9.27.2011

9.14.2011

Nuestra Señora de los Dolores

Nuestra Señora de los Dolores


María sufrió intensamente al pie de la cruz, junto a su Hijo; cada uno de los clavos le desgarraba su Corazón de madre.

La Iglesia, al contemplar hoy a María adolorida al pie de la cruz, exclama: "Oh Dulce Fuente de Amor, hazme sentir tu dolor para que llore contigo".

María, la Virgen Madre de Dios, es fuente de amor, purísimo y santo, desinteresado y sublime; y por eso sufre hasta lo más hondo de su ser. Nos ha amado tanto a nosotros, sus hijos pecadores, que hace suyos todos nuestros dolores, como Cristo en la cruz hace suyos todos nuestros pecados.

Todos los hombres somos solidarios los unos de los otros: nuestro bien es el bien de todos y nuestro mal repercute en todos. Lo demuestra Jesucristo en su Pasión, sufriendo por todos los hombres; lo indica María, su madre, asociándose al dolor de su hijo.

Nuestro sutil egoísmo se opone a esta ley providencial de solidaridad; por eso urge que nos acerquemos a esta Madre del dolor, fuente de amor sin egoísmo, para captar el verdadero misterio del dolor. Por eso cuando la Iglesia le pide que nos haga sentir la fuerza del dolor, para asociarnos a su pena, añade:

"Haz que mi corazón arda en amor de Cristo Dios".

Esto es lo que necesitamos todos: mucho fervor para amar a Cristo, como lo amó Ella; hondo amor para penetrar hasta su Divino Corazón; inmenso amor para hacer nuestras sus penas, como Ella hizo suyos los dolores de Cristo y los nuestros.

Pero ante todo, hay que contemplar a Cristo como Dios. Si no lo miramos así, jamás podremos comprender el misterio y la realidad del dolor que desgarra a la existencia humana.

¿Qué puede hacer el hombre de nuestros días, por fuera tan celoso de su modernidad, y por dentro tan lleno de temores y angustias? Que acuda a la Madre de la Misericordia y del amor: a María, que por los profundos dolores que sufrió, es siempre la Madre de la bondad y de la gracia, que estará siempre dispuesta a acogernos maternalmente con misericordia, para librarnos de los peligros y llevarnos hasta el corazón amoroso de su Hijo.

El Secreto del Santo Rosario

El Secreto del Santo Rosario

Nosotros también. 
Y ¿qué decir del Beato Alano de la Rupe, restaurador de esta devoción? La Santísima Virgen lo honró varias veces con su visita para ilustrarlo acerca de los medios de alcanzar la salvación, convertirse en buen sacerdote, perfecto religioso e imitador de Jesucristo.
Durante las tentaciones y horribles persecuciones del demonio, que lo llevaban a una extrema tristeza y casi a la desesperación, Ella lo consolaba, disipando con su dulce presencia tantas nubes y tinieblas. Le enseñó el modo de rezar el rosario, lo instruyó acerca de sus frutos y excelencias, lo favoreció con la gloriosa cualidad de esposo suyo, y, como arras de su casto amor, le colocó el anillo en el dedo, y al cuello un collar hecho con sus cabellos, dándole también un rosario. El abad Tritemio, el docto Cartagena, el sabio Martín Navarro y otros hablan de él elogiosamente.
Después de atraer a la Cofradía del Rosario a más de cien mil personas, murió en Zwolle, Flandes, el 8 de septiembre de 1475. 
(De “El Secreto Admirable del Santísimo Rosario”, de San Luis M. Grignion de Montfort) 
Comentario: 
Nosotros también podemos ser los predilectos y esposos de María como lo fue el Beato Alano, basta para ello que recemos todos los días el Rosario y tengamos celo en propagarlo por todas partes, entonces la Virgen nos tomará como sus predilectos y estaremos seguros contra las fuerzas del Infierno, que no podrá hacer nada contra nosotros.
Debemos enamorarnos cada día más de María, y lo lograremos si rezamos todos los días una o varias coronas del Rosario, porque ese es el modo de entrar en el Inmaculado Corazón de María, y aprender a conocer sus secretos encantos, que han cautivado al mismo Dios.
Si Dios está enamorado de la Virgen por su belleza sin igual, pensemos ¡qué clase de belleza tendrá María!, ya que Dios conoce sobre belleza, y si está enamorado de la Virgen, es porque Ella es bellísima.
También nosotros enamorémonos de María, y seremos felices ya en este mundo. Y rezando el Rosario todos los días es como nos unimos cada día más estrechamente a la Virgen.

9.12.2011

Docenario guadalupano

Docenario guadalupano



Por el padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Santa María de Guadalupe, Madre, Cuna  y Bandera de México

 Estamos en el Mes de la Patria.
En esta ocasión con muchos dolores por las desgracias múltiples en el país como las de Monterrey, Torreón y otros lugares así como por las lluvias intensas y otras calamidades  por los temporales en varias ciudades y Estados de la república. Pedimos por todas las familias afectadas especialmente en estos días en que celebramos las fiestas del nacimiento de la Virgen, Su Santísimo nombre —el 12— y sus dolores, el 15. ¡Buenos dolores que le hemos causado desde 1921, ya como nación reconocida!  Hemos de reparar a nuestro país con la fuerza de su Hijo Amado y la que  Ella nos alienta a poner en obra.
Estamos contemplando a nuestra Madre como maestra de vida y acción, para que, conociéndola más , le abramos el corazón para que nos acerque a su Hijo amado. Queremos seguir aprendiendo de Ella a ser buenos discípulos y misioneros suyos. En esta ocasión vamos a reflexionar sobre el papel de María en México como Madre, Cuna y  Bandera de nuestro país para que esto nos disponga a ser mejores discípulos, misioneros y servidores  de nuestros hermanos. Por supuesto que son pinceladas que cada quien irá enriqueciendo dado que hay mucha riqueza en este tema y ya hemos tocado estos puntos en diferentes ocasiones.

Primera consideración: María se presentó  a Juan Diego y a su pueblo como Madre que estaba preocupaba por el bienestar de todos.
La Madre de México, Señora del Tepeyac, salió al encuentro de Juan Diego y su pueblo cuando la situación era insoportable para el mismo obispo recién nombrado. Como buena Madre vino a asistirlos personalmente ante las angustias y dolores, penas y aflicciones de todos ellos, como se lo dijo a Juan Diego (N.M.32). Así lo hizo Jesús en su tiempo. En estas situaciones dolorosas de nuestro país Ella nos sigue asistiendo y motivando para que hagamos lo mismo que Jesús y Ella han hecho por nosotros y así seamos  buenos discípulos y misioneros del Señor. Hagamos lo que esté de nuestra parte para levantar a México como Ella nos levanta y nos seguirá levantando siempre.
Jaculatoria  apropiada: Reina de la nación México te proclama;    Lazo de nuestra unión; Vida de nuestra Patria.

