| Para meditar las palabras del Ave María Dios te salve, Bendita. Y bendícenos a nosotros. Dios te salve, María, llena eres de gracia. Autor: P. Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net | |
Vamos a meditar las palabras del Ave María, para que al repetirlas disfrutemos mas el Rosario
Dios te salve Te saludo con todo mi amor y con toda la alegría de mi corazón.´ Dios te salve, Bendita. Y bendícenos a nosotros, los hijos de la Bendita entre todas las mujeres. Todos tus hijos del mundo, en las ciudades populosas, en los valles y montañas de los cinco continentes te saludan a diario cuando rezan el avemaría. Yo me uno a ese coro de hijos amantes y felices, Oh Madre bendita. Sí, bendita mil veces, bendita para siempre. Dios te salve... María Me encanta pronunciar tu nombre porque es el tuyo: María, Virgen María, Santa María de Guadalupe. Tu nombre ha poblado de bellas iglesias las ciudades y las montañas. Lo pronuncian con grandísimo amor y ternura los jóvenes, los adultos y los niños, Tu nombre lo llevan con orgullo santo millones de mujeres del mundo cristiano. Porque te aman y porque quieren parecerse a Ti. Necesitamos de verdad en nuestro mundo muchas Marías que tengan un corazón parecido al tuyo. María bendita, míranos con tus ojos de cristal, con tus ojos purísimos de paloma, y llénanos de tu perfumada presencia, de tu ternura inmensa, de tu fe y de tu amor. Dios te salve, María... Llena eres de gracia Cántaro que rebosa de la gracia, de la vida de Dios, de su amor inefable, de su santidad. Más santa y pura que todos los santos, más que los querubines y serafines. Por eso la belleza de tu alma y de tu rostro son el encanto de tu Dios. Y el encanto de nosotros también. Nos colma de tanta alegría saber que nuestra madre es tan santa, tan bella, tan pura y tan sencilla. Así te saludó el ángel: Llena de gracia, impresionado de tu alma. Dios te salve, María, llena eres de gracia... El Señor es contigo Esta frase de la Biblia siempre va después del "No tengas miedo". Desde que naciste Dios ha estado contigo, porque te cuidó como a su perla preciosa, a su rosa exquisita. Él te preparó desde muy niña con sus manos santas para que fueras después su Madre santa. Todo el amor infinito de Dios cuidando una flor llamada María. Estuvo contigo en tus años de infancia cuidando a la niña más bella, más santa, más querida. Te cuidó en la adolescencia preparando tu alma y tu cuerpo bendito y santísimo para la maternidad. El Señor está contigo: Te lo dijo un arcángel y él sabía lo que decía. Contigo estuvo en los años de tu embarazo, dentro de tu seno, haciéndose un niño por amor a nosotros. Toda tu vida terrena estuvo contigo. Y Tú estuviste con Él. Fuiste madre, nueva Eva, corredentora. Estuvo contigo en la cruz, muriendo junto a Ti. También estuviste Tú con Él, hasta que murió en el patíbulo y pasó de los brazos muertos de la cruz a los brazos vivos y amorosos de su madre. Estuvo contigo en los años de tu soledad, santificando a su madre amadísima, para que llegara al cielo resplandeciente como el sol y blanca como la luna. Contigo está y estará por toda la eternidad en el cielo. Dios te salve, María, llena eres de gracia, El Señor es contigo.... Bendita Tú eres entre todas las mujeres ¿Qué es Eva comparada contigo? ¿Qué son las mujeres de la tierra junto a Ti? Tú eres la imagen perfecta, única de la mujer que quiso crear. Por eso, las mujeres, si no se llaman Marías, al menos deben serlo, parecerse a Ti que eres el modelo preciosísimo de la mujer cristiana. Querer llamarse como Tú es una buena elección. Pero parecerse a Ti debe ser su ideal. Modelo de niña y mujer, adorable modelo de madre y esposa. Porque Tú pasaste por todas las etapas del crecimiento de la mujer, enseñando cómo se puede ser una gran mujer, una mujer santa, un apóstol de Jesús, y, además, una mujer feliz... Con muy poco presupuesto, en una casita humilde, pero donde estaba Dios, y donde Dios está nada hace falta. La pobre casita de María rebosaba de amor, de santidad y de felicidad. Dios te salve, María, llena eres de gracia, El Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres... Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús Bendita la flor, bendito también el fruto. Jesús, el amado del Padre ha nacido de Ti como la rosa del rosal. La rosa pertenece al rosal. Jesús te pertenece, es tuyo, hijo tuyo, fruto de tus purísimas entrañas. Y Tú eres de Jesús, toda de Jesús, pues Él, además de ser hijo tuyo, es tu Dios omnipotente, del que te consideras su esclava. Jesús y Tú sois, además, de nosotros. Jesús, porque Tú nos lo diste, en un gesto de amor único y lleno de misericordia... Y Tú nos perteneces porque Él te convirtió en Madre, en Madre nuestra. Entre las palabras que siempre meditas en tu corazón, están éstas: "Ahí tienes a tu hijo, ahí tienes a tu madre". Para nosotros esta sola frase constituye todo un evangelio, una buena nueva. Si Jesús es nuestro, si María es nuestra, ¿qué dificultad nos podrá derrotar? ¡Qué poco felices nos atrevemos a ser cuando nos han dado la llave de la felicidad, de la felicidad completa y eterna! Dios te salve, María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, Bendita Tú eres entre todas las mujeres Y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María Si María es tu nombre, santa, santísima es tu sobrenombre, La cualidad que siempre va con tu nombre. Por eso tu nombre nos produce inmensa alegría y al mismo tiempo gran respeto. Santa María, dulce María, eres bellísimo jardín donde crecen las flores más bellas. Espiga dorada pletórica de fruto, mística rosa, perfumada y más pura que todas las rosas del mundo. Santa María, dulce Madre, Virgen pura, Reina bellísima y sencilla campesina de la entrañable campiña de Nazaret. Madre de Dios Te amamos como Madre nuestra y te veneramos como madre de Dios, grandeza incomparable que te ennoblece y nos llena de orgullo santo, porque nuestra madre es también madre de Dios. Para tan alto privilegio se requería una Madre virgen una virgen santa una mártir del alma una criatura llena de gracia y una humildísima esclava del Señor, que supiera decir: Hágase en Mí según tu palabra. ¿Cómo pudiste poseer al mismo tiempo la máxima grandeza y la más fina y profunda humildad? Dios te consideró digna madre suya. Aceptó ser Hijo de tus entrañas. Te hizo grande el que todo lo puede y tú te hiciste pequeña como una esclava al completo servicio de tu Señor. Madre y esclava del Señor. Como Madre de Dios me infundes un respeto inmenso. Como esclava del Señor una ternura infinita. Ruega por nosotros, pecadores Somos tus hijos pecadores Somos hijos pródigos que hemos recorrido los senderos del pecado y del hastío. Fuimos hijos de una madre pecadora, antes de ser aceptados por una Madre Inmaculada. Ruega a tu Hijo omnipotente, Tú que eres la omnipotencia suplicante. Ruega siempre para que no nos engañe más el padre de la mentira. Dile a Jesús que no tenemos vino, que se nos ha terminado la alegría y el amor. Pide para nosotros el milagro de la resurrección cuando caemos muertos de cansancio y de dolor. El que dijo ser la resurrección y la vida es hijo tuyo. El que dijo ser la Verdad y la Vida, te llama Madre. Entonces, suplícale que nos otorgue la resurrección y la vida. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores... Ahora... El día de hoy, El día de las oportunidades de santificarnos o de pecar. Hoy, el día al que le basta su afán. El único día que tenemos en las manos. Que lo llenemos de amor y de bondad. Ahora líbranos de caer en la tentación. Hoy que sepamos amar a nuestros prójimos, Hoy que no endurezcamos el corazón, Hoy que oigamos la voz del Espíritu Santo. Ahora, en este presente que se transforma constantemente en futuro. Hoy, que el día de hoy amemos, nos santifiquemos, Seamos instrumentos de la paz de Jesús. Hoy, en esta pequeña vida que es el día presente. Y en la hora de nuestra muerte. Amén. En ese momento en el que se juega nuestra salvación eterna. Ese último día que sepamos decir un último "Te amo en este mundo" para repetirlo en la otra vida por siempre. Ruega por los que en ese momento no están preparados, para que si no vivieron en gracia, mueran en gracia de Dios y no vayan al eterno dolor. Ruega por los niños cuyo primer día de vida coincide con el de su terrible muerte. Así como lograste que el buen ladrón se arrepintiera el día de su muerte, consigue esa misma gracia a los pecadores más rudos, a los que no aceptan a tu Hijo. Une a la misericordia de Dios, tu bondad maternal para salvarles de las garras de Satanás, de la eterna condenación. Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. |
5.06.2013
Para meditar las palabras del Ave María
5.05.2013
Flor del 6 de mayo: Madre Inmaculada
Flor del 6 de mayo: Madre Inmaculada
Meditación: “Alégrate, la llena de Gracia, el Señor está contigo” (Lucas 1,28). Gracia plena, es María; siempre estuvo llena de Gracia, por lo que no tiene mancha de pecado. Nunca se halló privada de la Gracia sobrenatural y santificante de Dios, pues Ella sería el Vaso Puro que llevaría al mismo Dios. Así se presentó en Lourdes como la Inmaculada Concepción, título que por Dogma la misma Iglesia le había reconocido.
Oración: ¡Oh María, Gracia plena!. Permítenos que nos alegremos con vos ya que el Señor te eligió y nos regaló tu Corazón, para que pongamos en El el nuestro como ofrenda al Dios Eterno. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Cómo debo guardar la pureza de pensamientos y de obras.
Meditación: “Alégrate, la llena de Gracia, el Señor está contigo” (Lucas 1,28). Gracia plena, es María; siempre estuvo llena de Gracia, por lo que no tiene mancha de pecado. Nunca se halló privada de la Gracia sobrenatural y santificante de Dios, pues Ella sería el Vaso Puro que llevaría al mismo Dios. Así se presentó en Lourdes como la Inmaculada Concepción, título que por Dogma la misma Iglesia le había reconocido.
