédenos la gracia de vivir siempre conformes a sus enseñanzas y de cumplir sus deseos. Por Cristo tu Hijo, Nuestro Señor. Amen

6.15.2010

María cumple la misión que Dios le da.


María cumple la misión que Dios le da.

Toda vida humana es una llamada no solamente a la existencia,
sino que encierra en sí misma una misión determinada,
aunque a veces escondida para nosotros.
María es el ejemplo más noble de una creatura que recibe una misión de Dios y la lleva a término de modo acabado y perfecto.
Al nacer se nos da una misión. Nuestra vida comienza más auténticamente cuando recibimos la gracia del bautismo.
¿De qué nos hubiera valido nacer -dice S. Agustín- si no hubiéramos sido redimidos? Con el nacimiento de María quedó marcado, de modo singular, en la historia el plan de Dios, el misterio escondido desde todos los siglos. Ella, como todos nosotros, fue elegida antes de la creación del mundo para ser santa en el amor.
Pero María tiene una misión muy particular y única:
La de hacer posible la presencia del Verbo entre nosotros. Gracias a que María aceptó la misión de ser Madre del Salvador, pudo realizarse la redención del género humano.
Dios elige nuestra misión. No somos nosotros los que hemos decidido vivir, ni tampoco quienes escogimos las circunstancias de nuestro nacimiento. No nos define, por tanto, en primer lugar, la libertad, sino la dependencia de Dios. “El mundo y el hombre -nos dice el Catecismo de la Iglesia católica, n.34- atestiguan que no tienen en ellos mismos ni su primer principio ni su fin último,
sino que participan de Aquel que es el Ser en sí,
sin origen y sin fin”. Hemos sido elegidos en Cristo y “destinados de antemano según el designio de quien todo lo hace conforme al deseo de su voluntad” (Ef 1,11). Esta es la elección general.
Dios providente nos presenta a cada cual el modo como tenemos que llevar adelante esa elección. En María se manifiesta de una forma muy patente: Dios envió a su ángel, a una ciudad de Nazaret,
en el sexto mes, a una doncella llamada María.
Dios sabe el cuando de cada una de nuestras vidas y de un modo u otro nos descubre la forma de llevar adelante nuestra vocación: Amarle en esta vida y gozar de El eternamente en el cielo.
Responsabilidad en el cumplimiento de la misión.
Este plan de salvación de Dios para cada uno de nosotros exige una respuesta responsable y madura. En ella nos jugamos el destino de nuestras vidas. No es, por tanto, una cuestión de poco más o menos. Es la cuestión fundamental de la vida.
“El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque, creado por Dios por amor,
es conservado siempre por amor; y no vive plenamente según la verdad, si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su creador” (Gaudium et Spes, n. 19).
María escucha con atención el plan que el Señor le propone en el mensaje del ángel y con plena conciencia, confiando en la palabra de Dios, responde: “Aquí está la esclava del Señor, que me suceda según dices”.
Pedirle a María que nos conceda la fuerza para saber responder a Dios cada día con mayor autenticidad y responsabilidad.

