Docenario Guadalupano
Por el padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita
Discipulado y misión en el Acontecimiento Guadalupano. Los pecados humanos y la Alianza de Dios en los inicios de este Acontecimiento.
Estamos a pocos días de celebrar la Pascua de este año. Nos hemos estado preparando con la oración, el ayuno, la limosna y la misericordia para disponernos a vivir al estilo de Jesús, a renunciar a todo lo que contradice nuestro ser cristiano. Nos hemos arrepentido y hasta confesado. A lo mejor hasta fuimos en peregrinación con la diócesis a Ichmul y tuvimos la gracia de recibir la indulgencia plenaria. Son nuestras buenas noticias; entre otras, y muy buena, la beatificación del papa Juan Pablo II en unos días. ¡Felicidades!
Durante el mes pasado y en los inicios del actual hemos tenido malas noticias internacionales, nacionales, locales. Desde despilfarros y falta de transparencia aquí hasta guerra en Libia, Yemen y otros lugares, y nuestro país, lleno de asesinatos y violencias sin cuento. Somos un pueblo pecador, pero somos también herederos de una gran Alianza que
Dios ha hecho con el mundo a través de nosotros y nuestros ancestros en el Acontecimiento Guadalupano como antiguamente lo hizo con Israel, y desde este pueblo, con el mundo entero.
Hoy vamos a reflexionar, como preparación a nuestra próxima Pascua, en este misterio del pecado y de la gracia divina a través de las omisiones pecaminosas y los pecados cometidos que hubo en la época en que la Virgen vino a México a establecer la Alianza de parte de Dios que nos la ha entregado como verdadera Madre a todo el género humano.
Pidamos que la misericordia divina, que ha estado tan presente siempre en este Acontecimiento, siga siendo tan promotora para todos, y de manera especial, para nosotros y los países latinoamericanos.
Primera consideración: Dios quiso establecer una Alianza con el Nuevo Mundo desde el Tepeyac, a través de María, para darnos a su Hijo. Dios Trinidad, siempre pendiente de nuestro bien eterno, quiso comprometerse con la humanidad y el Padre “nos envió a su Hijo, nacido de mujer y bajo la ley, para que participáramos de su herencia infinita” (Gal 4, 4-6). Desde el Tepeyac, lugar céntrico para buena parte de América, preparó y realizó la Alianza a través de Juan Diego, a quien fue preparando como buen discípulo de Jesús a través de las clases de catecismo que recibía en Tlatelolco.
Agradezcamos su Plan… Jaculatoria apropiada: Por tu Cruz y resurrección/ nos has salvado, Señor.
Segunda consideración: El obispo Zumárraga no creyó al principio del Acontecimiento y procedió como mal discípulo de Jesús… En la primera aparición la Virgen le pidió a Juan Diego que fuera con el Obispo a decirle el encargo que le daba de construirle su casita para dar allí “al Verdadero Dios por quien se vive” (N.M. 26-28), pero el Obispo no le creyó. Reafirmemos nuestra fe en Dios que quiere nuestro bien.
Tercera consideración: Los servidores del Obispo le hicieron creer a éste que Juan Diego era un mentiroso y pretendieron impedir la misión del profeta de América… Los servidores fueron aleccionados por el Obispo para que “siguieran a Juan Diego y fueran detrás de él, que cuidadosamente lo espiaran a dónde iba, y a quién veía o hablaba” (N.M. 82). Como lo perdieron de vista fueron con el cuento de que solamente engañaba al Obispo y éste les creyó. Jesús nos pide que sepamos escuchar a todos para discernir correctamente cuál es la verdad y qué hay que hacer en cada caso como buen@s discípul@s suy@s…
Cuarta consideración: Los servidores del Obispo interfirieron con Juan Diego para que no diera el mensaje de Dios y de María al Obispo y éste no pudiera cumplir su misión. Cuando Juan Diego llegó a casa del Obispo con la señal de las flores los criados de aquél no le hicieron caso por mucho tiempo, se dejaron guiar por sus prejuicios y estuvieron a punto de dar al traste con la misión de Juan Diego. ¿No procedemos así en muchos casos, como malos discípulos del Señor y lo dejamos mal parado ante nuestros prójimos..?
Quinta consideración: Dios hizo la Alianza con su pueblo, a través de María, a pesar de los pecados y obstáculos humanos, y el Obispo y el pueblo se convirtieron en discípulos y misioneros de Dios y de María.
Es sorprendente cómo Dios planeó todo tan bien en este Acontecimiento que al Obispo y pueblo fiel no les quedó sino aceptar la verdad de la Alianza hecha por Dios con ellos a través de María para darnos a conocer a Cristo, Luz del mundo, Luz necesaria para México y América de manera especial en ese momento de la Historia. Y por eso se convirtieron en propagadores del Acontecimiento Guadalupano que convirtió a millones en discípulos del Señor. Alabemos a Dios por su grandeza, su amor con nosotros. Admiremos cómo, aun a pesar de nuestros pecados, Él nos tiende su Mano y nos reitera su amor y gracia…
4.12.2011
4.08.2011
El Rosario impetra la Misericordia divina.
Hijos predilectos, recitadlo con frecuencia [el Rosario], porque sólo con vuestra sacerdotal oración, recogida en mi Corazón Inmaculado, podremos en estos tiempos mover, casi forzar a manifestarse la gran Misericordia de Dios.
En la hora en que todo parezca perdido, todo se salvará por el amor misericordioso del Padre, que se hará visible a través de la mayor manifestación del Corazón Eucarístico de Jesús.
(Mensaje de la Virgen al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano)
Comentario:
La Virgen quiere que recemos muchos Rosarios, porque solo con la oración podremos obtener la gran misericordia de Dios sobre el mundo.
Ya que este mundo necesita tanto de la Misericordia divina, no perdamos tiempo inútilmente frente al televisor o en pasatiempos inútiles, y dediquémonos a rezar más Rosarios, porque la salvación del mundo depende de nosotros, de nuestra oración.
No creamos que no somos importantes, porque con el arma de la oración, del Rosario, somos de valiosa ayuda a la Santísima Virgen para que pueda intervenir en los difíciles acontecimientos de esta tierra.
La Virgen quiere que le ofrezcamos con amor el rezo perseverante del Rosario, y Ella nos promete que salvará a la humanidad y a cada uno de los que, fielmente, recitaron diariamente el Santo Rosario.
Con el Rosario podemos influir en todos los acontecimientos humanos y dirigir los hechos a la mayor gloria de Dios y a la venida del Reino de Dios en el mundo, mediante el reinado eucarístico de Jesús.
4.07.2011
Llena eres de Gracia.
Llena eres de Gracia.
Comentario:
El Ángel Gabriel llama a María “Llena de Gracia”, con lo cual está manifestando que María no tiene ningún tipo de pecado, ni siquiera el original, pues está repleta de gracia, y donde está la gracia en plenitud no puede estar también el pecado.
La Virgen no tiene esta gracia solo para Ella, sino que la posee para dárnosla a nosotros, sus hijos muy amados, ya que todo don y todo bien nos vienen de las manos de María y por su mediación.
Cuando le decimos “Llena eres de gracia”, le estamos diciendo a la Virgen que es perfecta, que es la Inmaculada Concepción, y es una hermosa alabanza que hacemos a nuestra Madre. Por eso rezando el Rosario, con la repetición de cincuenta avemarías, le decimos cincuenta veces a María que Dios la preservó de toda mancha y que es el depósito de todas las gracias del Altísimo.
María había concebido a Cristo espiritualmente ya en su Corazón, antes de que se encarnara el Verbo. Porque la Virgen estaba llena de Gracia, ¿y qué es la Gracia sino la misma Vida de Dios? Por ello María estaba llena de Dios, tenía en sí misma a Dios mismo.
Cuando busquemos a Dios, no vayamos por todas partes, sino dirijámonos al seno de María, y allí lo encontraremos en su plenitud, porque Dios habita plácidamente en María.
3.22.2011
MARÍA SANTÍSIMA,
MARÍA SANTÍSIMA, COLABORADORA DE
LA SANTISIMA TRINIDAD
Dios Padre creó un depósito de todas las aguas y lo llamó mar. Creó un depósito de todas las gracias y lo llamó María. El Dios omnipotente posee un tesoro o almacén riquísimo en el que ha encerrado lo más hermoso, refulgente, y precioso que tiene, incluido su propio Hijo. Este inmenso tesoro es María Santísima, a quien los santos llaman el Tesoro de Dios, de cuya plenitud se enriquecen los hombres. (n.23)
Dios Hijo comunicó a su Madre cuanto adquirió mediante su vida y muerte, sus méritos infinitos y virtudes admirables, y la constituyó tesorera de todo cuanto el Padre le dio en herencia. Por medio de Ella aplica sus méritos a sus miembros, les comunica virtudes y les distribuye sus gracias. María constituye su canal misterioso, su acueducto, por el cual hace pasar suave y abundantemente sus misericordias. (n.24)
Dios Espíritu Santo comunicó a su fiel Esposa, María, sus dones inefables y la escogió por dispensadora de cuanto posee. De manera que Ella distribuye a quien quiere, cuanto quiere, como quiere y cuando quiere todos sus dones y gracias. Y no se concede a los hombres ningún don celestial que no pase por sus manos virginales. Porque tal es la voluntad de Dios que quiere que todo lo tengamos por María. Y porque así será enriquecida, ensalzada y honrada por el Altísimo la que durante su vida se empobreció, humilló y ocultó hasta el fondo de la nada por su humildad. Estos son los sentimientos de la iglesia y de los Santos Padres. (n.25)
Dios Hijo comunicó a su Madre cuanto adquirió mediante su vida y muerte, sus méritos infinitos y virtudes admirables, y la constituyó tesorera de todo cuanto el Padre le dio en herencia. Por medio de Ella aplica sus méritos a sus miembros, les comunica virtudes y les distribuye sus gracias. María constituye su canal misterioso, su acueducto, por el cual hace pasar suave y abundantemente sus misericordias. (n.24)
Dios Espíritu Santo comunicó a su fiel Esposa, María, sus dones inefables y la escogió por dispensadora de cuanto posee. De manera que Ella distribuye a quien quiere, cuanto quiere, como quiere y cuando quiere todos sus dones y gracias. Y no se concede a los hombres ningún don celestial que no pase por sus manos virginales. Porque tal es la voluntad de Dios que quiere que todo lo tengamos por María. Y porque así será enriquecida, ensalzada y honrada por el Altísimo la que durante su vida se empobreció, humilló y ocultó hasta el fondo de la nada por su humildad. Estos son los sentimientos de la iglesia y de los Santos Padres. (n.25)
(San Luis María Grignión de Monfort
El salterio de María.