Oración: ¡Oh María, Gracia plena!. Permítenos que nos alegremos con vos ya que el Señor te eligió y nos regaló tu Corazón, para que pongamos en El el nuestro como ofrenda al Dios Eterno. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Cómo debo guardar la pureza de pensamientos y de obras.
Flor del 5 de mayo: Madre de la Divina Gracia
Flor del 5 de mayo: Madre de la Divina Gracia
Fiesta de Nuestra Señora de la Gracia
Meditación: “Mujer, ahí tienes a tu hijo, después dijo al discípulo, he ahí a tu Madre” (Juan 19,26-27). Madre no sólo adoptiva sino que nos da la Vida, nos da a Cristo, más exactamente nos da la gracia santificante, la vida sobrenatural, algo físico y real que consiste en la unión con Cristo.
Oración: ¡Oh Madre de la Divina Gracia, que nos llevas a la Vida!. Muéstranos como Manantial de Gracia el camino hacia la verdadera Patria. Tu, llena de Gracia, sed la Salvación de nuestras pobres almas. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Poner los medios para estar en gracia de Dios.
Fiesta de Nuestra Señora de la Gracia
Meditación: “Mujer, ahí tienes a tu hijo, después dijo al discípulo, he ahí a tu Madre” (Juan 19,26-27). Madre no sólo adoptiva sino que nos da la Vida, nos da a Cristo, más exactamente nos da la gracia santificante, la vida sobrenatural, algo físico y real que consiste en la unión con Cristo.
Oración: ¡Oh Madre de la Divina Gracia, que nos llevas a la Vida!. Muéstranos como Manantial de Gracia el camino hacia la verdadera Patria. Tu, llena de Gracia, sed la Salvación de nuestras pobres almas. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Poner los medios para estar en gracia de Dios.
Flor del 4 de mayo: Madre de Cristo
Flor del 4 de mayo: Madre de Cristo
Meditación: “De Ella nació Jesús, llamado el Cristo” (Mateo 1,16). Jesús significa Salvador, y es el Cristo, es decir el Ungido, el Mesías enviado por Dios para la Salvación de Su pueblo. Y Su Madre, Madre de Cristo, del Ungido, ha sido asociada a Su Empresa Redentora. Ella es Corredentora con su amor y su dolor. También Cristo nos llama a cada uno a participar en Su grandiosa Empresa de salvar a todos los hombres.
Oración: ¡Oh Madre de Dios, oh Madre del dolor!. Como Corredentora que sos, imprime en nuestro corazón las Llagas del Señor, para participar de la Fiesta de la Salvación. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día:Examinar y renovar mi consagración a Cristo y a Su Sagrado Corazón.
Meditación: “De Ella nació Jesús, llamado el Cristo” (Mateo 1,16). Jesús significa Salvador, y es el Cristo, es decir el Ungido, el Mesías enviado por Dios para la Salvación de Su pueblo. Y Su Madre, Madre de Cristo, del Ungido, ha sido asociada a Su Empresa Redentora. Ella es Corredentora con su amor y su dolor. También Cristo nos llama a cada uno a participar en Su grandiosa Empresa de salvar a todos los hombres.
Oración: ¡Oh Madre de Dios, oh Madre del dolor!. Como Corredentora que sos, imprime en nuestro corazón las Llagas del Señor, para participar de la Fiesta de la Salvación. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día:Examinar y renovar mi consagración a Cristo y a Su Sagrado Corazón.
Flor del 3 de mayo: Madre de Dios
Flor del 3 de mayo: Madre de Dios
Fiesta de nuestra Señora del Valle.
Meditación: “Por ser su Hijo Dios, María es Madre de Dios” (Lucas 1,3-5). Dios nos amó tanto que no sólo nos entregó a Su Hijo sino que nos dio a Su Madre. “Cuando llegó la plenitud del tiempo, Dios envió a Su Hijo nacido de Mujer…para que recibiésemos la adopción de Hijos de Dios” (Gálatas 4,5). Este es el maravilloso final del Plan del Padre y el sublime oficio de María, hacernos hijos de Dios, uno en Dios.
Oración: ¡Oh María, te agradecemos el regalo que nos ha hecho nuestro Dios amado, ponernos en tus hermosas manos para hacernos santos. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Examinar mi devoción a la Virgen y cómo la practico.
Fiesta de nuestra Señora del Valle.
Meditación: “Por ser su Hijo Dios, María es Madre de Dios” (Lucas 1,3-5). Dios nos amó tanto que no sólo nos entregó a Su Hijo sino que nos dio a Su Madre. “Cuando llegó la plenitud del tiempo, Dios envió a Su Hijo nacido de Mujer…para que recibiésemos la adopción de Hijos de Dios” (Gálatas 4,5). Este es el maravilloso final del Plan del Padre y el sublime oficio de María, hacernos hijos de Dios, uno en Dios.
Oración: ¡Oh María, te agradecemos el regalo que nos ha hecho nuestro Dios amado, ponernos en tus hermosas manos para hacernos santos. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Examinar mi devoción a la Virgen y cómo la practico.
Flor del 2 de mayo: Lirio Perfecto de Dios
Flor del 2 de mayo: Lirio Perfecto de Dios
Meditación: “Hágase en mi según Tu Palabra”. “El que haga la Voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Marcos 3,35). María cumplió como nadie la Voluntad de Dios. Esto vale más que todos los demás dones suyos, sean cualidades humanas o gracias espirituales. Del mismo modo, por cumplir la Voluntad del Padre, Jesús sufre Su Pasión y Muerte, alcanzándonos la Redención.
Oración: ¡Oh María, Preciosísima, Cáliz de Amor!. Te ofrecemos nuestro corazón para que lo guardes junto a vos, uniéndolo al de tu Hijo Dios, como entrega de amor. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Prontitud y alegría para el trabajo, empezando por levantarme sin pereza y agradeciendo a Dios por un nuevo día.
Meditación: “Hágase en mi según Tu Palabra”. “El que haga la Voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Marcos 3,35). María cumplió como nadie la Voluntad de Dios. Esto vale más que todos los demás dones suyos, sean cualidades humanas o gracias espirituales. Del mismo modo, por cumplir la Voluntad del Padre, Jesús sufre Su Pasión y Muerte, alcanzándonos la Redención.
Oración: ¡Oh María, Preciosísima, Cáliz de Amor!. Te ofrecemos nuestro corazón para que lo guardes junto a vos, uniéndolo al de tu Hijo Dios, como entrega de amor. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Prontitud y alegría para el trabajo, empezando por levantarme sin pereza y agradeciendo a Dios por un nuevo día.
FLORES ALA VIRGEN
Flor del 1 de mayo: Santa María
Fiesta de San José Obrero, su castisimo esposo.
Meditación: “El nombre de la Virgen era María” (Lucas 1,27). Según la tradición cristiana a la Santísima Virgen le impusieron ese nombre por especial designio de Dios, significando en arameo Señora, en hebreo Hermosa y en egipcio Amada de Dios.
Oración: ¡Oh hermosa Señora, nos alegramos en tu Hijo Resucitado ya que Dios te ha amado tanto para hacerte Hija del Padre, Esposa del Espíritu Santo y Madre de Su Hijo!. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Hacer un especial examen de conciencia por la noche, antes de ir a dormir.
Fiesta de San José Obrero, su castisimo esposo.
Meditación: “El nombre de la Virgen era María” (Lucas 1,27). Según la tradición cristiana a la Santísima Virgen le impusieron ese nombre por especial designio de Dios, significando en arameo Señora, en hebreo Hermosa y en egipcio Amada de Dios.
Oración: ¡Oh hermosa Señora, nos alegramos en tu Hijo Resucitado ya que Dios te ha amado tanto para hacerte Hija del Padre, Esposa del Espíritu Santo y Madre de Su Hijo!. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este día: Hacer un especial examen de conciencia por la noche, antes de ir a dormir.
4.21.2013
saludo a la Virgen
Les invitamos a dirigirnos a María Santísima con el saludo que le dirigía San Francisco de Asís a la Bienaventurada Madre del Redentor:
Salve, Señora, Santa Reina,
Santa Madre de Dios María,
que eres virgen hecha Iglesia
y elegida por el Santísimo Padre del Cielo,
consagrada por Él con su Santísimo Hijo amado
y el Espíritu Santo Paráclito,
en la que estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien.
Salve, palacio suyo; salve, tienda suya;
salve, casa suya; salve, vestidura suya;
salve, sierva suya; salve, madre suya,
y todas vosotras, virtudes santas,
que por la gracia y la iluminación del Espíritu Santo
sois infundidas en el corazón de los fieles a Dios.
Santa Madre de Dios María,
que eres virgen hecha Iglesia
y elegida por el Santísimo Padre del Cielo,
consagrada por Él con su Santísimo Hijo amado
y el Espíritu Santo Paráclito,
en la que estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien.
Salve, palacio suyo; salve, tienda suya;
salve, casa suya; salve, vestidura suya;
salve, sierva suya; salve, madre suya,
y todas vosotras, virtudes santas,
que por la gracia y la iluminación del Espíritu Santo
sois infundidas en el corazón de los fieles a Dios.
Marisa y Eduardo
4.12.2013
Docenario Guadalupano abril 12
Docenario Guadalupano
Padre Joaquín Gallo Reynoso
Viernes, 12 de abril de 2013
El Resucitado-Resucitador y la misión de Santa María de Guadalupe
Hermanas y hermanos:
Un saludo pascual lleno de gozo y esperanza: el Señor resucitó para convertirse en el Señor de la vida. Los invito a que sigamos nuestras consideraciones de este año, a las que he titulado “Nuestra fe y el Acontecimiento Guadalupano”. Que las reflexiones y gozos que nos da nuestra fe las mantengamos alertas para un mayor servicio al Dios de la vida.