Segunda consideración: María educó como discípulos obedientes a San Juan Diego, al obispo y al pueblo  y así se logró su encargo.
La salvación que Dios nos ofrece, centrada en Cristo, nos puede llegar de muy diversas maneras; Él es el que nos convoca y capacita para que su plan de salvación llegue a todos. Pero requiere  de nuestra colaboración consciente, libre y animosa. El papel de los padres como educadores de las nuevas generaciones es intransferible, ellos lo tienen que hacer, no hay sustitutos. Por eso Dios nos envió a María como verdadera Madre a acunar al nuevo pueblo que nació bajo “Su protección, amparo, auxilio y defensa” (N.M. 28 ).  Confiemos que así nos seguirá ayudando, acunando, fortaleciendo, consolando… para que hagamos lo mismo con los más necesitados de amor, compasión y apoyo al estilo de lo que Ellos hacen por nosotros…

Tercera consideración: Con la entrega de las flores la Virgen se convirtió  en testigo privilegiado y fidedigno  de la misericordia de Dios.
 La Virgen selló su actuación materna de una manera sensible, cordial, comprometida. Al dar las flores al pueblo y al obispo, a través de Juan Diego, se comprometió con la verdad de Dios a continuar haciendo su servicio materno y promotor con el nuevo pueblo que Dios estaba engendrando a través de Ella. Gracias a Juan Diego, al obispo, a Juan Bernardino y muchos más esta tierra pudo dar su fruto como primicia de los pueblos de América Latina que seguirían el camino iniciado en México por Dios y por María. Agradezcamos este testimonio y hagamos lo que hoy nos corresponde a todos como verdaderos discípulos y misioneros de Jesús y de María.

Cuarta consideración: Nuestro pueblo aceptó y recibió a María como Madre, quien sirvió a México como cuna de una nueva raza a la que Dios ha comprometido…
 Lo que Dios y María hicieron con nuestro pueblo ha sido original y único. Ninguna otra nación de la tierra ha nacido bajo tales cuidados de Dios y de María; ni el pueblo de Israel porque Ella todavía no había nacido… Con razón el Papa Benedicto XIV en el siglo XVIII dijo al conocer el acontecimiento mexicano de la Virgen, la frase del salmo que siempre se había aplicado a Israel: “Dios no ha hecho cosa igual con ninguna otra nación” (Salmo 147, al finalizar). Juan Pablo II lo entendió tan claramente que la proclamó: Madre de las Américas: Del Continente y las islas… Sintámonos felices y responsables, para hacer un México digno, cordial y habitable para todos, como buenos hijos misioneros de Dios y de María.

 Quinta consideración: El pueblo mexicano desde hace siglos, conquistado por el amor de María, la eligió como su Bandera, y nosotros seguimos eligiéndola como Maestra de vida y Bandera de identidad mexicana y misionera.
 Desde los inicios del Acontecimiento Guadalupano,  como dice con devoción el Nican Mopohua,  “… toda esta ciudad, sin faltar nadie, se estremeció cuando vino a ver, a admirar su preciosa imagen…” (214). Esto ha sido real desde ese tiempo, el Virreinato, la Independencia, la época revolucionaria, la lucha Cristera y todavía sigue sucediendo continuamente en la Basílica del Tepeyac y en todos los lugares, casas, comercios, carreteras donde veneramos a nuestra gloriosa Madre,“ la Guadalupana, que ha demostrado que tanto nos ama”. Con razón tantas novenas, peregrinaciones, cantos y otras muchas expresiones  dedicadas a Ella. Pero nos falta asumir, como verdaderos discípulos del Señor y de María, nuestro compromiso  social por los más débiles… Ella será la que nos ayude, como Madre y Maestra, a despertar a nuestro pueblo dormido para un trabajo concientizador, dinámico y bien planeado que, enarbolándola como Bandera nacional, pueda llevar a México por caminos de paz, justicia y solidaridad para todos. Confiemos en Ella, en Jesús y en nosotros mismos, para hacerlo.

8.20.2011

Reflexión:

Reflexión: 

Cada vez que rezamos el Rosario, María viene a nosotros, a nuestra casa, a nuestra alma, y nos saluda afectuosamente, y nuestro corazón se llena de alegría.
Por eso tenemos que rezar muchos Rosarios, aunque más no sea para oír solamente el saludo amoroso de María.
Y recordemos que cuando nos decidimos a rezar el Rosario es porque María nos ha llamado a que lo recemos, ya que es Ella la que nos da la gracia actual para movernos a rezarlo.
Entonces siempre es María la que da el primer paso, como vemos aquí cuando visita a su prima Santa Isabel.
Así que cuando sintamos necesidad y deseos de rezar el Santo Rosario, sepamos que es porque María ha venido a tocar la puerta de nuestro corazón para que lo recemos, porque cuando nosotros pensamos en Ella, es porque Ella pensó primero en nosotros, y mientras lo rezamos y se lo ofrecemos con amor, entonces Ella sigue pensando en nosotros y nos favorece con toda clase de gracias y favores celestiales.

8.15.2011

La Asuncion de Maria



GRACIAS..POR..EXISTIR

8.01.2011

DULZURA DE LOS ÁNGELES

DULZURA DE LOS ÁNGELESde la liturgia bizantina
Dulzura de los ángeles, alegría de los afligidos,
abogada de los cristianos, Virgen madre del Señor,
protégeme y sálvame de los sufrimientos eternos.

María, purísimo incensario de oro,
que ha contenido a la Trinidad excelsa;
en ti se ha complacido el Padre, ha habitado el Hijo, y
el Espíritu Santo, que cubriéndote con su sombra,
Virgen, te ha hecho madre de Dios.

Nosotros nos alegramos en ti,
Theotókos;
tú eres nuestra defensa ante Dios.
Extiende tu mano invencible y aplasta a nuestros enemigos.
Manda a tus siervos el socorro del cielo.

