12.04.2010

Docenario guadalupano


Docenario guadalupano
Por el padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

María de Guadalupe: Liberadora de nuestros males y promotora de nuestras personasMaría nos viene a liberar a través de "Su mirada compasiva" (N.M. 29)Tras presentarnos a Dios, la Virgen nos dice en el Tepeyac que quiere manifestarnos Su amor compasivo. Reflexionemos Sus palabras tan consoladoras.

Primera consideración: En la revelación que María hace de Sí misma en el Tepeyac le dice a Juan Diego que nos dará a Dios "en Su mirada compasiva" (N.M.28b) como haciéndose eco de las palabras de Dios a Moisés en el desierto: "He visto la opresión de Mi pueblo"(Ex.3,7). Agradezcamos este plan a Dios, y a Ella, Su realización tan materna.Jaculatoria: Santa María de Guadalupe, nuestra Madre espiritual; acógenos en Tu regazo, Madre sin igual.

Segunda consideración: Ella viene a "escuchar nuestro llanto, nuestra tristeza" (N.M.32a). Ella es muy capaz de escucharnos; le damos gracias por esta atención tan personal y materna.

Tercera consideración: María le dice a Juan Diego que viene "a curar, a remediar, nuestras diferentes penas, miserias y dolores" (N.M.28b). Esta verdad tan honda vemos que la cumple muy cabalmente con nosotros. ¡Cuántos somos testigos de Su acción liberadora y benefactora para nosotros! ¡Bendita Ella, la Llena de gracia, y el Fruto Bendito de Su vientre..!

Cuarta consideración: María nos dice que desde el Tepeyac ejercerá Su acción liberadora. Ella acentúa esta verdad: "Les dirás a los que a Mí clamen, a los que me busquen que allí les escucharé." (N.M.31-32). Dios eligió al Tepeyac como otra tierra Santa.¡Qué honor y qué responsabilidad para nosotros..! Aprovechemos estos dones de Dios y de María.

Quinta consideración: La Virgen le encomienda a Juan Diego que vaya con el Obispo para decirle "cómo mucho deseo que aquí, me provea de una casa, me erija en el llano Mi templo. Allí les escucharé a los que a Mí clamen, a los que me busquen, a los que confíen en Mí" (N.M.33b, 31 y 32). Nuestra Madre quiere atendernos personalmente, por eso Dios quiso ponerle Su casa nada menos que en el Tepeyac. ¡Vaya noticia para toda América..! Pero si no la amamos y no confiamos en Ella no puede haber respuesta, nosotros se la impedimos. Agradezcamos tanto bien recibido.Apoyos Bíblicos: Mateo 4, 23-25; Marcos 7,31-37 Hechos3,1-11

**Para gloria de Dios y de Santa María de Guadalupe**

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