5.05.2014

Flor del 7 de mayo: Madre amable


Flor del 7 de mayo: Madre amable


Meditación:
“Cómo se me concede que venga a mí la Madre de Mi Señor” (Lucas 1,43). María es diligente y amorosa, consuela, ayuda, fortalece, sirve…igual que su Hijo. “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”. A cada uno pedirá Dios cuenta de nuestros prójimos; nadie está tan aislado que pueda labrarse, abstrayéndose de toda otra alma, su propia salvación. Busquemos dar amor, consolando afligidos, visitando enfermos, corrigiendo con dulzura a los que se equivocan, siendo a semejanza de María con humildad y amor testimonios del Amor. “Ora y labora”.

Oración: ¡Oh tierno Corazón de María!. Haz que tus hijos demuestren a todos lo que es el Amor, lo que es el Señor en nosotros, para servir y siempre decirte si. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Procurar ser amable con los demás.

flor del dia 6





Meditación: “Alégrate, la llena de Gracia, el Señor está contigo” (Lucas 1,28). Gracia plena, es María; siempre estuvo llena de Gracia, por lo que no tiene mancha de pecado. Nunca se halló privada de la Gracia sobrenatural y santificante de Dios, pues Ella sería el Vaso Puro que llevaría al mismo Dios. Así se presentó en Lourdes como la Inmaculada Concepción, título que por Dogma la misma Iglesia le había reconocido.

Oración: ¡Oh María, Gracia plena!. Permítenos que nos alegremos con vos ya que el Señor te eligió y nos regaló tu Corazón, para que pongamos en El el nuestro como ofrenda al Dios Eterno. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Cómo debo guardar la pureza de pensamientos y de obras.

Flor del 5 de mayo: Madre de la Divina Gracia

Flor del 5 de mayo: Madre de la Divina Gracia
Fiesta de Nuestra Señora de la Gracia



Meditación:
“Mujer, ahí tienes a tu hijo, después dijo al discípulo, he ahí a tu Madre” (Juan 19,26-27). Madre no sólo adoptiva sino que nos da la Vida, nos da a Cristo, más exactamente nos da la gracia santificante, la vida sobrenatural, algo físico y real que consiste en la unión con Cristo.

Oración: ¡Oh Madre de la Divina Gracia, que nos llevas a la Vida!. Muéstranos como Manantial de Gracia el camino hacia la verdadera Patria. Tu, llena de Gracia, sed la Salvación de nuestras pobres almas. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Poner los medios para estar en gracia de Dios
.

5.03.2014

Flor del 4 de mayo: Madre de Cristo

Flor del 4 de mayo: Madre de Cristo


Meditación:
“De Ella nació Jesús, llamado el Cristo” (Mateo 1,16). Jesús significa Salvador, y es el Cristo, es decir el Ungido, el Mesías enviado por Dios para la Salvación de Su pueblo. Y Su Madre, Madre de Cristo, del Ungido, ha sido asociada a Su Empresa Redentora. Ella es Corredentora con su amor y su dolor. También Cristo nos llama a cada uno a participar en Su grandiosa Empresa de salvar a todos los hombres.

Oración: ¡Oh Madre de Dios, oh Madre del dolor!. Como Corredentora que sos, imprime en nuestro corazón las Llagas del Señor, para participar de la Fiesta de la Salvación. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día:Examinar y renovar mi consagración a Cristo y a Su Sagrado Corazón.

5.01.2014

Flor del 2 de mayo: Lirio Perfecto de Dios

Flor del 2 de mayo: Lirio Perfecto de Dios

Meditación:
“Hágase en mi según Tu Palabra”. “El que haga la Voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Marcos 3,35). María cumplió como nadie la Voluntad de Dios. Esto vale más que todos los demás dones suyos, sean cualidades humanas o gracias espirituales. Del mismo modo, por cumplir la Voluntad del Padre, Jesús sufre Su Pasión y Muerte, alcanzándonos la Redención.

Oración: ¡Oh María, Preciosísima, Cáliz de Amor!. Te ofrecemos nuestro corazón para que lo guardes junto a vos, uniéndolo al de tu Hijo Dios, como entrega de amor. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Prontitud y alegría para el trabajo, empezando por levantarme sin pereza y agradeciendo a Dios por un nuevo día.