El salterio de María.
Desde que Santo Domingo estableció esta devoción, hasta el año 1460, en que el Beato Alano lo restauró por orden del cielo, se la denominó el salterio de Jesús y de la Santísima Virgen. Porque contiene tantas avemarías como salmos tiene el salterio de David y porque los sencillos e ignorantes que no pueden rezar el salterio davídico sacan de la recitación del santo rosario tanto o mayor fruto que el que se consigue con la recitación de los salmos de David: 1.º, porque el salterio angélico tiene un fruto más noble, a saber: el Verbo encarnado, a quien el salterio de David solamente predice; 2.º, porque así como la realidad supera a la imagen y el cuerpo a la sombra, del mismo modo el salterio de la Santísima Virgen sobrepasa al de David, que sólo fue sombra y figura de aquél; 3.º, porque la Santísima Trinidad compuso directamente el salterio de la Santísima Virgen, es decir, el rosario, compuesto de padrenuestros y avemarías.
(De “El Secreto Admirable del Santísimo Rosario”, de San Luis M. Grignion de Montfort)
Comentario:
El Rosario es el salterio de María, es decir, que las ciento cincuenta avemarías del Rosario vienen a ser como los ciento cincuenta salmos de David, y quien reza el Rosario está rezando la mejor oración bíblica, mejor incluso que los salmos, porque las oraciones del Rosario están compuestas por Dios mismo.
No despreciemos el Rosario sino recémoslo con amor y sencillez, porque no hay nada más agradable al Corazón de María, que oír nuestras voces rezando el Santo Rosario. Pero recémoslo con el corazón, poniendo todo nuestro sentimiento en las verdades y misterios que contemplamos, ya que así es como obtendremos frutos de esta celestial devoción.
En estos tiempos es necesario aumentar nuestra confianza en Dios y en María, y quien rece el Rosario frecuentemente, obtendrá esta gracia de confiar cada vez más en María, y de unirse cada día más estrechamente a Ella, con el consiguiente alejamiento del demonio de su lado, puesto que donde está María no puede estar también Satanás.
3.14.2011
3.12.2011
Docenario guadalupano
Docenario guadalupano
Por el padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita
Juan Diego, discípulo y misionero de Dios y de María
Estamos contemplando este año cómo vivieron su discipulado y misión los principales actores del Acontecimiento Guadalupano de 1531. Hoy contemplaremos la obra de Dios en San Juan Diego Cuauhtlatoatzin y su propia respuesta.
Ésta nos puede ayudar a ver cómo evangelizar y vivir aquí y ahora en nuestra diócesis que tiene como lema para este año “Pueblo de Dios en camino” y que para este tiempo de Cuaresma nos señala como objetivo vivir reconciliándonos en comunidad dentro de un dinamismo de reconciliación permanente. Juan Diego se convirtió al Verdaderísimo Dios y tuvo que vivir, con el impulso recibido a través de la Virgen, en plena reconciliación con los que le estorbaron su camino al Obispo y con los que eran de otras etnias que la suya y a quienes evangelizó también apoyado en la Reina del Tepeyac.
Su ejemplo e intercesión nos ayudarán a vivir como fervorosos discípulos y misioneros del Señor Jesús, portadores de reconciliación y amor capaces de generar la unidad en el Pueblo de Dios que camina en Yucatán.
Pidamos por nuestro país tan dañado por tantas posturas irreconciliables. Aprovechemos este tiempo de Cuaresma para una conversión más profunda y sincera de nuestra parte y vamos a prepararnos para peregrinar el 2 de abril a Ichmul en nuestro camino diocesano de conversión y reconciliación. Las notas del Documento de Aparecida que pongo al final nos ayudarán a entusiasmarnos para vivir con más fortaleza nuestra vida cristiana y reconciliación permanente.
Primera consideración: Juan Diego acepta al verdadero Dios por quien vivimos, revelado por el Señor Jesús y Santa María de Guadalupe.
Gracias a la intervención directa de la Virgen y de la presentación que Ella hace de Dios (N.M. 26) y de Sí misma (26, 27 y 28), San Juan Diego cambia su concepción de Dios y acepta la nueva visión que le ofrece María. Aprendamos de Juan Diego a valorar lo que la Iglesia Católica sabe y ha propuesto sobre la realidad divina y aceptemos la maternidad espiritual de María sobre nosotros. Jaculatoria apropiada: Juan Diego del Tepeyac, misionero de María; ayúdanos a llevar a Jesús, con alegría, a toda casa y lugar.
Segunda consideración: San Juan Diego aceptó salir del temor y del miedo que sentía a un servicio comprometedor (N.M. 147-157). Una vez que Juan Diego fue por primera vez con el Obispo a darle el recado de María y éste no le creyó volvió con María muy desalentado. María lo levantó de su frustración y Juan Diego aceptó ir al día siguiente con el Obispo a quien vio después de algunas dificultades. Aprendamos de María a dar aliento a quienes caminan desalentados en la vida y de Juan Diego a superar nuestras penas, limitaciones, inseguridades y temores.
Tercera consideración: San Juan Diego es liberado de sus prejuicios, costumbres y angustias y se arriesga a creer plenamente (N.M. 99-116, 122-124, 171-177 y 194-207). Con la fortaleza que María le comunicó a Juan Diego él aceptó, el día 12, que había flores en el cerro del Tepeyac, sin haberlas visto, y que su tío Juan Bernardino había sido liberado de su enfermedad por mediación de María, aunque no hubiera ido el sacerdote a confesarlo para que se dispusiera a morir. Esto no lo pudo constatar sino hasta el día siguiente… Nuestra fe necesita crecer continuamente, pidámosle a Nuestra Madre nos alcance esta gracia de Su Hijo Amado.
Cuarta consideración: San Juan Diego cumple su misión de comprometer al Obispo a favor del mensaje guadalupano (N.M. 70-74; 158-193).
Gracias a la intervención cariñosa, oportuna y maravillosa de María, Juan Diego logró que el Obispo recibiera el mensaje divino y mariano y con eso todos salimos ganando. Agradezcámosle a nuestro maestro nacional de la fe y la acción a poner “todo lo que esté de nuestra parte”, como le dijo María, para que el Reino de Dios esté más presente para tod@s.
Quinta consideración: San Juan Diego, misionero de la Nueva Evangelización. Una vez convertido al verdadero Dios, consciente de su dignidad y enamorado de María, Juan Diego se dedicó los 17 años restantes de su vida a andar predicando la Buena Noticia en la pequeña ermita dedicada a María en el Tepeyac, y en sus idas y vueltas por las poblaciones por donde pasaba para ir a su población de origen —Cuautitlán— y al lugar donde vivía, Tulpetlac.
Por tantas idas y vueltas por esos lugares lo bautizaron como “El peregrino”. Aprendamos a peregrinar por todas partes llevando el Evangelio, la gran noticia de que Dios nos ama y de que María es nuestra Madre Amorosa, como lo vino a comprobar tan maravillosamente al Tepeyac.
Apoyos bíblicos: Is 49, 1-6; 50, 4-5; Eclo (Sirácide): 24, 23-31; Salmo 147; Gal 4, 4-7; Lc 1, 39-48.
Documento de Aparecida (D.A.): 1, 30, 31, 32, 259, 275, 366, 501, 502, 530, 534, 535, 364 y el párrafo del papa Benedicto XVI al finalizar su conclusión en el discurso de apertura de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano en el que habló de Juan Diego al presentar el icono que regaló a la Conferencia.
Por el padre Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita
Juan Diego, discípulo y misionero de Dios y de María
Estamos contemplando este año cómo vivieron su discipulado y misión los principales actores del Acontecimiento Guadalupano de 1531. Hoy contemplaremos la obra de Dios en San Juan Diego Cuauhtlatoatzin y su propia respuesta.
Ésta nos puede ayudar a ver cómo evangelizar y vivir aquí y ahora en nuestra diócesis que tiene como lema para este año “Pueblo de Dios en camino” y que para este tiempo de Cuaresma nos señala como objetivo vivir reconciliándonos en comunidad dentro de un dinamismo de reconciliación permanente. Juan Diego se convirtió al Verdaderísimo Dios y tuvo que vivir, con el impulso recibido a través de la Virgen, en plena reconciliación con los que le estorbaron su camino al Obispo y con los que eran de otras etnias que la suya y a quienes evangelizó también apoyado en la Reina del Tepeyac.
