Flor del 12 de mayo: Madre del buen ejemplo
Meditación: “Sigue fiel hasta la muerte, y te daré la corona de la vida” (Apocalipsis 2,10). María la más fiel… “hágase en mí según Tu Palabra”. Grande fue la fe de María, quien cumplió a la perfección la Santa Voluntad de Dios, ya que a El todo entregó. En el Calvario a su Hijo dio y confiada con llagas en su Corazón esperó la Resurrección. ¿Somos realmente “fieles” a Dios y a Su Iglesia, cuando no cumplimos nuestro deber, cuando no nos comprometemos con el Señor y tenemos un tibio corazón lleno de vanidad y sin amor?. ¿Somos ejemplo como María, o somos un alma sin vida que no cumple con lo que Dios dicta?. Pregúntate en éste día: ¿he favorecido con mis obras y palabras al Señor, o al maligno?. Sigamos a María con un corazón pequeño y recto.
Oración: ¡Oh Madre que nos guiaste, que todo entregaste!. Dígnate Madre a enseñarnos y a llevarnos siempre de tu mano, para que seamos realmente cristianos, perteneciendo a Cristo, tu Hijo Amado. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Ser un Jesús y una María para los que nos rodean, como testimonio de cristiandad.
5.12.2015
flores a la virgen
Flor del 3 de mayo: Madre de Dios
Fiesta de nuestra Señora del Valle.
Meditación: “Por ser su Hijo Dios, María es Madre de Dios” (Lucas 1,3-5). Dios nos amó tanto que no sólo nos entregó a Su Hijo sino que nos dio a Su Madre. “Cuando llegó la plenitud del tiempo, Dios envió a Su Hijo nacido de Mujer…para que recibiésemos la adopción de Hijos de Dios” (Gálatas 4,5). Este es el maravilloso final del Plan del Padre y el sublime oficio de María, hacernos hijos de Dios, uno en Dios.
Oración: ¡Oh María, te agradecemos el regalo que nos ha hecho nuestro Dios amado, ponernos en tus hermosas manos para hacernos santos. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Examinar mi devoción a la Virgen y cómo la practico.
Flor del 4 de mayo: Madre de Cristo
Meditación: “De Ella nació Jesús, llamado el Cristo” (Mateo 1,16). Jesús significa Salvador, y es el Cristo, es decir el Ungido, el Mesías enviado por Dios para la Salvación de Su pueblo. Y Su Madre, Madre de Cristo, del Ungido, ha sido asociada a Su Empresa Redentora. Ella es Corredentora con su amor y su dolor. También Cristo nos llama a cada uno a participar en Su grandiosa Empresa de salvar a todos los hombres.
Oración: ¡Oh Madre de Dios, oh Madre del dolor!. Como Corredentora que sos, imprime en nuestro corazón las Llagas del Señor, para participar de la Fiesta de la Salvación. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día:Examinar y renovar mi consagración a Cristo y a Su Sagrado Corazón.

Flor del 5 de mayo: Madre de la Divina Gracia
Fiesta de Nuestra Señora de la Gracia
Meditación: “Mujer, ahí tienes a tu hijo, después dijo al discípulo, he ahí a tu Madre” (Juan 19,26-27). Madre no sólo adoptiva sino que nos da la Vida, nos da a Cristo, más exactamente nos da la gracia santificante, la vida sobrenatural, algo físico y real que consiste en la unión con Cristo.
Oración: ¡Oh Madre de la Divina Gracia, que nos llevas a la Vida!. Muéstranos como Manantial de Gracia el camino hacia la verdadera Patria. Tu, llena de Gracia, sed la Salvación de nuestras pobres almas. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Poner los medios para estar en gracia de Dios.
Flor del 6 de mayo: Madre Inmaculada
Meditación: “Alégrate, la llena de Gracia, el Señor está contigo” (Lucas 1,28). Gracia plena, es María; siempre estuvo llena de Gracia, por lo que no tiene mancha de pecado. Nunca se halló privada de la Gracia sobrenatural y santificante de Dios, pues Ella sería el Vaso Puro que llevaría al mismo Dios. Así se presentó en Lourdes como la Inmaculada Concepción, título que por Dogma la misma Iglesia le había reconocido.
Oración: ¡Oh María, Gracia plena!. Permítenos que nos alegremos con vos ya que el Señor te eligió y nos regaló tu Corazón, para que pongamos en El el nuestro como ofrenda al Dios Eterno. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Cómo debo guardar la pureza de pensamientos y de obras.
Flor del 7 de mayo: Madre amable
Meditación: “Cómo se me concede que venga a mí la Madre de Mi Señor” (Lucas 1,43). María es diligente y amorosa, consuela, ayuda, fortalece, sirve…igual que su Hijo. “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”. A cada uno pedirá Dios cuenta de nuestros prójimos; nadie está tan aislado que pueda labrarse, abstrayéndose de toda otra alma, su propia salvación. Busquemos dar amor, consolando afligidos, visitando enfermos, corrigiendo con dulzura a los que se equivocan, siendo a semejanza de María con humildad y amor testimonios del Amor. “Ora y labora”.
Oración: ¡Oh tierno Corazón de María!. Haz que tus hijos demuestren a todos lo que es el Amor, lo que es el Señor en nosotros, para servir y siempre decirte si. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Procurar ser amable con los demás.
Flor del 8 de mayo: Virgen prudentísima
Fiesta de Nuestra Señora de Luján
Meditación: “Se turbó, preguntándose qué podría ser éste saludo” (Lucas 1,29). Prudentísima porque turbada calló, porque obedeció, porque creyó y supo entregarse como esclava de Dios. ¡Qué modelo para nuestra locuacidad, nuestra poca fe y nuestro orgullo!. “Las vírgenes prudentes llenaron sus lámparas de aceite” (Mateo 25,4). María la llenó con fe. “Feliz porque haz creído”. La llenó con amor. “Mi Amado es mío y yo soy suya” (Cantar de los cantares 2,16). La llenó de esperanza. “Guardaba todas las Palabras de Jesús en su Corazón” (Lucas 2,51).
Oración: ¡Oh Virgen de Luján que señalas el camino de nuestro peregrinar!. Haz que la prudencia de tu Corazón la cultivemos también hoy, para que nuestras lámparas se aviven con una ardiente llama de fe, el pabilo de la esperanza y el aceite del Amor, como verdaderos templos de Dios. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Reflexionar sobre si cumplo lo que Dios quiere de mi, si hago Su Voluntad, o la mía.
Flor del 9 de mayo: Madre del buen consejo
Fiesta de Nuestra Señora de los Milagros
Meditación: María nos aconsejó en las bodas de Caná, “Haced lo que El os diga” (Juan 2,5), y nos lo vuelve a dictar. ¿Qué quiere Cristo de mi?. ¿Lo podemos seguir cuando nos dice “deja todo y sígueme?”.
“Hijo, ¿por qué nos haz hecho esto?” (Lucas 2,48). Cristo tenía que mostrarnos ante todo más el amor a Dios que el de la familia. ¡Pero cuántas veces abandonamos a nuestra Madre por amores, caprichos, vanidades y miedos!.
Oración: ¡Oh dulce consejera del alma, oh hermosa Esclava!. Entrega a Dios nuestra alma para que se haga santa, que abramos nuestros oídos y seamos hijos solícitos. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Ser un verdadero Cristo al aconsejar a mi hermano.
Flor del 10 de mayo: Virgen digna de alabanza
Meditación: “Bendita tú entre las mujeres” (Lucas 1,42). “Mi alma engrandece al Señor” (Lucas 1,46). Cuando cumplimos la profecía de llamarla Bienaventurada, hablamos de las maravillas que hizo en Ella el Todopoderoso. Unimos nuestra voz a la suya, alabando perpetuamente al Señor. Imitemos a María agradecida, a María serena, a María llena de sacrificio, a María alegre, a María confiada, a María llena de Gracia y fortaleza para cumplir así nuestra misión en la tierra.
Oración: ¡Oh Madre!, que te hiciste la más pequeña, siendo realmente excelsa, enséñame a amarte, a alabarte y a agradarte del mismo modo en que vos lo hiciste con el Señor, para que también nosotros lleguemos a El. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Ser pequeños y humildes como María nos pide, para crecer en la Gracia.