4.30.2014

Oración Inicial para el Mes de María

 
Oración Inicial para el Mes de María
¡Oh María!, durante el bello mes a Ti consagrado, todo resuena
 con tu nombre y alabanza. Tu santuario resplandece con nuevo
 brillo, y nuestras manos te han elevado un trono de gracia y de
 amor, desde donde presides nuestras fiestas y escuchas nuestras
 oraciones y votos.
 Para honrarte, hemos esparcido frescas flores a tus pies, y adornado
 tu frente con guirnaldas y coronas. Mas, ¡Oh María!, no te das
 por satisfecha con estos homenajes. Hay flores cuya frescura y
 lozanía jamás pasan, y coronas que no se marchitan. Éstas son
 las que Tú esperas de tus hijos, porque el más hermoso adorno
 de una madre es la piedad de sus hijos, y la más bella corona que
 pueden depositar a sus pies, es la de sus virtudes.
 Sí, los lirios que Tú nos pides son la inocencia de nuestros
 corazones. Nos esforzaremos, pues, durante el curso de este mes,
consagrado a Tu gloria, ¡Oh Virgen Santa!, en conservar nuestras
 almas puras y sin manchas, y en separar de nuestros pensamientos,
 deseos y miradas aun la sombra misma del mal.
La rosa, cuyo brillo agrada a Tus ojos, es la caridad, el amor a
 Dios y a nuestros hermanos. Nos amaremos, pues, los unos a los
 otros, como hijos de una misma familia, cuya Madre eres, viviendo
 todos en la dulzura de una concordia fraternal.
 En este mes bendito, procuraremos cultivar en nuestros corazones
 la humildad, modesta flor que te es tan querida, y con tu auxilio
 llegaremos a ser puros, humildes, caritativos, pacientes y resignados.
 ¡Oh María!, haz producir en el fondo de nuestros corazones todas
 estas amables virtudes; que ellas broten, florezcan y den al fin
 frutos de gracia, para poder ser algún día dignos hijos de la más
 Santa y la mejor de las Madres.
 Amén.

Flor del 1 de mayo: Santa María

Flor del 1 de mayo: Santa María
Fiesta de San José Obrero, su castisimo esposo.

Meditación: “El nombre de la Virgen era María” (Lucas 1,27). Según la tradición cristiana a la Santísima Virgen le impusieron ese nombre por especial designio de Dios, significando en arameo Señora, en hebreo Hermosa y en egipcio Amada de Dios.
...
Oración: ¡Oh hermosa Señora, nos alegramos en tu Hijo Resucitado ya que Dios te ha amado tanto para hacerte Hija del Padre, Esposa del Espíritu Santo y Madre de Su Hijo!. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Hacer un especial examen de conciencia por la noche, antes de ir a dormir.

4.14.2014

AVE MARIA DOLOROSA


María Madre Misericordiosa

María Madre Misericordiosa 

María nos espera.
 
En la parábola del hijo pródigo no se habla de la madre, sino sólo del Padre, que tenía dos hijos.
Algunos autores dicen que quizás la madre habría muerto, porque si la madre hubiese estado viva, el hijo menor no se habría alejado de la casa.
La madre sería la figura de la Virgen. Y si el padre de la parábola esperaba tan ansiosamente a su hijo, ¡cuánto más la madre lo hubiera esperado!
Y así sucede con la Santísima Virgen cuando uno de nosotros, por el pecado, se aleja de la casa paterna, del rebaño de Dios. Ella lo espera ansiosamente y lo cuida como un ángel de la guarda, incluso cuando el hijo todavía está lejos por el pecado, la Virgen va con él a todas partes y no le deja solo.
¡Qué dulzura que es María! Porque Ella bien conoce la naturaleza del hombre, que está inclinado al pecado, y que el demonio aprovecha para tentarlo y precipitarlo muy bajo. Pero la Virgen no abandona al pecador, y lo sigue en los lugares más extraños, y es Ella la que le inspira el arrepentimiento y el volver a los brazos de Dios por medio de una sincera y completa confesión con el sacerdote.
No dudemos de que María está siempre con nosotros, tanto si vivimos en gracia de Dios, como si estamos en pecado mortal, porque la Virgen es la Madre de la Misericordia, y donde hay miseria, allí está Ella.

