8.12.2012

Docenario Guadalupano AGOSTO

Docenario Guadalupano


Por Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita



Estrellas Eucarísticas Guadalupanas



Estamos rodeados de nuevas estrellas en el deporte y en el resultado de las elecciones. Las estrellas este año son muy significativas. En el cielo de Dios, la estrella privilegiada es María, y de sus títulos hay dos en este mes muy especiales: la Asunción el 15 y María Reina el 22. De ella vamos a hablar y a meditar y la conexión de estos privilegios con el acontecimiento guadalupano y el misterio de la Eucaristía. Dispongámonos para contemplar a la más privilegiada mujer.



Primera consideración: el nacimiento de nuestra Estrella.



La mayoría de los niños son esperados con mucho amor por sus papás y más cuando no les ha llegado el hijo deseado. Así fue con los papás de la virgen Santa Ana y San Joaquín. Pero Dios les mandó el regalo de la virgen y todo fue alegría y satisfacción: la niña nació con estrella, como decimos cuando a alguien le va bien en su vida. A Ella le fue muy bien como sabemos… Imaginemos el lugar y el momento y pidamos por quienes no han podido tener descendencia.



Jaculatoria: Santa María de Guadalupe, Reina del universo; ayúdanos a extender el reinado de Tu Hijo en el mundo entero.



Segunda consideración: María, en su juventud, fue convertida en estrella universal.



Dios llenó de bendiciones a María durante toda su vida. Pero el momento del anuncio del Ángel Gabriel para decirle que Dios la había escogido para madre de su Hijo fue el más importante de su vida. Ahora, imaginemos el momento en que Dios le anuncia a María en el cielo que tendría que venir a la tierra para que Ella misma anunciara a Su Hijo. Así fue para el acontecimiento guadalupano. Demos gracias a Dios por este designio maravilloso de su amor para nosotros. Y démosle gracias porque nos mantiene a Jesús con nosotros en el Sacramento de la Eucaristía.



Tercera consideración: María, Madre y Reina de la Iglesia naciente.



Una vez que Jesús subió a la gloria la Virgen acompañó a los Apóstoles y discípulos del Señor durante su permanencia en la tierra durante unos 20 años. Ella fue ejerciendo su maternidad espiritual con todos ellos para ser testigo vivo de la vida nueva traída por el Resucitado. Así lo hizo al inicio de la conversión de tantos que se fueron acercando al Señor de la historia en el acontecimiento guadalupano. Y lo hace también cuando acompañamos a Jesús en nuestros momentos Eucarísticos. Ella, la estrella privilegiada, nos acompaña en nuestros momentos privilegiados. Démosle gracias y favorezcamos Su reinado espiritual en nosotros y en el mundo.



Cuarta consideración: María, gloria de Israel y del mundo.



María, después de una vida entregada totalmente al Reinado de Su Hijo, fue glorificada, como El, inmediatamente después de su dormición en el Señor. De aquí surge la fiesta de la Asunción, preámbulo de nuestra propia glorificación. En ella Dios inició la salvación eterna e integral de cada uno de nosotros. Demos gracias por el pueblo de Israel que dio a la humanidad esta estrella privilegiada. Pidamos por este pueblo para que, por mediación de María, acepte al Señor como su Señor. Y celebremos con alegría y júbilo la fiesta de la Asunción.



Quinta consideración: Santa María de Guadalupe, Reina del universo.



¡Qué alegría que la Reina del universo sea coronada como tal por Dios mismo en el acontecimiento guadalupano! Veamos su imagen, es una Asunción, y reconozcamos en este ícono divino a la naturaleza allí presente, como a nosotros también, en la tilma de San Juan Diego y en la imagen del hombrecito águila, o ángel tutelar de México, que aparece a los pies de María. Como dice el salmo 147 “Dios no ha hecho cosa igual con ninguna otra nación”. Este es el gran compromiso de México: favorecer el reinado de Dios y de María en todos los países de la tierra para que alcancemos la salvación integral que Dios quiere para todos ya, aquí y ahora. Pidamos que venga este reinado unidos a Cristo de manera especial en el Sacramento de la Eucaristía.



Textos bíblicos: Ef. 1,3-23; Salmo 147, Lc. 1.46-55; Juan 2,1-12 y Apocalipsis12,1-5.



Nota: Quien guía escoge los textos según la consideración.



Con los Ángeles y Santos y con toda la creación, celebremos a María Reina, en Su Asunción. Para la gloria de Dios y de Santa María de Guadalupe,



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