Flor del 11 de mayo: Virgen clemente
Meditación: María camino a Belén…fatigada y esperanzada, pues llevaba en sus entrañas al Dios que amaba; María en Belén…frío y pobreza para cobijar al Rey, pero Ella era Palacio de Pureza y Cristal para que se pudiera acurrucar. María junto a la Cruz…, “estaba junto a la Cruz de Jesús Su Madre” (Juan 19,25). ¡Cuanta soledad y miseria!. Si, la miseria de todos los hombres de todos los siglos. Mis miserias también…
María es Madre de pobreza y sacrificio, debemos imitarla si queremos ser sus verdaderos hijos.
Oración: ¡Oh Virgen clemente, oh Madre de misericordia!. Llévanos a la santidad por el camino de la Verdad, y no toleres nuestros pecados, sino que enséñanos a ser santos. Que sepamos ver lo que no hacemos bien, teniendo la clemencia del Corazón de Tu Hijo para con nuestros hermanos, porque así como perdonamos seremos perdonados. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Meditar sobre las propias miserias, para no volver a juzgar las miserias de los demás.
Fiesta de nuestra Señora del Valle.
Meditación: “Por ser su Hijo Dios, María es Madre de Dios” (Lucas 1,3-5). Dios nos amó tanto que no sólo nos entregó a Su Hijo sino que nos dio a Su Madre. “Cuando llegó la plenitud del tiempo, Dios envió a Su Hijo nacido de Mujer…para que recibiésemos la adopción de Hijos de Dios” (Gálatas 4,5). Este es el maravilloso final del Plan del Padre y el sublime oficio de María, hacernos hijos de Dios, uno en Dios.
Oración: ¡Oh María, te agradecemos el regalo que nos ha hecho nuestro Dios amado, ponernos en tus hermosas manos para hacernos santos. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Examinar mi devoción a la Virgen y cómo la practico.
Flor del 4 de mayo: Madre de Cristo
Meditación: “De Ella nació Jesús, llamado el Cristo” (Mateo 1,16). Jesús significa Salvador, y es el Cristo, es decir el Ungido, el Mesías enviado por Dios para la Salvación de Su pueblo. Y Su Madre, Madre de Cristo, del Ungido, ha sido asociada a Su Empresa Redentora. Ella es Corredentora con su amor y su dolor. También Cristo nos llama a cada uno a participar en Su grandiosa Empresa de salvar a todos los hombres.
Oración: ¡Oh Madre de Dios, oh Madre del dolor!. Como Corredentora que sos, imprime en nuestro corazón las Llagas del Señor, para participar de la Fiesta de la Salvación. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día:Examinar y renovar mi consagración a Cristo y a Su Sagrado Corazón.

Flor del 5 de mayo: Madre de la Divina Gracia
Fiesta de Nuestra Señora de la Gracia
Meditación: “Mujer, ahí tienes a tu hijo, después dijo al discípulo, he ahí a tu Madre” (Juan 19,26-27). Madre no sólo adoptiva sino que nos da la Vida, nos da a Cristo, más exactamente nos da la gracia santificante, la vida sobrenatural, algo físico y real que consiste en la unión con Cristo.
Oración: ¡Oh Madre de la Divina Gracia, que nos llevas a la Vida!. Muéstranos como Manantial de Gracia el camino hacia la verdadera Patria. Tu, llena de Gracia, sed la Salvación de nuestras pobres almas. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Poner los medios para estar en gracia de Dios.
Flor del 6 de mayo: Madre Inmaculada
Meditación: “Alégrate, la llena de Gracia, el Señor está contigo” (Lucas 1,28). Gracia plena, es María; siempre estuvo llena de Gracia, por lo que no tiene mancha de pecado. Nunca se halló privada de la Gracia sobrenatural y santificante de Dios, pues Ella sería el Vaso Puro que llevaría al mismo Dios. Así se presentó en Lourdes como la Inmaculada Concepción, título que por Dogma la misma Iglesia le había reconocido.
Oración: ¡Oh María, Gracia plena!. Permítenos que nos alegremos con vos ya que el Señor te eligió y nos regaló tu Corazón, para que pongamos en El el nuestro como ofrenda al Dios Eterno. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Cómo debo guardar la pureza de pensamientos y de obras.
Flor del 7 de mayo: Madre amable
Meditación: “Cómo se me concede que venga a mí la Madre de Mi Señor” (Lucas 1,43). María es diligente y amorosa, consuela, ayuda, fortalece, sirve…igual que su Hijo. “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”. A cada uno pedirá Dios cuenta de nuestros prójimos; nadie está tan aislado que pueda labrarse, abstrayéndose de toda otra alma, su propia salvación. Busquemos dar amor, consolando afligidos, visitando enfermos, corrigiendo con dulzura a los que se equivocan, siendo a semejanza de María con humildad y amor testimonios del Amor. “Ora y labora”.
Oración: ¡Oh tierno Corazón de María!. Haz que tus hijos demuestren a todos lo que es el Amor, lo que es el Señor en nosotros, para servir y siempre decirte si. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Procurar ser amable con los demás.
Flor del 8 de mayo: Virgen prudentísima
Fiesta de Nuestra Señora de Luján
Meditación: “Se turbó, preguntándose qué podría ser éste saludo” (Lucas 1,29). Prudentísima porque turbada calló, porque obedeció, porque creyó y supo entregarse como esclava de Dios. ¡Qué modelo para nuestra locuacidad, nuestra poca fe y nuestro orgullo!. “Las vírgenes prudentes llenaron sus lámparas de aceite” (Mateo 25,4). María la llenó con fe. “Feliz porque haz creído”. La llenó con amor. “Mi Amado es mío y yo soy suya” (Cantar de los cantares 2,16). La llenó de esperanza. “Guardaba todas las Palabras de Jesús en su Corazón” (Lucas 2,51).
Oración: ¡Oh Virgen de Luján que señalas el camino de nuestro peregrinar!. Haz que la prudencia de tu Corazón la cultivemos también hoy, para que nuestras lámparas se aviven con una ardiente llama de fe, el pabilo de la esperanza y el aceite del Amor, como verdaderos templos de Dios. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Reflexionar sobre si cumplo lo que Dios quiere de mi, si hago Su Voluntad, o la mía.
Flor del 9 de mayo: Madre del buen consejo
Fiesta de Nuestra Señora de los Milagros
Meditación: María nos aconsejó en las bodas de Caná, “Haced lo que El os diga” (Juan 2,5), y nos lo vuelve a dictar. ¿Qué quiere Cristo de mi?. ¿Lo podemos seguir cuando nos dice “deja todo y sígueme?”.
“Hijo, ¿por qué nos haz hecho esto?” (Lucas 2,48). Cristo tenía que mostrarnos ante todo más el amor a Dios que el de la familia. ¡Pero cuántas veces abandonamos a nuestra Madre por amores, caprichos, vanidades y miedos!.
Oración: ¡Oh dulce consejera del alma, oh hermosa Esclava!. Entrega a Dios nuestra alma para que se haga santa, que abramos nuestros oídos y seamos hijos solícitos. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Ser un verdadero Cristo al aconsejar a mi hermano.
Flor del 10 de mayo: Virgen digna de alabanza
Meditación: “Bendita tú entre las mujeres” (Lucas 1,42). “Mi alma engrandece al Señor” (Lucas 1,46). Cuando cumplimos la profecía de llamarla Bienaventurada, hablamos de las maravillas que hizo en Ella el Todopoderoso. Unimos nuestra voz a la suya, alabando perpetuamente al Señor. Imitemos a María agradecida, a María serena, a María llena de sacrificio, a María alegre, a María confiada, a María llena de Gracia y fortaleza para cumplir así nuestra misión en la tierra.
Oración: ¡Oh Madre!, que te hiciste la más pequeña, siendo realmente excelsa, enséñame a amarte, a alabarte y a agradarte del mismo modo en que vos lo hiciste con el Señor, para que también nosotros lleguemos a El. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Ser pequeños y humildes como María nos pide, para crecer en la Gracia.
Flor del 11 de mayo: Virgen clemente
Meditación: María camino a Belén…fatigada y esperanzada, pues llevaba en sus entrañas al Dios que amaba; María en Belén…frío y pobreza para cobijar al Rey, pero Ella era Palacio de Pureza y Cristal para que se pudiera acurrucar. María junto a la Cruz…, “estaba junto a la Cruz de Jesús Su Madre” (Juan 19,25). ¡Cuanta soledad y miseria!. Si, la miseria de todos los hombres de todos los siglos. Mis miserias también…
María es Madre de pobreza y sacrificio, debemos imitarla si queremos ser sus verdaderos hijos.