3.12.2014

Docenario Guadalupano

Docenario Guadalupano
El Hijo de Santa María de Guadalupe, el Salvador
 Miércoles, 12 de marzo de 2014 -
  
Por Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita
Estamos en un mes mariano por excelencia al considerar que en este mes fue la anunciación a María y la encarnación del Señor. Además, la fiesta de su amado esposo San José.
Es para todas las mujeres su mes; las felicitamos con nuestro cariño y les deseamos que sean como Ella y encuentren en sus esposos el apoyo que Ella encontró en San José. Y en sus hij@s, todo el cariño, agradecimiento y solidaridad que se merecen, como lo hizo Jesús con su Madre…
Las reflexiones serán muy esbozadas, solamente para que cada quien investigue, ore, consulte, goce, piense… Las citas son para que se lean después de cada enunciado.

Primera consideración: En el inicio de nuestra historia Dios promete que “Alguien, de la descendencia de la mujer, aplastará la cabeza de la serpiente…” (Gen 3, 1-15).
Esta Alianza la ratifica con Moisés (Ex 3, 1-15). Gocemos el amor de Dios al comprometerse con nosotros, aun siendo tan pecadores… Jaculatoria apropiada: “Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; Tú solo eres Santo, y todas las naciones vendrán y se postrarán ante Ti” (Apoc 15, 3-4).

Segunda consideración: Dios hace Alianza con Abraham, a quien le promete que su descendencia será bendecida en abundancia. De ella vendrá el Mesías… (Gen 17, 1-8). La Alianza y los ofrecimientos de Dios para nosotros son increíbles, adoremos su poder, su benevolencia…

Tercera consideración: El prometido a Isaac, Jacob, David, del que hablaron los profetas, será quien libere al pueblo de Dios, el mismo Jesús… (Gen 28, 10-22; 1 Sam 16, 1-13 ). De la familia humana, de un pequeño pueblo, de un pastor sin futuro vendrá el Esperado de las naciones, el que hará la unidad en sí de todos los pueblos. Consideremos que seremos de su misma familia…

Cuarta consideración: María es anunciada por el arcángel Gabriel de parte de Dios para decirle que será la Madre del Hijo de Dios y Salvador nuestro, Jesucristo (Lc 1, 26-35). El Hijo de Dios, su predilecto, vendrá virginalmente de una jovencita, aldeana de Nazaret, que será la Mujer por excelencia de toda la creación. Alabemos a Dios por haber hecho maravillas en Ella. La aclamamos, y a Dios mismo, con su mismo cántico, el Magnificat (Lc 1, 46-55).

Quinta consideración: El mismo Jesús es presentado en México por Santa María de Guadalupe como el anunciado y esperado en esta región del planeta como el Gran Sol que vendrá a iluminar las tinieblas, el mismo que “aplastará a la serpiente antigua, al diablo, satanás…” (Apoc 12, 1-12). Dios es capaz de hacer lo que para nosotros es impensable, inimaginable. Une a México con su plan de salvación universal y en la plenitud de otros tiempos revela en México, para el mundo, su signo de gran esperanza para este gran continente americano y nos da la Gran Señal aparecida en el Tepeyac para todos los pueblos de la Tierra; una anunciación para pueblos que “han vivido en tinieblas y en sombras de muerte para llevarnos por el camino de la paz”, hoy tan necesitada en extremo en muchas partes del mundo, como aquí mismo.

Pidamos por el pueblo de México, escogido por Dios como Israel, para grandes batallas en favor de su Reino… Todavía le debemos mucho a Dios como nación ante tan gran elección… Pidamos nuestra conversión.
En la narración original —Nican Mopohua— le dice María a Juan Diego que Ella es “la siempre Virgen María, la Madre de Dios” (#62); a su vez, el narrador —Antonio Valeriano, llamado en su lengua “Pájaro de aguas”— completa la presentación de María diciendo: “Y aunque… aparecía con toda claridad que Ella era la Perfecta Virgen, la Amable, Maravillosa Madre de nuestro Salvador, nuestro Señor Jesucristo… no por eso se realizó (el deseo y petición de María…)” (N.M. 75-76). Hasta la autoridad eclesiástica, a veces, no colabora para los planes de Dios como Él desearía… Humildemente reconozcamos que no hemos estado a la altura de los planes de Dios y ofrezcámonos a Él para que haga, desde México, para el mundo, la realización de sus promesas…
Lecturas bíblicas complementarias: Jn 1, 1-14; Salmo 147; Ef 5, 1-14.
* * *
Anunciamos, llenos de alegría, que somos hijas de Santa María de Guadalupe y hermanas de Cristo, el Señor, nuestro Salvador.