7.13.2011

CORONILLA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

CORONILLA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Dígnate aceptar mis alabanzas, Virgen Santísima.
Dame fuerzas contra tus enemigos.
CORONA DE SANTIDAD
Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Bienaventurada eres, Virgen María,
que llevaste en tu seno al Señor y Creador del mundo;
engendraste al que te formó,
permaneciendo siempre virgen.
Regocíjate, Virgen María.
¡Regocíjate mil veces!
Dios te salve, María.
Oh Virgen Santa e Inmaculada,
no sé con qué alabanzas honrarte dignamente,
porque llevaste en tu seno
al que no pueden contener los cielos.
Regocíjate, Virgen María.
¡Regocíjate mil veces!
Dios te salve, María.
Muy hermosa eres, oh María,
no hay en ti mancha alguna.
Regocíjate, Virgen María.
¡Regocíjate mil veces!
Dios te salve, María.
Hay más virtudes en ti, Virgen María,
que estrellas en el cielo.
Regocíjate, Virgen María.
¡Regocíjate mil veces!
Gloria al Padre, y al Hijo...

CORONA DE PODER

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria a ti, Reina del universo:
condúcenos contigo a la felicidad del cielo.
Regocíjate, Virgen María.
¡Regocíjate mil veces!
Dios te salve, María.
Gloria a ti, Tesorera de las gracias del Señor;
danos participar en los dones de Dios.
Regocíjate, Virgen María.
¡Regocíjate mil veces!
Dios te salve, María.
Gloria a ti, Mediadora entre Dios y los hombres;
haz que sea más íntimo nuestro encuentro con Cristo.
Regocíjate, Virgen María.
¡Regocíjate mil veces!
Dios te salve, María.
Gloria a ti, Triunfadora sobre las fuerzas del mal;
sé nuestra piadosa guía por los senderos del evangelio.
Regocíjate, Virgen María.
¡Regocíjate mil veces!
Gloria al Padre, y al Hijo...

CORONA DE BONDAD

Padre nuestro.
Dios te salve, María.
Gloria a ti, Refugio de los pecadores;
intercede por nosotros ante el Señor.
Regocíjate, Virgen María.
¡Regocíjate mil veces!
Dios te salve, María.
Gloria a ti, Madre de los hombres;
enséñanos a vivir como hijos de Dios.
Regocíjate, Virgen María.
¡Regocíjate mil veces!
Dios te salve, María.
Gloria a ti, Alegría de los justos;
condúcenos contigo a las alegrías del cielo.
Regocíjate, Virgen María.
¡Regocíjate mil veces!
Dios te salve, María.
Gloria a ti, prestísima Ayuda nuestra en la vida y la muerte:
llévanos contigo al reino de los cielos.
Regocíjate, Virgen María.
¡Regocíjate mil veces!
Gloria al Padre, y al Hijo...

ORACIÓN

Dios te salve, María,
Hija de Dios Padre,
Madre de Dios Hijo,
Esposa del Espíritu Santo,
Templo augusto de la Santísima Trinidad.
Dios te salve, María,
Señora mía, mi tesoro, mi belleza,
Reina de mi corazón,
Madre, vida, dulzura
y esperanza mía queridísima,
–más aún– mi corazón y mi alma.
Soy todo tuyo, oh Virgen benditísima,
y todo lo mío es tuyo.
More en mí tu alma
para engrandecer al Señor.
More en mí tu espíritu
para regocijarme en Dios.
Oh Virgen fidelísima:
ponte como un sello sobre mi corazón,
para que en ti y por ti
permanezca fiel al Señor.
Concédeme, por tu bondad,
la gracia de contarme en el número
de los que amas, enseñas, diriges,
nutres y proteges como a hijos.
Haz que, despreciando por tu amor
todos los consuelos terrenos,
aspire continuamente a los bienes celestiales,
hasta que por medio del Espíritu Santo,
tu Esposo fidelísimo,
y de ti, Esposa suya fidelísima,
sea formado en mí Jesucristo, tu Hijo,
para gloria del Padre celestial.
R/. Amén.

7.12.2011

Confiando en María

Confiando en María

Le hemos costado mucho a María.
Le hemos costado mucho a María como para que Ella se desentienda de nosotros los hombres y nos deje a la deriva. Ella recuerda muy bien lo que sufrió su Hijo, el adorable Corazón de Jesús y su Inmaculado Corazón, en la crucifixión y luego de ella. Por eso si hay que confiar en Dios, sabiendo que nos ama porque entregó a su propio Hijo por nosotros; también debemos confiar en María, que entregó más que su propia vida, entregó a su mismo Hijo a la muerte por nuestra salvación. ¿Y pensamos que ahora María puede dejarnos de lado y no recordar que somos el precio de la Muerte de Jesús?
¡No desconfiemos de María! No hay que desconfiar de Dios, de su bondad infinita. Pero mucho menos debemos desconfiar de María, ya que en Ella no hay nada de terrible, sino que es toda dulzura y bondad para sus hijos descarriados.
Cada vez que María nos ve, Ella ve sobre nosotros la Sangre preciosa de Jesús, y por esa Sangre intercede por nosotros e interviene de mil maneras en nuestra vida para conducirnos al camino del bien, para llevarnos al Cielo.
Primero fallarán el Cielo y la Tierra, antes que nos falte la ayuda y gracia de María, nuestra Madre bendita.

Docenario guadalupano

Docenario guadalupano


Por el padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Discipulado y misión en el acontecimiento guadalupano. Celebrar con Jesús y María de Guadalupe. Celebraciones eclesiales.
En todas partes del mundo constatamos que los humanos hemos celebrado cantidad de hechos, signos, personas y hasta fechas de luto; no podemos vivir sin celebrar, sin celebrarnos. La condición humana nos lleva a la celebración con familiares, amigos, vecinos, parientes, en los sitios más diversos y a las horas más insospechadas. Celebrar es vivir. Dime con quiénes celebras y te diré qué tanto has aprovechado tu vida para vivir con más alegría…

En estos días de julio hay muchas celebraciones porque muchos niños, adolescentes y jóvenes terminan alguna etapa importante o simbólica de su vida, y la familia y las instituciones educativas invitan a celebrar estos sucesos. Al parecer, muchos esperamos celebrar algo en estas vacaciones. Entre las más esperadas son algunas festividades religiosas. En este mes acabamos de tener las del Sagrado Corazón de Jesús, el Inmaculado Corazón de María, Santo Tomás Apóstol y festejaremos algunos otros con sus fiestas especiales como las Pamplonadas de San Fermín en España, Santa María Magdalena y San Ignacio de Loyola, entre otras.

Nosotros, como jesuitas, además de la anterior celebraremos los 400 años de que fue aprobado por el Rey de España que se abriera un colegio de estudios superiores en Mérida el 16 de junio de 1611. Celebremos pues.