Oración: ¡Oh Virgen clemente, oh Madre de misericordia!. Llévanos a la santidad por el camino de la Verdad, y no toleres nuestros pecados, sino que enséñanos a ser santos. Que sepamos ver lo que no hacemos bien, teniendo la clemencia del Corazón de Tu Hijo para con nuestros hermanos, porque así como perdonamos seremos perdonados. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Meditar sobre las propias miserias, para no volver a juzgar las miserias de los demás.
docenario mayo 2015
Docenario Guadalupano
Martes, 12 de mayo de 2015 - Edición impresa
¡Felicidades a todas las mamás! Esperamos que sean un vivo reflejo de nuestra Madre espiritual, Santa María.
Herman@s: oremos por tantas mamás jóvenes abandonadas que tendrán que vivir estos días sin el apoyo de aquéllos que deberían de estar con ellas apoyándolas, consintiéndolas, favoreciendo su ser de madres… Que Dios los perdone, pero que les haga ver, con exigencia y temor, lo que no han hecho, para que rehagan la vida de sus mujeres y de sus hij@s. Sumémonos por las campañas por la vida y no dejemos que más niñ@s sean asesinad@s en el vientre de tantas mamás. Es una vergüenza para México y para el mundo esta guerra contra tantos inocentes que son reflejo de Jesús…
Y pidamos por las intenciones del Papa para este mes y para que los dones del Espíritu Santo lleguen fuerte en estos días a todo el mundo para que haya una transformación positiva de esta realidad que a veces huele a podrido… En esta ocasión reflexionaremos cómo María es Madre espiritual de muchas maneras…
Primera consideración: María, Madre espiritual de cada uno de nosotros.
Disfrutemos las palabras bellísimas dichas por nuestra Madre espiritual a San Juan Diego en el Tepeyac: “Yo, en verdad, soy Su Madre compasiva, tuya y de todos los habitantes de estas tierras y de las demás variadas clases de personas; mis amadores, quienes a Mí clamen, quienes me busquen, quienes confíen en Mí… porque les escucharé su llanto, su tristeza; para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores…” (N.M. 30 y 31). Agradezcamos a Dios que nos la haya dado como Madre a cada un@.
Jaculatoria apropiada: Santa María de Guadalupe, nuestra Madre espiritual, acógenos en Tu regazo, Madre sin igual…
Segunda consideración: María y su maternidad espiritual con nuestras familias.
Nuestro Dios, Familia Divina, quiere que María sea Madre y protectora de cada familia para que cada una llegue a ser vivo reflejo suyo, encarnado en esta realidad, de la unión, amor y alegría que vive la misma Santísima Trinidad. Revisemos cómo están nuestras familias, agradezcamos los aciertos que vivimos y enderecemos lo que no está bien llevado…
Tercera consideración: María y su presencia materna en la donación del Espíritu Santo.
Dios ha querido que la Santísima Virgen sea portadora de gracias especiales para que todos podamos estar dispuestos a recibir los grandes dones del Espíritu Santo para cada quien y para las familias. Así fue en el Pentecostés original con Ella en compañía de Apóstoles y discípul@s del Señor. Ella abona el terreno para esta buena disposición. Oremos juntos al Espíritu Santo en una gran comunión con toda la Iglesia que se dispone a seguir recibiéndolo en esta Pascua. Con Ella al frente los indígenas de México, y los europeos aquí presentes entonces, recibieron al Espíritu Santo en el siglo XVI y fue una gran trasformación social la que se logró gracias a todo esto.
Cuarta consideración: María y el Espíritu Santo asociados en la gestación, consolidación y permanencia fiel de las congregaciones religiosas.
Es admirable la historia de cada congregación, orden religiosa o instituto de vida consagrada en su origen. ¡Cómo Dios fue llamando a los fundadores y fundadoras para ir imaginando, diseñando cada comunidad para gloria de Dios y servicio de la humanidad! La muy rica variedad de institutos nos habla de la infinita capacidad imaginativa de Dios para dar origen a estas glorias de la humanidad y del Cristianismo. Y de seguro que en todas ellas ha intervenido nuestra Madre de múltiples maneras. Por eso hay tantísimas que llevan su nombre de alguna de sus múltiples advocaciones. Pidamos por todos estos hermanos y hermanas que pertenecemos a alguno de estos institutos para que seamos verdaderos testigos del amor de Dios por su pueblo. Y seamos solidarios con las congregaciones más pobres para que vivan con dignidad, alegría y paz su vocación. Y si alguien en nuestras familias quiere entrar en este estilo de vida, apoyémosl@…
Quinta consideración: Santa María de Guadalupe y su patronazgo sobre nuestras familias mexicanas y latinoamericanas y sobre las congregaciones de nuestro continente.
Es admirable constatar cómo en toda América Latina —y de manera muy especial en México— hay tantas formas de reverenciar en las familias a nuestra Madre, desde las familias indígenas y muy sencillas hasta las más sofisticadas. También las congregaciones religiosas que han ido naciendo a raíz de necesidades de personas o situaciones muy concretas: enfermos, encarcelados, hospitalizados, huérfanos, ancianos, guerras y otras necesidades generales que tiene que cubrir la Iglesia en sus servicios ordinarios de asistencia en las comunidades parroquiales, con sacerdotes, maestras y maestros para la educación de miles y miles de niños, adolescentes, jóvenes y mayores. Veneran a María bajo distintos aspectos de su maternidad espiritual. Muchas de ellas se han inspirado en el Acontecimiento Guadalupano y han escogido a la Reina del Tepeyac como su “Amparo, su Protectora, su Auxiliadora y Defensora…“, según palabras que Ella nos dijo allí para todos (N.M. 28). Apoyemos con nuestras oraciones a todos ellos y ellas y enseñémosle a nuestras nuevas generaciones a encontrar a Dios presente en estas instituciones que Él mismo va promoviendo, alentando y sosteniendo. Alabémoslo y bendigámoslo por tantos bienes recibidos a través de estas instituciones suyas… Citas bíblicas de apoyo: Mt 5, 1-20; Jn 15, 1-17 y 17, 9-11 y 16-23; Hech 2, 42-47; 1Cor 12, 4-13 y 27-31.
5.01.2015
5 minutos con Maria
¡Oh Corazón Inmaculado de María, generoso y magnánimo como de Reina, amoroso y compasivo como de Madre!: oíd los suspiros del último de vuestros hijos que confiado acude a depositar en Vos los sentimientos y aspiraciones de su alma. ![[Sagrado Corazón de María]](https://lh3.googleusercontent.com/blogger_img_proxy/AEn0k_tzMlA9qYwcYEr9MqIXlN90xpxWK2nqk0KYZd2LYGQUHowJEYRMK7_fEygzqi9twaLbItHa30Kq1OkbJCchxVFxMghE4z4cWV7SfijVzUIyeIqJmnHUKP97nuQ=s0-d)
| ¡Oh Corazón Inmaculado de María, generoso y magnánimo como de Reina, amoroso y compasivo como de Madre!: oíd los suspiros del último de vuestros hijos que confiado acude a depositar en Vos los sentimientos y aspiraciones de su alma. |
I. Gracias, Corazón bondadosísimo. Vos sois manantial de las divinas bendiciones; de Vos he recibido favores sin número. ¡Y cuántas veces, sin darme cuenta de ello!
Cuando Jesús me redimía en el Calvario, allí estabais Vos, juntando vuestra compasión a sus dolores, y vuestras lágrimas al torrente de su sangre redentora.
Tengo mis delicias junto al sagrario en la Santa Eucaristía; mas ese pan de ángeles es fruto regalado de vuestra sangre y vuestro amor.
¡Oh Corazón dulcísimo de mi Madre!, Vos sois el canal señalado por Dios mismo para distribuir todas sus gracias a los hombres. De Vos recibí aquella inspiración..., aquella fuerza para vencer..., aquel consuelo en mi aflicción.
De vos me vino aquella luz que me mostró el abismo a que corría..., aquella gracia que me movió a dolor de mis pecados... Aquel peligro conjurado..., aquella salud recobrada.., me vinieron de Vos. ¡No tienen número vuestros favores!. ¡Gracias, Corazón dulcísimo, gracias!