En las últimas semanas experimentamos un sentimiento ambivalente, como de cierta muerte, ante la renuncia del papa emérito Benedicto XVI. Ahora, después de la elección de nuestro papa Francisco, sentimos como un aire de vida, de resurrección. Y seguimos profesando nuestra fe en el Verdadero y Único Dios Tripersonal que es capaz de sacar a un pueblo, a una cristiandad católica de las sombras, a la luz. Algo por el estilo pasó en México con el Acontecimiento Guadalupano cuando, al final del primer tercio del siglo XVI, Dios mandó a su amada Hija, Madre y Templo a resucitar a los pueblos que yacían “en tinieblas y sombras de muerte” para levantarlas al gozo, la alegría, la consolación.
En este mes del Resucitado-Resucitador confirmemos nuestra fe en el poder de la resurrección de Jesús que nos sigue levantando, resucitando a nueva vida, a nuevos soles, a nuevas esperanzas con el apoyo de nuestra Santa y Gloriosa Madre.
Primera consideración: Jesús “resucitó al tercer día según las Escrituras.”.
En nuestro Credo proclamamos el triunfo de Jesús que venció al pecado, a la muerte, al infierno. Solamente los que vieron y palparon a Jesús después de su resurrección pudieron ser testigos veraces de haber convivido, comido y disfrutado con quien había sido su amigo, su pastor, su salvador inigualable. Disfrutemos con ellos este acontecimiento según las narraciones de los evangelistas. Demos gracias al Padre y al Espíritu Santo por haber resucitado a Jesús para cambiar el sentido y el rumbo de la historia humana.
Jaculatoria apropiada: Jesús Resucitado, Dador de nueva vida, ayúdanos a ser mensajeros de Tu dicha.
Segunda consideración: María, testigo de la resurrección del Señor.
En los Evangelios no aparece que María haya visto al Señor resucitado, pero mencionan a muchas personas sin nombrarlas personalmente que vieron a Jesús. San Pablo habla de una aparición ante más de 500 personas (1Cor 15, 6); en cualquiera de ellas pudo estar nuestra Madre. San Ignacio de Loyola dice que tenemos entendimiento para comprender que debió de haber sucedido. Imaginemos el momento: ¡Cómo se vieron, se abrazaron, se dijeron palabras hermosas de mutuo agradecimiento..! Veamos la escena y demos gracias por este regocijo de eternidad que Ellos vivieron juntos.
Tercera consideración: La pasión dolorosa de los pueblos indígenas en la época de la Conquista.
Poco antes de las apariciones de la Virgen en el Tepeyac era tal la vida y situación de los indígenas del Valle de México y sus alrededores que fray Juan de Zumárraga escribió al rey de España que si Dios no intervenía todo se iría al caos. Imaginemos el dolor de esos hermanos y hermanas de distintas etnias que estaban sufriendo la fuerza y opresión de los conquistadores, además de las pestes que disminuyeron mucho el número de habitantes.
Lo peor era que se sentían traicionados y abandonados por sus dioses.
Es muy difícil para nosotros imaginar tal dolor. Pidamos por las mismas etnias que todavía siguen desprotegidas y sin los apoyos necesarios para llevar una vida más digna de la que viven actualmente.
Cuarta consideración: Santa María de Guadalupe, reveladora de Jesús en el Tepeyac. Dios, desde su Providencia, ya sabía todo lo que iba a suceder en la Nueva España por esos años y ya tenía preparado desde siglos anteriores su plan de salvación para este hemisferio de la Tierra. Así, fue preparando a la Virgen para que viniera a anunciarles a esos hermanas y hermanos, con toda su ternura materna, que Dios venía a visitarlos y consolarlos a través de Ella. Hasta su indumentaria les habló de cómo, el que Ella traía en su seno era el Gran Sol nuevo que ellos esperaban. Dejémonos cautivar por este amor de Dios y actuación magnífica de su maravillosa misionera.
Quinta consideración: Los pueblos indígenas resucitaron gracias al Acontecimiento Guadalupano.
Una vez que María vino a México, se le apareció a Juan Diego y a través de él dejó para el obispo y para todo el hemisferio su Gran Señal, los pueblos volvieron a la vida, cantaron y danzaron como nunca y una gran multitud, más de cinco millones, fueron bautizados porque querían ser hijos de Ella y hermanos del Señor Jesús. De este modo el Señor Jesús apareció como quien, a través de su santa madre, vino a resucitar a todos los pueblos de América que estaban en tinieblas. Alabemos este grandioso Acontecimiento Guadalupano que ha marcado al mundo entero para siempre (Nican Mopohua números 194-198).
Apoyos bíblicos: Is 40, 1-11; 52, 13-15 y 53, 1-12; Jn 11, 20-27; Apoc 12, 1-5.
Citas apropiadas del Concilio Vaticano II: Constitución Pastoral “Gaudium et spes (Los gozos y las esperanzas)”, números 1, 2, 3 y 91, 92, 93; Constitución “Lumen Gentium (Cristo, luz de los pueblos)”, número 5; Constitución “Dei Verbum (La Palabra de Dios)”, número 4; Decreto “Ad Gentes Divinitus (Enviada por Dios a los pueblos: Sobre la misión de la Iglesia)”, número 3; Decreto “Unitatis redintegratio” para promover la restauración de la unidad, 2.
Padre Joaquín Gallo Reynoso
Viernes, 12 de abril de 2013
El Resucitado-Resucitador y la misión de Santa María de Guadalupe
Hermanas y hermanos:
Un saludo pascual lleno de gozo y esperanza: el Señor resucitó para convertirse en el Señor de la vida. Los invito a que sigamos nuestras consideraciones de este año, a las que he titulado “Nuestra fe y el Acontecimiento Guadalupano”. Que las reflexiones y gozos que nos da nuestra fe las mantengamos alertas para un mayor servicio al Dios de la vida.
En las últimas semanas experimentamos un sentimiento ambivalente, como de cierta muerte, ante la renuncia del papa emérito Benedicto XVI. Ahora, después de la elección de nuestro papa Francisco, sentimos como un aire de vida, de resurrección. Y seguimos profesando nuestra fe en el Verdadero y Único Dios Tripersonal que es capaz de sacar a un pueblo, a una cristiandad católica de las sombras, a la luz. Algo por el estilo pasó en México con el Acontecimiento Guadalupano cuando, al final del primer tercio del siglo XVI, Dios mandó a su amada Hija, Madre y Templo a resucitar a los pueblos que yacían “en tinieblas y sombras de muerte” para levantarlas al gozo, la alegría, la consolación.
En este mes del Resucitado-Resucitador confirmemos nuestra fe en el poder de la resurrección de Jesús que nos sigue levantando, resucitando a nueva vida, a nuevos soles, a nuevas esperanzas con el apoyo de nuestra Santa y Gloriosa Madre.
Primera consideración: Jesús “resucitó al tercer día según las Escrituras.”.
En nuestro Credo proclamamos el triunfo de Jesús que venció al pecado, a la muerte, al infierno. Solamente los que vieron y palparon a Jesús después de su resurrección pudieron ser testigos veraces de haber convivido, comido y disfrutado con quien había sido su amigo, su pastor, su salvador inigualable. Disfrutemos con ellos este acontecimiento según las narraciones de los evangelistas. Demos gracias al Padre y al Espíritu Santo por haber resucitado a Jesús para cambiar el sentido y el rumbo de la historia humana.
Jaculatoria apropiada: Jesús Resucitado, Dador de nueva vida, ayúdanos a ser mensajeros de Tu dicha.
Segunda consideración: María, testigo de la resurrección del Señor.
En los Evangelios no aparece que María haya visto al Señor resucitado, pero mencionan a muchas personas sin nombrarlas personalmente que vieron a Jesús. San Pablo habla de una aparición ante más de 500 personas (1Cor 15, 6); en cualquiera de ellas pudo estar nuestra Madre. San Ignacio de Loyola dice que tenemos entendimiento para comprender que debió de haber sucedido. Imaginemos el momento: ¡Cómo se vieron, se abrazaron, se dijeron palabras hermosas de mutuo agradecimiento..! Veamos la escena y demos gracias por este regocijo de eternidad que Ellos vivieron juntos.
Tercera consideración: La pasión dolorosa de los pueblos indígenas en la época de la Conquista.
Poco antes de las apariciones de la Virgen en el Tepeyac era tal la vida y situación de los indígenas del Valle de México y sus alrededores que fray Juan de Zumárraga escribió al rey de España que si Dios no intervenía todo se iría al caos. Imaginemos el dolor de esos hermanos y hermanas de distintas etnias que estaban sufriendo la fuerza y opresión de los conquistadores, además de las pestes que disminuyeron mucho el número de habitantes.
Lo peor era que se sentían traicionados y abandonados por sus dioses.
Es muy difícil para nosotros imaginar tal dolor. Pidamos por las mismas etnias que todavía siguen desprotegidas y sin los apoyos necesarios para llevar una vida más digna de la que viven actualmente.
Cuarta consideración: Santa María de Guadalupe, reveladora de Jesús en el Tepeyac. Dios, desde su Providencia, ya sabía todo lo que iba a suceder en la Nueva España por esos años y ya tenía preparado desde siglos anteriores su plan de salvación para este hemisferio de la Tierra. Así, fue preparando a la Virgen para que viniera a anunciarles a esos hermanas y hermanos, con toda su ternura materna, que Dios venía a visitarlos y consolarlos a través de Ella. Hasta su indumentaria les habló de cómo, el que Ella traía en su seno era el Gran Sol nuevo que ellos esperaban. Dejémonos cautivar por este amor de Dios y actuación magnífica de su maravillosa misionera.
Quinta consideración: Los pueblos indígenas resucitaron gracias al Acontecimiento Guadalupano.