2.04.2014

JACULATORIAS ALA VIRGEN DE LOURDES


AVE MARÍA de Lourdes

AVE MARÍA
DE LOURDES
La Reina del cielo,
la Madre de Dios,
en Lourdes, benigna,
su trono fijó.
Ave, Ave, Ave María...

Del cielo ha bajado
la Madre de Dios,
cantemos el «Ave»
a su Concepción.
Ave, Ave, Ave María...

Un largo rosario
que el cielo labró
sostiene en sus manos
más puras que el sol.
Ave, Ave, Ave María...

«Haced penitencia
y ardiente oración
por los pecadores
que ofenden a Dios».
Ave, Ave, Ave María...

Aquí los enfermos
encuentran vigor;
aquí luz y vida
halla el pecador.
Ave, Ave, Ave María...

1.17.2014

Oración para el angustiado.

Oración para el angustiado.
Siento necesidad de decirle a mi Virgen María:
“Madre mía Celestial
qué me tienes reservado:
no sé si es dolor o alegría;
pero sé que en este día
en que me siento agotada,
solo pienso en tu Hijo
que llevó su cruz a cuestas,
que cargó todo el dolor
sin expresar una queja.
Cuánto sufrió Jesús
por el mundo y sus pecados.
Y también pienso por Ti,
tu dolor no se compara;
nada ni nadie en la tierra
sufrió lo que tú sufriste
y siento que yo, Virgen mía,
tendría que estar llorando
no de pena, sino de alegría,
por la carga que me das.
Madre, perdón por tener
estos malos pensamientos.
Ahora me siento aliviada,
sé que estoy iluminada
y me siento resguardada
con toda tu protección.
Amén”.
Esta oración no es solamente para ti, también es para todo aquel que está angustiado por algún motivo, debéis leerla y os aseguro que se aliviará. Hazla conocer.

1.07.2014

María Madre Misericordiosa

María Madre Misericordiosa 

Confianza en María. 
Si confiamos en Dios, en quien la Bondad está junto a la Justicia; mucho más debemos confiar en María Santísima, pues en Ella no hay nada terrible ni demasiado sublime, y por ello es más acorde a nuestra debilidad.
Meditemos en las siguientes palabras que la Virgen le dirige a Sor Natalia Magdolna, y hagámoslas nuestras, para confiar ciegamente en nuestra Madre del Cielo:
“–Querida hija mía, es penoso para mí que tú dudes. Confía en mí aún al grado de parecer tonta. Yo no te dejaré caer. ¿No soy yo una Madre amorosa? ¿No soy yo mejor que tú? Sé contenta y feliz con el destino que mi Hijo ha marcado para ti. Pon tus propios planes dentro de mi Corazón maternal. De esta manera tú serás agradable a mí y a Jesús. Como ustedes quieren a sus hijos y los cuidan, Yo los quiero aún más y cuido de ustedes. Yo te llevo en la palma de mi mano y te baño con mis gracias, en proporción de como tú te aferres a mí.
–En respuesta me gustaría pedirte que sonrías siempre cuando tú me hables a Mí, a tu familia y a todos los que encuentres. Podría ser este el pan de gracia diario hasta tu muerte. Siempre que tú sonríes a alguien yo te sonrío a ti. Este será el secreto de amor entre nosotras dos. Tú debes leer mis mensajes, especialmente cuando la amargura de la vida te llegue al corazón.”

12.10.2013

12.08.2013

MADRE INMACULADA

MADRE INMACULADA
 

M adre inmaculada pura y bella
 A tus pies, SeÑora Mia, vengo a entregarte nuestras penas.
 D anos paz, esperanza y consuelo a todos los aflijidos.
 R uega por nosotros ante tu Unigenito Divino NiÑo Jesus.
 E l, ocupa un espacio, privilegiado en nuestro corazon.
 
 I ntimamente unida a ti, quiero estar Virgen Inmaculada.
 N o me dejes sola, Necesto tu dulce compaÑia y proteccion.
 M as hermosa que el sol al amanecer, eres tu Virgen Maria.
 A lma cristalina, de corazon de oro .Solo amor y bondad.
 C ontemplo tu belleza Madre mia, y doy gracias a Dios.
 U na contigo quiero ser, y reflejar al mundo tu bondad.
 L levar tu mensaje de amor,a todo corazon.
 A gradarte quiero, haciendo la voluntad de Dios.
 D ame fuerza para luchar y valentia para contunuar.
 A si, podre dar a conocer tu Santo Nombre y el de tu Hijo Jesús.