II. Y Vos, Corazón compasivo, ¿qué habéis recibido de mi? ¡Oh!, lo sabéis Vos, y yo también lo sé, para confusión mía.
A vuestro amor y ternura he respondido con fría ingratitud. Esa espada que os atraviesa de parte a parte, ¡oh Corazón de María!, os la he clavado yo, hijo ingrato...; y no una, sino muchas veces.
Aquellas miradas..., aquellos sentimientos..., aquellas intenciones inconfesables..., aquella soberbia oculta..., aquella sensualidad..., aquel escándalo.. Que os hubiese ofendido otro menos favorecido de vuestro amor, sería tolerable; pero que os haya disgustado yo, después de pruebas tan elocuentes y repetidas de vuestro amor... ¡Oh Corazón Santísimo de María!, yo me confundo y arrepiento; yo os pagaré amor con amor..., yo arrancaré la espada cruel que os atormenta.
III. ¡Reparación, reparación! Si, os la quiero ofrecer siempre. ¡Os amo tanto! ¡Me duelen tan de veras la ingratitud y las continuas ofensas con que los hombres corresponden a vuestro amor!
¡Oh Corazón dulcisímo de María!, la espada cruel que os atraviesa nos habla de la pasión y muerte de Jesús y de los pecados de los hombres que os colman de amargura; pero desde hoy yo he de consolaros. Bendecid mis resoluciones. Yo amaré siempre a Jesús, para que no se pierda en mi el fruto de su sangre...; yo os prometo morir antes que pecar, porque no quiero renovar vuestros dolores...; yo pensaré en Vos, por los que os olvidan...; os alabaré por los que os blasfeman; yo os amaré con todas las fuerzas de mi alma...
Por vuestro amor, ¡oh Corazón Inmaculado!, me apartaré de aquella ocasión..., mortificaré mis sentidos...; haré que mis ojos, mis oídos, mi lengua, mis manos..., imiten vuestros ejemplos de modestia, de caridad, de servicialidad...
¡Oh Corazón de mi Madre!, para reparar las injurias que los hombres os hacen, me impondré entre día algunos pequeños sacrificios..., os ofreceré diariamente el rezo del Santo Rosario..., os consagraré los primeros sábados de mes, comulgando fervorosamente en honor vuestro...
IV. Y tengo que pediros nuevos favores, ¡oh Corazón dulcísimo! Os lo expongo con plenísima confianza de obtenerlos, si convienen a mi eterna salvación. ¿No dijo vuestro Jesús: "Pídeme por el Corazón de mi Madre, y alcanzarás cuanto deseas"? Pues concededme que no vuelva a caer en el pecado...; que os ame en todos los instantes de mi vida...; que al acabarse este destierro, me llevéis a gozar de vuestras ternuras en el cielo...
Corazón dulcísimo de María, Vos me habéis de salvar...; yo recojo vuestra regaladísima promesa de asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para salvarse a cuantos hayan comulgado cinco primeros sábados de mes seguidos. Yo os daré ese consuelo, y confío en vuestra bondad y ternura.
Y ahora, ¡oh Corazón Inmaculado!, Vos conocéis mi debilidad...; dadme fuerza para vencer aquella dificultad...; para cortar con tal ocasión... Alcanzadme esa virtud que Jesús me pide hace tanto tiempo... Y el asunto que llevo entre manos.., y la preocupación que conocéis..., arregladlo todo para mayor gloria de Dios.
Os pido por mis padres, hermanos, amigos (por aquel especialmente que anda alejado de Dios)..., por la conversión de todos los pecadores, por la perseverancia de los justos, por el alivio de mis queridos difuntos..., por los sacerdotes, para que sean santos, por los misioneros...
Corazón bondadosísimo, dadme Vos mismo las gracias que sabéis serme necesarias...
V. Despedida. ¡Qué dulce es, María, gozar de tu amor! ¡Qué hermoso y qué tierno tu gran Corazón! ¡Y qué bien se está a vuestro lado! Pero tengo que irme: me llaman mis obligaciones. ¡Corazón amantísimo de mi Madre! Me voy, pero quiero dejar mi corazón aquí a vuestro lado, encerrado en vuestro seno amoroso... A lo largo del día volverán a Vos mi recuerdo y los afectos de mi alma... Cuanto antes pueda volveré con algún pequeño obsequio practicado en vuestro honor, con algún pequeño sacrificio amorosamente aceptado en reparación de las injurias que se os hacen.
¡Oh Corazón de mi tierna Madre, adiós! Haced que sienta durante el día vuestra protección y vuestro amor. Ahora, recibid todo entero el del último de vuestros hijos... ¡Adiós!
| I. Gracias, Corazón bondadosísimo. Vos sois manantial de las divinas bendiciones; de Vos he recibido favores sin número. ¡Y cuántas veces, sin darme cuenta de ello! Cuando Jesús me redimía en el Calvario, allí estabais Vos, juntando vuestra compasión a sus dolores, y vuestras lágrimas al torrente de su sangre redentora. Tengo mis delicias junto al sagrario en la Santa Eucaristía; mas ese pan de ángeles es fruto regalado de vuestra sangre y vuestro amor. ¡Oh Corazón dulcísimo de mi Madre!, Vos sois el canal señalado por Dios mismo para distribuir todas sus gracias a los hombres. De Vos recibí aquella inspiración..., aquella fuerza para vencer..., aquel consuelo en mi aflicción. De vos me vino aquella luz que me mostró el abismo a que corría..., aquella gracia que me movió a dolor de mis pecados... Aquel peligro conjurado..., aquella salud recobrada.., me vinieron de Vos. ¡No tienen número vuestros favores!. ¡Gracias, Corazón dulcísimo, gracias! II. Y Vos, Corazón compasivo, ¿qué habéis recibido de mi? ¡Oh!, lo sabéis Vos, y yo también lo sé, para confusión mía. A vuestro amor y ternura he respondido con fría ingratitud. Esa espada que os atraviesa de parte a parte, ¡oh Corazón de María!, os la he clavado yo, hijo ingrato...; y no una, sino muchas veces. Aquellas miradas..., aquellos sentimientos..., aquellas intenciones inconfesables..., aquella soberbia oculta..., aquella sensualidad..., aquel escándalo.. Que os hubiese ofendido otro menos favorecido de vuestro amor, sería tolerable; pero que os haya disgustado yo, después de pruebas tan elocuentes y repetidas de vuestro amor... ¡Oh Corazón Santísimo de María!, yo me confundo y arrepiento; yo os pagaré amor con amor..., yo arrancaré la espada cruel que os atormenta. III. ¡Reparación, reparación! Si, os la quiero ofrecer siempre. ¡Os amo tanto! ¡Me duelen tan de veras la ingratitud y las continuas ofensas con que los hombres corresponden a vuestro amor! ¡Oh Corazón dulcisímo de María!, la espada cruel que os atraviesa nos habla de la pasión y muerte de Jesús y de los pecados de los hombres que os colman de amargura; pero desde hoy yo he de consolaros. Bendecid mis resoluciones. Yo amaré siempre a Jesús, para que no se pierda en mi el fruto de su sangre...; yo os prometo morir antes que pecar, porque no quiero renovar vuestros dolores...; yo pensaré en Vos, por los que os olvidan...; os alabaré por los que os blasfeman; yo os amaré con todas las fuerzas de mi alma... Por vuestro amor, ¡oh Corazón Inmaculado!, me apartaré de aquella ocasión..., mortificaré mis sentidos...; haré que mis ojos, mis oídos, mi lengua, mis manos..., imiten vuestros ejemplos de modestia, de caridad, de servicialidad... ¡Oh Corazón de mi Madre!, para reparar las injurias que los hombres os hacen, me impondré entre día algunos pequeños sacrificios..., os ofreceré diariamente el rezo del Santo Rosario..., os consagraré los primeros sábados de mes, comulgando fervorosamente en honor vuestro... IV. Y tengo que pediros nuevos favores, ¡oh Corazón dulcísimo! Os lo expongo con plenísima confianza de obtenerlos, si convienen a mi eterna salvación. ¿No dijo vuestro Jesús: "Pídeme por el Corazón de mi Madre, y alcanzarás cuanto deseas"? Pues concededme que no vuelva a caer en el pecado...; que os ame en todos los instantes de mi vida...; que al acabarse este destierro, me llevéis a gozar de vuestras ternuras en el cielo... Corazón dulcísimo de María, Vos me habéis de salvar...; yo recojo vuestra regaladísima promesa de asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para salvarse a cuantos hayan comulgado cinco primeros sábados de mes seguidos. Yo os daré ese consuelo, y confío en vuestra bondad y ternura. Y ahora, ¡oh Corazón Inmaculado!, Vos conocéis mi debilidad...; dadme fuerza para vencer aquella dificultad...; para cortar con tal ocasión... Alcanzadme esa virtud que Jesús me pide hace tanto tiempo... Y el asunto que llevo entre manos.., y la preocupación que conocéis..., arregladlo todo para mayor gloria de Dios. Os pido por mis padres, hermanos, amigos (por aquel especialmente que anda alejado de Dios)..., por la conversión de todos los pecadores, por la perseverancia de los justos, por el alivio de mis queridos difuntos..., por los sacerdotes, para que sean santos, por los misioneros... Corazón bondadosísimo, dadme Vos mismo las gracias que sabéis serme necesarias... V. Despedida. ¡Qué dulce es, María, gozar de tu amor! ¡Qué hermoso y qué tierno tu gran Corazón! ¡Y qué bien se está a vuestro lado! Pero tengo que irme: me llaman mis obligaciones. ¡Corazón amantísimo de mi Madre! Me voy, pero quiero dejar mi corazón aquí a vuestro lado, encerrado en vuestro seno amoroso... A lo largo del día volverán a Vos mi recuerdo y los afectos de mi alma... Cuanto antes pueda volveré con algún pequeño obsequio practicado en vuestro honor, con algún pequeño sacrificio amorosamente aceptado en reparación de las injurias que se os hacen. ¡Oh Corazón de mi tierna Madre, adiós! Haced que sienta durante el día vuestra protección y vuestro amor. Ahora, recibid todo entero el del último de vuestros hijos... ¡Adiós! |
Flor del 2 de mayo: Lirio Perfecto de Dios
Flor del 2 de mayo: Lirio Perfecto de Dios
Meditación: “Hágase en mi según Tu Palabra”. “El que haga la Voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Marcos 3,35). María cumplió como nadie la Voluntad de Dios. Esto vale más que todos los demás dones suyos, sean cualidades humanas o gracias espirituales. Del mismo modo, por cumplir la Voluntad del Padre, Jesús sufre Su Pasión y Muerte, alcanzándonos la Redención.