Una vez que María vino a México, se le apareció a Juan Diego y a través de él dejó para el obispo y para todo el hemisferio su Gran Señal, los pueblos volvieron a la vida, cantaron y danzaron como nunca y una gran multitud, más de cinco millones, fueron bautizados porque querían ser hijos de Ella y hermanos del Señor Jesús. De este modo el Señor Jesús apareció como quien, a través de su santa madre, vino a resucitar a todos los pueblos de América que estaban en tinieblas. Alabemos este grandioso Acontecimiento Guadalupano que ha marcado al mundo entero para siempre (Nican Mopohua números 194-198).
Apoyos bíblicos: Is 40, 1-11; 52, 13-15 y 53, 1-12; Jn 11, 20-27; Apoc 12, 1-5.
Citas apropiadas del Concilio Vaticano II: Constitución Pastoral “Gaudium et spes (Los gozos y las esperanzas)”, números 1, 2, 3 y 91, 92, 93; Constitución “Lumen Gentium (Cristo, luz de los pueblos)”, número 5; Constitución “Dei Verbum (La Palabra de Dios)”, número 4; Decreto “Ad Gentes Divinitus (Enviada por Dios a los pueblos: Sobre la misión de la Iglesia)”, número 3; Decreto “Unitatis redintegratio” para promover la restauración de la unidad, 2.
3.29.2013
Los siete dolores en honor a la Madre Dolorosa
| Los siete dolores en honor a la Madre Dolorosa | |
| Acudamos a nuestra Madre en los momentos de dolor. | |
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12.17.2012
12.11.2012
Docenario Guadalupano dia 11
Docenario Guadalupano
La Virgen María, por voluntad de Dios, es nuestra Amorosa Madre
Bienvenida y canto inicial.
Durante algunos días hemos profundizado sobre distintos aspectos del Acontecimiento Guadalupano para conocer más a fondo su significado internacional.
Hoy nos detendremos en algo central y muy consolador: Dios envió a María a América en el momento en que la mayoría de sus pobladores estaba desolado ante los efectos de la Conquista española y portuguesa. Él, compadecido y siguiendo su Plan de Salvación universal, envía a María como Madre de todos para consolar, sanar, devolver la esperanza a sus hijos como lo hacen las buenas mamás. Ella ha venido a ejercer de una manera maravillosa su especial maternidad espiritual sobre esos hijos suyos tan desalentados ante la realidad que vivían.
Alabemos a Dios que así lo decidió, y a María, que ha manifestado su amor materno a tantas generaciones desde el Tepeyac y que hemos disfrutado nosotros mismos con su ternura, amor, compasión, auxilio y defensa que nos ha dado a todos y que se comprometió a darnos cuando así se lo dijo a Juan Diego: “Soy su piadosa Madre, tuya y de todos los habitantes de estas tierras y de cuantos en mí confíen…” (N.M. 29-31). Nos acompañarán este día el apóstol San Bartolomé, llamado anteriormente Natanael, a quien elogió Jesús al decir que era un hombre sin doblez (Jn 1, 47), y San Ignacio de Loyola, otro hombre de cuerpo entero que nos ha ayudado a miles de miles con sus ejercicios espirituales…
Primera consideración: María conoce a cada uno y se preocupa por nosotros (N.M. 23, 91 y 120). Cuando María se le presenta a Juan Diego por primera vez, lo llama por su nombre, le pregunta cómo está y luego le da referencias concretas sobre el Obispo Zumárraga y el tío Juan Bernardino; eso nos está hablando del conocimiento y preocupación que tiene nuestra Madre Santísima por cada uno. Agradezcámosle a Dios que nos la haya dado como Madre y a Ella que nos tenga en su corazón.
Segunda consideración: María conoce nuestras miserias, penas y dolores y viene a remediarlas (N.M. 32, 53-56; 9.4-96; 118 y 200-203). Nuestra Madre, como las buenas mamás, no es conformista, no puede aceptar que sus hijos estemos mal. Ella sale al encuentro oportuno para llenarnos de vida. Así lo hizo con Jesús todo el tiempo que vivieron juntos, en sus recorridos apostólicos y en la cruz. Confiémosle nuestras penas, angustias y dolores y Ella nos entenderá y atenderá muy bien.
Tercera consideración: María nos ama cariñosa y piadosamente a cada uno de nosotros (N.M. 118-119). La frase más bella de nuestra Madre a San Juan Diego es la que hoy nos dice a cada uno; escuchémosla y sintámosla en nuestro corazón: “¿No estoy Yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy Yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa..?”. Gocemos.
Cuarta consideración: María siempre está cercana a todos. (15, 27-29; 33, 47-48; 93; 103-107). Toda mamá quiere estar cerca de sus hijos, sobre todo si están en algún problema o angustia. ¡Cuánto más nuestra Madre celestial que conoce la profundidad de nuestros corazones y de nuestras penas! Siempre la sentiremos cercana como lo constató Juan Diego y como nosotros mismos lo hemos experimentado, en nuestra vida. Cuando él regresa de la primera entrevista con el Obispo, ya Ella lo está esperando; cuando va presuroso a conseguir un sacerdote para su tío Juan Bernardino, Ella le sale al paso para manifestarle su amor y cercanía.
Cuando ahora vamos miles a la Basílica del Tepeyac a todos nos atiende y escucha.
Reconozcamos esta cercanía y agradezcámosela.
Quinta consideración: María manifiesta su maternidad espiritual a todos, de una manera especial en el Tepeyac (N.M. 26-33; 212-216).
Es notable la afluencia diaria de personas al Tepeyac; pero lo más notable es que son de muchísimos países y muchos coinciden en que allí se experimenta la presencia amorosa de nuestra Madre celestial. ¡Cuántas personas hemos conocido de distintos países que en sus viajes internacionales pasan por México para ver a la Morenita o para cumplirle las mandas o promesas que le han hecho de visitarla personalmente en el Tepeyac! Lo que le dijo Jesús a San Juan Evangelista al pie de la cruz lo sigue diciendo a diario a cada uno de los que vamos con Ella: “Ahí tienes a tu Madre” (Jn 19, 27), y le dice a Ella: Ahí tienes a todos estos hijos tuyos, mis hermanos, para que los atiendas… Y Ella nos dice: “Hagan lo que Él les diga” (Jn 2, 5).
Sí, Dios la envió para ponerle su casa en la Tierra y tenemos la dicha de que sea en nuestra tierra… mientras estamos esperando la gloriosa venida de Nuestro Salvador, Jesucristo, como decimos en la misa todos los días. Gocemos estos regalos de Dios y de María y trabajemos por lo que nos pide.
Lecturas bíblicas y comentarios: Mc 1, 29-34 y 40-45; 2, 1-12 y 15-17; 6, 34-44; Jn 11, 1-45. Oraciones complementarias y letanías. Jaculatoria. Guía: Tú, que para nuestra dicha, viniste al Tepeyac; todos: danos, todos nuestros días, tu cariño maternal. Acuerdos, oración final y canto de despedida.
12.06.2012
docenario dia 6
Jueves, 6 de diciembre de 2012 -
Dios actúa en la historia para nuestro bien
Bienvenida y canto inicial.
: Hemos ido viendo cómo Dios toma la iniciativa para nuestro bien. Y lo va haciendo en el transcurso de la historia humana en tiempos y lugares precisos, con personas concretas dentro de un contexto cultural y social concretos y los ambientes más distintos y, a veces, contrarios entre sí.
Es Él quien va conduciendo la historia, pero respetando nuestra libertad, los condicionamientos ambientales, las marcadas diferencias. El Acontecimiento Guadalupano es una prueba de la precisión, exactitud y grandeza de Dios para hacer las cosas. Consideremos cómo nos envió en una historia concreta, cultural, dramática a la misma Señora del Cielo y de la Tierra, nuestra Madre del Tepeyac, rodeada de símbolos que pudieron entender muy bien los indígenas de entonces, pero también los que hoy vivimos en estas tierras americanas para darnos a conocer a Jesucristo, el Señor de todas las historias.
Hoy invitaremos a que nos acompañen a los apóstoles Santo Tomás y San Felipe, el que le pidió al Señor en la última cena: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta…” (Jn 14, 8) para que nos ayuden a conocer más a fondo al Señor.
Primera consideración: Dios nos envió a Santa María de Guadalupe al Tepeyac un día importantísimo para los indígenas, en diciembre de 1531 (N.M. título completo y No. 3). Los indígenas contemporáneos a Juan Diego esperaban al Quinto Sol, una nueva época para ellos. En sus calendarios debía ser el año Trece Caña, solsticio de invierno. Y María llega con Jesús, Luz del Mundo, ese día tan esperado por ellos, día del sol naciente. En verdad nació para ellos, ese día, el Verdaderísimo Dios, por quien vivimos, Dios de Dios, Luz de Luz. Gocemos con Dios y con María el cumplimiento de sus planes amorosos sobre nosotros… Unámonos a la alegría de Juan Diego y sus contemporáneos por esta dicha tan esperada y tan completa.
Segunda consideración: Dios nos envió al Tepeyac a Nuestra Madre Amorosa, diez años después de la Conquista (N.M. 1 y 2, 28, 29 y 32). Dios permitió y quiso que vinieran los españoles para traernos la fe, para sacar a los pueblos indígenas de las tinieblas y la opresión en que se encontraban. Desgraciadamente, muchos españoles pervirtieron los planes de Dios y lo que había comenzado pacíficamente se convirtió en guerra atroz y los indígenas sufrieron lo indecible. María viene a sanarlos, a consolarlos, a mostrarse como verdadera y cariñosa Madre, como lo demostró tan bella y convincentemente.