DOCENARIO GUADALUPANO DICIEMBRE

Docenario Guadalupano
 
Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

  Procesión al Santuario Mariano de San Cristóbal en honor de Nuestra Señora de Guadalupe
Es una gloria para México que la siempre Virgen y Madre de Jesús nos haya visitado en nuestro país y haya permanecido entre nosotros de una manera tan especial. Ella, la misma Madre de Cristo, la Inmaculada Concepción, por gracia de Dios es la misma que ha puesto su trono glorioso en todo el territorio nacional.
Por donde vayamos siempre habrá una capilla, ermita, altarcito lleno de flores para anunciarnos que Dios la mandó para estar entre nosotros y favorecernos ampliamente con su amor materno. Agradezcamos a Dios tan gran designio. Hoy la contemplaremos bajo aspectos que Ella misma dice de sí en el Tepeyac a Juan Diego.
 
Primera consideración: María, concebida sin pecado original. Dios Padre tuvo la oportunidad de escoger a María como su Hija predilecta. El Verbo Eterno la escogió para Madre y el Espíritu Santo, para Perfecta Aliada-Esposa-Compañera. El Todo y Tres Veces Santo tuvo que hacer a María inmaculada en todo sentido para que pudiera vivir sus relaciones con las Tres Divinas Personas de manera sublime, impensable, inimaginable. Contemplemos este misterio. Jaculatoria apropiada: Por tu limpia Concepción, oh Soberana Princesa, una muy grande pureza te pedimos de corazón.
 
Segunda consideración: Ella, la Perfecta Madre de Dios. Nuestra Madre se llamó a sí misma, en el Tepeyac, como Madre de Dios muy humildemente (26); nosotros hablamos de su perfección materna porque engendró a Cristo perfectamente, inmaculadamente, con la colaboración directa del Espíritu Santo. Contemplemos a la Perfecta Madre de Cristo y nuestra. (Lc 1, 26-38 y 2, 1-7).
 
Tercera consideración: María, la Perfecta siempre Virgen Santa María. Este título, querido por Dios desde la eternidad, se lo da Ella a sí misma ante Juan Diego cuando lo manda ante el Obispo (N.M. 26 y 62). Ella es perfecta también en su virginidad, en su entrega total a Dios y a nosotros. Alabemos a Dios, que así lo quiso, y a Ella, que lo fue tan perfectamente.
 
Cuarta consideración: Ella, la Madre de México. Madre unificadora y reconciliadora. Ella se declara “Madre de todos los que en esta Tierra están como siendo uno” (N.M. 29 y 30). ¡Qué orgullo para nosotros formar parte de México que tiene a esta Madre! ¡Pero qué trabajo tuvo para unificar tantas razas y estilos! ¡Y qué capacidad para reconciliar a todos para formar un solo pueblo unido por Ella y en Ella! (N.M. 192-193 y 214-216). ¡Alabémosla, ensalcémosla eternamente!
 
Quinta consideración: Ella, Servidora, Protectora, Abogada, Intercesora. Así se presentó ante Juan Diego, el Obispo, Juan Bernardino, el pueblo. Es cuna, refugio, donación y ternura para tod@s. Aprendamos de Ella todas estas actitudes para hacer un México mejor para tod@s
. Amén…

10.23.2013

El Rosario.

El Rosario. 

El Rosario nos lleva a la infancia espiritual, porque en su rezo hablamos familiarmente con nuestro Padre Dios y con nuestra Madre la Virgen, y en ese trato filial, reconocemos que somos pequeños, y Dios y su Madre vuelcan sobre nosotros, nuestros seres queridos y por quienes ofrecemos el Rosario, un río de gracias y favores celestiales, y hasta materiales, que nos hacen avanzar rápidamente por el camino de la santidad, pues nos da la medida de nuestra pequeñez, y rezando el Rosario todos los días con perseverancia, nuestra alma se va haciendo cada vez más simple, más confiada, más pura, y así se parece a las almas de los pequeños que tanto ama el Señor.
Por eso tenemos que hacer el serio propósito de rezar todos los días el Santo Rosario, para alcanzar la infancia espiritual que tanto agrada al Señor, y porque nos conviene desde todo punto de vista, pues quien es devoto del Rosario no será vencido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, y Dios no lo castigará, es decir, que lo tratará como a su más querido pequeñuelo.