Oración: ¡Oh María, Preciosísima, Cáliz de Amor!. Te ofrecemos nuestro corazón para que lo guardes junto a vos, uniéndolo al de tu Hijo Dios, como entrega de amor. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Prontitud y alegría para el trabajo, empezando por levantarme sin pereza y agradeciendo a Dios por un nuevo día.
Meditación: “Hágase en mi según Tu Palabra”. “El que haga la Voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Marcos 3,35). María cumplió como nadie la Voluntad de Dios. Esto vale más que todos los demás dones suyos, sean cualidades humanas o gracias espirituales. Del mismo modo, por cumplir la Voluntad del Padre, Jesús sufre Su Pasión y Muerte, alcanzándonos la Redención.
Oración: ¡Oh María, Preciosísima, Cáliz de Amor!. Te ofrecemos nuestro corazón para que lo guardes junto a vos, uniéndolo al de tu Hijo Dios, como entrega de amor. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Prontitud y alegría para el trabajo, empezando por levantarme sin pereza y agradeciendo a Dios por un nuevo día.
12.12.2014
Docenario Guadalupano Viernes, 12 de diciembre de 2014
Docenario Guadalupano Viernes, 12 de diciembre de 2014 -
Padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita
El Plan de salvación que tiene Dios sobre la humanidad nos lo ofrece a cada uno de nosotros para que podamos participar en su Reino glorioso por toda la eternidad. Y lo tenemos que asumir desde su perspectiva, que es sabia y poderosa, para que lo acojamos y lo vayamos realizando con eficiencia para que vaya tomando cuerpo cada día, cada año y cada siglo con nuestra colaboración y aun a pesar de nuestros pecados y la turbia historia de la humanidad. Sin embargo, Él es fiel, siempre fiel con todos nosotros y lo llevará hasta su realización final. Este Plan comprende al Acontecimiento Guadalupano en su importancia mundial. Dios ha querido que María esté ligada con este Plan, de manera especial, bajo su advocación Guadalupana y esto nos compromete como país a responderle a Dios mejor que como lo hizo su otro pueblo escogido, Israel. Por haberle fallado estamos como estamos y hemos de convertirnos a una vida de verdaderos hijas e hijos suyos para que brille su inmenso amor por nosotros en todas las latitudes del mundo. Pongámonos a su disposición sabiendo que Jesús, el Espíritu Santo y María de Guadalupe nos acompañarán en nuestra respuesta. A caminar con Ellos y Ella y a colaborar unos con otros para vivir en paz, justicia y fraternidad gozosa.
Primera consideración: Preparen el camino del Señor (Is 40, 3). Desde siglos, antes de la aparición de Jesús en la Tierra ya los profetas fueron convocados por el Padre para prepararle el camino a su Hijo. Ellos cumplieron su misión de anunciar tan gran acontecimiento y prepararle caminos al Señor que llegaría siglos después. Admiremos esta cariñosa Providencia del Padre para su Hijo y agradezcamos a los profetas su colaboración. Jaculatoria apropiada: Dios Padre, te alabamos y bendecimos, pues con Tu Providencia admirable le preparaste el camino a Tu Hijo.
Segunda consideración: Dice Dios: Construyan una calzada para el Señor. El Padre quiere que construyamos algo nuevo, que no nos quedemos de brazos cruzados porque su Reino tiene que llegar para el bien de todos. Es la condición para que “se revele la gloria del Señor” (Is 40, 5). ¿Estamos dispuestos a hacer tangible y construir el Reino del Padre según el estilo de Jesús, con la fuerza del Espíritu Santo y la ayuda de nuestra Madre Amada, de San Juan Diego y de much@s sant@s que nos acompañarán gozosos? Pidamos que así sea.
Tercera consideración: Hay que anunciar con fuerza la llegada poderosa del Señor. Dios nos pide que anunciemos con fortaleza, unión, congruencia y perseverancia su reinado que implica la conversión y que pide entrega, dedicación y esfuerzo, aunque de hecho de su parte llega y está llegando continuamente gracias a su misericordia. Pero, ¿estamos realmente convencidos de la necesidad de que este Reino suyo llegue para tod@s? Santa María nos acompañará e inspirará cómo irlo haciendo, como lo hizo de manera tan perfecta en el Acontecimiento Guadalupano en el tiempo de Juan Diego. Oremos para que así sea.
Cuarta consideración: La llegada del Reino de Dios es por fidelidad suya… Dios no puede desmentirse a sí mismo. Y si se ha comprometido con nosotros ha sido por su inmensa bondad. Él nos llama a colaborar con Él para que en verdad pueda haber mejores vías y caminos para que la comunidad humana y nuestro país, de manera privilegiada, seamos salvados. Como nos dice San Pedro: “Nosotros confiamos en la promesa del Señor y esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia” (2Pe 3, 13). Oremos para que llegue a México este nuevo estilo de vida, a todos con nuestra colaboración.