Su ejemplo e intercesión nos ayudarán a vivir como fervorosos discípulos y misioneros del Señor Jesús, portadores de reconciliación y amor capaces de generar la unidad en el Pueblo de Dios que camina en Yucatán.
Pidamos por nuestro país tan dañado por tantas posturas irreconciliables. Aprovechemos este tiempo de Cuaresma para una conversión más profunda y sincera de nuestra parte y vamos a prepararnos para peregrinar el 2 de abril a Ichmul en nuestro camino diocesano de conversión y reconciliación. Las notas del Documento de Aparecida que pongo al final nos ayudarán a entusiasmarnos para vivir con más fortaleza nuestra vida cristiana y reconciliación permanente.
Primera consideración: Juan Diego acepta al verdadero Dios por quien vivimos, revelado por el Señor Jesús y Santa María de Guadalupe.
Gracias a la intervención directa de la Virgen y de la presentación que Ella hace de Dios (N.M. 26) y de Sí misma (26, 27 y 28), San Juan Diego cambia su concepción de Dios y acepta la nueva visión que le ofrece María. Aprendamos de Juan Diego a valorar lo que la Iglesia Católica sabe y ha propuesto sobre la realidad divina y aceptemos la maternidad espiritual de María sobre nosotros. Jaculatoria apropiada: Juan Diego del Tepeyac, misionero de María; ayúdanos a llevar a Jesús, con alegría, a toda casa y lugar.
Segunda consideración: San Juan Diego aceptó salir del temor y del miedo que sentía a un servicio comprometedor (N.M. 147-157). Una vez que Juan Diego fue por primera vez con el Obispo a darle el recado de María y éste no le creyó volvió con María muy desalentado. María lo levantó de su frustración y Juan Diego aceptó ir al día siguiente con el Obispo a quien vio después de algunas dificultades. Aprendamos de María a dar aliento a quienes caminan desalentados en la vida y de Juan Diego a superar nuestras penas, limitaciones, inseguridades y temores.
Tercera consideración: San Juan Diego es liberado de sus prejuicios, costumbres y angustias y se arriesga a creer plenamente (N.M. 99-116, 122-124, 171-177 y 194-207). Con la fortaleza que María le comunicó a Juan Diego él aceptó, el día 12, que había flores en el cerro del Tepeyac, sin haberlas visto, y que su tío Juan Bernardino había sido liberado de su enfermedad por mediación de María, aunque no hubiera ido el sacerdote a confesarlo para que se dispusiera a morir. Esto no lo pudo constatar sino hasta el día siguiente… Nuestra fe necesita crecer continuamente, pidámosle a Nuestra Madre nos alcance esta gracia de Su Hijo Amado.
Cuarta consideración: San Juan Diego cumple su misión de comprometer al Obispo a favor del mensaje guadalupano (N.M. 70-74; 158-193).
Gracias a la intervención cariñosa, oportuna y maravillosa de María, Juan Diego logró que el Obispo recibiera el mensaje divino y mariano y con eso todos salimos ganando. Agradezcámosle a nuestro maestro nacional de la fe y la acción a poner “todo lo que esté de nuestra parte”, como le dijo María, para que el Reino de Dios esté más presente para tod@s.
Quinta consideración: San Juan Diego, misionero de la Nueva Evangelización. Una vez convertido al verdadero Dios, consciente de su dignidad y enamorado de María, Juan Diego se dedicó los 17 años restantes de su vida a andar predicando la Buena Noticia en la pequeña ermita dedicada a María en el Tepeyac, y en sus idas y vueltas por las poblaciones por donde pasaba para ir a su población de origen —Cuautitlán— y al lugar donde vivía, Tulpetlac.
Por tantas idas y vueltas por esos lugares lo bautizaron como “El peregrino”. Aprendamos a peregrinar por todas partes llevando el Evangelio, la gran noticia de que Dios nos ama y de que María es nuestra Madre Amorosa, como lo vino a comprobar tan maravillosamente al Tepeyac.
Apoyos bíblicos: Is 49, 1-6; 50, 4-5; Eclo (Sirácide): 24, 23-31; Salmo 147; Gal 4, 4-7; Lc 1, 39-48.
Documento de Aparecida (D.A.): 1, 30, 31, 32, 259, 275, 366, 501, 502, 530, 534, 535, 364 y el párrafo del papa Benedicto XVI al finalizar su conclusión en el discurso de apertura de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano en el que habló de Juan Diego al presentar el icono que regaló a la Conferencia.
3.10.2011
Unión con Dios.
Unión con Dios.
El Rosario en su conjunto consta de misterios gozosos, dolorosos y gloriosos, y nos ponen en comunión vital con Jesús a través –podríamos decir– del Corazón de su Madre.
(De la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae)
Comentario:
La santidad consiste en la unión con Dios. Y si el rezo del Santo Rosario nos une a Jesús a través del Corazón Inmaculado de María, entonces cada vez que rezamos el Rosario nos hacemos más santos, pues nos unimos más estrechamente a Jesús, que es Dios.
Cuando rezamos el Rosario no solo recordamos cosas pasadas de la vida del Señor, sino que misteriosamente vuelven a hacerse presente esos episodios. Es algo muy parecido a lo que ocurre en la Santa Misa, por eso el Santo Rosario es, después de la Misa, la oración más eficaz para nuestra santificación y la salvación del mundo entero, y para defendernos del demonio y de todo mal.
Luego el Papa Juan Pablo II agregará a estos misterios, los luminosos, que nos llevan a meditar en la vida de Jesús y de su Madre.
Ojalá pudiéramos rezar cada día el Rosario completo, es decir, los veinte misterios, pues de esa forma estaríamos contemplando toda la vida de Jesús y de su Madre.
¡Qué felices seríamos si comenzáramos a rezar más Rosarios!, porque el rezo del Rosario nos trae alegría, consuelo, paz, fortaleza y todos los dones y gracias de Dios y de su Madre.
Benditos seamos nosotros si rezamos el Rosario, pues Dios ya nos bendice desde este mundo, y luego en el Cielo confirmará esa bendición.
3.07.2011
LA CUARESMA
LA CUARESMA GRAN RETIRO ESPIRITUAL QUE DURA 40 DÍAS Ángelus, Miércoles 6 de febrero de 2008 ¡Queridos hermanos y hermanas! Hoy, Miércoles de Ceniza, volvemos a emprender, como todos los años, el camino cuaresmal animados por un espíritu más intenso de oración y de reflexión, de penitencia y de ayuno. Entramos en un tiempo litúrgico «intenso» que, mientras nos prepara para las celebraciones de la Pascua, corazón del año litúrgico y de toda nuestra existencia, nos invita, es más, nos provoca a imprimir un impulso más decidido a nuestra existencia cristiana. Dado que los compromisos, los afanes y las preocupaciones nos hacen volver a caer en la rutina, exponiéndonos al riesgo de olvidar hasta qué punto es extraordinaria la aventura en la que nos ha involucrado Jesús, tenemos necesidad, cada día, de comenzar de nuevo nuestro itinerario exigente de vida evangélica, retirándonos en nosotros mismos a través de momentos de pausa que regeneran el espíritu. Con el antiguo rito de la imposición de las cenizas, la Iglesia nos introduce en la Cuaresma como en un gran retiro espiritual que dura cuarenta días. Entramos, por tanto, en el clima cuaresmal, que nos ayuda a redescubrir el don de la fe recibida con el Bautismo y nos lleva a acercarnos al Sacramento de la Reconciliación, poniendo nuestro compromiso de conversión bajo el signo de la Misericordia Divina. En los orígenes, en la Iglesia primitiva, la Cuaresma era el tiempo privilegiado para la preparación de los catecúmenos a los sacramentos del Bautismo y de la Eucaristía, que se celebraban en la Vigilia pascual. Se consideraba la Cuaresma como el tiempo para hacerse cristianos, que no se vivía en un solo momento, sino que exigía un largo camino de conversión y renovación. Al imponer sobre la cabeza las cenizas, el celebrante dice: «Polvo eres y en polvo te convertirás» (Cf. Génesis 3, 19), o «Convertíos y creed en el Evangelio» (Cf. Marcos 1, 15). Ambas fórmulas recuerdan la verdad de la existencia humana: somos criaturas limitadas, pecadores que siempre necesitamos penitencia y conversión. ¡Qué importante es escuchar y acoger este llamamiento en nuestro tiempo! Cuando proclama su total autonomía de Dios, el hombre contemporáneo se convierte en esclavo de sí mismo, y con frecuencia se encuentra en una soledad desconsolada. La invitación a la conversión es, por tanto, un impulso a volver a los brazos de Dios, Padre Misericordioso, a fiarse de Él, a encomendarse a Él como hijos adoptivos, regenerados por su Amor. Con sabia pedagogía la Iglesia repite que la conversión es ante todo una gracia, un don que abre el corazón a la infinita bondad de Dios. Él mismo anticipa con su gracia nuestro deseo de conversión y acompaña nuestros esfuerzos hacia la plena adhesión a su voluntad salvífica. Convertirse quiere decir, entonces, dejarse conquistar por Jesús (Cf. Filipenses 3, 12) y «volver» con Él al Padre. La conversión implica por tanto seguir humildemente las enseñanzas de Jesús y caminar siguiendo dócilmente sus huellas. Son iluminantes las palabras con las que Él mismo indica las condiciones para ser sus auténticos discípulos. Después de haber afirmado que «...quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por Mí y por el Evangelio, la salvará», añade: «¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si arruina su vida?» (Marcos 8, 35-36). (...) l camino cuaresmal de conversión, que hoy emprendemos con toda la Iglesia, se convierte, por tanto, en la ocasión propicia, «el momento favorable» (Cf. 2 Corintios 6, 2) para renovar nuestro abandono filial en las manos de Dios y para aplicar lo que Jesús sigue repitiéndonos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Marcos 8, 34), y de este modo emprenda el camino del amor y de la auténtica felicidad. En el tiempo de Cuaresma, la Iglesia, dando eco al Evangelio, propone algunos compromisos específicos que acompañan a los fieles en este itinerario de renovación interior: la oración, el ayuno y la limosna ... Al presentarnos la práctica de la limosna, la Iglesia nos educa a salir al paso de las necesidades del prójimo, a imitación de Jesús, que, como observa san Pablo, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (Cf. 2 Corintios 8, 9). Queridos hermanos y hermanas: pidamos a la Virgen, Madre de Dios y de la Iglesia, que nos acompañe en el camino cuaresmal, para que sea un camino de auténtica conversión. Dejémonos guiar por Ella y llegaremos interiormente renovados a la celebración del gran misterio de la Pascua de Cristo, revelación suprema del Amor Misericordioso de Dios. ¡Buena Cuaresma a todos! |
Confiando en María
Confiando en María
Confianza en las caídas.