Agradezcámosle a Dios y a María que así hayan consolado a aquellos hermanos y que, hoy, nos sigan mostrando su amor y compasión…
Tercera consideración: Las apariciones de Nuestra Madre del Tepeyac fueron del 9 al 12 de diciembre de 1531 (N.M. 6-7, 47-48, 88, 99, 105-107 y 203-205). En las culturas indígenas, los signos y los símbolos son muy importantes, aun en la vida cotidiana. Sumergidos en la naturaleza, supieron valorar todo lo que ella significaba. Crearon sus mitos, sus símbolos, sus calendarios y fechas, sus números y colores cargados de contenido emocional y religioso. Así, Dios debía hablarles en su contexto místico cultural. Por eso María llega a la cumbre de un cerrito, en el amanecer, entre cantos y flores y en un tiempo perfecto: cuatro días -signo de perfección- y el día del solsticio de invierno, del sol que nace. Esto ocurrió del sábado 9 de diciembre al martes 12: las cuatro apariciones a Juan Diego y la que recibió Juan Bernardino en casa de su sobrino, en Tulpetlac, hoy Estado de México. Contemplemos mentalmente estas escenas tan maravillosas…
Cuarta consideración: El Gran Acontecimiento Guadalupano fue en el cerrito del Tepeyac y sus inmediaciones (N.M. 3-16, 105-106 y 124-126). Dios, en su Providencia divina, había previsto todo este acontecimiento desde hacía siglos… Sabía que iba a ser invierno, que el cerro era pura roca, que no florecían sino algunas plantas que pudieran resistir las sequías… Y previó todo, de tal manera que pudiera convencer a los indígenas y españoles que su mano estaba allí, en ese acontecimiento tan especial.
¡Y cómo habrá preparado a Nuestra Madre para que lo hiciera todo tan perfectamente como lo realizó, con ese cariño materno tan acogedor, dulce y exigente! Pero todo lo realizó en un contexto social, cultural y eclesial, porque en el centro se veneraba desde antiguo a la diosa Tonantzín, la madre de los dioses y de los hombres, según la tradición indígena; estaba muy lejos de la ciudad, sin que hubiera habitantes por allí. Así, María venía a decirnos que no estaría donde estaba asentado el poder, sino que estaría con los más pequeños y marginados. Y toda esa región dependía de la parroquia de Santiago Tlatelolco, que era a donde Juan Diego recurría para instruirse en la fe.Admiremos cómo Dios hace todo tan perfectamente y cómo María secunda sus planes tan fiel y amorosamente.
Quinta consideración: Dios ha rodeado al Acontecimiento Guadalupano con tales maravillas y María sigue actuando de tal modo que no podemos dudar de sus intervenciones a favor de nosotros (N.M. 16-22, 127-131, 176-190, 214-218). El Acontecimiento Guadalupano desborda nuestra imaginación, nos envuelve de tal modo que nos fascina: el lenguaje total que usan Dios y María; incluye tal cantidad de ciencias de la naturaleza, del hombre y de Dios que no hay otra cosa que se le iguale en la Tierra. Por eso, el papa Benedicto XIV, en el siglo XVIII, cuando conoció este gran acontecimiento divino, mariano y humano, aplicó una frase del salmo 147 que se refería a Israel: “No ha hecho cosa igual con ninguna nación” (Ps 147, 20).
Y en verdad, porque ¿dónde se había visto que Dios y María actuaran así, con anuncios previos que explicaban lo que vendría, con tal cúmulo de ciencias como la astronomía, la botánica, óptica, estética, historia, etnografía y etnología, antropología y arqueología? ¿Dónde se ha visto que un ayate con toda su simbología interna se conserve por más de 480 años? ¿Dónde existe una narración tan bella, tierna, clara, exigente, como el Nican Mopohua, evangelio de México para el mundo? ¿En qué imagen del mundo hay una mirada como la de María y tal perfección en toda la realización simbólica que aparece en la Guadalupana? ¿Quién atrae en el mundo a más gente a las peregrinaciones que Ella? ¿Dónde se siente su presencia materna como en el Tepeyac? Reflexionemos y demos gracias…
Lecturas bíblicas y comentarios: Mt 1, 18-25 y 2, 1-12: Lc 1, 5-28; Gal 4, 4; Salmo 68 (67).
Oraciones complementarias y letanías. Acuerdos, oración final y consigna. Guía: Tú que para dicha nuestra viniste al Tepeyac, danos todos los días tu cariño maternal.
Canto final y despedida.
12.02.2012
El Docenario a la imagen peregrina2
El Docenario a la imagen peregrina
Oraciones para el segundo día del Docenario a la Virgen de Guadalupe con motivo de la visita de su imagen peregrina a Yucatán (11 de diciembre). Tema: Dios es amor eterno.
Todo el acontecimiento guadalupano nos está mostrando que hay un Dios que vive eternamente en el amor, que es vida y que ese misterio de amor lo viven primeramente entre sí las Tres Divinas Personas. Sabemos esto por Cristo y todas las señales que nos han dado de este amor infinito. Contemplamos a la Santísima Trinidad. Este día nos acompañará San Andrés, hermano de San Pedro.
: Dios es amor compartido en Tres Personas (Nicán Mopohua: 28).
Segundo misterio: Es “El que perfecta y amorosamente a todas partes está mirando” (N.M.: 104).
Tercer misterio: Dios es digno de ser conocido (N.M.: 68, 215).
Cuarto misterio: Dios da señales de cómo ama (N.M.: 78, 90, 126, 137, 183 y 212-213).
Quinto misterio: Dios es digno de ser amado (N.M.: 214-218).
CITAS BÍBLICAS: 1 Jn 4, 8 y 16 y 5, 9-12; St 1, 17-18; Rom 8, 37-39
12.01.2012
Santa Maria de Guadalupe
Santa Maria de Guadalupe
Padre Joaquín Gallo Reynoso
Queridos hermanos: Les mandamos este apoyo de amistad y fraternidad para que se preparen a celebrar el día de Nuestra Madre y Reina del Tepeyac; esto les ayudará también a disponerse para seguir las celebraciones del Año de la Fe.
Cada día contiene alguno de los misterios esenciales de nuestra fe que iremos considerando. Encontrarán un esquema común para todos los días que les ayudará a hacer el docenario y rezar el rosario en familia, con amigos o vecinos.
El esquema para todos los días es:
Bienvenida. Canto inicial, puede ser “Desde el cielo”.
Ubicación. Aquí encontrarán qué momento de las reflexiones y sucesos interesantes de estos días estamos viviendo. Cada día invitaremos a uno o dos grandes testigos de nuestra fe que estuvieron presentes en el origen del cristianismo.
Después vienen las consideraciones para el rosario que vamos tomando del Nican Mopohua (cuyas iniciales son N.M.), el relato escrito por el indígena Antonio Valeriano alrededor de la fecha en que murió San Juan Diego (1548). Está numerado para que encuentren con más facilidad la cita. Si no tienen el folleto, lean solamente el enunciado de cada consideración.
Hay después unas lecturas bíblicas que se podrán comentar comparando el texto de la lectura propuesta con la del folleto de las apariciones.
Siguen las oraciones complementarias normales: Padre Nuestro, tres Avemarías y Salve y luego las letanías ordinarias o algunas guadalupanas que conozcan.
Viene por último la oración y el canto final y la despedida.
Les proponemos que tomen acuerdos en caso de que sea necesario para el día siguiente; por ejemplo, dónde sería el rosario si van cambiando de casa, quiénes se encargarán de cada cosa. Si quieren el material completo, está en Buena Prensa, en mi libro “Docenario guadalupano”.
Primer día
Bienvenida y canto inicial. Ubicación: el misterio mismo de Dios Trinidad; es el misterio fuente de todos y la suprema verdad. Aprovechamos los datos que nos da la narración indígena del Gran Acontecimiento Guadalupano sobre Dios mismo. La que nos habla de Dios es la misma Virgen en su diálogo con Juan Diego. Otras veces usamos lo que nos narra el autor por su cuenta acerca de Ella y nosotros se lo aplicamos a Dios. Este día les pedimos a San Joaquín y a Santa Ana, abuelos del Señor, que nos acompañen.
Primera consideración: Dios es admirable. El relato nos dice que cuando Juan Diego vio a la Virgen por primera vez “y cuando llegó frente a Ella mucho admiró… todo lo que había en Ella a su alrededor…” (N.M. 16). Imaginemos lo que será Dios de admirable, especialmente su misterio trinitario. Démosle gracias porque se nos ha dado a conocer.
Segunda consideración: Dios es perfecto en su grandeza. Todas las perfecciones de las personas, de la naturaleza y de algunas cosas hechas por el hombre son nada en comparación de las perfecciones divinas, Él es perfecto en todo. “Juan Diego se extasía contemplando a María en su perfecta grandeza” (N.M. 16). Imaginemos la sin igual perfección de la Santísima Trinidad.
Tercera consideración: Dios es Luz y Resplandor Eterno. Los que han tenido la dicha de contemplar la esencia divina siempre hablan de una luz infinita, bellísima, imposible de ser descrita. En algunas apariciones marianas ha sucedido lo mismo. Del encuentro de Juan Diego con María el autor del relato nos dice: “… Su vestido relucía como el sol, como que reverberaba, y la piedra, el risco en que estaba de pie, como que lanzaba rayos; el resplandor de Ella como preciosas piedras, como ajorca (todo lo más bello) parecía; la tierra como que relumbraba con los resplandores del arco iris en la niebla. Y los mezquites y nopales y las demás hierbecillas que allí se suelen dar parecían como esmeraldas. Como turquesa aparecía su follaje. Y su tronco, sus espinas, sus aguates, relucían como el oro” (N.M. 17-23). Contemplemos la luz Divina, eterna…
Cuarta consideración: Dios vive eternamente en su descanso. Dios es gozo eterno, alegría perfecta, vive en eterna felicidad. No puede ser no feliz. Y esto es lo que más deseamos, vivir la felicidad del amor eternamente. Cuando Juan Diego oye cantar a los pájaros antes de ver a María se pregunta: “¿Por ventura soy digno, soy merecedor de lo que oigo? ¿Quizá nomás lo estoy soñando? ¿Quizá solamente lo veo como entre sueños? ¿Dónde estoy? ¿Dónde me veo? ¿Acaso allá donde dejaron dicho los antiguos, nuestros antepasados, nuestros abuelos: en la tierra de las flores, en la tierra del maíz, de nuestra carne, de nuestro sustento; acaso en la tierra celestial?” (N.M. 9-10).