Quinta consideración: Las mensajeras y misioneras que han de preparar los caminos de Dios. Dios confía en nosotros, como confió en María, en San José, en Juan Diego… Es increíble lo que han podido hacer muchos hombres y mujeres de todos los tiempos y en casi todos los lugares porque confiaron en Dios y confiaron en sí mismos. Leemos que en “cumplimiento de la Palabra del Señor apareció en el desierto Juan Bautista.” (Mc 1, 4) un hombre fuera de serie que preparó el camino del Señor Jesús en su tiempo, pero que tuvo que prepararse fuertemente para realizar su misión. Hoy nos toca a nosotros, como discípulas y misioneras suyos, seguirnos capacitando de muchas formas para prepararle el camino al Señor en este lugar y en este tiempo que nos ha tocado vivir en este México querido. La defensa y salvación que nos ofrecen María y Jesús nos invitan a hacer lo mismo para construir una Patria solidaria. María vino a defender a los indígenas de la opresión que ejercían sobre ellos los recientes conquistadores y vino a mostrarles a ellos que era preciso que fueran hermanos y se hermanaran con los conquistados. Los grupos humanos que se encontraron entonces eran los naturales de estas tierras con todas sus creencias y valores y los que venían del otro lado del mar con los suyos. Cada grupo defendía lo suyo. Pero Ella los impulsó a caminar juntos en reconciliación y en nuevos caminos de paz. Y se fue haciendo el mestizaje que hoy gozamos y defendemos. Nuestra salvación, como dicen los salmos, ha venido del Señor y también de Santa María de Guadalupe. Defendamos también hoy nuestros valores humano-cristianos heredados y adquiridos y ofrezcamos nuestros apoyos a los más necesitados, a los que han ido perdiendo su dignidad para que se reencuentren consigo mismos en Dios y así ir haciendo una Patria solidaria, justa y participativa para todos. ¿Cooperamos para esto en nuestras familias y parroquias? ¿Estamos en grupos de servidores y nos preparamos allí para ser mejores servidores del Reino? Si no, ¿qué estamos esperando..? Pongamos nuestra capacitación en manos de nuestra Madre, Ella sí que sabe educar y capacitar como lo ha demostrado con Jesús, San Juan Diego y tantísimos más. Glosemos y vivamos de la siguiente manera el canto tan conocido de “Mexicanos volad presurosos” y digamos: “Mexicanos vivamos alegres, nuestra tierra María visitó; Ella espera de todos nosotros: vida nueva, justicia y amor”. Apoyos bíblicos: Is 40,1-5.9-11; Salmo 85(84); Mc 1,1-8; Jn 15, 9-14; 1Jn 4,7-21. -
12.11.2014
docenario dia 11
Docenario Jueves, 11 de diciembre de 2014 -
Día 11: Vísperas de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Dios y Santa María de Guadalupe siempre nos sorprenderán, ayudarán y consolarán. Santa María de Guadalupe nos anima para formar un pueblo de resucitados. Mañana es la gran fiesta Guadalupana, la pascua anual de nuestra Madre entre nosotros que comenzó desde 1531.* Ella se nos ha hecho más cercana durante estos días de oración que empezamos con Ella que ha iluminado nuestro camino que ha estado siendo tan doloroso para todo México. Dejemos que nos siga llenando de Su amor y nos conduzca por mejores caminos a todos los mexicanos.* Recordemos que mañana será la consagración de cada uno de Sus hijas e hijos y nos hemos de preparar bien, con oración, yendo con alegría al encuentro de nuestra Madre como lo hicieron los coetáneos de Juan Diego en 1531. Hoy y mañana de manera especial nos unimos a todos los que han peregrinado al Tepeyac desde las primeras peregrinaciones que hubo para ver a la Virgen en un éxodo Guadalupano inacabable para encontrarnos con Ella. *Primero fue la peregrinación de la casa del señor obispo Zumárraga a la iglesia mayor que después fue la catedral, y 14 días después del día 12 la que le hicieron los primeros que tuvieron la dicha de hacerle Su casa terrenal en el Tepeyac. Nos unimos también a los que han a peregrinado hasta la Basílica desde sus lugares de origen y volverán a ellos con sus antorchas como lo hacen tantísimos antorchistas Guadalupanos. Gocemos y agradezcamos a Dios tantos favores y tanto bien recibido por tan innumerables hermanos. *Démosle gracias a María, nuestra Madre, por Su amor, Su fidelidad, Su presencia cariñosa entre nosotros y por todos los bienes que nos ha conseguido de Dios para cada uno y para todos, para nuestra Patria también, desde el Tepeyac. Hoy consideraremos el relato del Nican Mopohua (#212-218) sobre el primer traslado. Consideraremos cómo nuestra Madre María sigue animando a nuestro pueblo, es el alma de México, nuestra gran Animadora que nos entusiasma a seguir a Jesús, a glorificar al Padre y a aceptarnos y apoyarnos colectivamente como hermanos. Sigamos Sus consejos y ejemplos para que México se levante de su postración y viva de nuevo como quiere nuestro Dios.
Primera consideración.- El señor Obispo trasladó la imagen de la Reina del Tepeyac de su oratorio a la iglesia mayor para que todos tuvieran la oportunidad de admirarla. (212-213) ¡Qué bella escena provocada por la devoción y admiración de un pueblo que quiere conocer a su Madre! ¡Qué don de Dios haber hecho esta señal para que todos pudiéramos conocer a nuestra Madre de una manera tan original y magnífica! Pensemos y sintamos cómo la mayoría que iba todavía no estaba bautizada. ¡Qué labor tendrían en esos días Juan Diego y Juan Bernardino para evangelizar y dar su testimonio a todos los que iban pasando! ¡Qué respeto y veneración de todos para estos santos hombres de su pueblo! Imaginemos cómo Juan Diego estaría cerca de Ella esos días para contarles a todos lo que él había vivido. Juan Bernardino les contaría cómo lo había sanado. ¡Qué alegría y entusiasmo de todos! ¡Qué grandes animadores de ese pueblo indígena fueron la Virgen, Juan Diego y Juan Bernardino!
Segunda consideración.- La ciudad se estremeció ante el Acontecimiento de La Virgen de Guadalupe. (214) ¡Qué espectáculo tan extraordinario, digno de ser registrado en nuestra historia Patria como el momento de la verdadera gestación de ese pueblo nuevo, el origen de nuestro nacimiento e inicio del estremecimiento religioso y piadoso de una nación, que a partir de entonces, lleva a María en el corazón! ¡Qué bella manera de decirnos el influjo que tuvo la presencia de María en la ciudad! Ella fue capaz de estremecerla entonces. Y vemos cómo sigue siendo realidad eso hoy todavía. ¡Y cómo está especialmente presente para todos desde el 11 de diciembre -este día- en la noche hasta el 12 en la noche! Es una pascua del pueblo; casi todo el pueblo de México está al pendiente de la mañanitas, de lo que allí sucede; todos quisiéramos hacernos presentes. Es el día de la Madre de México. Agradezcámosle a Dios, Dador de vida, que nos haya dejado a nuestra Madre en el Tepeyac. Pidámosle que los mexicanos sepamos responder a esta elección Suya y que seamos misioneros de Su amor.
Tercera consideración.- Los que visitaban a María reconocían que era un don de Dios. (215) En verdad esto lo siguen comprobando los años y las ciencias. ¿Cómo explicarse que un ayate de dos piezas dure más de 480 años sin deshacerse o desintegrarse estando en exhibición en una zona húmeda y salitrosa? ¿Cómo explicar que durante muchos años alrededor de quince ciencias investiguen sobre este hecho portentoso de Dios y confirmen que no está hecho por mano humana? Todavía hoy muchísimos seguimos opinando que Dios es el autor de todo esto puesto que este Acontecimiento Guadalupano sigue convocando a artistas, escritores, científicos y a tantos más a reconocer que Dios es grande, que es el único capaz de hacer maravillas de este estilo. Como dice el apóstol Santiago: «toda dádiva buena y todo don perfecto desciende del Padre de las luces» (Sant. 1,17). Gracias, Padre, por este don insólito de Tu amor. Gracias, Jesús, por darnos a Tu Madre como Madre nuestra. Gracias Espíritu Santo, porque has hecho maravillas en María y porque a través de Ella nos animas y llamas a todos a vivir la perfección, el amor, la santidad. ¡Gloria y alabanza a nuestro Dios y Señor!
Cuarta consideración.- Los que acudían ante la Virgen María le presentaban sus plegarias (216). ¡Y cómo no, si es la Madre cariñosa de mirada misericordiosa y compasiva! Con razón todos acudimos a Ella para contarle nuestras cosas y pedirle que interceda un nuestro favor, ante Su Hijo. Ella que es amparo, auxilio y defensa nuestra como se lo prometió a Juan Diego nos anima a acudir a Ella misma con toda confianza, y siempre, en nuestras necesidades. Pidámosle por todos para que Dios sea glorificado por esta salvación que realiza entre nosotros; que nos obtenga vivir el plan de Dios sobre todos para que reinen la paz, la justicia, la misericordia y todas las obras buenas que el Padre espera de nosotros para conseguir con el la civilización del amor, de la paz con justicia y solidaridad..