Es fácil confiar en María en los momentos de paz y gracia de Dios. Pero a veces es difícil confiar en Ella cuando hay dolor o preocupación en nuestra vida, y tal vez hemos caído en pecados muy graves. Pero justamente es ahí donde más tenemos que confiar en la Virgen, que es la Abogada y Refugio de los pecadores y el Auxilio de los cristianos.
Con María suele darse una regla inversa, y es que cuando más grande y grave ha sido nuestro pecado, tanto más derecho tenemos a su amor y perdón, y Ella tanto más nos busca y quiere consolar y levantar, porque le hemos sido arrebatados de sus manos por Satanás, y entonces María nos quiere recuperar con más ansias que si nunca nos hubiéramos ido de su lado.
Entonces no debemos tener miedo, ¡nunca!, porque sabemos muy bien que no tenemos que pecar, pero si pecamos, María está dispuesta a levantarnos del pecado y colocarnos nuevamente en la amistad con Dios.
No desconfiemos nunca de María, porque Ella es Madre, con todo lo que significa esa palabra, y sabe compadecer las miserias más grandes. En Ella no hay nada de terrible, y es toda dulzura para con sus hijos, especialmente para los perdidos y abatidos.
Confianza en las caídas.
Es fácil confiar en María en los momentos de paz y gracia de Dios. Pero a veces es difícil confiar en Ella cuando hay dolor o preocupación en nuestra vida, y tal vez hemos caído en pecados muy graves. Pero justamente es ahí donde más tenemos que confiar en la Virgen, que es la Abogada y Refugio de los pecadores y el Auxilio de los cristianos.
Con María suele darse una regla inversa, y es que cuando más grande y grave ha sido nuestro pecado, tanto más derecho tenemos a su amor y perdón, y Ella tanto más nos busca y quiere consolar y levantar, porque le hemos sido arrebatados de sus manos por Satanás, y entonces María nos quiere recuperar con más ansias que si nunca nos hubiéramos ido de su lado.
Entonces no debemos tener miedo, ¡nunca!, porque sabemos muy bien que no tenemos que pecar, pero si pecamos, María está dispuesta a levantarnos del pecado y colocarnos nuevamente en la amistad con Dios.
No desconfiemos nunca de María, porque Ella es Madre, con todo lo que significa esa palabra, y sabe compadecer las miserias más grandes. En Ella no hay nada de terrible, y es toda dulzura para con sus hijos, especialmente para los perdidos y abatidos.
3.06.2011
Un pensamiento
Un pensamiento
Si no hubiera Fe los hombres te llamarían diosa. Tus ojos resplandecen más que el sol, eres hermosa, Madre, me glorío, ¡Te quiero!
(San Pío de Pietrelcina)
Comentario:
Y basta solo pensar que María es inferior solamente a Dios, y que Dios mismo no pudo hacer a la Virgen más perfecta de lo que es, porque si no lo hubiera hecho.
En el Cielo seremos felices con ver a Dios. Pero tendremos una felicidad especial al contemplar a María, porque hasta el mismo Dios se deleita viendo a la Virgen, y el Paraíso entero admira a esta Flor perfecta.
Debemos amar muchísimo a María, y amarla en cierto sentido como al mismo Dios, pues Jesús en su Evangelio nos ha dicho que tenemos que amar al prójimo como Él nos ha amado, es decir, infinitamente. Y María es nuestro prójimo más perfecto, después de Dios.
Pensemos también que si bien María le ha dado al Verbo de Dios la naturaleza humana; el Verbo le ha dado a María su naturaleza divina; y lo que Dios es y puede por naturaleza, María lo es y lo puede por gracia de Dios. Por eso la criatura más semejante a Dios es María, que es una simple criatura, pero está en los límites de la divinidad.
3.01.2011
Madre de la Divina Providencia
Madre de la Divina Providencia
CONFIANZA EN DIOS Y ATENCIÓN,
SIN ANGUSTIA, A LA VIDA DIARIA
CONFIANZA EN DIOS Y ATENCIÓN,
SIN ANGUSTIA, A LA VIDA DIARIA
El Papa Benedicto XVI en la meditación antes del rezo del Ángelus del Domingo 27 de febrero exhortó a confiar en el Amor de Dios y en su auxilio y a invocar a María Santísima, Madre de la Divina Providencia, a encomendarle nuestra vida, la Iglesia y los aconteceres de la historia, aprendiendo a vivir sobria y laboriosamente y respetando la Creación.
Benedicto XVI hizo resonar en su alocución una de las palabras más conmovedoras de la Sagrada Escritura, que el Espíritu Santo nos regala mediante el profeta Isaías, cuando consolando a Jerusalén asolada por las desventuras, le dice: ¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ésas llegasen a olvidar, Yo no te olvido». (Is 49,15)
Invitación a la confianza en el indefectible Amor de Dios: el Santo Padre se refirió a cuando Jesús exhorta a sus discípulos a confiar en la providencia del Padre celestial, que alimenta a las aves del cielo y viste los lirios del campo y que conoce toda necesidad nuestra. Por lo que el Maestro dice: «No andéis preocupados diciendo ¿Qué vamos a comer? ¿qué vamos a beber? ¿con qué nos vamos a vestir? Que de todas esas cosas se afanan los gentiles y ya sabe vuestro Padre que tenéis necesidad de todo eso». Todo ello, aclaró Benedicto XVI no es fatalismo o ingenuidad:
Invitación a la confianza en el indefectible Amor de Dios: el Santo Padre se refirió a cuando Jesús exhorta a sus discípulos a confiar en la providencia del Padre celestial, que alimenta a las aves del cielo y viste los lirios del campo y que conoce toda necesidad nuestra. Por lo que el Maestro dice: «No andéis preocupados diciendo ¿Qué vamos a comer? ¿qué vamos a beber? ¿con qué nos vamos a vestir? Que de todas esas cosas se afanan los gentiles y ya sabe vuestro Padre que tenéis necesidad de todo eso». Todo ello, aclaró Benedicto XVI no es fatalismo o ingenuidad:
«Ante la situación de tantas personas, cercanas o lejanas, que viven en la miseria, lo que dice Jesús podría parecer poco realista y evasivo. En realidad, el Señor quiere hacer entender claramente que no se puede servir a dos señores: a Dios y a la riqueza. El que cree en Dios Padre lleno de amor por sus hijos, pone en primer lugar la búsqueda de su Reino, de su Voluntad. Todo lo contrario de lo que es el fatalismo. Pues la fe en la Providencia no despensa de la fatigosa lucha por una vida digna, sino que libera de la preocupación por las cosas y del miedo del mañana».
En este contexto, el Papa destacó que esta enseñanza de Jesús, aun permaneciendo verdadera y válida para todos, se practica de forma distinta según las diversas vocaciones: «Un fraile franciscano podrá seguirla de manera más radical, al tiempo que un padre de familia deberá tener en cuenta sus deberes hacia su esposa e hijos. Sin embargo, en todo caso, el cristiano se distingue por su absoluta confianza en el Padre celeste, como fue para Jesús. Justo la relación con Dios Padre es la que da sentido a toda la vida de Cristo, a sus palabras, a sus gestos de salvación, hasta su pasión muerte y resurrección. Jesús nos ha demostrado qué significa vivir con los pies bien plantados en la tierra, atentos a las situaciones concretas del prójimo, y, al mismo tiempo, teniendo el corazón en el Cielo, inmerso en la Misericordia de Dios».