6.12.2010

ACTO DE CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN



ACTO DE CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN

"Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios".
Pronunciando las palabras de esta antífona, con la que la Iglesia de Cristo ora desde hace siglos, nos encontramos hoy ante Ti, Madre, en el año jubilar de la nuestra Redención.
Nos encontramos unidos con todos los Pastores de la Iglesia, con un particular vínculo, constituyendo un cuerpo y un colegio, así como por Voluntad de Cristo los Apóstoles constituían un cuerpo y un colegio con Pedro.
En el vínculo de tal unidad pronunciamos las palabras del presente Acto, en el que deseamos incluir, una vez más, las esperanzas y las angustias de la Iglesia por el mundo contemporáneo.
Hace cuarenta años, y luego diez años después, Tu siervo, el Papa Pio XII, teniendo ante tus ojos las dolorosas experiencias de la familia humana, ha confiado y consagrado a Tu Corazón Inmaculado todo el mundo y especialmente los pueblos que, por su situación, son objeto particular de Tu amor y de Tu solicitud.
La Iglesia, recordando aquellas palabras del Señor : "Id ... y enseñad a todas las naciones... He aquí que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,19-20), ha reavivado, en el Concilio Vaticano II, la conciencia de su misión en este mundo.
Y por eso, oh Madre de los hombres y de los pueblos, Tú que conoces todos sus sufrimientos y sus esperanzas, Tú que sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas, que sacuden el mundo contemporáneo, acoge nuestro grito que, movidos por el Espíritu Santo, dirigimos directamente a Tu Corazón: abraza, con amor de Madre y de Sierva del Señor, este nuestro mundo humano, que te confiamos y consagramos, llenos de inquietudes por la suerte terrena y eterna de los hombres y de los pueblos. De un modo especial te confiamos y consagramos aquellos hombres y aquellas naciones, que de esta entrega y de esta consagración tienen particular necesidad.
"¡No desprecies nuestras súplicas, que estamos en la prueba!".
He aquí, encontrándonos ante Ti, Madre de Cristo, ante tu Corazón Inmaculado, deseamos, junto con toda la Iglesia, unirnos a la consagración que por amor nuestro, tu Hijo ha hecho de Sí mismo al Padre : "Por ellos - ha dicho Él - me consagro a Mí mismo, para que también ellos sean consagrados en la Verdad" (Jn, 17,19). Queremos unirnos a Nuestro Redentor en esta consagración por el mundo y por los hombres, la cual en su Divino Corazón, tiene la fuerza de obtener el perdón y de procurar la reparación.
La fuerza de esta consagración dura para todos los tiempos y abraza a todos los hombres, los pueblos y las naciones, y supera todo mal que el espíritu de las tinieblas es capaz de provocar en el corazón del hombre y en su historia y que, de hecho, ha provocado en nuestros tiempos.
Oh ¡Cuán profundamente sentimos la necesidad de consagración para la humanidad y para el mundo : para nuestro mundo contemporáneo, en unión con Cristo mismo! La obra redentora de Cristo, en efecto, debe ser participada por el mundo por medio de la Iglesia.
¡Seas bendita, sobre toda criatura Tú, Sierva del Señor, que del modo más pleno obedeciste a la divina llamada!.
¡Seas saludada Tú que estás enteramente unida a la Consagración Redentora de Tu Hijo!
¡Madre de la Iglesia! ¡Ilumina al Pueblo de Dios por el camino de la fe, de la esperanza y de la caridad! Ilumina especialmente aquellos pueblos de los que Tú misma esperas nuestra consagración y nuestra entrega. Ayúdanos a vivir en la verdad de la consagración de Cristo toda la familia humana del mundo contemporáneo.
Confiando a Ti, oh Madre, el mundo, todos los hombres y todos los pueblos, Te confiamos, también la misma consagración del mundo, poniéndola en Tu Corazón Materno.
¡Oh Corazón Inmaculado! ¡Ayúdanos a vencer la amenaza del mal, que tan fácilmente se arraiga en el corazón de los hombres de hoy y que en sus efectos inconmensurables ya grava sobre la vida presente y parece cerrar los caminos hacia el futuro!.
Del hambre y de la guerra ¡líbranos!.
De la guerra nuclear, de una autodestrucción incalculable, de toda guerra, ¡líbranos!
De los pecados contra la vida del hombre desde sus albores, ¡líbranos!.
Del odio y del envilecimiento de la dignidad de los hijos de Dios ¡líbranos!.
De toda clase de injusticias en la vida social, nacional e internacional ¡líbranos!.
De la facilidad de despreciar a los mandamientos de Dios, ¡líbranos!.
De la tentativa de ofuscar en los corazones humanos la verdad misma de Dios, ¡líbranos!
De la pérdida de la conciencia del bien y del mal, ¡líbranos!.
De los pecados contra el Espíritu Santo, ¡líbranos! ¡líbranos!.
¡Acoge, oh Madre de Cristo, este grito cargado con los sufrimientos de todos los hombres! ¡Cargado con el grito de sociedades enteras!.
Ayúdanos con el poder del Espíritu Santo a vencer todo pecado: el pecado del hombre y el pecado del mundo, el pecado en todas sus manifestaciones.
¡Que se revele, aún por esta vez, en la historia del mundo el infinito poder salvífico de la Redención: poder del Amor Misericordioso! ¡Que Él detenga el mal! ¡Transforme las conciencias! ¡Que en Tu Corazón Inmaculado se manifieste a todos la luz de la Esperanza! Amén.