Nuestro profeta sabe que lo que estamos esperando es gozar con Dios, descansar del trabajo y dolores de cada día. Cuando se despide de la Virgen uno de esos días le dice “descansa otro poquito” (N.M. 67) como deseándole un bien insuperable. Hoy descansemos un poco con Nuestro Dios, con María…
Quinta consideración: Dios, trinidad de personas, es el “Verdaderísimo Dios”, no hay otro ni es de otro modo.
Cuando la Santísima Virgen le comienza a hablar a Juan Diego sobre Dios le dice: “Yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del Verdaderísimo Dios por quien se vive” (N.M. 26). Por más que el hombre ha querido descifrar el misterio de Dios, su verdad misma, siempre ha fracasado. En ninguna cultura ni en el Antiguo Testamento pudieron llegar a conocer adecuadamente a Dios. Sólo nuestro Señor Jesucristo, Dios y hombre, es el único que nos puede decir quién es este Verdaderísimo Dios. María ya lo conoce, y muy bien, pues es la Madre del Hijo Unigénito de Dios.
Agradezcámosle a Él que lo podamos conocer un poco más y a María que nos lo acerque de una manera tan especial, tan cálida y bondadosa.
Lecturas bíblicas y comentarios: 1 Jn 1, 1-7; Jn 3, 31-35; Jn 14, 8-11; Gal 4, 4-6; Jn 14, 15-17 y 25-26. Oraciones complementarias y letanías, acuerdos, oración y canto finales.
Guía: ¡Con María, nuestra Madre, vivimos unidos a Dios! Todos: ¡Ella nos acompañará a construir la civilización del amor! Canto final y despedida.
“Para Ti, Santa María de Guadalupe, Madre de Jesús y Madre Nuestra, todo el cariño, honor, gloria y alabanza de tus hijos e hijas americanos”.- Juan Pablo II.
11.14.2012
docenario guadalupano
Docenario Guadalupano
Por Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita
Estrellas Eucarísticas Guadalupanas. Estrella Santa
Estamos por terminar el año y hoy nos toca considerar a nuestra Madre como la más santa de las mujeres que haya existido. Noviembre nos invita a la santidad desde el primer día con la fiesta de todos los Santos; nos hace reflexionar en quienes todavía no participan de la gloria por no haber pasado el examen final de la vida con diez y nos invita, al final del mes, a posar nuestra mirada en quien es el Santo de los Santos, Jesucristo el Señor, Cristo Rey: a Él la gloria por los siglos.
Detendremos nuestra mirada en la Virgen, a quien llamamos la Santísima Virgen, por estar tan unida a Dios y a quien nos presenta el Nican Mopohua como la “Perfecta Siempre Virgen Santa María de Guadalupe”. Nos acordamos ante el Dios de la vida y le pedimos que lleguen a la gloria los que han muerto en los últimos desastres que ha habido en el mundo y que consuele, a través de personas e instituciones, a quienes se han quedado heridos, huérfanos o sin hijos y a sus familiares.
Pedimos por Obama y nuestro próximo Presidente para que se dejen guiar por el Espíritu y hagan lo imposible por trabajar bien por sus propios países y por las relaciones entre nuestros países, sobre todo en el aspecto de la migración.
Primera consideración.- Los nombres de María.
En las tradiciones de los pueblos antiguos el nombre significa la persona; es decir, la persona debe vivir y ser lo que significa su nombre.
Si traducido al castellano se llama “rocío” debe ser un rocío de amor, de vida, de luz para los demás.
Si se llama: Regalo de Dios -Juan- debe ser un verdadero regalo para otros. En la tradición hebrea el nombre de María viene de los egipcios y significaría: Señora, Princesa o Mar de Amargura; todo esto es María: Señora, porque así su Hijo la bautizó: “Mujer”, como diciendo: Tú eres el prototipo de mujer; Princesa: es la primera y principal; Mar de Amargura: porque ¿quién de las mujeres ha sufrido como Ella? Reflexionemos durante el rezo de las Ave Marías y agradezcámosle todo lo que ha hecho y seguirá haciendo por nosotros.
Segunda consideración.- La Reina celestial, Señora del Cielo (N.M. 48. 200).
En el Cielo solamente habitan los Ángeles en todas sus categorías y quienes en la Tierra se han parecido a Dios en su bondad, en su capacidad de entrega y servicios, quienes se hicieron nada y solidarios por otros al estilo de Jesús. María ha sido la que más se ha parecido a Dios, la que más nos lo transparenta. Es el título y realidad que más se repite en el relato original de las Apariciones (Nican Mopohua).
Agradezcamos a esta señora y dueña del cielo, a esta Reina celestial, que nos enseñe a amar y servir como Ella lo hizo y lo hace al estilo de Dios. Así llegaremos a la santidad y a habitar en la gloria.
Piedad
La Perfecta, Piadosa, Santísima Virgen (N.M. 57, 117, 88).
El relato indígena de Antonio Valeriano nos presenta a nuestra Estrella Santa como Perfecta, Piadosa, Santísima Virgen. Pensemos y sintamos cómo se mostró piadosa en el cuidado de su Hijo durante su vida y al momento de tenerlo sobre sí al ser bajado de la cruz. Con qué cariño y piedad se habrá dirigido al Dios de la vida que le había hecho el regalo más grande de la historia…
¡Cómo habrá impresionado en su tiempo la piedad de María para con Dios a sus vecinos y coterráneos! Pidámosle que nos acerquemos con piedad, con devoción a Dios y que aceptemos vivir lo que Él y Ella nos presentan como camino adecuado a nuestra propia santidad.
Cuarta consideración.- La Amable, Maravillosa Madre de nuestro Señor Jesucristo (N.M. 75). El escritor nos presenta a María como amable, es decir, digna de ser amada. Y vaya que es digna de eso. Tratar con amabilidad a los demás como regalo a ellos mismos y a Jesús es un camino preferido en el Evangelio. Ella es maravillosa por el modo de vivir su fe, su condición de mujer, de Madre del Señor Jesús. ¡Cómo habrá sido amable con Él y con San José, los vecinos, sus familiares y la gente de Nazaret!
Pidámosle a esta Reina Amable que nos enseñe a vivir tratando siempre a los demás como hermanos de Jesús y hermanos nuestros.
Quinta consideración.- La siempre Virgen Santa María, Madre de Dios; la Perfecta Virgen, Santa María de Guadalupe (N.M. 62-208). Desde el inicio del relato que estamos considerando aparece que la Virgen llega al Tepeyac y se presenta como “la siempre Virgen Santa María” y casi al final aparece en el relato que Ella misma le da su nuevo nombre a Juan Bernardino cuando se le aparece y lo sana, para que Ella y su imagen sean conocidas como: “La Perfecta Virgen Santa María de Guadalupe”.
Demos gracias a Dios por esta elección del nombre de María para todo este continente y para que también los españoles le tuvieran devoción, respeto y afecto al nombrarla como una de sus principales advocaciones en España desde el siglo XIII gracias a un milagro que hizo en Extremadura parecido al que hizo el día del traslado de su imagen al Tepeyac: ¡la resurrección de un muerto en ambos casos..! Dios y María hacen maravillas por nosotros. ¿Qué haremos nosotros en su honor y para su gloria?
10.11.2012
Docenario guadalupano octubre 2012
Docenario guadalupano
Por Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita
María, estrella misionera
Estrella Misionera de la Nueva Evangelización
Estamos disfrutando octubre con unas lluvias espléndidas que nos auguran la gracia de Dios para nuestros campos mexicanos y campesinos.
Esperamos sean el signo de la abundancia de bienes que nuestro Dios está derramando sobre el mundo, y de manera especial sobre la Iglesia, en este 50 aniversario del inicio del Concilio Vaticano II y de los 20 años del Catecismo de la Iglesia Católica.
En nuestro Estado estarán cayendo las gracias por la consagración hecha el 14 del mes pasado a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, que de seguro nos darán mejores cosechas de buenos cristianos católicos comprometidos más fuertemente con su fe. También celebramos el cambio de autoridades, y esperamos que tanto en el Estado como en esta ciudad capital las nuevas autoridades se desvivan por su pueblo para llegar a vivir con dignidad, como hijos e hijas muy queridos del Padre.
Que éste sea un año lleno de la presencia y el amor de Dios para tod@s. Por ser octubre mes clásico misionero y por el inicio del Sínodo de la Nueva Evangelización vamos a considerar a María como la Gran Misionera que nos dice cómo dar a conocer a Jesús a otr@s como Ella lo ha hecho en México desde 1531. Del relato original de las Apariciones (N.M. #28) tomo la inspiración.
Primera consideración: María, la Llena de Gracia y Bendita entre todas las mujeres, la Estrella Misionera por antonomasia. La misión de María es darnos a Jesús, colaborar con el Espíritu Santo en la formación y consolidación de la Iglesia y enseñarnos, con todo su amor, a amar y obedecer al Padre. Para eso la llenó el Espíritu Santo de los dones necesarios y así llegar a ser, como Madre de Jesús y Madre nuestra, la Bendita entre todas las mujeres. Contemplémosla y démosle gracias a Dios por dárnosla como extraordinaria misionera suya. Jaculatoria apropiada: Misionera del Amor, Santa María del Tepeyac; ruega por nosotros a Dios y muéstranos su bondad.
Segunda consideración: María nos dice: Les daré a Jesús en mi amor personal.
La evangelización más perfecta incluye la persona del Señor; no hay buena ni profunda evangelización si no somos tocados directamente por el Gran Evangelizador. María lo sabe y por eso, como primer rasgo de su manera de evangelizar, nos dice que nos da a Jesús con todo su amor personal. Ésa es la eficacia de su evangelización.
Tercera consideración: Nos dice nuestra Madre: Yo les daré a Jesús en mi mirada compasiva. Contemplemos el rostro de María y esa mirada profunda y cariñosa con la que nos está entregado a su hijo amadísimo. Sin compasión y misericordia no hay nueva evangelización. Para ser eficientes en nuestro servicio a los demás necesitamos amarlos con la misericordia de Dios y de María. Aprendamos de ellos a amar y servir.