El Santo Padre introdujo el rezo del Ángelus alentando a encomendarnos y a invocar a la Madre de Dios y de la Providencia en cada momento de nuestra vida: «¡Queridos amigos, a la luz de la Palabra de Dios de este Domingo, os invito a invocar a la Virgen María con la advocación de Madre de la Divina Providencia. A Ella encomendemos nuestra vida, el camino de la Iglesia y los avatares de la historia. En particular, invoquemos su intercesión para que todos aprendamos a vivir según un estilo más sencillo y sobrio, en cotidiana laboriosidad y en el respeto de la Creación, que Dios nos ha encomendado para que la custodiemos!».
En este contexto, el Papa destacó que esta enseñanza de Jesús, aun permaneciendo verdadera y válida para todos, se practica de forma distinta según las diversas vocaciones: «Un fraile franciscano podrá seguirla de manera más radical, al tiempo que un padre de familia deberá tener en cuenta sus deberes hacia su esposa e hijos. Sin embargo, en todo caso, el cristiano se distingue por su absoluta confianza en el Padre celeste, como fue para Jesús. Justo la relación con Dios Padre es la que da sentido a toda la vida de Cristo, a sus palabras, a sus gestos de salvación, hasta su pasión muerte y resurrección. Jesús nos ha demostrado qué significa vivir con los pies bien plantados en la tierra, atentos a las situaciones concretas del prójimo, y, al mismo tiempo, teniendo el corazón en el Cielo, inmerso en la Misericordia de Dios».
El Santo Padre introdujo el rezo del Ángelus alentando a encomendarnos y a invocar a la Madre de Dios y de la Providencia en cada momento de nuestra vida: «¡Queridos amigos, a la luz de la Palabra de Dios de este Domingo, os invito a invocar a la Virgen María con la advocación de Madre de la Divina Providencia. A Ella encomendemos nuestra vida, el camino de la Iglesia y los avatares de la historia. En particular, invoquemos su intercesión para que todos aprendamos a vivir según un estilo más sencillo y sobrio, en cotidiana laboriosidad y en el respeto de la Creación, que Dios nos ha encomendado para que la custodiemos!».
2.28.2011
2.18.2011
ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA ESPERANZA POR EL ENFERMO
ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA ESPERANZA POR EL ENFERMO
María, madre de la esperanza
Oh María, madre de la esperanza
tu que has conocido nuestra fragilidad
a través del sufrimiento de tu Hijo
vuelve tu mirada de Madre
a todo sufrimiento y debilidad humana.
Tu que esperaste contra toda esperanza
junto a la Cruz de tu Hijo
infundiendo fe a los discípulos
confundidos y desilusionados
alcanzanos el consuelo de la esperanza.
Hoy te imploramos, oh Madre de esperanza:
pide a tu Hijo que tenga misericordia
y nos sostenga en los momento más oscuro de la vida;
intercede por nosotros para que vivamos el tiempo
con la esperanza de la eternidad
para contemplar con gozo la gloria de Cristo Resucitado.
Amén
tu que has conocido nuestra fragilidad
a través del sufrimiento de tu Hijo
vuelve tu mirada de Madre
a todo sufrimiento y debilidad humana.
Tu que esperaste contra toda esperanza
junto a la Cruz de tu Hijo
infundiendo fe a los discípulos
confundidos y desilusionados
alcanzanos el consuelo de la esperanza.
Hoy te imploramos, oh Madre de esperanza:
pide a tu Hijo que tenga misericordia
y nos sostenga en los momento más oscuro de la vida;
intercede por nosotros para que vivamos el tiempo
con la esperanza de la eternidad
para contemplar con gozo la gloria de Cristo Resucitado.
Amén
El Avemaría comentado
El Avemaría comentado
Salve.
Comentario:
Salve: yo te saludo. El pequeño saluda al mayor, el inferior al superior, el niño al padre. Y nosotros debemos saludar así a María, nuestra Madre del Cielo.
Así la saludó el Arcángel San Gabriel cuando le llevó el anuncio a María de que sería la Madre de Dios, y así debemos saludarla nosotros en todo momento, porque al saludarla así le recordamos ese precioso momento de la Anunciación, y generamos en Ella un torrente de alegría y felicidad que se eleva a Dios, y luego se convierte en gracias que María derrama sobre nosotros que la hemos saludado de esa forma.
Cuando rezamos el Rosario la saludamos cincuenta veces así, en las avemarías; y María en cada saludo vuelca sobre nosotros su misericordia materna.
Aunque solo dijéramos esta palabra a la Virgen, ya estaríamos rezando mucho y bien, porque haríamos feliz a María recordándole ese precioso momento de su sí a Dios.
Jesús quiere que saludemos a su Madre, porque eso la hace feliz y nos conviene a nosotros para alcanzar al fin la salvación del alma y la prosperidad en la vida.
2.12.2011
Docenario guadalupano
Después de presentar la temática de este año y los principales cuatro Actores del Acontecimiento Guadalupano, consideraremos, en los siguientes meses, cómo nuestra Madre y los otros actores de este Plan de Dios toman parte en el Acontecimiento desde sus perspectivas y posibilidades en cuanto a la necesidad de ser verdaderos discípulos del Señor Jesús dentro de la misión confiada por Dios a cada uno, inclusive la misma Madre de Jesús y Madre nuestra, María.
En estos días celebramos en México capital, especialmente, al primer discípulo y misionero mártir de México, San Felipe de Jesús, patrono principal de la juventud mexicana, muerto en Nagasaki, Japón, el 5 de febrero de 1597. Era gran día de fiesta nacional que los enemigos de la Iglesia convirtieron en la fecha de la Constitución para borrar aquella celebración… Pidamos por México en especial que ha cambiado tanto el rumbo de la fe por veredas que nos señalan otros poderes…
En nuestra diócesis estamos en el camino de la conversión que iniciamos después de las fiestas guadalupanas y que nos llevará a la peregrinación diocesana a Ichmul el 2 de abril. Preparémonos para convertirnos en un pueblo capaz de seguir, verdaderamente, a Jesús, el Señor de la Historia.
Primera consideración: La Nueva España a punto de sucumbir. Grito de auxilio del Obispo Zumárraga.
Los primeros años después de la conquista fueron feroces y difíciles para los indígenas. Los misioneros franciscanos, como grupo, llegaron en 1524 y ya andaban mal las cosas. Nombrado obispo, fray Juan de Zumárraga comunicó al rey de España la situación de México. Le dijo, en palabras parecidas a éstas: “O interviene Dios o esto se pierde…”. Y Dios intervino, como tenía previsto, ante el clamor de quien Él había mandado a presidir la entonces diócesis de México a través de medios muy humanos… Pidámosle que intervenga en nuestro favor ahora y siempre. Jaculatoria apropiada: Padre Bueno, que nos enviaste a nuestra Madre al Tepeyac, enséñanos a amarla e imitarla como hij@s de verdad.
Los primeros años después de la conquista fueron feroces y difíciles para los indígenas. Los misioneros franciscanos, como grupo, llegaron en 1524 y ya andaban mal las cosas. Nombrado obispo, fray Juan de Zumárraga comunicó al rey de España la situación de México. Le dijo, en palabras parecidas a éstas: “O interviene Dios o esto se pierde…”. Y Dios intervino, como tenía previsto, ante el clamor de quien Él había mandado a presidir la entonces diócesis de México a través de medios muy humanos… Pidámosle que intervenga en nuestro favor ahora y siempre. Jaculatoria apropiada: Padre Bueno, que nos enviaste a nuestra Madre al Tepeyac, enséñanos a amarla e imitarla como hij@s de verdad.
Segunda consideración: Los gritos y necesidades del pueblo. Como en Egipto, pero en su propia tierra, los indígenas de México se sentían reprimidos, amenazados, violentados en sus mismas costumbres. Su mundo se les derrumbaba; ni su religión ni sus dioses les respondían. Un dolor colectivo desgarrador y nuevas enfermedades los dañaron y diezmaron más todavía. De muchas maneras invocaron a Dios y Él los atendió… Demos gracias.
Tercera consideración: Dios escucha “el clamor de su pueblo”. De manera semejante a como Dios escuchó a su pueblo Israel en el desierto, así Dios escuchó a éste, su nuevo pueblo; allá les dio el maná y codornices para alivio de su hambre; aquí les envió y nos envió a la Madre del Pan de Vida y al Cordero Inmaculado ofrecido para nuestra salvación…
Cuarta consideración: Dios Padre, para realizar su plan, prepara con la luz de Jesús y la fuerza del Espíritu Santo a María y la envía a México-Tenochtitlán. Con su poder divino el Padre aleccionó, a través de su Hijo Unigénito, a nuestra Madre para que supiera cuál era su misión en este enorme territorio americano. El Espíritu Santo, como en la Encarnación, la preparó para esta nueva encarnación de Jesús en su pueblo… Admiremos los planes y las acciones divinas en nuestro favor. Vivamos agradecidos a Ellos por estos favores…
Quinta consideración: María escucha y acoge, como discípula, la petición del Padre a favor de su pueblo tan necesitado, y viene a realizar su misión auxiliadora. Con inmenso amor María se vino a México y en un estallido de luz y ternura se le presentó a Juan Diego, primero, y a fray Juan de Zumárraga, en el ayate, para iniciar su gran labor materna que sigue ejerciendo entre nosotros. Alabémosla e imitémosla sirviendo a l@s más necesitad@s Y demos gracias a la Santísima Trinidad que ha hecho estas maravillas a favor de tod@s... (Nican Mopohua, Introducción y números 1-23).
Apoyos bíblicos: Éxodo, capítulos 15 y 16; salmos 7 y 18(17); Lc 1, 26-38; Hech 10, 34-48; Documento de Aparecida (D.A.): 4 y 265.