10.12.2013

María de Guadalupe, mujer de fe, modelo y sostén de la Iglesia

María de Guadalupe, mujer de fe, modelo y sostén de la Iglesia

 Sábado, 12 de octubre de 2013 -
 

María de Guadalupe, mujer de fe, modelo y sostén de la Iglesia
Seguimos con Santa María de Guadalupe profundizando en nuestra fe. Hoy destacaremos las cuatro notas que caracterizan a la Iglesia fundada por Cristo y su nota contextual indispensable: la misión, sin la que las otras no podrían estar completas. Veremos cómo Santa María de Guadalupe las ha vivido con nosotros desde el y dentro del Acontecimiento Guadalupano en favor nuestro.
A Ella le pedimos, de manera especial, por todos los afectados en el país por los sucesos climatológicos para que recuperen bienes y su paz.
Tenemos en cuenta la intención misionera del apostolado de la oración señalada por el Papa para este mes: que la Jornada Mundial de las Misiones -Domund, tercer domingo de octubre- haga a todos los cristianos conscientes de no sólo ser destinatarios, sino también anunciadores de la Palabra de Dios. Y dispongámonos para la consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María que hará el Papa este domingo 13, fecha de mucha importancia por la situación mundial actual.

Primera consideración: María, Mujer de Fe, unifica a la Iglesia en México.
María, nuestra Madre, ayudó en su tiempo a su Hijo para unificar a tantas y variadas personas y grupos humanos durante su misión en favor del Reino en Israel. En México, Ella vino a unificar al clero, al obispo, a los indígenas de tantas etnias y a los europeos, como aparece claramente en el Acontecimiento Guadalupano. Ha sido la unificadora de México en multitud de actuaciones suyas en favor nuestro. Agradezcámosle que nos una en la única Iglesia de su Hijo.
Jaculatoria apropiada: Santa María de Guadalupe, Madre y Modelo de la Iglesia, enséñanos y ayúdanos a vivir como misioneros del Verdaderísimo Dios por quien vivimos.

Segunda consideración: Santa María de Guadalupe, Modelo de Santidad.
Nuestra Madre es modelo de santidad porque es la persona que se parece más a Dios. Ella nos refleja el “amor, compasión, auxilio y defensa” que Dios tiene con nosotros y que Ella nos demuestra de manera extraordinaria en el Acontecimiento Guadalupano que se ha prolongado para tod@s por los siglos. Su actitud orante, de súplica, es para pedirle a Dios que todos nosotros nos convirtamos a los valores que su Hijo ha promovido en toda la Tierra, para que nos volvamos al Todo Santo y así adquiramos la santidad que nos regaló desde nuestro bautismo.
Pidámosle a la Llena de Gracia que nos ayude a alcanzar la santidad que Dios quiere para cada un@ de nosotros y para su Iglesia universal.

Tercera consideración: la catolicidad de la Iglesia en el Acontecimiento Guadalupano.
La Iglesia, desde sus inicios, y con Santa María como testigo y promotora especial acogió a todo tipo de personas, grupos humanos para que fueran aceptados y promovidos como hij@s de Dios. Por toda la Tierra se fue extendiendo para llevar la Buena Noticia de Jesús a todas partes, por todo el mundo. Así fue aquí cuando nuestra Madre llegó al Tepeyac y acogió a todo tipo de personas como Madre cariñosa y promotora del bien de todos. Agradezcamos esta catolicidad de la Iglesia.