Cuarta consideración: Nos dice María: Les daré a Jesús en mi auxilio. Cualquier mamá está al pendiente de su hijo, sobre todo si es pequeño, para auxiliarlo ante las calamidades de la vida. Nuestra vida se desarrolla ente miles de situaciones y peligros en que much@s nos ayudan a sobrellevarlos. ¡Cuánto más nuestra Madre que está muy al pendiente de nosotros para auxiliarnos y ofrecernos el auxilio de Jesús! Una de sus advocaciones queridas es la de María Auxiliadora. Pongámonos bajo su auxilio como lo hizo Jesús.
Quinta consideración: Nos dice nuestra Madre y Reina: Les daré a Jesús en mi defensa y salvación. El último rasgo que Ella nos proclama en el Nican Mopohua es éste: Yo l@s defenderé, son mis hij@s; Yo estaré con ustedes y a favor de ustedes ante los ataques del enemigo del género humano. “No teman. ¿No estoy Yo aquí que soy su Madre?¿No los tengo en el cruce de mis brazos, en el eco de mi manto? ¿Necesitan alguna otra cosa..?” (N.M. 119).
Por Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita
María, estrella misionera
Estrella Misionera de la Nueva Evangelización
Estamos disfrutando octubre con unas lluvias espléndidas que nos auguran la gracia de Dios para nuestros campos mexicanos y campesinos.
Esperamos sean el signo de la abundancia de bienes que nuestro Dios está derramando sobre el mundo, y de manera especial sobre la Iglesia, en este 50 aniversario del inicio del Concilio Vaticano II y de los 20 años del Catecismo de la Iglesia Católica.
En nuestro Estado estarán cayendo las gracias por la consagración hecha el 14 del mes pasado a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, que de seguro nos darán mejores cosechas de buenos cristianos católicos comprometidos más fuertemente con su fe. También celebramos el cambio de autoridades, y esperamos que tanto en el Estado como en esta ciudad capital las nuevas autoridades se desvivan por su pueblo para llegar a vivir con dignidad, como hijos e hijas muy queridos del Padre.
Que éste sea un año lleno de la presencia y el amor de Dios para tod@s. Por ser octubre mes clásico misionero y por el inicio del Sínodo de la Nueva Evangelización vamos a considerar a María como la Gran Misionera que nos dice cómo dar a conocer a Jesús a otr@s como Ella lo ha hecho en México desde 1531. Del relato original de las Apariciones (N.M. #28) tomo la inspiración.
Primera consideración: María, la Llena de Gracia y Bendita entre todas las mujeres, la Estrella Misionera por antonomasia. La misión de María es darnos a Jesús, colaborar con el Espíritu Santo en la formación y consolidación de la Iglesia y enseñarnos, con todo su amor, a amar y obedecer al Padre. Para eso la llenó el Espíritu Santo de los dones necesarios y así llegar a ser, como Madre de Jesús y Madre nuestra, la Bendita entre todas las mujeres. Contemplémosla y démosle gracias a Dios por dárnosla como extraordinaria misionera suya. Jaculatoria apropiada: Misionera del Amor, Santa María del Tepeyac; ruega por nosotros a Dios y muéstranos su bondad.
Segunda consideración: María nos dice: Les daré a Jesús en mi amor personal.
La evangelización más perfecta incluye la persona del Señor; no hay buena ni profunda evangelización si no somos tocados directamente por el Gran Evangelizador. María lo sabe y por eso, como primer rasgo de su manera de evangelizar, nos dice que nos da a Jesús con todo su amor personal. Ésa es la eficacia de su evangelización.
Tercera consideración: Nos dice nuestra Madre: Yo les daré a Jesús en mi mirada compasiva. Contemplemos el rostro de María y esa mirada profunda y cariñosa con la que nos está entregado a su hijo amadísimo. Sin compasión y misericordia no hay nueva evangelización. Para ser eficientes en nuestro servicio a los demás necesitamos amarlos con la misericordia de Dios y de María. Aprendamos de ellos a amar y servir.
Cuarta consideración: Nos dice María: Les daré a Jesús en mi auxilio. Cualquier mamá está al pendiente de su hijo, sobre todo si es pequeño, para auxiliarlo ante las calamidades de la vida. Nuestra vida se desarrolla ente miles de situaciones y peligros en que much@s nos ayudan a sobrellevarlos. ¡Cuánto más nuestra Madre que está muy al pendiente de nosotros para auxiliarnos y ofrecernos el auxilio de Jesús! Una de sus advocaciones queridas es la de María Auxiliadora. Pongámonos bajo su auxilio como lo hizo Jesús.
Quinta consideración: Nos dice nuestra Madre y Reina: Les daré a Jesús en mi defensa y salvación. El último rasgo que Ella nos proclama en el Nican Mopohua es éste: Yo l@s defenderé, son mis hij@s; Yo estaré con ustedes y a favor de ustedes ante los ataques del enemigo del género humano. “No teman. ¿No estoy Yo aquí que soy su Madre?¿No los tengo en el cruce de mis brazos, en el eco de mi manto? ¿Necesitan alguna otra cosa..?” (N.M. 119).
8.12.2012
Docenario Guadalupano AGOSTO
Docenario Guadalupano
Por Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita
Estrellas Eucarísticas Guadalupanas
Estamos rodeados de nuevas estrellas en el deporte y en el resultado de las elecciones. Las estrellas este año son muy significativas. En el cielo de Dios, la estrella privilegiada es María, y de sus títulos hay dos en este mes muy especiales: la Asunción el 15 y María Reina el 22. De ella vamos a hablar y a meditar y la conexión de estos privilegios con el acontecimiento guadalupano y el misterio de la Eucaristía. Dispongámonos para contemplar a la más privilegiada mujer.
Primera consideración: el nacimiento de nuestra Estrella.
La mayoría de los niños son esperados con mucho amor por sus papás y más cuando no les ha llegado el hijo deseado. Así fue con los papás de la virgen Santa Ana y San Joaquín. Pero Dios les mandó el regalo de la virgen y todo fue alegría y satisfacción: la niña nació con estrella, como decimos cuando a alguien le va bien en su vida. A Ella le fue muy bien como sabemos… Imaginemos el lugar y el momento y pidamos por quienes no han podido tener descendencia.
Jaculatoria: Santa María de Guadalupe, Reina del universo; ayúdanos a extender el reinado de Tu Hijo en el mundo entero.
Segunda consideración: María, en su juventud, fue convertida en estrella universal.
Dios llenó de bendiciones a María durante toda su vida. Pero el momento del anuncio del Ángel Gabriel para decirle que Dios la había escogido para madre de su Hijo fue el más importante de su vida. Ahora, imaginemos el momento en que Dios le anuncia a María en el cielo que tendría que venir a la tierra para que Ella misma anunciara a Su Hijo. Así fue para el acontecimiento guadalupano. Demos gracias a Dios por este designio maravilloso de su amor para nosotros. Y démosle gracias porque nos mantiene a Jesús con nosotros en el Sacramento de la Eucaristía.
Tercera consideración: María, Madre y Reina de la Iglesia naciente.
Una vez que Jesús subió a la gloria la Virgen acompañó a los Apóstoles y discípulos del Señor durante su permanencia en la tierra durante unos 20 años. Ella fue ejerciendo su maternidad espiritual con todos ellos para ser testigo vivo de la vida nueva traída por el Resucitado. Así lo hizo al inicio de la conversión de tantos que se fueron acercando al Señor de la historia en el acontecimiento guadalupano. Y lo hace también cuando acompañamos a Jesús en nuestros momentos Eucarísticos. Ella, la estrella privilegiada, nos acompaña en nuestros momentos privilegiados. Démosle gracias y favorezcamos Su reinado espiritual en nosotros y en el mundo.
Cuarta consideración: María, gloria de Israel y del mundo.
María, después de una vida entregada totalmente al Reinado de Su Hijo, fue glorificada, como El, inmediatamente después de su dormición en el Señor. De aquí surge la fiesta de la Asunción, preámbulo de nuestra propia glorificación. En ella Dios inició la salvación eterna e integral de cada uno de nosotros. Demos gracias por el pueblo de Israel que dio a la humanidad esta estrella privilegiada. Pidamos por este pueblo para que, por mediación de María, acepte al Señor como su Señor. Y celebremos con alegría y júbilo la fiesta de la Asunción.
Quinta consideración: Santa María de Guadalupe, Reina del universo.
¡Qué alegría que la Reina del universo sea coronada como tal por Dios mismo en el acontecimiento guadalupano! Veamos su imagen, es una Asunción, y reconozcamos en este ícono divino a la naturaleza allí presente, como a nosotros también, en la tilma de San Juan Diego y en la imagen del hombrecito águila, o ángel tutelar de México, que aparece a los pies de María. Como dice el salmo 147 “Dios no ha hecho cosa igual con ninguna otra nación”. Este es el gran compromiso de México: favorecer el reinado de Dios y de María en todos los países de la tierra para que alcancemos la salvación integral que Dios quiere para todos ya, aquí y ahora. Pidamos que venga este reinado unidos a Cristo de manera especial en el Sacramento de la Eucaristía.
Textos bíblicos: Ef. 1,3-23; Salmo 147, Lc. 1.46-55; Juan 2,1-12 y Apocalipsis12,1-5.
Nota: Quien guía escoge los textos según la consideración.
Con los Ángeles y Santos y con toda la creación, celebremos a María Reina, en Su Asunción. Para la gloria de Dios y de Santa María de Guadalupe,
Por Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita
Estrellas Eucarísticas Guadalupanas
Estamos rodeados de nuevas estrellas en el deporte y en el resultado de las elecciones. Las estrellas este año son muy significativas. En el cielo de Dios, la estrella privilegiada es María, y de sus títulos hay dos en este mes muy especiales: la Asunción el 15 y María Reina el 22. De ella vamos a hablar y a meditar y la conexión de estos privilegios con el acontecimiento guadalupano y el misterio de la Eucaristía. Dispongámonos para contemplar a la más privilegiada mujer.