Apoyos bíblicos: Éxodo, capítulos 15 y 16; salmos 7 y 18(17); Lc 1, 26-38; Hech 10, 34-48; Documento de Aparecida (D.A.): 4 y 265.
2.11.2011
NUESTRA SEÑORA DE LOURDES
NUESTRA SEÑORA DE LOURDES
11 DE FEBRERO DE 2011
En el año 1858, la Inmaculada Virgen María se apareció dieciocho veces a la niña Bernadette Soubirous en una gruta cercana a Lourdes. La primera aparición tuvo lugar el 11 de febrero. Por medio de esta niña, la Virgen llama a los pecadores a la conversión y a un mayor espíritu de oración y caridad, principalmente con los más necesitados. Recomienda el rezo del Santo Rosario, oración con la que acudimos a nuestra Madre como hijos pequeños y necesitados. León XIII aprobó esta festividad y Pío X la extendió a toda la Iglesia. Bernadette fue beatificada y canonizada por Pío XI en 1925.
2.09.2011
oración a Nuestra Señora de Lourdes
oración a Nuestra Señora de Lourdes
¡Ave María, Mujer humilde,
bendecida por el Altísimo !
Virgen de la esperanza, profecía de tiempos nuevos,
nosotros nos unimos a tu cántico de alabanza
para celebrar las misericordias del Señor,
para anunciar la venida del Reino
y la plena liberación del hombre.
¡Ave María, humilde Sierva del Señor,
Gloriosa Madre de Cristo !
Virgen fiel, Morada Santa del Verbo,
enséñanos a perseverar en la escucha de la Palabra,
a ser dóciles a la Voz del Espíritu Santo,
atentos a sus llamados en la intimidad de la conciencia
y a sus manifestaciones en los acontecimientos de la historia.
¡Ave María, Mujer del dolor,
Madre de los vivientes !
Virgen Esposa ante la Cruz, Eva nueva,
Sed nuestra guía por los caminos del mundo,
enséñanos a vivir y a difundir el Amor de Cristo,
a detenernos contigo ante las innumerables cruces
en las que tu Hijo aún está crucificado.
¡Ave María, Mujer de la fe,
primera entre los discípulos !
Virgen Madre de la Iglesia, ayúdanos a dar siempre
razón de la esperanza que habita en nosotros,
confiando en la bondad del hombre y en el Amor del Padre.
Enséñanos a construir el mundo desde adentro:
en la profundidad del silencio y de la oración,
en la alegría del amor fraterno,
en la fecundidad insustituible de la Cruz.
Santa María, Madre de los creyentes,
Nuestra Señora de Lourdes,
ruega por nosotros.
Oración en el Santuario de Lourdes el 14 de agosto de 2004
ENVIO CAMINO DE MARIA
¡Ave María, Mujer humilde,
bendecida por el Altísimo !
Virgen de la esperanza, profecía de tiempos nuevos,
nosotros nos unimos a tu cántico de alabanza
para celebrar las misericordias del Señor,
para anunciar la venida del Reino
y la plena liberación del hombre.
¡Ave María, humilde Sierva del Señor,
Gloriosa Madre de Cristo !
Virgen fiel, Morada Santa del Verbo,
enséñanos a perseverar en la escucha de la Palabra,
a ser dóciles a la Voz del Espíritu Santo,
atentos a sus llamados en la intimidad de la conciencia
y a sus manifestaciones en los acontecimientos de la historia.
¡Ave María, Mujer del dolor,
Madre de los vivientes !
Virgen Esposa ante la Cruz, Eva nueva,
Sed nuestra guía por los caminos del mundo,
enséñanos a vivir y a difundir el Amor de Cristo,
a detenernos contigo ante las innumerables cruces
en las que tu Hijo aún está crucificado.
¡Ave María, Mujer de la fe,
primera entre los discípulos !
Virgen Madre de la Iglesia, ayúdanos a dar siempre
razón de la esperanza que habita en nosotros,
confiando en la bondad del hombre y en el Amor del Padre.
Enséñanos a construir el mundo desde adentro:
en la profundidad del silencio y de la oración,
en la alegría del amor fraterno,
en la fecundidad insustituible de la Cruz.
Santa María, Madre de los creyentes,
Nuestra Señora de Lourdes,
ruega por nosotros.
Oración en el Santuario de Lourdes el 14 de agosto de 2004
ENVIO CAMINO DE MARIA
1.31.2011
PRESENTACIÓN DEL SEÑOR EN EL TEMPLO
2 de febrero de 2011
PRESENTACIÓN DEL SEÑOR EN EL TEMPLO
Esta fiesta, antes llamada "de la Purificación de la Virgen María" recuerda el cumplimiento, por parte de la Sagrada Familia, de la Ley de Moisés que mandaba que a los 40 días el niño debía ser presentado en el templo, y la madre debía realizar el rito de la purificación. La celebración litúrgica de este día comienza con la ceremonia de la bendición y subsiguiente procesión de los cirios y candelas, que simbolizan a Jesús que aparece en el templo "como la luz que ilumina a todas las naciones" –según la expresión del anciano Simeón cuando recibe al Niño Jesús en el templo de Jerusalén–. Por esa razón esta fiesta se conocía antes con el nombre de "Fiesta de las candelas", o "Nuestra Señora de la Candelaria". Con este último nombre aún se celebra en muchos lugares.
PRESENTACIÓN DEL SEÑOR EN EL TEMPLO
Esta fiesta, antes llamada "de la Purificación de la Virgen María" recuerda el cumplimiento, por parte de la Sagrada Familia, de la Ley de Moisés que mandaba que a los 40 días el niño debía ser presentado en el templo, y la madre debía realizar el rito de la purificación. La celebración litúrgica de este día comienza con la ceremonia de la bendición y subsiguiente procesión de los cirios y candelas, que simbolizan a Jesús que aparece en el templo "como la luz que ilumina a todas las naciones" –según la expresión del anciano Simeón cuando recibe al Niño Jesús en el templo de Jerusalén–. Por esa razón esta fiesta se conocía antes con el nombre de "Fiesta de las candelas", o "Nuestra Señora de la Candelaria". Con este último nombre aún se celebra en muchos lugares.
1.28.2011
En brazos de María.
En brazos de María.
Si queremos alcanzar la infancia espiritual, tenemos que ponernos en los brazos de María, porque Ella es nuestra Madre y, cuanto más pequeños queramos ser, tanto más nos debemos dejar guiar en todo por Ella, y abandonarnos con confianza en su regazo.
María es quien nos enseña a caminar por el camino de la vida espiritual, y así como el niño sin la madre no puede hacer casi nada; así también nosotros sin María, nuestra Madre del Cielo, no podemos hacer absolutamente nada de bueno.
Por eso ¡qué bueno es que nos confiemos completamente en María, ya que así seremos guiados a la santidad!
Hablemos con María, confiémosle todos nuestros problemas, dudas y angustias, porque Ella tiene de Dios el poder y la facultad de consolar a los tristes y dar fortaleza a todo hijo de Dios que esté necesitado, ya que es la Madre, la que todo lo comprende y lo excusa de sus hijos, y la que hace todo por ellos, para verlos felices y adelantados en el camino del bien y la virtud.
Aprendamos del Niñito Jesús a ser dóciles a María. Veámosle cómo duerme, tan pequeñito y tranquilo, en los brazos de su Mamá, e imitemos ese abandono, esa confianza, tan necesarios para alcanzar la infancia espiritual, que tanto agrada a Dios Nuestro Señor.
1.27.2011
¿Quién es María?
¿Quién es María?
La Pura.
Hoy parece raro hablar de la pureza en este mundo que está corrompido por el pecado de la impureza, por la lujuria que arrastra a la humanidad entera hacia el abismo. Por eso tenemos que pensar en María, la Virgen Purísima, e invocarla si queremos guardar intacta nuestra pureza y conservarla y defenderla de los enemigos del alma.
Pensemos que María es solo inferior a Dios, y que esto nos diga todo, porque no hay criatura superior a la Virgen, y hasta los ángeles más puros y eminentes, son una nada con respecto a María.
Si queremos tener a María por amiga, tenemos que esmerarnos en guardar la pureza de mente, cuerpo y alma, porque la Pureza se deleita en tener amistad con los puros.
Pero no nos desalentemos si a veces hemos caído, porque María es la Pura, pero también es la Compasiva y el refugio de los pecadores, y Ella, pasando su mano virginal sobre nosotros, nos devuelve la prístina pureza si la hemos perdido.
Si Jesús ha dicho en el Evangelio que son bienaventurados los puros de corazón porque verán a Dios, y lo entenderán y comprenderán las cosas espirituales; ¡cuánto más María, que es la Purísima, habrá comprendido y entendido las cosas de Dios! Por eso dice el Evangelio que María guardaba y meditaba todas las cosas en su Corazón, que era puro y perfecto.
¡Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!
1.26.2011
Mensaje del 25 de Enero de 2011
Mensaje del 25 de Enero de 2011
”Queridos hijos, también hoy estoy con vosotros y os miro y os bendigo, y no pierdo la esperanza de que este mundo cambie para bien y la paz reine en los corazones de los hombres. La alegría reinará en el mundo porque os habéis abierto a mi llamada y al amor de Dios. El Espíritu Santo está cambiando a una multitud que ha dicho sí. Por eso deseo deciros: ¡gracias por haber respondido a mi llamada!”