Cuarta consideración: la Iglesia Católica y Apostólica en México y Santa María de Guadalupe. Los Apóstoles fueron convocados y enviados por Jesús para llevar la Buena Noticia del amor de Dios para que se fuera concretando en el mundo la presencia del Reino que vino a establecer. Este origen de la Iglesia, a partir de los Apóstoles, ha hecho de ella una congregación enorme de herman@s capaces de llevar la noticia y presencia del Reino por todo el mundo. Del mismo modo ha sucedido en México pero a partir de la Apóstol Mayor, de Santa María de Guadalupe, que ha favorecido la fe de México y desde aquí la ha extendido por el mundo, iniciando por Filipinas, desde la época virreinal. Alabemos a Dios por su plan de salvación para todos y que ha tenido un punto esencial de referencia en México para todo el continente americano y más…

Quinta consideración: la misión de Santa María de Guadalupe para formar, en México, una Iglesia misionera.
María fue enviada a México como Primicia de una nueva era para toda América. El Evangelio se fue extendiendo como semilla en expansión de vida, por todas partes. Hacia el norte, sur, este y oeste de nuestro país la misión de Cristo se fue dando a conocer y se establecieron cantidad de pequeñas misiones. Todo esto se fue dando a partir de los misioneros enviados desde Europa y por la cantidad enorme de indígenas convertidos y bautizados a la fe cristiana y a los criollos y mestizos que, viviendo su profetismo, su sacerdocio y pastoreo regalados por el Espíritu Santo, fueron esparciendo y viviendo los valores del Reino por todos los rincones del país.
Agradezcamos al Padre, fuente de todo bien y dádiva perfecta (Sant 1, 16-17), y a Jesús que nos hayan enviado a nuestra Madre como la Gran Misionera Continental que, unida al Espíritu Santo, nos han ganado para el Reino Eterno ya desde esta tierra de promisión.Apoyos Bíblicos: Is 52, 6-10; Salmo 66; Rom 10, 9-18; Mc 16, 15-20; Mt 28, 16-20.Citas del Concilio Vaticano II: Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación “Dei Verbum (La Palabra de Dios)”, número 4-9; Constitución Dogmática sobre la Iglesia “Lumen Gentium (La luz de todos los pueblos)”, número 1-5, 10, 13, 17, y Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia “Ad gentes Divinitus”, especialmente los números 1-6; 13.15.17.22.24. y 41.

9.12.2013

Docenario Guadalupano

Docenario Guadalupano

Padre Joaquín Gallo Reynoso

  La fe del pueblo mexicano en su cofundadora
Estamos en el mes de la Patria, en medio de una serie de problemas fuertes como las iniciativas para las nuevas leyes de Hacienda, el caso de las energías, la reforma política y la muy debatida ley y reforma de la educación.
Como si fuera poco, la violencia y los secuestros han aumentado y un malestar y sinsabor generalizado se siente en todo el país. Sentimos, como el pueblo de Israel, una aparente ausencia de Dios, sensación de orfandad. Pero Dios nos dice: “¿Puede una madre olvidar al hijo de sus entrañas? Pues Yo -Dios- tampoco me olvidaré de ti.” (Is 49, 15).
En esta confianza seguimos avanzando porque Él es fiel y porque en su amor fiel nos mandó a María para que fuera con Él cofundadora de nuestra Patria. Ella es lazo de nuestra unión, Vida de nuestra Patria, porque Él todo amor-todo fiel así lo ha querido para siempre. En el Credo decimos de Jesús “que nació de Santa María Virgen”. Nosotros decimos aquí: nacimos de Dios y de Santa María de Guadalupe. como país, como una nación propiedad de Ellos.
Meditemos estas buenas noticias y sigamos viviendo como creyentes en la vida eterna que el Señor Jesús nos ha conquistado y que el Espíritu Santo, con la ayuda de María, viene realizando entre nosotros.

Primera consideración: Dios convocó a un pueblo indígena, del territorio mexicano y desde el siglo XIII, para que fuera pueblo de su elección y primogénito de América.
Lo que hoy somos viene en línea directa desde Dios “porque Él nos amó primero” (1 Jn, 4, 19). En el siglo XIII un pueblo de la costa noroccidental de nuestro país, a los que hoy llamamos aztecas, fue llamado a dejar su tierra -como Israel- para llevar al cabo un plan que Dios le mostró cuando le señaló el lugar al que debía de llegar, en donde encontraría, en medio del lago, un águila devorando una serpiente; ésa sería la señal para que supiera que allí era la tierra prometida. El pueblo se puso en marcha comandado por Tenoch y llegó, muchísimos años después, al lugar prometido, llamado Tenochtitlán por ellos, hoy ciudad de México. Un pueblo con vocación divina, como el antiguo Israel. Y Dios, como siempre, cumplió su promesa. Jaculatoria apropiada: Santa María de Guadalupe, nuestra Madre espiritual; acógenos en tu regazo, Madre sin igual.