Quinta consideración.- «Todos admiraban la Imagen no pintada por mano humana y comprobaban cómo milagrosamente había aparecido» (217-218). Imaginemos esta escena en que los primeros que fueron a visitar a María la tenían al alcance de las manos, inclusive tan cerca de sus ojos. Estaban tan cerca. Era tan pequeña la habitación que todos se podían acercar mucho: tocarla, besarla. ¿qué comentarían los que tuvieron la dicha de ser los primeros testigos de este gran acontecimiento? Pero Dios hizo este milagro no sólo para Juan Diego, el Obispo y los demás de entonces; nos la ha dejado permanentemente en Su casa del Tepeyac para gloria Suya, de María, de nosotros, del mundo. El quiere que allí, de una manera especialísima, experimentemos el amor materno de María por cada uno. Quiere que todos recibamos el ánimo para seguir viviendo la perfección del Evangelio. Dios le puso Su casa a María y ahora todos acudimos a Ella y seguimos admirando las maravillas de Dios. Y así será hasta el final de la historia humana. Unámonos a María para proclamar que sólo Dios es grande, que no tiene fin Su amor y Su bondad permanece para siempre. Este es el final de la narración original indígena: la comprobación de que Dios es el Autor magnífico de este milagro permanente en el Tepeyac. Y desde entonces María se quedó en México para todos. y especialmente l@s más necesitad@s de Su consuelo y protección. Apoyos Bíblicos .- Jn. 11, 32-45 Salmo: 150 Frase del Evangelio: «Yo les digo: si ellos se callan hasta las piedras gritarán». Lc. 19,40 Hoy podemos componer una letanía hermosa a favor de nuestra Madre admirable, perfecta, animadora. ¿Lo hacemos?. Oración final el Magnificat de la Virgen (Lc. 1, 46-55) ++ Para la gloria de Dios y de Santa María de Guadalupe ++ Joaquín Gallo Reynoso S.I. Vísperas de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Dios y Santa María de Guadalupe siempre nos sorprenderán, ayudarán y consolarán. Santa María de Guadalupe nos anima para formar un pueblo de resucitados. Mañana es la gran fiesta Guadalupana, la pascua anual de nuestra Madre entre nosotros que comenzó en 1531. Ella se nos ha hecho más cercana durante estos días de oración que empezamos con Ella que ha iluminado nuestro camino, que ha sido tan doloroso para todo México. Dejemos que nos siga llenando de su amor y nos conduzca por mejores caminos a todos los mexicanos. Recordemos que mañana será la consagración de cada uno de sus hijas e hijos y nos hemos de preparar bien, con oración, yendo con alegría al encuentro de nuestra Madre como lo hicieron los coetáneos de Juan Diego en 1531. Hoy y mañana de manera especial nos unimos a todos los que han peregrinado al Tepeyac desde las primeras peregrinaciones que hubo para ver a la Virgen en un éxodo Guadalupano inacabable para encontrarnos con Ella. Primero fue la peregrinación de la casa del señor obispo Zumárraga a la iglesia mayor, que después fue la catedral, y 14 días después del día 12, la que le hicieron los primeros que tuvieron la dicha de hacerle su casa terrenal en el Tepeyac. Nos unimos también a los que han peregrinado hasta la Basílica desde sus lugares de origen y volverán a ellos con sus antorchas como lo hacen tantísimos antorchistas Guadalupanos. Gocemos y agradezcamos a Dios tantos favores y tanto bien recibido por tan innumerables hermanos. Démosle gracias a María, nuestra Madre, por su amor, su fidelidad, su presencia cariñosa entre nosotros y por todos los bienes que nos ha conseguido de Dios para cada uno y para todos, para nuestra Patria también, desde el Tepeyac. Hoy consideraremos el relato del Nican Mopohua (212-218) sobre el primer traslado. Consideraremos cómo nuestra Madre María sigue animando a nuestro pueblo, es el alma de México, nuestra gran Animadora que nos entusiasma a seguir a Jesús, a glorificar al Padre y a aceptarnos y apoyarnos colectivamente como hermanos. Sigamos sus consejos y ejemplos para que México se levante de su postración y viva de nuevo como quiere nuestro Dios. Primera consideración: El señor Obispo trasladó la imagen de la Reina del Tepeyac de su oratorio a la iglesia mayor para que todos tuvieran la oportunidad de admirarla (212-213). ¡Qué bella escena provocada por la devoción y admiración de un pueblo que quiere conocer a su Madre! ¡Qué don de Dios haber hecho esta señal para que todos pudiéramos conocer a nuestra Madre de una manera tan original y magnífica! Pensemos y sintamos cómo la mayoría que iba todavía no estaba bautizada. ¡Qué labor tendrían en esos días Juan Diego y Juan Bernardino para evangelizar y dar su testimonio a todos los que iban pasando! ¡Qué respeto y veneración de todos para estos santos hombres de su pueblo! Imaginemos cómo Juan Diego estaría cerca de Ella esos días para contarles a todos lo que él había vivido. Juan Bernardino les contaría cómo lo había sanado. ¡Qué alegría y entusiasmo de todos! ¡Qué grandes animadores de ese pueblo indígena fueron la Virgen, Juan Diego y Juan Bernardino! Segunda consideración: La ciudad se estremeció ante el Acontecimiento de la Virgen de Guadalupe (214). ¡Qué espectáculo tan extraordinario, digno de ser registrado en nuestra historia Patria como el momento de la verdadera gestación de ese pueblo nuevo, el origen de nuestro nacimiento e inicio del estremecimiento religioso y piadoso de una nación, que a partir de entonces lleva a María en el corazón! ¡Qué bella manera de decirnos el influjo que tuvo la presencia de María en la ciudad! Ella fue capaz de estremecerla entonces. Y vemos cómo sigue siendo realidad eso hoy todavía. ¡Y cómo está especialmente presente desde el 11 de diciembre -este día- en la noche hasta el 12 en la noche! Es una pascua del pueblo; casi todo el pueblo de México está al pendiente de la mañanita, de lo que allí sucede; todos quisiéramos hacernos presentes. Es el día de la Madre de México. Agradezcámosle a Dios, Dador de vida, que nos haya dejado a nuestra Madre en el Tepeyac. Pidámosle que los mexicanos sepamos responder a esta elección suya y seamos misioneros de su amor. Tercera consideración: Los que visitaban a María reconocían que era un don de Dios (215). En verdad esto lo siguen comprobando los años y las ciencias. ¿Cómo explicarse que un ayate de dos piezas dure más de 480 años sin deshacerse o desintegrarse estando en exhibición en una zona húmeda y salitrosa? ¿Cómo explicar que durante muchos años alrededor de quince ciencias investiguen sobre este hecho portentoso de Dios y confirmen que no está hecho por mano humana? Todavía hoy muchísimos seguimos opinando que Dios es el autor de todo esto puesto que este Acontecimiento Guadalupano sigue convocando a artistas, escritores, científicos y a tantos más a reconocer que Dios es grande, que es el único capaz de hacer maravillas de este estilo. Como dice el apóstol Santiago: “Toda dádiva buena y todo don perfecto desciende del Padre de las luces” (Sant 1, 17). Gracias, Padre, por este don insólito de tu amor. Gracias, Jesús, por darnos a tu Madre como Madre nuestra. Gracias Espíritu Santo, porque has hecho maravillas en María y porque a través de Ella nos animas y llamas a todos a vivir la perfección, el amor, la santidad. ¡Gloria y alabanza a nuestro Dios y Señor! Cuarta consideración: Los que acudían ante la Virgen María le presentaban sus plegarias (216). ¡Y cómo no, si es la Madre cariñosa de mirada misericordiosa y compasiva! Con razón todos acudimos a Ella para contarle nuestras cosas y pedirle que interceda en nuestro favor ante su Hijo. Ella que es amparo, auxilio y defensa nuestra, como se lo prometió a Juan Diego, nos anima a acudir a Ella misma con toda confianza y, siempre, en nuestras necesidades. Pidámosle por todos para que Dios sea glorificado por esta salvación que realiza entre nosotros; que nos obtenga vivir el plan de Dios sobre todos para que reinen la paz, la justicia, la misericordia y todas las obras buenas que el Padre espera de nosotros para conseguir con Él la civilización del amor, de la paz con justicia y solidaridad. Quinta consideración: “Todos admiraban la Imagen no pintada por mano humana y comprobaban cómo milagrosamente había aparecido” (217-218). Imaginemos esta escena en que los primeros que fueron a visitar a María la tenían al alcance de las manos, inclusive tan cerca de sus ojos. Estaban tan cerca. Era tan pequeña la habitación que todos se podían acercar mucho: tocarla, besarla. ¿Qué comentarían los que tuvieron la dicha de ser los primeros testigos de este gran acontecimiento? Pero Dios hizo este milagro no sólo para Juan Diego, el Obispo y los demás de entonces; nos la ha dejado permanentemente en su casa del Tepeyac para gloria suya, de María, de nosotros, del mundo. Él quiere que allí, de una manera especialísima, experimentemos el amor materno de María por cada uno. Quiere que todos recibamos el ánimo para seguir viviendo la perfección del Evangelio. Dios le puso su casa a María y ahora todos acudimos a Ella y seguimos admirando las maravillas de Dios. Y así será hasta el final de la historia humana. Unámonos a María para proclamar que sólo Dios es grande, que no tiene fin su amor y su bondad permanece para siempre. Éste es el final de la narración original indígena: la comprobación de que Dios es el Autor magnífico de este milagro permanente en el Tepeyac. Y desde entonces María se quedó en México para todosy especialmente l@s más necesitad@s de su consuelo y protección… Apoyos bíblicos: Jn 11, 32-45; Salmo: 150.Frase del Evangelio: “Yo les digo: si ellos se callan hasta las piedras gritarán” (Lc 19, 40).Hoy podemos componer una letanía hermosa a favor de nuestra Madre admirable, perfecta, animadora. ¿Lo hacemos?Oración final: el Magnificat de la Virgen (Lc 1, 46-55). -
12.10.2014
Docenario Guadalupano Miércoles, 10 de diciembre de 2014 -
Docenario Guadalupano Miércoles, 10 de diciembre de 2014 -
Dios y María de Guadalupe siempre nos sorprenderán, nos ayudarán y consolarán.