Sin embargo, no es todo felicidad; ya hemos visto las barbaridades cometidas aquí por el “paso deprimido” del Paseo Montejo que nos puso en verdadera depresión espiritual a muchísimos al constatar la brutalidad de los porros comprados para el caso. Roguemos por Mérida y por los causantes y responsables de semejante atropello. Por lo pronto contemplemos aspectos muy bellos de nuestra vida cristiana católica y Guadalupana para celebrarlos con alegría.

Primera consideración: Celebramos a Dios. La Sagrada Familia y sus celebraciones.

En nuestra vida hay ocasiones en que captamos que Dios es Dios, no cualquier persona. Es el caso de un nacimiento, una celebración bautismal o de la Eucaristía, de una ordenación sacerdotal… En Israel, las celebraciones religiosas eran el centro festivo del pueblo pues habían hecho una alianza especialísima con Dios como pueblo de “su propiedad…” y le dedicaban desde música y danzas como ofrendas en el templo de Jerusalén.


La Sagrada Familia participó, en su tiempo, en estas celebraciones para unirse al regocijo de su pueblo.

Unámonos a esta familia tan especial y demos gracias a Dios por tantos beneficios recibidos (Lc 2, 22-24 y 41-42). Jaculatoria apropiada: Celebremos a Dios, con alegría, unidos a nuestra Madre, María.



Segunda consideración: Jesús, sus Apóstoles y discípulos celebraban las fiestas tradicionales de Israel.

En las narraciones que nos ofrecen los evangelistas contemplamos cómo Jesús fue varias veces con sus Apóstoles y discípulos a Jerusalén. Estaban inculturados plenamente en la vida y celebraciones del pueblo elegido por Dios. Unámonos a ellos para celebrarlo (Lc 8, 1-3; Mt 21, 1-11).


Tercera consideración: La Gran Celebración Eucarística de Jesús en su tiempo. María y los Apóstoles, discípulos, herederos y misioneros transmisores de la celebración Eucarística del Señor. Para nuestra alegría y fortalecimiento espiritual, para quedarse entre y con nosotros, como lo prometió, el Señor Jesús instituyó el Sacramento de la Eucaristía para estar en una Pascua permanente entre nosotros. Sus Apóstoles continuaron esta maravillosa tradición. María misma participó en celebraciones eucarísticas de los Apóstoles en que comulgó el cuerpo y sangre del Señor a quien ella había dado vida. Imaginemos el gozo que tuvo en esas ocasiones y el mismo gozo del Señor al estar en su madre. Hoy seguimos celebrando su entrega, amor y sacrificio a favor nuestro y celebramos, también, su glorioso triunfo.


Participemos con Él, somos ahora nada menos que sus invitados, y a un amigo así no se le deja sin responder a la invitación (Lc 22, 7-20).


Cuarta consideración: El pueblo nahua, al que perteneció Juan Diego, en y con sus antiguas celebraciones religiosas, y otros pueblos mesoamericanos, con las suyas, fueron preparando las celebraciones cristianas en estos territorios.


Los ritos que usaron los antiguos mexicas y las variadas etnias vecinas celebraban de muchas maneras, y hasta con sacrificios humanos, al dios sol, al que, según ellos, los llenaba de vida y de regalos.


Establecieron también otras fiestas impresionantes en que todo el pueblo entero celebraba con regocijo los triunfos de sus dioses, los acontecimientos benéficos como la lluvia, la cosecha y hasta los muertos. Cuando llegaron los evangelizadores cristianos encontraron la tierra abonada para que aquellos pueblos y culturas entendieran el amor y la entrega de Cristo por nosotros y así conocieron y aceptaron el sentido de la Cruz, de las imágenes cristianas y tantas cosas más.


Alabemos la providencia divina que así lo dispuso.

Quinta consideración: Los pueblos indígenas, los españoles, los criollos y mestizos del altiplano mexicano celebraron con especiales fiestas la misión Mariana Guadalupana.


Gracias al Acontecimiento Guadalupano, con María como evangelizadora de Jesús y misionera suya, los indígenas comprendieron, en germen, su propia misión: tenían que ser discípulos y misioneros de Jesús y de María. Ante este hecho, los peninsulares, venidos de España, y sus descendientes comprendieron también la misión que Dios les daba y celebraron en grande estos sucesos, como consta en la Historia y el relato del Nican Mopohua(número 197-218).


Démosle gracias a Dios y a María por estos acontecimientos que nos invitan a celebrarlos con todo el corazón.

Textos bíblicos de apoyo: número 6, 22-27; 8, 5-16; 9, 1-5. 1Reyes, 8, 2-13; Hech 6, 1-7; 1Cor 11, 23-28; Heb 9, 1-9; Apoc 19, 1-10; 21, 22-27 y 22, 1-5.

Textos del Documento de Aparecida: 91, 92, 93, 99b; 258 a 265 y 549.


** Para la gloria de Dios y de Santa María de Guadalupe **

6.16.2011

Novena a la Reina DE LA PAZ

Novena a la Reina
de la Paz

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   
COMIENZA EL 15 DE JUNIO



Novena de Preparación al Aniversario de las Apariciones de la Reina de la Paz en Medjugorje 

¿Qué ofrecerle a Nuestra Señora para el Aniversario de sus apariciones?
¿Qué podríamos ofrecerle a la Santísima Virgen para el aniversario de sus apariciones? Esta es la pregunta que se hacen muchos peregrinos, y nosotros respondemos con otra pregunta:¿No sería el regalo más precioso que comenzáramos a vivir realmente sus mensajes?
El tema principal de los mensajes es el llamado a la paz y la reconciliación, pero Ella subraya a menudo que sólo podremos obtenerlas a través de la oración. Por eso es que Ella nos llama incesantemente a orar, a renovar la oración hasta que se convierta en gozo para nosotros, a orar con el corazón...
Hemos compuesto una sencilla novena con el profundo deseo de ofrecer algo especial a Nuestra Señora para este Aniversario, algo que una a todos sus hijos del mundo entero, algo que nos ayude a vivir sus mensajes.

¿Por qué una Novena?
La idea de la Novena proviene del Nuevo Testamento, cuando María y los Apóstoles, 40 días después de la Resurrección de Jesús, permanecieron en oración durante nueve días consecutivos. Oraron con un solo corazón y perseveraron en la oración, esperando la venida del Espíritu Santo, el Paráclito que les había sido prometido y quien los llenó "cuando se cumplió el tiempo de Pentecostés" (Hch 2,1). Desde entonces, las Novenas se han vuelto una práctica frecuente en la tradición de la Iglesia. También en Medjugorje, la Virgen nos llama: "Queridos hijos, ofrezcan novenas sacrificándose en aquello en lo que se sientan más apegados" (25 de julio de 1993).