Segunda consideración: En la plenitud del tiempo escogido para América Dios mandó a su Hijo, por medio de María, al Tepeyac. La Providencia y la ciencia de Dios intervinieron para que el 12 de diciembre de nuestro calendario actual la Santísima Virgen llegara al Tepeyac con Jesús. Así se cumplía la promesa hecha antes al pueblo azteca de que vendría el Gran Sol para iluminarlos, precisamente en la fecha señalada en el calendario azteca: solsticio de invierno del año 13 Caña, para ellos; 12 de diciembre para nosotros. Agradezcamos la Providencia y tantos signos tan bellos, precisos y amorosos de parte de Dios para todos nosotros.

Tercera consideración: María, al traer a Jesús, llenó de alegría al pueblo que se estaba iniciando para que fuera hecha una recreación fundamental para América desde México.
Es admirable cómo Dios fue suscitando las inquietudes en pueblos de Europa para que salieran a indagar qué había más allá de lo que conocían. Y por eventualidades humanas llegaron a América. Se inició el mestizaje dentro de una serie de percances que dejaron a los indígenas descorazonados, sin creer ya en sus mismos dioses de quienes eran tan devotos. Pero Él suplió con creces lo que ellos imaginaban y creían de Él. La evangelización traída desde Europa facilitó el conocimiento del Verdadero Dios por quien vivimos y el Acontecimiento Guadalupano vino a confirmar que Jesucristo es el Verdadero Sol y Camino para toda la humanidad. Nos maravillamos de este plan de salvación para toda América y el mundo, y damos gracias a Dios, “el que está siempre cerca y junto a nosotros.”, como decían los antiguos aztecas a su dios.

Cuarta consideración: María se declaró Madre Compasiva de todos los habitantes de estas tierras y de cuantos en Ella confiemos. Al llegar nuestra Madre al Tepeyac se le presentó a Juan Diego como madre: “No estoy Yo aquí que soy tu Madre. Soy Madre Compasiva tuya y de todos los habitantes de estas tierras. de las variadas estirpes de hombres. y de cuantos en Mí confíen.” (N.M. 119 y 29-30).Éstas sí que son palabras que nos reconfortan ahora ante los acontecimientos y amenazas que estamos viviendo. Confiemos en Ella porque ha venido enviada por Dios, como su aliada principal para esta nueva etapa de la humanidad.

Quinta consideración: México celebra a María como ningún país y siente a Santa María de Guadalupe como Reina, Madre, Mensajera de Dios y cofundadora con Él de nuestra Patria. La mayoría de los que somos mexicanos nos sentimos orgullosos de que Dios se haya fijado en nuestra pequeñez para hacernos su pueblo de las promesas, pueblo de la Alianza, como dice el Salmo 147 a propósito de Israel y que lo aplicó al Acontecimiento Guadalupano el papa Benedicto XIV hace más de 250 años: “Dios no ha hecho cosa igual con ninguna otra nación ni le ha manifestado tan claramente sus designios”.En verdad que la llegada de Ella al Tepeyac apaciguó los contrastes y facilitó el mestizaje y los cuidados a favor de los pueblos indígenas. Por este su real compromiso con nosotros la amamos y veneramos como nadie, al menos en América: Ella está viva y presente en nuestra historia, tradiciones, templos, cofradías, congregaciones, puestecitos, banderas, estampas y hasta en las calles. Por eso le cantamos: “Que viva la Virgen, la Guadalupana, que ha demostrado que tanto nos ama.”. Ella, nuestra Madre Amada, que nos ayude a ser el pueblo que Dios quiere que seamos para que todos tengamos la abundancia de vida que Dios ha traído a nuestro mundo a través del Señor Jesús, y de manera especial aquí, junto con Santa María de Guadalupe, cofundadora con Dios, de nuestra Patria.Apoyos bíblicos: Is 46, 10ss; Salmo 147; Apoc 12, 1-2; Jn 2, 1-12 y 19, 25-27.Texto del Concilio Vaticano II, Constitución “Lumen Gentium (La luz de todos los pueblos)” en el capítulo VII, el número 50, párrafos 1 y 4, y en el capítulo 8, números 52, 53 y 60 a 62.Con Santa María de Guadalupe proclamamos la presencia de Cristo en la Eucaristía.Para la gloria de Dios y de Santa María de Guadalupe.

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