La espera de la Madre.
La espera de la Madre.
30-1-85 460
El profundo deseo de vuestra Madre es que el hijo equivocado se arrepienta y vea que el Señor está esperando.
Os digo: El retorno de un hijo siempre es aceptado. Convertíos y seréis amados por el Señor.
Gloria a Dios.
(Mensaje de María del Rosario de San Nicolás)
Comentario:
Si alguna vez un hijo, enojado con su padre, se va de la casa; la madre es la que lo espera, y busca la manera de volverlo a su hogar, con ruegos a Dios y con lágrimas.
También María, nuestra Madre del cielo, se pone triste cuando por el pecado nos alejamos de la casa del Padre. Entonces Ella es quien reza por nosotros, para que comprendamos en la situación lastimosa que nos encontramos, y volvamos a la casa paterna.
¡Qué alegría que siente la Virgen al hacer volver a un hijo a la vida de la gracia, cuando lo rescata del pecado y del barro en que estaba! ¿Y no le daremos esta alegría a nuestra Mamá del Cielo, que nos ama más que nuestra madre terrena? Sí que se la daremos y hoy mismo trataremos de hacer una sincera y completa confesión, para que Dios vuelva a nuestro corazón, y nosotros retornemos al Corazón de Dios.
Y si no tuvimos la desgracia de alejarnos de la casa del Padre, entonces, junto con María, nuestra común Madre, tratemos de atraer a los hermanos nuestros que se han alejado del hogar de Dios, con nuestros ruegos y oraciones, con nuestro llanto y sacrificio, para darle alegría a María y al Corazón bondadoso de Dios.
1.24.2011
Relación entre el Rosario y el pecado.
Relación entre el Rosario y el pecado.
Me he complacido en citarte palabra por palabra los pasajes de estos serios autores en favor de los predicadores y personas eruditas que pudieran dudar de la maravillosa eficacia del santo rosario. Mientras los predicadores –siguiendo el ejemplo de Santo Domingo– enseñaron la devoción del santo rosario, florecían la piedad y el fervor en las órdenes religiosas que lo practicaban y en el mundo cristiano. Pero, cuando empezó a descuidarse este regalo venido del cielo, sólo vemos pecados y desórdenes por todas partes.
(De “El Secreto Admirable del Santísimo Rosario”, de San Luis M. Grignion de Montfort)
Comentario:
Quien reza todos los días el Rosario, o deja de rezar el Rosario o deja el pecado, porque ambos no pueden convivir.
Si el mundo va por el camino del mal y del pecado es porque ha descuidado el rezo del Rosario.
Es tiempo entonces de que prediquemos por todas partes el Rosario y, sobre todo, que lo recemos cada día, y de ser posible los veinte misterios, o aún más si el tiempo y las ocupaciones nos lo permiten, porque rezando el Rosario es como ayudamos a las almas, en gran número, a salvarse, y colaboramos con el mundo para que éste se salve y se prepare a recibir al Señor que vuelve a reinar sobre la tierra.
Con el rezo del Rosario hacemos que María vaya tomando posesión de los corazones y combatimos el error y las herejías, y el vicio y el pecado por fuerza deben ir disminuyendo, hasta que el triunfo de María sea completo. Lo obtendremos con esta oración celestial.
No perdamos tiempo inútilmente, sino dediquemos más tiempo a la oración, en especial al rezo del Santo Rosario, y veremos las cosas admirables que sucederán en nuestro entorno, en nuestra patria y en el mundo.
Verdadera Devoción a María
Verdadera Devoción a María
Dios no cambia.
[22] El proceder que las tres divinas personas de la Santísima Trinidad han adoptado en la Encarnación y primera venida de Jesucristo,
– lo prosiguen todos los días de manera invisible en la santa Iglesia;
– y lo mantendrán hasta el fin de los siglos en la segunda venida de Jesucristo.
(del Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen María)
Comentario:
Dios es Dios y no cambia, pues si cambiara no sería Dios. Y Él ha querido que María fuera el instrumento para realizar la salvación del género humano. Por eso el Señor sigue eligiendo a María para continuar la redención y salvar a los hombres. En estos tiempos en que el demonio ha lanzado el desafío a Dios, disputándole la humanidad entera; María será la que nos traerá nuevamente a Jesucristo al mundo. Por eso es necesario que tengamos gran devoción a Aquella que está primera en el Corazón de la Santísima Trinidad, porque si María nos tiene primeros en su Corazón Inmaculado, nuestra salvación no solo está asegurada, sino que nuestra gloria en el Cielo será muy grande. Pensemos estas cosas y amemos cada vez más a María, entregándonos a Ella.
¡Dulce Corazón de María!
¡Sé la salvación del alma mía!
Dios no cambia.
[22] El proceder que las tres divinas personas de la Santísima Trinidad han adoptado en la Encarnación y primera venida de Jesucristo,
– lo prosiguen todos los días de manera invisible en la santa Iglesia;
– y lo mantendrán hasta el fin de los siglos en la segunda venida de Jesucristo.
(del Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen María)
Comentario:
Dios es Dios y no cambia, pues si cambiara no sería Dios. Y Él ha querido que María fuera el instrumento para realizar la salvación del género humano. Por eso el Señor sigue eligiendo a María para continuar la redención y salvar a los hombres. En estos tiempos en que el demonio ha lanzado el desafío a Dios, disputándole la humanidad entera; María será la que nos traerá nuevamente a Jesucristo al mundo. Por eso es necesario que tengamos gran devoción a Aquella que está primera en el Corazón de la Santísima Trinidad, porque si María nos tiene primeros en su Corazón Inmaculado, nuestra salvación no solo está asegurada, sino que nuestra gloria en el Cielo será muy grande. Pensemos estas cosas y amemos cada vez más a María, entregándonos a Ella.
¡Dulce Corazón de María!
¡Sé la salvación del alma mía!
1.20.2011
Pensamiento mariano
Pensamiento mariano
Siempre se recibe al invocar a María.
La Virgen María le reveló a Santa Brígida: “Yo soy –le dijo la reina del cielo y madre de la misericordia- la alegría de los justos y la puerta para introducir los pecadores a Dios. No hay en la tierra pecador tan desventurado que se vea privado de la misericordia mía. Porque si otra gracia por mí no obtuviera, recibe al menos la de ser menos tentado de los demonios de lo que sería de otra manera. No hay ninguno tan alejado de Dios, a no ser que del todo estuviese maldito –se entiende con la final reprobación de los condenados-; ninguno que, si me invocare, no vuelva a Dios y alcance la misericordia”.
Comentario:
¡Qué benditas palabras que nos animan a confiar cada vez más en María, y a no tener miedo por la multitud y gravedad de nuestros pecados, aunque hayan sido los más grandes! Porque María es la Reina de la Misericordia, y Ella es la encargada de aplicar la Misericordia divina a cada una de las almas, porque Jesús, desde la Cruz, la ha dado como Madre de todos los hombres, y una madre se encarga de proveer todo a sus hijos.
Nadie que invoque a María queda como estaba antes de invocarla, porque alguna gracia recibe. Por eso es tan importante que difundamos el culto a la Virgen, su devoción, y mucho mejor su consagración, porque quien está en manos de María, encontró la seguridad en la tierra, en el tiempo de vida terrena, y sobre todo, encontró la seguridad para la eternidad, porque María no dejará que un servidor y devoto suyo termine en el Infierno.
María es el secreto que Dios nos da para que vayamos a Él confiados. Y esto lo ha dado a entender Jesús mismo en las bodas de Caná, cuando por medio de María hizo su primer milagro, aunque todavía no había llegado la hora de comenzar a hacerlos. Pero por María, por su pedido, y porque Dios no puede negarle nada a la Virgen, Jesús hizo su primer milagro en el orden de la naturaleza. Y con esto el Señor nos quiere decir que María es la lleva del milagro, y que nos refugiemos en Ella como en ciudad segura.
¡Ave María Purísima!
¡Sin pecado concebida!
Siempre se recibe al invocar a María.
La Virgen María le reveló a Santa Brígida: “Yo soy –le dijo la reina del cielo y madre de la misericordia- la alegría de los justos y la puerta para introducir los pecadores a Dios. No hay en la tierra pecador tan desventurado que se vea privado de la misericordia mía. Porque si otra gracia por mí no obtuviera, recibe al menos la de ser menos tentado de los demonios de lo que sería de otra manera. No hay ninguno tan alejado de Dios, a no ser que del todo estuviese maldito –se entiende con la final reprobación de los condenados-; ninguno que, si me invocare, no vuelva a Dios y alcance la misericordia”
Comentario:
¡Qué benditas palabras que nos animan a confiar cada vez más en María, y a no tener miedo por la multitud y gravedad de nuestros pecados, aunque hayan sido los más grandes! Porque María es la Reina de la Misericordia, y Ella es la encargada de aplicar la Misericordia divina a cada una de las almas, porque Jesús, desde la Cruz, la ha dado como Madre de todos los hombres, y una madre se encarga de proveer todo a sus hijos.
Nadie que invoque a María queda como estaba antes de invocarla, porque alguna gracia recibe. Por eso es tan importante que difundamos el culto a la Virgen, su devoción, y mucho mejor su consagración, porque quien está en manos de María, encontró la seguridad en la tierra, en el tiempo de vida terrena, y sobre todo, encontró la seguridad para la eternidad, porque María no dejará que un servidor y devoto suyo termine en el Infierno.