¿Cómo rezar esta Novena?
Cada día está dedicado a orar por una intención especial. Rezamos por esta intención, meditando en los textos propuestos, por medio de los Misterios Gloriosos del Rosario. El primer texto es un pasaje del Evangelio, el segundo, un mensaje de Nuestra Señora de alguno de los aniversarios previos, y el tercero, un pasaje del Catecismo de la Iglesia Católica (CIC). Estos textos han sido elegidos para ofrecer un triple enfoque a la intención de la oración: el Evangelio, el enfoque mariano (por medio de los mensajes de Medjugorje) y la visión eclesial, para ayudar a la persona que guía la oración e introduce los Misterios. Los pasajes del Catecismo sobre la oración nos muestran la riqueza, la profundidad y la inmensidad de la experiencia de la oración cristiana, la cual nos recuerda la Virgen aquí en Medjugorje. La oración conclusiva reúne todas las intenciones de oración respecto a la intención del día.

Unidos hacia algo nuevo
Creemos que esta unión en la oración traerá una nueva experiencia del "amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado". Esta experiencia es siempre un nuevo comienzo, un paso a un nuevo nivel de existencia. Las guerras verdaderas, las guerras de nuestras dudas e incredulidades, pueden ser detenidas e incluso las leyes naturales pueden ser cambiadas a través de la oración. Esperamos sinceramente que nuestra oración en común, unidos en el Corazón de María por la victoria de su Corazón Inmaculado, obtendrán la conversión de nuestros corazones y nuestras vidas y constituirán además el regalo más precioso para Nuestra Señora.


Oraciones
Oración a la Reina de la Paz
Veni Creator Spiritus - Ven Espíritu Santo

Rezo de los Misterios Gloriosos Santo Rosario
Letanías de la Santísima Virgen
El Himno de Medjugorje

Rezo de la Novena
Primer día
Oramos por los Videntes
1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación
Jesús dijo a Sus discípulos: "Lo que ha sucedido es aquello de que Yo les hablaba cuando aún estaba con ustedes; que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos". Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: "Está escrito que el Mesías tenía que padecer y habría de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se habría de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios y el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto. Ahora yo les voy a enviar al que mi Padre les prometió. Permanezcan, pues, en la ciudad, hasta que reciban la fuerza de lo alto" (Lucas 24,44-49)

"Queridos hijos, hoy les doy gracias porque viven mis mensajes y con sus vidas dan testimonio de ellos. Sean fuertes, hijitos, y oren para que la oración les dé fuerzas y alegría. Sólo así cada uno de ustedes será mío y yo los guiaré por el camino de la salvación. Hijitos, oren y con sus vidas testimonien mi presencia aquí. Que cada día sea para ustedes un testimonio gozoso del amor de Dios. Gracias por haber respondido a mi llamado" (Mensaje del 25 de Junio de 1999)
«La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes» (San Juan Damasceno, f.o. 3,24). ¿Desde dónde hablamos cuando oramos? ¿Desde la altura de nuestro orgullo y de nuestra propia voluntad, o desde «lo más profundo» (Sal 130,14) de un corazón humilde y contrito? El que se humilla es ensalzado (cf. Lc 18,9-14). La humildad es la base de la oración. «Nosotros no sabemos pedir como conviene» (Rm 8,26). La humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de la oración; el hombre es un mendigo de Dios (cf. San Agustín, serm. 56, 6,9) (CIC: 2559)
4. Letanías de la Santísima Virgen
Oración conclusiva: Señor, Tú llamas a todos los cristianos a ser verdaderos testigos de Tu vida y de Tu amor. Hoy, Te damos gracias de manera especial por los videntes y por su misión de dar testimonio de los mensajes de la Reina de la Paz. Te presentamos todas sus necesidades. Rogamos por cada uno de ellos en lo personal para que Tú estés cerca de ellos, a fin de que puedan crecer incesantemente en la experiencia de Tu poder. Te pedimos que los conduzcas a una oración cada vez más profunda y humilde, mientras siguen dando testimonio de la presencia de Nuestra Señora en Medjugorje. Amén.

Primer día
Oramos por los Videntes
1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario
Textos para la Meditación
    
Jesús dijo a Sus discípulos: "Lo que ha sucedido es aquello de que Yo les hablaba cuando aún estaba con ustedes; que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos". Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: "Está escrito que el Mesías tenía que padecer y habría de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se habría de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios y el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto. Ahora yo les voy a enviar al que mi Padre les prometió. Permanezcan, pues, en la ciudad, hasta que reciban la fuerza de lo alto" (Lucas 24,44-49)
     "Queridos hijos, hoy les doy gracias porque viven mis mensajes y con sus vidas dan testimonio de ellos. Sean fuertes, hijitos, y oren para que la oración les dé fuerzas y alegría. Sólo así cada uno de ustedes será mío y yo los guiaré por el camino de la salvación. Hijitos, oren y con sus vidas testimonien mi presencia aquí. Que cada día sea para ustedes un testimonio gozoso del amor de Dios. Gracias por haber respondido a mi llamado" (Mensaje del 25 de Junio de 1999)

     «La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes» (San Juan Damasceno, f.o. 3,24). ¿Desde dónde hablamos cuando oramos? ¿Desde la altura de nuestro orgullo y de nuestra propia voluntad, o desde «lo más profundo» (Sal 130,14) de un corazón humilde y contrito? El que se humilla es ensalzado (cf. Lc 18,9-14). La humildad es la base de la oración. «Nosotros no sabemos pedir como conviene» (Rm 8,26). La humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de la oración; el hombre es un mendigo de Dios (cf. San Agustín, serm. 56, 6,9) (CIC: 2559)

4. Letanías de la Santísima Virgen

Oración conclusiva: Señor, Tú llamas a todos los cristianos a ser verdaderos testigos de Tu vida y de Tu amor. Hoy, Te damos gracias de manera especial por los videntes y por su misión de dar testimonio de los mensajes de la Reina de la Paz. Te presentamos todas sus necesidades. Rogamos por cada uno de ellos en lo personal para que Tú estés cerca de ellos, a fin de que puedan crecer incesantemente en la experiencia de Tu poder. Te pedimos que los conduzcas a una oración cada vez más profunda y humilde, mientras siguen dando testimonio de la presencia de Nuestra Señora en Medjugorje. Amén.
Oraciones

Oración a la Reina de la Paz
     ¡María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la Paz! Tú viniste a nosotros para llevarnos a Dios. Alcánzanos la gracia de no sólo decir: "¡Hágase en mí según Tu voluntad!", sino vivirla tal como tú lo hiciste. Ponemos en tus manos nuestras manos, a fin de que puedas conducirnos a Jesús en medio de todas las aflicciones y pesares. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.
Rezar el Credo, 7 Padrenuestros, 7 Avemarías y 7 Glorias

Veni Creator Spiritus - Ven Espíritu SantoVen, Creador, Espíritu amoroso,
ven y visita el alma que a ti clama
y con tu soberana gracia inflama
los pechos que creaste poderoso.