Corazón Inmaculado de María.


HOY celebramos la memoria del Corazón Inmaculado de María.
Un corazón sin mancha, lleno de Dios, abierto totalmente a obedecerle y escucharle.
El corazón, en el lenguaje de la Biblia, se refiere a lo más profundo de la persona, de donde emanan todos sus pensamientos, palabras y obras.
¿Qué emana del corazón de María?
Fe, obediencia, ternura, disponibilidad, espíritu de servicio, fortaleza, humildad, sencillez, agradecimiento, y toda una estela inacabable de virtudes. ¿Qué guarda María en su corazón?
Desde la Encarnación hasta la Ascensión de Jesús al cielo,
pasando por las horas amargas del Calvario,
son tantos y tantos recuerdos meditados y profundizados:
la alegría de la visita del ángel Gabriel manifestándole el designio de Dios para Ella,
el primer beso y el primer abrazo a Jesús recién nacido,
los primeros pasos de su Hijo en la tierra,
ver cómo iba creciendo en sabiduría y en gracia,
su “complicidad” en las bodas de Caná,
las enseñanzas de Jesús en su predicación,
el dolor salvador de la Cruz,
la esperanza en el triunfo de la Resurrección... Pidámosle a Dios tener el gozo de amarle cada día
de un modo más perfecto, con todo el corazón,
como buenos hijos de la Virgen.
La humilde oración a la Inmaculada el santo rosario,
las jaculatoria ardientes les enseñarán cuando y como actuar,
ya que en aquellos momentos es ella quien dirige.
P. KOLBE.



6.05.2010

MADRE....


Madre del Redentor, Virgen fecunda,puerta del cielo siempre abierta,estrella del mar, ven a librar al pueblo que tropiezay se quiere levantar. Ante la admiración de cielo y tierra,engendraste a tu santo Creador,y permaneces siempre virgen. Recibe el saludo del ángel Gabriel,y ten piedad de nosotros, pecadores.

6.03.2010

SAGRADOS CORAZONES


SAGRADOS CORAZONES DE JESUS Y MARIA SANTISIMA
LES RUEGO POR LOS ENFERMOS

6.02.2010

Consagración de la familia a los Sagrados Corazones de Jesús y María


Consagración de la familia a los Sagrados Corazones de Jesús y María
Santísimos corazones de Jesús y María,unidos en el amor perfecto,como nos miráis con misericordia y cariño,consagramos nuestros corazones,nuestras vidas,y nuestras familias a Vosotros.Conocemos que el ejemplo bellode Vuestro hogar en Nazaret fue un modelopara cada una de nuestras familias.
Esperamos obtener,con Vuestra ayuda,la unión y el amor fuerte y perdurableque Os disteis.
Qué nuestro hogar sea lleno de gozo.Qué el afecto sincero, la paciencia, la tolerancia,y el respeto mutuo sean dados libremente a todos.
Qué nuestras oraciones incluyan las necesidades de los otros,no solamente las nuestras.
Y qué siempre estemos cerca de los sacramentos.
Bendecid a todos los presentesy también a los ausentes,tantos los difuntos como los vivientes;qué la paz esté con nosotros,y cuando seamos probados,conceded la resignación cristianaa la voluntad de Dios.
Mantened nuestras familias cerca de Vuestros Corazones; qué Vuestra protección especial esté siempre con nosotros.
Sagrados Corazones de Jesús y María,escuchad nuestra oración.
Amén.



6.01.2010

CARTA DE MARIA, PARA TI, MUJER !