Ante las consideraciones que hemos venido haciendo ante la situación del país y nuestras fiestas guadalupanas, ante tanto dolor y el testimonio de María y de San Juan Diego a quien celebramos ayer, ¿qué luz nos pueden ofrecer la Sagrada Familia y la familia de San Juan Diego a este respecto? ¿Cómo vivieron su vida como conciudadanos, como quienes vivieron en un mismo sitio junto con otros, a veces nada cordiales, para hacer que la sociedad mantuviera grados altos de vida cívica entre sus miembros? Ellos nos ayuden a imitar y vivir las virtudes cívicas, tan necesarias en nuestro país y en todas nuestras ciudades y poblaciones.
Primera consideración: La Sagrada Familia cumplía sus deberes cívicos. Tenemos la certeza de lo bien cumplidos que eran María y José en acontecimientos ciudadanos como el censo que mandó hacer César Augusto en todos sus dominios. Gracias a la obediencia prestada a este acontecimiento cívico entre los israelitas se pudieron cumplir las profecías que decían que el Mesías nacería en Belén. Nos puede ayudar leer en San Lucas (2, 1-7 ) este acontecimiento. Por su lado, San Juan Diego y María Lucía habrán vivido los valores cívicos propios de sus tradiciones indígenas. Pidamos por todos los pueblos y naciones que hoy, todavía, son dominados por otras culturas ajenas. Jaculatoria: Santa María y San José, enséñenos a vivir las virtudes cívicas como le gusta a Él.
Segunda consideración: La Sagrada Familia y otras virtudes cívicas practicadas por ellos. En los pueblos la mayoría se conoce. Las virtudes o defectos quedan al descubierto con mucha facilidad. Imaginemos la limpieza del frente de la casa que habitaron Ellos, la recolección y eliminación o aprovechamiento de la basura cotidiana, el ofrecer apoyo a personas mayores o más necesitadas, el cumplimiento a los compromisos hechos, el trabajo realizado con honestidad y eficiencia, la colaboración en alguna campaña que posiblemente pudieron realizar por entonces. Imaginemos a la Sagrada Familia viviendo con amor y respeto todos estos valores cívicos. Lo mismo podemos imaginar en la familia de Juan Diego y María Lucía, pues en su cultura vivían muy fuertes valores civiles, muchos servicios comunitarios muy bien acogidos y llevados por toda la población. Preguntémonos qué valores cívicos podemos vivir más conscientemente como familias creyentes en el Dios comprometido que nos presentan la Virgen y Juan Diego. ¿Vivimos al estilo de la Familia del Señor, de la de Juan Diego?
Tercera consideración: Jesús pagó impuestos -o diezmos- como consta en el Evangelio. Nos debe maravillar y conmover el hecho de que el Hijo de Dios, Inspirador de la obra de la creación, tuviera que pagar impuestos para el templo. Es algo conmovedor y bellísima la manera de hacerlo: en esa ocasión le dijo a Pedro: “Qué te parece, Simón, ¿de quién cobran tasas o tributo los reyes, de sus hijos o de los extraños?”. Al contestar él: “De los extraños”, Jesús le dijo: “Por tanto, los hijos quedan libres. Pero para que no se escandalicen, vete al mar, echa el anzuelo y el primer pez que salga cógelo, ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y dala por ti y por Mí.” (Mt 17, 25-27). Esto se llama amistad, prudencia, solidaridad con el amigo, respeto de la debilidad de los otros, habilidad para conseguir lo necesario. Esto lo vivió Jesús en su casa y en su ministerio apostólico. Gocemos por tenerlo como nuestro Líder y Maestro..! ¡Lo que no habrán aprendido de Él sus Apóstoles y discípulos..!
Cuarta consideración: Jesús cumplió con los ritos prescritos para la salud. Como buen ciudadano, con la conciencia de ser parte de un pueblo en camino, Jesús cumplió con las prescripciones médicas de salud de su tiempo para garantizar la salud colectiva y el bien de cada persona. Esto fue muy notable con los leprosos a quienes se les tenía fuera de la población, de la ciudad, para que no contaminaran a otros. Para reincorporarse a la comunidad tenían que presentarse ante las autoridades, ya libres del mal, para no contaminar a otros y para poder ser declarados sanos. Nos puede ayudar la lectura de San Lucas (8, 1-4). Alabemos al Señor “que todo lo hizo bien.” y procuremos hacer todo el bien que podamos, al estilo de la Sagrada Familia y de la familia de nuestro profeta mexicano y su familia.
Quinta consideración: Los discípulos del Señor aprendieron a llevar una vida comprometida con la comunidad como se lo había enseñado Jesús. El Señor formó a sus discípulos para el servicio de su pueblo. Al amar tanto a los suyos quiso dejarnos, a través de ellos y ellas, un testimonio de servicio a la comunidad local donde uno habita. Él los mandó a sanar, a curar, a proclamar el Reino de los hermanos y amigos en Él. Nos quiso hacer su carta de presentación como nos dice San Pablo: “Somos cartas escritas por Él.”. ¡Qué grande es nuestra responsabilidad como creyentes en Él para hacer una mejor ciudad, para que nuestras poblaciones sean ecológicamente sanas, para que haya un recto orden de acciones que lleven a garantizar el bien para todos! ¿Qué tan dispuestos estamos a colaborar con nuestros municipios para que haya más avances para todos? ¿Somos verdaderos emisarios de buenas noticias para los demás como lo fue el Señor Jesús? Pidamos a Nuestra Madre nos conceda ser magníficos ciudadanos. En el Acontecimiento Guadalupano, María vino a hacerse Una con nosotros, a decirnos que quiere “remediar, sanar, curar nuestras diferentes penas, miserias, dolores.” (N.M. 32). Por eso Dios le puso casa en el Tepeyac para que fuera conciudadana nuestra y así aprendiéramos a construir la Civilización de la justicia, la paz, la solidaridad fraterna. Así entendió Juan Diego que debía vivir por su pueblo en la ermita del Tepeyac y así lo realizó durante los siguientes 17 años después de las Apariciones. Como nos dice San Ignacio: agradezcamos tanto bien recibido: de Dios, de María, de nuestras familias, de las comunidades y pueblos donde nacimos y nos desarrollamos. Unamos nuestras fuerzas para lograr un México, un Yucatán más promovido socialmente para que otros tengan vida, la vida que nos inspira a todos el Señor Jesús. María nos dice, como a Juan Diego: “Anda, haz lo que esté de tu parte” (N.M. 37). ¡Manos a la obra!Apoyos bíblicos: Isaías 58, 6-12; Mt 10, 7-13; Hech 2, 42-47 y 4, 34-35.
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