Tú que abogado fiel eres llamado
del Altísimo don, perenne fuente
de vida eterna, caridad ferviente,
espiritual unción, fuego sagrado.

Tú te infundes al alma en siete dones,
fiel promesa del Padre soberano;
tú eres el dedo de su diestra mano,
tú nos dictas palabras y razones.

Ilustra con tu luz nuestros sentidos,
del corazón ahuyenta la tibieza,
haznos vencer la corporal flaqueza,
con tu eterna virtud fortalecidos.

Por Ti, nuestro enemigo desterrado,
gocemos de paz santa duradera,
y, siendo nuestro guía en la carrera,
todo daño evitemos y pecado.

Por Ti al eterno Padre conozcamos,
y al Hijo, soberano omnipotente,
y a Ti, Espíritu, de ambos procedente,
con viva fe y amor siempre creamos. Amén.

Ven Espíritu Santo, llena los corazones de Tus fieles y enciende en ellos el fuego de Tu amor.
Envía, Señor, Tu Espíritu y todo será creado.
Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos:
Oh Dios, que con la luz del Espíritu Santo enseñas a Tus fieles a conocer la verdad, concédenos conocerla en el mismo Espíritu y gozar siempre de sus consuelos. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

Letanías de la Santísima VirgenSeñor, ten misericordia de nosotros
Cristo, ten misericordia de nosotros
Señor, ten misericordia de nosotros
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
Dios, Padre Celestial, ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros
Trinidad Santísima, un solo Dios, ten misericordia de nosotros
Santa María, ruega por nosotros
Santa Madre de Dios,  ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes,  ruega por nosotros
Madre de Jesucristo,  ruega por nosotros
Madre de la Divina Gracia,  ruega por nosotros
Madre de la Iglesia,  ruega por nosotros
Madre purísima,  ruega por nosotros
Madre castísima, ruega por nosotros
Madre virginal,  ruega por nosotros
Madre inmaculada,  ruega por nosotros
Madre incorrupta,  ruega por nosotros
Madre amable,  ruega por nosotros
Madre admirable,  ruega por nosotros
Madre del buen consejo,  ruega por nosotros
Madre del Creador,  ruega por nosotros
Madre del Salvador,  ruega por nosotros
Virgen prudentísima,  ruega por nosotros
Virgen digna de veneración,  ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza,  ruega por nosotros
Virgen poderosa, ruega por nosotros
Virgen clemente,  ruega por nosotros
Virgen fiel,  ruega por nosotros
Espejo de justicia,  ruega por nosotros
Trono de la eterna sabiduría,  ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría,  ruega por nosotros
Vaso espiritual de elección,  ruega por nosotros
Vaso precioso de la gracia, ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción,  ruega por nosotros
Rosa mística,  ruega por nosotros
Torre de David,  ruega por nosotros
Torre de marfil,  ruega por nosotros
Casa de oro,  ruega por nosotros
Arca de la Alianza,  ruega por nosotros
Puerta del cielo,  ruega por nosotros
Estrella de la mañana,  ruega por nosotros
Salud de los enfermos,  ruega por nosotros
Refugio de los pecadores,  ruega por nosotros
Consuelo de los afligidos,  ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos,  ruega por nosotros
Reina de los Ángeles,  ruega por nosotros
Reina de los Patriarcas,  ruega por nosotros
Reina de los Profetas,  ruega por nosotros
Reina de los Apóstoles,  ruega por nosotros
Reina de los Mártires,  ruega por nosotros
Reina de los Confesores,  ruega por nosotros
Reina de las Vírgenes,  ruega por nosotros
Reina de todos los Santos,  ruega por nosotros
Reina concebida sin pecado original,  ruega por nosotros
Reina elevada al cielo,  ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario,  ruega por nosotros
Reina de la Familia,  ruega por nosotros
Reina de la Paz,  ruega por nosotros
C. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Perdónanos, Señor.
C. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Escúchanos, Señor.
C. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Ten misericordia de nosotros.

Bajo Tu amparo nos acogemos,
Santa Madre de Dios:
no desprecies las súplicas
que te dirigimos en nuestra necesidad,
antes bien, líbranos siempre de todos los peligros,
oh Virgen gloriosa y bendita.
C. Ruega por nosotros y por nuestro Santísimo Padre, el Papa ... El Señor lo bendiga y lo conserve, lo haga feliz en esta tierra y no lo entregue en manos de sus enemigos.
R. Amén.  
Oremos: Te suplicamos, Señor, que derrames Tu gracia en nuestras almas para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la Encarnación de Tu Hijo Jesucristo, por Su Pasión y Cruz, seamos llevados a la gloria de Su Resurrección.
Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor.
R. Amén.

¡Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra! ¡Dios te salve! A ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suplicamos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
C. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
 
 
El Himno de Medjugorje(Traducción del P. Tiberio Munari)
Hoy venimos, buena Madre
de lugares diferentes,
a traerte nuestras penas
y plegarias muy fervientes.

Dulce Reina de la Paz,
tu sonrisa nos consuela,
tu mensaje, oh María,
el amor de Dios revela.


"Sepan todos, hijos míos,
que los amo inmensamente,
y por eso con ustedes
tanto quiero estar presente".

Dulce Reina...
Gracias Madre y Reina nuestra
escogida creatura;
oh María, de Dios eres
sacramento de ternura.

Dulce Reina...
Virgen digna de alabanza,
Tú me ayudas, Tú me guías,
en Ti tengo mi esperanza,
Tú me guardas noche y día.

Dulce Reina...
Tu insistencia con nosotros
de que hagamos oración,
razón tiene que alcancemos la gran paz del corazón.

Dulce Reina...
Poderosa, victoriosa,
sin mancilla, Virgen Santa,
de Dios Hija, Madre, Esposa,
satanás de ti se espanta.

Dulce Reina...
Dulce Madre, Virgen pura,
serás siempre mi ilusión;
y por eso te consagro,
alma, cuerpo y corazón.

