11.02.2010

Honrar e imitar.


Honrar e imitar.

En la primera parte –que consta de cinco decenas– se honran y consideran los cinco misterios gozosos. En la segunda, los cinco dolorosos. Y en la tercera, los cinco misterios gloriosos. [Ahora también están los misterios luminosos]

De este modo, el santo rosario constituye un conjunto sagrado de oración mental y vocal para honrar e imitar los misterios y virtudes de la vida, muerte, pasión y gloria de Jesucristo y de María.

(De “El Secreto Admirable del Santísimo Rosario”, de San Luis M. Grignion de Montfort)

Comentario:

El Rosario no solo hay que rezarlo para honrar los misterios de la Vida, Pasión, Muerte y Gloria de Jesús y de María, sino que también debemos imitar las virtudes que contemplamos en ellos. Por eso es tan necesario que meditemos mientras vamos rezando vocalmente las oraciones, y que meditemos con el corazón, tratando de sacar el jugo vital de esas contemplaciones para aplicarlo a nuestras vidas de todos los días.

Con el Rosario nos haremos más pacíficos con todos, porque Jesús muestra su mansedumbre en todos los misterios, en especial los de su Pasión y Muerte, y así nosotros nos iremos haciendo cada vez más mansos, si rezamos bien y con devoción los misterios del Rosario.

Así como la Misa es un memorial de Cristo, es decir, que en ella se vuelve a hacer presente el Sacrificio de la Cruz; así también el Rosario vuelve a hacer presente todos estos misterios y es, después de la Misa, la reina de las devociones, a la que el demonio le tiene terror, y por la cual podemos alcanzar bienes realmente portentosos, ya sea espirituales y hasta incluso materiales.

Si la vida cristiana consiste en imitar y seguir al Señor, el Rosario nos ayuda admirablemente a la imitación de Cristo, y nos da ánimos para beber el cáliz que el Padre tiene preparado para cada uno de nosotros.

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