Primera consideración: el nacimiento de nuestra Estrella.
La mayoría de los niños son esperados con mucho amor por sus papás y más cuando no les ha llegado el hijo deseado. Así fue con los papás de la virgen Santa Ana y San Joaquín. Pero Dios les mandó el regalo de la virgen y todo fue alegría y satisfacción: la niña nació con estrella, como decimos cuando a alguien le va bien en su vida. A Ella le fue muy bien como sabemos… Imaginemos el lugar y el momento y pidamos por quienes no han podido tener descendencia.
Jaculatoria: Santa María de Guadalupe, Reina del universo; ayúdanos a extender el reinado de Tu Hijo en el mundo entero.
Segunda consideración: María, en su juventud, fue convertida en estrella universal.
Dios llenó de bendiciones a María durante toda su vida. Pero el momento del anuncio del Ángel Gabriel para decirle que Dios la había escogido para madre de su Hijo fue el más importante de su vida. Ahora, imaginemos el momento en que Dios le anuncia a María en el cielo que tendría que venir a la tierra para que Ella misma anunciara a Su Hijo. Así fue para el acontecimiento guadalupano. Demos gracias a Dios por este designio maravilloso de su amor para nosotros. Y démosle gracias porque nos mantiene a Jesús con nosotros en el Sacramento de la Eucaristía.
Tercera consideración: María, Madre y Reina de la Iglesia naciente.
Una vez que Jesús subió a la gloria la Virgen acompañó a los Apóstoles y discípulos del Señor durante su permanencia en la tierra durante unos 20 años. Ella fue ejerciendo su maternidad espiritual con todos ellos para ser testigo vivo de la vida nueva traída por el Resucitado. Así lo hizo al inicio de la conversión de tantos que se fueron acercando al Señor de la historia en el acontecimiento guadalupano. Y lo hace también cuando acompañamos a Jesús en nuestros momentos Eucarísticos. Ella, la estrella privilegiada, nos acompaña en nuestros momentos privilegiados. Démosle gracias y favorezcamos Su reinado espiritual en nosotros y en el mundo.
Cuarta consideración: María, gloria de Israel y del mundo.
María, después de una vida entregada totalmente al Reinado de Su Hijo, fue glorificada, como El, inmediatamente después de su dormición en el Señor. De aquí surge la fiesta de la Asunción, preámbulo de nuestra propia glorificación. En ella Dios inició la salvación eterna e integral de cada uno de nosotros. Demos gracias por el pueblo de Israel que dio a la humanidad esta estrella privilegiada. Pidamos por este pueblo para que, por mediación de María, acepte al Señor como su Señor. Y celebremos con alegría y júbilo la fiesta de la Asunción.
Quinta consideración: Santa María de Guadalupe, Reina del universo.
¡Qué alegría que la Reina del universo sea coronada como tal por Dios mismo en el acontecimiento guadalupano! Veamos su imagen, es una Asunción, y reconozcamos en este ícono divino a la naturaleza allí presente, como a nosotros también, en la tilma de San Juan Diego y en la imagen del hombrecito águila, o ángel tutelar de México, que aparece a los pies de María. Como dice el salmo 147 “Dios no ha hecho cosa igual con ninguna otra nación”. Este es el gran compromiso de México: favorecer el reinado de Dios y de María en todos los países de la tierra para que alcancemos la salvación integral que Dios quiere para todos ya, aquí y ahora. Pidamos que venga este reinado unidos a Cristo de manera especial en el Sacramento de la Eucaristía.
Textos bíblicos: Ef. 1,3-23; Salmo 147, Lc. 1.46-55; Juan 2,1-12 y Apocalipsis12,1-5.
Nota: Quien guía escoge los textos según la consideración.
Con los Ángeles y Santos y con toda la creación, celebremos a María Reina, en Su Asunción. Para la gloria de Dios y de Santa María de Guadalupe,
Mensajes de la Reina de la Paz desde Medjugorje
Mensajes de la Reina de la Paz desde Medjugorje
Las palabras de nuestra Madre son un signo de Vida Eterna
Queridos hermanos, ¡cuantas palabras para meditar en estos tres mensajes de Maria! Ella nos invita a orar por los sacerdotes, a no juzgarlos. También nos habla del estado de este mundo actual, que no tiene futuro porque sin Dios no hay esperanza. Ella finalmente, nos explica la importancia de tener corazones puros. Por favor, lean y mediten sus palabras.
Mensaje 2 de agosto de 2012
“Queridos hijos, estoy con ustedes y no me rindo. Deseo darles a conocer a mi Hijo. Deseo a mis hijos Conmigo en la vida eterna. Deseo que experimenten la alegría de la paz y que obtengan la salvación eterna. Oro para que superen las debilidades humanas. Oro a Mi Hijo, para que les conceda corazones puros. Queridos hijos míos, solo los corazones puros saben cómo llevar la cruz y saben cómo sacrificarse por todos los pecadores que han ofendido al Padre Celestial y que también hoy lo ofenden, porque no lo han conocido. Oro para que conozcan la luz de la verdadera fe que viene solo de los corazones puros. De este modo, todos aquellos que les están cerca experimentaran el amor de Mi Hijo. Oren por aquellos que Mi Hijo ha elegido, para que les guíen por el camino de la salvación. Que su boca este cerrada a todo juicio sobre ellos. Les agradezco.”
Mensaje, 25. julio 2012
“¡Queridos hijos! Hoy los invito al bien. Sean portadores de la paz y de la bondad en este mundo. Oren para que Dios les dé fuerza a fin de que en su corazón y en su vida, reinen siempre la esperanza y el orgullo de ser hijos de Dios y portadores de su esperanza, en este mundo que está sin alegría en el corazón y sin futuro, porque no tiene el corazón abierto a Dios que es su salvación. Gracias por haber respondido a mi llamado.”
Mensaje, 2 de julio de 2012 - Aparición a Mirjana
“Queridos hijos, de nuevo les pido maternalmente, que se detengan por un momento y reflexionen sobre ustedes mismos y la transitoriedad de su vida terrenal. Por lo tanto, reflexionen sobre la eternidad y la bienaventuranza eterna. Ustedes, ¿qué desean, por cual camino quieren andar? El amor del Padre me envía a ser mediadora para ustedes, para que con amor materno les muestre el camino que conduce a la pureza del alma, del alma no apesadumbrada por el pecado, del alma que conocerá la eternidad. Pido que la luz del amor de mi Hijo los ilumine, que venzan las debilidades y salgan de la miseria. Ustedes son mis hijos y yo los quiero a todos por el camino de la salvación. Por lo tanto, hijos míos, reúnase en torno a mí, para que les ayude a conocer el amor de mi Hijo y, de esta manera, abrirles la puerta de la bienaventuranza eterna. Oren como yo por sus pastores. Nuevamente les advierto: no los juzguen, porque mi Hijo los ha elegido. ¡Les agradezco! ”
Las palabras de nuestra Madre son un signo de Vida Eterna
Queridos hermanos, ¡cuantas palabras para meditar en estos tres mensajes de Maria! Ella nos invita a orar por los sacerdotes, a no juzgarlos. También nos habla del estado de este mundo actual, que no tiene futuro porque sin Dios no hay esperanza. Ella finalmente, nos explica la importancia de tener corazones puros. Por favor, lean y mediten sus palabras.
Mensaje 2 de agosto de 2012
“Queridos hijos, estoy con ustedes y no me rindo. Deseo darles a conocer a mi Hijo. Deseo a mis hijos Conmigo en la vida eterna. Deseo que experimenten la alegría de la paz y que obtengan la salvación eterna. Oro para que superen las debilidades humanas. Oro a Mi Hijo, para que les conceda corazones puros. Queridos hijos míos, solo los corazones puros saben cómo llevar la cruz y saben cómo sacrificarse por todos los pecadores que han ofendido al Padre Celestial y que también hoy lo ofenden, porque no lo han conocido. Oro para que conozcan la luz de la verdadera fe que viene solo de los corazones puros. De este modo, todos aquellos que les están cerca experimentaran el amor de Mi Hijo. Oren por aquellos que Mi Hijo ha elegido, para que les guíen por el camino de la salvación. Que su boca este cerrada a todo juicio sobre ellos. Les agradezco.”
Mensaje, 25. julio 2012
“¡Queridos hijos! Hoy los invito al bien. Sean portadores de la paz y de la bondad en este mundo. Oren para que Dios les dé fuerza a fin de que en su corazón y en su vida, reinen siempre la esperanza y el orgullo de ser hijos de Dios y portadores de su esperanza, en este mundo que está sin alegría en el corazón y sin futuro, porque no tiene el corazón abierto a Dios que es su salvación. Gracias por haber respondido a mi llamado.”
Mensaje, 2 de julio de 2012 - Aparición a Mirjana
“Queridos hijos, de nuevo les pido maternalmente, que se detengan por un momento y reflexionen sobre ustedes mismos y la transitoriedad de su vida terrenal. Por lo tanto, reflexionen sobre la eternidad y la bienaventuranza eterna. Ustedes, ¿qué desean, por cual camino quieren andar? El amor del Padre me envía a ser mediadora para ustedes, para que con amor materno les muestre el camino que conduce a la pureza del alma, del alma no apesadumbrada por el pecado, del alma que conocerá la eternidad. Pido que la luz del amor de mi Hijo los ilumine, que venzan las debilidades y salgan de la miseria. Ustedes son mis hijos y yo los quiero a todos por el camino de la salvación. Por lo tanto, hijos míos, reúnase en torno a mí, para que les ayude a conocer el amor de mi Hijo y, de esta manera, abrirles la puerta de la bienaventuranza eterna. Oren como yo por sus pastores. Nuevamente les advierto: no los juzguen, porque mi Hijo los ha elegido. ¡Les agradezco! ”
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