Dulce Reina...

Novena a la Reina

6.02.2011

El Invento del Rosario

El Invento del Rosario

La Virgen en el cielo se paseaba muy preocupada por todos sus hijos del mundo. Los veía confundidos, equivocados y hasta alejados de Dios.
Como misionera por excelencia buscaba una solución. Un buen día mirando hacia la tierra, encontró un fraile llamado Domingo de Guzmán, el fundador de la Orden de Predicadores, o sea, los Dominicos y las Dominicas.
Pero este fraile no podía dormir pensando en la cantidad de personas que no conocían la Verdad, que es Dios mismo. Sufría por todos los que no amaban a la Madre de Dios. Pasaba horas y horas de rodillas frente al sagrario orando: ¿Qué hago para salvar las almas? Y rogaba a su madre del cielo, una vez y otra vez, dale y dale...
Oró con tanta fuerza que la Virgen se asomó a la ventana del cielo, y de repente ¡sonrió fascinada! Más de un ángel brincó de gusto al ver a la Virgen bailando tan contenta.
Fue que el Espíritu Santo le había soplado la idea para que hasta en el último rincón del mundo, por los siglos de los siglos se alabara a Dios y a su Madre (esto pone feliz a Jesús).
Enseguida la Virgen cargó al Niño Dios y apareció justo delante de Domingo mientras él seguía rezando. Le pidió que extendiera sus manos y se sacó del corazón el gran regalo para toda la humanidad: EL ROSARIO.
Y en un diálogo fabuloso unieron Padrenuestro, Ave María y Gloria y ordenaron los misterios de la vida de Jesús en: misterios de gozo, misterios de dolor, misterios de gloria. Entonces le dijo la Virgen del Rosario: Enséñale esto a todo el mundo. Ve y predica porque Dios te ha elegido para este ministerio.
Así fundó Domingo el rosario, resumen del Evangelio salido del corazón de María. Fue por los caminos alabando, bendiciendo, predicando y enseñando a ser apóstoles con el rosario.
Desde entonces han pasado 800 años y el rosario sigue siendo la fuerza misionera de la Iglesia.
SEÑOR DANOS SACERDOTES SANTOS

5.26.2011

flores del 20 al 27 de mayo

Flor del 20 de mayo: María Corredentora

Meditación: Llegaron los días del Calvario para el Hijo, el Cristo…y también para la Madre. Cristo se entrega, María se entrega y entrega al Cordero de Dios en oblación de amor. ¡Qué dolor!. La Madre sigue el rastro de la Santa Sangre en la calle de la amargura, el Gólgota. Busca en su Dulce Jesús la preciosa mirada del Niño que alguna vez acunaba. El Cristo, su Cristo es una sola Llaga…y la miraba…su Corazón traspasado, también Sangre derramaba al ver la tragedia Sagrada, veía los Clavos como taladraban aquellas Manos que un día la acariciaban…y aquellos Pies que tanto caminaron sanando y santificando la tierra seca fruto del pecado. Ella que escuchó Sus primeras Palabras también las últimas escuchaba…y Su última mirada…a Su Madre amada sólo Amor confesaba…Su último latido, el de su Niño que había perdido. El Padre le pidió lo que Abraham ofreció, pero Ello tomó ese cáliz y lo bebió hasta el final. Perdón María porque sola te dejamos, porque no queremos nuestro pequeño calvario, perdón por preferir sólo vivir para mí, lleno de egoísmos y de vacíos, perdón por decir que mi cruz es pesada, si tú por mí haz sido también clavada…clavada espiritualmente la Madre, clavado en Su Cruz el Hijo, y todos esos Clavos debieron ser míos.

Oración: ¡Oh María Dolorosa, Oh Madre Corredentora!. Hazme un alma piadosa que esté junto a tí en el Calvario y permíteme participar del dolor de la Cruz para ser como tú, para asemejarme al Rey, y así poderlo ver. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Meditar sobre nuestro destino de corredención junto a la Madre, que nos enseña el camino de la Cruz y nos invita a recorrerlo junto a Su Hijo, Jesús, como Ella lo hizo.


Flor del 21 de mayo: María en la Resurrección
Meditación: María en la soledad, María en el dolor esperaba en la Resurrección la promesa del Señor. Ella era dueña de toda fortaleza, con su Corazón enllagado esperaba el cumplimiento de lo por su Hijo anunciado. No tenia una fe débil, como la de los apóstoles, Ella creía que su Hijo resucitaría. En el dolor, la esperanza…en el dolor, la fe…en el dolor, sólo buscarlo a El. Oh alma mía, si alguna vez te agobia el peso de la cruz, confía en las delicias de la Divina Bondad, que Ella te consolará, te abrazará, te hará esperar segura de que Dios jamás te abandonará y te la hará más llevadera, anticipando los regalos eternos que se nos reservan en el Paraíso.

Oración: ¡María fortaleza de toda agonía, María esperanza mía!, fortaléceme en la fe y en la esperanza también, seguro de que al Rey me haréis ver. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Meditar y hallar el dolor y el temor de este día, y entregarlo a María confiado en que será Ella la que intercederá ante su Hijo para que El se haga cargo de nuestra vida.


Flor del 22 de mayo: María esperando el Espíritu Santo
Meditación: Reunida en Jerusalén, María aguardaba junto a los apóstoles la venida del Espíritu Santo, y lo hacia orando. Ella, que tenía en sí la plenitud de todos los Dones, se refugió en el apostolado, en piadoso retiro para unir su oración a la de los apóstoles. “A cada cual ha dado Dios cargo de su prójimo” dice el apóstol. La oración y el amor nos señalan a Dios como signo de vida interior y santificación, darse por los demás y orar, por los vimos y muertos, por los justos y pecadores, por los conocidos y los que nunca hemos visto, por los que te quieren bien y te quieren mal. ¡Ora y a Dios escucharás!.

Oración: ¡Oh María, la que en Dios siempre confía, oh María, Reina mía!, alcánzame el don de la piedad y enséñame a todo dar, para así con Dios hablar. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Borrar el propio ego, vaciarse interiormente y preparar nuestra alma para que sea un refugio en el que pueda anidar el Espíritu Santo.


Flor del 23 de mayo: María, la alegría del Pentecostés
Meditación: El gran día del Pentecostés llegó y el Espíritu Divino descendió cubriendo a todos con el Fuego del Amor y la Purificación, de Dones los llenó y María llena de alegría vio a los discípulos de su Divino Hijo así bendecidos. Espiritual alegría debe tener toda alma, cuando vea descender Gracias del Cielo sobre sus hermanos, anticipando para Gloria de Dios y bien de la Iglesia, la gran Fiesta.