CARTA DE MARIA, PARA TI, MUJER

! Hola, mi querida hija del alma, que la paz del Señor esté contigo...
Mi corazón necesitaba escribirte estas simples líneas que, como pájaro de luz, lleguen de mi corazón al tuyo...le iluminen, disipen dudas y angustias, y te hagan caminar hacia tu verdadero destino : los brazos de mi Hijo...
Sí, querida mía, tu verdadero destino, que no es muchas veces el que te propone el mundo y por el que tantos esfuerzos gastas olvidándote del negocio mas importante que tienes: la salvación de tu alma...
Los problemas, mi querida, son todos camino hacia el Padre, el dolor, la angustia, la soledad... todo va modelando el alma de acuerdo a las respuestas que vayas dando... tú, seguro, me dirás: “¡Pero lo que a mi me pasa es tan duro , Señora!!!” Lo sé, hija, ¿acaso por un momento has pensado que no lo sé? Querida, si lloro con tus lágrimas y río contigo sin que me notes a tu lado.... cómo no saber lo que siente tu alma, si yo misma lo he padecido... bien sé lo que es el dolor, la soledad, la traición..., pero también sé que todo eso, puesto en las manos del Padre, se transforma en camino de Salvación...
Cuando yo vivía entre ustedes, meditaba todas esas cosas y las guardaba en mi corazón, las que comprendía y las que no, las que me alegraban y las que me lastimaban, como perlas de un collar incompleto que, lentamente, con el tiempo, iban tomando su verdadero lugar...
¿Sabes hija? Me gusta mucho caminar en los atardeceres, luego de un largo día de trabajo..., y me encantaría que hoy me acompañases... o mañana, o el sábado, aunque sé que estás un poco cansada... ¿cómo lo sé? Pues verás, estoy contigo cuando abres los ojos y miras el despertador, tirano, que no te regala unos minutos mas, y debes levantarte rápido a preparar el desayuno del marido y los hijos, o el tuyo solo, o el de tu mamá.... mientras se calienta el agua te miro... te amo... luego, voy contigo a levantar los remolones que se empecinan en pelearse con el reloj.... te ayudo a vestirlos, te pongo a mano esa remera que no encontrabas... y me siento con ustedes a desayunar... me gusta como preparas todo, el olorcito rico de tu cocina, luego debemos llevar los chicos al colegio, ir a trabajar para traer el sustento, o volver a casa a la rutinaria (¡pero hermosa!) tarea de mantener limpio el hogar... juntas vamos al supermercado y hacemos que alcance el dinero justito para el almuerzo... hasta a veces hago que te sobre una moneda para un dulce... el postre sorpresa de los hijos...
También lavamos la ropa, el piso, acomodamos todo para que el esposo y los niños encuentren ese remanso de paz que anhelan, el olorcito a ”su casa” que les volverá al alma cuando se sientan tristes, solitarios, nostálgicos... allí recordarán todas las cosas buenas que les enseñaste...
También estoy contigo en el trabajo, ayudándote, aconsejándote, pidiéndote que sonrías siempre, que trates bien a todos, ya que nunca sabes cuanto bien haces con una sonrisa... eres mi embajadora cuando sonríes, cuando eres amable, cuando perdonas... ¡¡cuando perdonas haces sonreír a mi Hijo!!!
Ya estamos a mas de la mitad de la jornada, extrañamos volver a casa ¿verdad?... Contigo corro a abrazar a los hijos, contigo me siento y les preguntamos juntas cómo les fue (aunque yo ya lo sé, porque los estuve cuidando por ti en el colegio, mientras jugaban, o cuando cruzaban la calle)
También te acompaño cuando debes darles una noticia triste, como que un amigo o un primo enfermo ha partido hacia mi Hijo, estoy contigo para decirles que lo he abrazado fuerte, fuerte y le he llenado de besos cuando ha llegado aquí al cielo, que le tengo a mi lado y damos largos paseos por los jardines celestiales....Me gusta cuando les ayudas en la tareas, les hablas al alma, les acompañas a la catequesis ... a veces te veo preocupada porque parecen distraídos, no te preocupes, mi querida, tú sigue sembrando, que tuyo es el tiempo de siembra y de mi Hijo el de la cosecha...
En fin, ya cae la tarde... ¿qué te parece si nos vamos juntas aunque más no sea hasta el almacén? Sí, dale, vamos a comprar el pan para la cena y así charlamos, sí, de eso que te tiene preocupada... ven, que tengo muchas ganas de tranquilizarte, de acompañarte, de abrazarte en silencio...
Vamos hija, vamos de paseo...
Desde el alma
Tu mamá
María de Nazaret

Autor: María Susana Ratero.

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