María es el secreto que Dios nos da para que vayamos a Él confiados. Y esto lo ha dado a entender Jesús mismo en las bodas de Caná, cuando por medio de María hizo su primer milagro, aunque todavía no había llegado la hora de comenzar a hacerlos. Pero por María, por su pedido, y porque Dios no puede negarle nada a la Virgen, Jesús hizo su primer milagro en el orden de la naturaleza. Y con esto el Señor nos quiere decir que María es la lleva del milagro, y que nos refugiemos en Ella como en ciudad segura.
¡Ave María Purísima!
¡Sin pecado concebida!
1.14.2011
1.12.2011
Docenario Guadalupano

Docenario Guadalupano
Por Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita
Discipulado y misión en el Acontecimiento Guadalupano.
Por Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita
Discipulado y misión en el Acontecimiento Guadalupano.
Santa María de Guadalupe y los principales actores del Acontecimiento GuadalupanoUn saludo cordial al iniciar este nuevo año y nuevo ciclo de aportes al Acontecimiento Guadalupano.
Vamos a comenzar un proceso que nos llevará a conocer cómo María, San Juan Diego, el Obispo Zumárraga, Juan Bernardino y el pueblo fueron viviendo su vocación de discípulos misioneros del Señor Jesús.Con esto apoyaremos a la misión continental que se está llevando al cabo en todos los países de América Latina y a nuestro propio Plan Pastoral de la Arquidiócesis de Yucatán para entender lo que Dios nos está pidiendo en nuestra vida ordinaria para que su Reino venga ya a nosotros.El documento de Aparecida de los Obispos Latinoamericanos —2007— nos pide que vivamos como verdaderos discípulos y misioneros del Señor Jesús a quien tratamos de servir.
Él nos iluminará nuestro caminar, y el Espíritu Santo nos impulsará para que vivamos estos valores para gloria del Padre y bien de todos.
Que el camino que vamos haciendo en nuestra diócesis para formar comunidades servidoras del Evangelio del Señor nos apoye para que los miembros de nuestra Iglesia local y las mujeres y hombres de buena voluntad de nuestro Estado encuentren en nosotros el apoyo solidario que andan buscando y se sientan atraídos a seguir de cerca al Señor Jesús.
La temática que desarrollaré, con el favor de Dios, durante este año es la del título de este enunciado: “Discipulado y misión en el Acontecimiento Guadalupano”, y cada mes iremos acentuando algún aspecto importante de este discipulado y esta misión.
En diciembre iniciamos en la diócesis el segundo camino de este año: camino a Ixmul, que está marcado por el deseo de convertirnos a Dios y al servicio de nuestros hermanos y hermanas. Pongamos lo que está de nuestra parte, como nos lo dice Santa María de Guadalupe, para que demos frutos de paz, de amor y reconciliación ante un México tan corrupto y violento. Ella nos acompañará con todo su amor y bondad para que podamos realizar nuestros ideales. Caminemos iluminados por el Señor de la Historia en este año especial para la diócesis, pues se cumplen 450 años de haber sido nombrado el primer Obispo para la antigua diócesis de Yucatán. Que esto nos comprometa más.
Primera consideración: Dios Padre nos envió a María al Tepeyac para darnos a Jesús.
Ella ha cumplido su misión durante estos 479 años de su presencia en México. El Padre Dios, “de quien viene todo lo bueno y perfecto” (St 1, 17), es quien envía a la misión que nos designa a cada un@. Él, como origen de todo bien, es el que nos envió a México a María para que Ella nos diera a Jesús, el “Fruto Bendito de Su vientre”, de manera muy especial en los inicios de México como nueva nación. Agradezcamos este plan al Padre y su amor materno a María. Jaculatoria: Padre Bueno, que nos enviaste a nuestra Madre al Tepeyac, enséñanos a amarla como hijos de verdad.
Segunda consideración: El Señor Jesús en el centro de la historia de México.
El Padre ha querido distinguir a México con una misión muy especial en el mundo para preparar la venida gloriosa del Señor.
Por esta razón México ha declarado a Cristo como Rey y Señor de la Patria. Su presencia en todo el país, desde la época de Juan Diego (N.M. 68-70; 75 y 113), evidencia el amor de México para quien es la Fuente de su vida.
Agradezcamos al Señor Jesús todo el amor, toda la luz que ha dado a nuestro país en estos casi cinco siglos de Historia.
Tercera consideración: El Espíritu Santo, conductor de la historia y promotor de discípulos misioneros. Como nos lo testimonia el libro de los Hechos de los Apóstoles, el que va conduciendo la historia de la Iglesia para bien de la humanidad es el Espíritu Santo, quien nos infunde valor, firmeza, perseverancia y fidelidad en el bien.
Acudamos a Él cada día con toda confianza para que nos guíe en nuestra misión como lo hizo en los inicios del Acontecimiento Guadalupano (N.M. 212-218).
Cuarta consideración: María, Verdadera discípula de Dios. Para ejercer su misión María acogió la Palabra Creadora de Dios y dio su consentimiento para que el Mesías llegara a la tierra. Como buena discípula del Espíritu Santo fue preparando el camino para el nacimiento del Señor y lo acompañó sabiamente, junto con San José, para que Jesús pudiera realizar su plena misión entre nosotros.
Así lo ha hecho en México desde el principio como lo vemos testificado en el Nican Mopohua. Agradezcámosle su humildad y su docilidad con el Espíritu Santo.
Quinta consideración: La misión materna espiritual de María y su acompañamiento a cada un@ de nosotros.
La misión de María, acogida desde su fe y amor a Dios, se vio amplificada con el don de la Maternidad Espiritual que Jesús le confirió desde la cruz y que la Santísima Trinidad le confirmó al enviarla como Madre universal al Tepeyac (N.M. 117-123).
Agradezcamos este plan magnífico de Dios y pongámonos bajo el amparo y protección de quien es nuestra Verdadera Madre espiritual.
Ella nos enseñe este año, en especial, a vivir nuestra vocación de discípulos y misioneros para gloria de Dios.Apoyos bíblicos: Lc 1, 26-38; Jn 19, 25-27; Hechos 1, 12-14; Documento de Aparecida 131, 132, 133 y 524.
1.09.2011
Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
La obediencia.
535 (11) La obediencia. He venido para cumplir la voluntad de Mi Padre. He sido obediente a los padres, obediente a los verdugos, soy obediente a los sacerdotes. Comprendo, oh Jesús, el espíritu de la obediencia y en qué consiste; no se refiere solamente a la ejecución exterior, sino que abarca también la mente, la voluntad y el juicio. Obedeciendo a las Superioras, obedecemos a Dios. No tiene importancia si es un ángel o un hombre que me mande en nombre de Dios, tengo que ser obediente siempre. No voy a escribir mucho sobre los votos porque ellos son claros por sí mismos y se basan en lo concreto; aquí procuro más bien dar una idea de esta Congregación.
Comentario:
Dice la Sagrada Escritura que el hombre obediente cantará victoria.
Hay que recordar que el pecado de Lucifer fue la soberbia y la desobediencia a Dios. Y el pecado de Adán y Eva también fue la desobediencia a Dios y a sus leyes. Por eso Cristo vino a borrar esa culpa, haciéndose obediente hasta el fin, y con Él, María también fue la obediente hasta el extremo de dar a su Criatura a la tortura y a la muerte.
Aprendamos de Jesús y de María a obedecer, no solo en lo exterior, sino también obedezcamos de pensamiento, suspendiendo el juicio y aceptando con agrado las directivas de nuestros superiores.
Y debemos obedecer a la Palabra de Dios, a los Diez Mandamientos, porque de lo contrario nos haríamos esclavos del pecado, es decir, del demonio, y ya no seríamos hombres libres, sino esclavos del más cruel de los tiranos: Satanás.
Jesús, en Vos confío.
1.07.2011
Reflexión del misterio del Santo Rosario

Reflexión del misterio del Santo Rosario
Primer misterio gozoso: "La Anunciación del Ángel a la Virgen María y la Encarnación del Hijo de Dios".
“Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús” (Lc 1, 31)
Reflexión:
Aquí el Arcángel Gabriel le revela a la Virgen cómo se llamará su hijo. Se llamará Jesús, que significa “salvador”. Y es interesante ver que cuando el Ángel Gabriel se le aparece en sueños a José, le dice que Jesús salvará al pueblo de todos sus pecados, pero en cambio a la Virgen no le dice nada de eso, porque no quería contristarla anunciándole ya desde ahora el futuro dolor del Redentor, aunque María conocía muy bien las Escrituras y sabía perfectamente que ese Hijo suyo había de nacer para salvar a la humanidad.
El Nombre de Jesús es terrible al Infierno, y por eso es conveniente invocarlo frecuentemente junto al nombre santísimo de María, y eso es lo que hacemos en el Santo Rosario, cincuenta veces en cada Rosario, ya que en las avemarías están estos dos nombres sacratísimos.
Recemos mucho el Rosario, porque aunque solo pronunciemos estos dos nombres muchas veces, ya nos santificaríamos. ¡Y cuánto más méritos ganaremos si rezamos los padrenuestros y avemarías completos, que son las oraciones más perfectas que compuso el mismo Espíritu de Dios!
María será la encargada de poner el nombre a Jesús, junto con José. Y a los ocho días de nacido, en la circuncisión, el Salvador recibe su Nombre: JESÚS.
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