Oración: ¡Oh Virgen Santa, Madre de alabanza, que descienda sobre todos tus hijos el Espíritu Divino, para que seamos guiados por El y veamos al Rey!. Amén.

Repetir tres veces: Ven Espíritu Santo, ven, por medio de la poderosa intercesión del Corazón Inmaculado de María, Tu Amadísima Esposa, ven.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Invocar a través del Inmaculado Corazón de María, Esposa del Espíritu Divino, la venida del Santo Espíritu sobre nosotros.


Flor del 24 de mayo: María Auxiliadora de los Cristianos
Fiesta de María Auxiliadora

Meditación: “Todos estaban unidos, insistiendo en la oración, con María la Madre de Jesús” (Hechos 1,14). María siempre ha estado presente en todas las persecuciones de la Iglesia, por su ayuda en Lepanto protegió milagrosamente a toda la cristiandad, incluyéndola San Pío X en las Letanías. También es el auxilio de la Iglesia del silencio, ya que todo cristiano fiel “padecerá persecución” (Segunda carta a Timoteo 3,12), pero “de los perseguidos por causa de la Justicia es el Reino de los Cielos” (Mateo 5,10). ¿Defendemos a Cristo y Su Doctrina con la voz, con el corazón y con nuestra labor, o sólo tenemos un corazón tibio y poco digno?. Seamos soldados valientes, enamorados de Jesús y María, quien como Capitana nos defenderá con la Espada de la Justicia y el Manto de la Verdad. Y a través de Ella el Espíritu con Sus Alas nos cubrirá y nada nos pasará.

Oración: ¡Oh María auxilio de los cristianos!, cúbrenos con tu Manto de toda amenaza física y espiritual, para así poder luchar por la Patria Celestial. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Auxiliar a un hermano cercano que esté en dificultad física o espiritual, dando testimonio mediante ésta obra de misericordia de la fe en Cristo a través de Su Madre.


Flor del 25 de mayo: María, refugio de los pecadores
Meditación: Yo pecador, yo que me olvido de Dios, yo que no llevo Su Voz y no doy amor, ¿por qué reclamo obtendré los favores del Señor?. Les puedo responder que por los de la Madre del Juez, ya que la Santa Palabra nos señala “si alguno peca, tenemos un intercesor, ante el Padre: Jesucristo” (Primera carta de Juan 2,1), y El nos dejó Su Madre Santa como Abogada para defender a sus hijos del enemigo y evitar el martirio eterno de no ver el Cielo. Toda alma esforzada que busca este Santo Refugio será protegida y enriquecida conservando la verdadera Vida.

Oración: María refugio de los pecadores, Madre de los confesores, llena de misericordia, escóndenos en tu Corazón para que sólo seamos fieles a vos y al Señor. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Realizar una buena confesión con el firme propósito de llegar a la pureza y humildad de María, para fortalecerme en Ella y no volver a caer.


Flor del 26 de mayo: María, salud de los enfermos
Meditación: María ama, María consuela y cubre con su Manto de amor, otorgando la curación del alma y del cuerpo a sus hijos enfermos. Intercede ante el Señor para nuestra sanación. Sino siempre se cura el cuerpo, es porque no nos conviene, pero María nos ayuda y conforta aliviando el dolor y sanándonos el alma con sus bellas lágrimas.

Oración: María salud de los enfermos, no sólo del cuerpo, sino de todos los que no tenemos un corazón bueno. Madre de todos los dolores, de los más atroces, sánanos en cuerpo y alma para que prestemos a Dios alabanza. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Orar a María por la salud de un enfermo, pidiendo su poderosa intercesión para su sanación física y espiritual.


Flor del 27 de mayo: María Rosa Mística
Meditación: ¡Quien puede dejar de admirar la perfección de la Rosa que el Señor nos dio!. De pequeña un capullo tierno bajado del Cielo que guardaba silencio y era la alegría de los que con Ella vivían. Al Templo la entregaron no sabiendo que Ella era un Templo Sagrado. Llena de pureza crecía, y aquella Virgen Bendita a Dios le consagraba su vida, sin advertir que el Señor su alma inmaculada miraba, haciéndola Su Esposa amada. La Rosa más hermosa se abría y en su corola escondido estaría el Mesías. Nueve meses los perfumes de aquella Flor abrigarían al Redentor, para darle permanentemente su amor como eterna oblación. Aquella pequeña Rosa excelsa nos guía como Rosa Mística, pues es María Madre de la Iglesia.

Oración: ¡Oh María Rosa Mística, preciosísima!. Muéstranos la pureza de corazón para agradar a Dios como lo hiciste vos, y haznos templos perfectos del Espíritu Santo para que seamos por El guiados. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Colocar en cada hogar un pequeño altar consagrado a María, como regalo a Su Hijo que busca que la amemos como El la ama.

El Rosario y la Cruz.

El Rosario y la Cruz.

Con la corona del Rosario en una mano y en la otra el estandarte del Crucificado, luchad en la fase decisiva de la batalla.
(Mensaje de la Virgen al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano)
Comentario:
Estamos entrando en plena batalla contra el demonio y sus ángeles. Nosotros, a las órdenes de la Mujer vestida de Sol, debemos usar un arma terrible al demonio y sus secuaces, y esta arma es el Santo Rosario, puesto que con ella logramos derribar una parte del reino del mal, cada vez que lo rezamos bien. Por eso no debemos perder tiempo en vanas actividades improductivas o en reuniones infructuosas, sino que este es tiempo de oración, es tiempo de rezar más Rosarios, con mayor intensidad y más frecuentemente, porque la victoria depende de nuestra oración, ya que María usará toda la fuerza que le viene de nuestros Rosarios bien rezados, para aplastar la cabeza a la serpiente maldita.
San Luis María Grignion de Monfort, en su Tratado, profetiza claramente sobre los hombres que vendrían, que serían los Apóstoles de los Últimos Tiempos, y que tendrían en una mano la Cruz y en la otra mano el Santo Rosario. Pues bien, esos hombres y mujeres somos nosotros que, actualmente estamos en medio de esta refriega que irá recrudeciendo cada vez más, y por ello tenemos que rezar el Rosario y debe ser él el refugio de nuestras almas, el medio por el que tomemos fuerzas y ánimo para vencer a todos los enemigos.
Con el sufrimiento y la oración, venceremos al Maligno.

5.25.2011

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